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Contra el hambre

  •   Domingo Julio 29 de 2018
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.
  •    Ordinario

Hace 6 años los obispos de Bolivia escribieron una Carta Pastoral sobre el medio ambiente y el desarrollo humano, la cual la encíclica LAUDATO SI, cita seguramente por indicar un punto delicado.


“Tanto la experiencia común de la vida como las investigaciones científicas demuestran que los más graves efectos de todas las agresiones ambientales los sufre la gente más pobre” (L. S. n-48).

En la primera lectura de hoy domingo el profeta Eliseo le insiste a su criado, que estaba seguro que 20 panes no iban a calmar el hambre de 100 personas: “Dáselos a la gente para que coman, porque esto dice el Señor: Comerán todos y sobrará”.

Y el evangelio de Juan nos presenta la multiplicación de los panes de Jesús, quien incluso les pide a los discípulos que recojan las sobras. Es lógico que este milagro nos recuerde en primer lugar el milagro de la Eucaristía. Pero no está por demás buscarle un sentido ecológico como respuesta a los problemas que pasamos hoy en día, como nos invitan los obispos bolivianos.

Ciertamente el problema del hambre es bien grave. En casi todos los pueblos lo está sufriendo la gente pobre. Lo importante es buscar las causas y denunciarlas con valor. Son varias y todas muy graves y dolorosas.

Una es cómo muchas tierras que podrían estar dedicadas al cultivo, se estén empleado en minería, ilegal o legal. Es cierto que las compañías extranjeras pagan algunos dólares. Pero en justicia son pocos y además no van para los pobres que viven allá, como lo denuncian tantas comunidades campesinas, a cuyos líderes los están matando.

Otra causa es que muchas tierras se las dedica al cultivo de coca, negocio que mata tantos niños y que trae dólares para continuar en lo mismo. Este problema nos exige orar mucho como buenos cristianos para que se acabe.

También los malos sueldos, el desempleo, el importar comida “refinada” del extranjero, botar alimentos porque así se ordena en hoteles y restaurantes ricos. Oremos para que terminen estas injusticias.