¿Qué significa “Ser más para servir mejor”? Escrito de una misionera

Al interpretar estas palabras del Fundador de Fe y Alegría, el P. José María Vélaz, leo entre líneas que soñaba con la trascendencia y esto me ha hecho recordar todas mis “experiencias de encuentro” como mujer y misionera de Dios entre los niños - niñas, jóvenes, padres - madres de familia y docentes, quienes son los actores fundamentales de Fe y Alegría Ecuador. Con todos ellos he compartido momentos de alegría, preocupación, tristeza y el riesgo de tomar retos nuevos para el bien comunitario.


En esta búsqueda constante de los nuevos herederos, ustedes se preguntarán, ¿cómo se ha visibilizado la espiritualidad de Dios como hijo, hija, padre, madre, hermano y hermana, según nuestro propio contexto personal y comunitario? ¿Cómo lo hacemos? Para nosotros es importante la participación de nuestros jóvenes de los Centros Educativos de Fe y Alegría Ecuador. Por ello, se ha generado por varios años, espacios de encuentros locales, zonales y nacionales del Movimiento de Liderazgo Juvenil CEFA con el propósito de incidir para transformar la sociedad ecuatoriana en la que vivimos. Esto ha sido una construcción de un proceso formativo para una escuela cotidiana que fortalezca la conciencia crítica y propositiva de sus integrantes.

Su testimonio mostró que a pesar de sus propias dolencias, siguieron mostrándose como profetas de su tiempo al servicio del otro, con el lema vivo “ser más para servir mejor”.

El acompañamiento a los jóvenes y sus familias, ha sido un privilegio y honor. No todos estamos invitados a entrar en sus vidas para aprender y dar. Si tenemos presente las palabras de Jesús: “lo que haces por mi hermano y hermana, lo haces por mí”. El servicio como misión de humanidad está clamando por nosotros.

Siempre la vida nos muestra nuevos caminos, que nunca se espera, en el mes de noviembre de este año, me invitaron para compartir mi sencilla labor pastoral en Fe y Alegría Ecuador, con estudiantes jesuitas del Georgetown Prep en los Estados Unidos. Estos jóvenes estaban plenamente convencidos de su llamado a la justicia social. Su sencillez, capacidad de aprender a leer los signos de los tiempos, me develó su espiritualidad y la transcendencia de Dios en su decisión de SER MÁS PARA SERVIR MEJOR. Una lección de vida, que nada es imposible cuando se entra en el jardín del otro con respeto y reverencia, para compartir experiencias y nunca salir siendo los mismos de antes.

Entonces, te invitamos a que tomes el riesgo, amar a nuestro prójimo en cualquier parte del mundo, porque “construimos unidos la esperanza de Dios, que es justicia, vida y amor. ¡Gracias por tu apoyo a Fe y Alegría Internacional!