Celebración del Día de San Ignacio en el Colegio San José – Barranquilla

"Existen días en los que pasan cosas especiales, días que recordamos y en los que nos reunimos como familia para variar lo cotidiano y darle espacio a la celebración. Esa experiencia la tuvimos en Barranquilla el 31 de julio. Miembros y amigos de todas las obras apostólicas de la Compañía de Jesús en Barranquilla - Templo de San José, Fe y Alegría, Instituto y Colegio San José- nos reunimos para dar gracias a Dios por la vida de Ignacio de Loyola como inspirador de todo lo que hacemos, conscientes de que hoy como ayer sus huellas siguen siendo camino para la vida que Cristo quiere regalarnos."


"La Eucaristía, sencilla pero al mismo tiempo rica por la diversidad de sus participantes. Eran las cuatro de la tarde y el Templo San José estaba repleto. Voces de niños y niñas del Coro de uno de los Colegios de Fe y Alegría entonaban alegremente los cantos mientras los jóvenes de 11º Grado del Instituto, servidores del altar, traían el incienso que perfumaba el espacio. En momentos en que se iba la electricidad y “se apagaban los abanicos” era más sensible el calor barranquillero como signo para nosotros del fuego interior de Ignacio, el mismo que decía: Ite, inflammate omnia: “Vayan e inflamen todas las cosas”. Por eso vivimos un momento de gran calidez, una ocasión de tomar conciencia del “calor abrasador” de la experiencia espiritual de Ignacio, un sentimiento compartido de familia completa.

Las palabras de la homilía pronunciada por el P. Gabriel Jaime Pérez S.J., quien presidió la celebración, recalcaban el espíritu interior de Ignacio como hombre dispuesto a cumplir la voluntad de Dios en todos los escenarios y que le había regalado a la Compañía ese, su carisma. En medio de la conmemoración de los 200 años de la Restauración de la Compañía de Jesús en 1814, agradecimos al Señor el don de renovar el fervor que animó a nuestros compañeros a asentarse en nuestra tierra currambera hace poco más de cien años, cuando se elevaban los primeros cimientos de nuestro Templo de San José. Y es que siempre Dios nos regala ocasiones como ésta, donde la familia se reúne para abrir el baúl de los recuerdos, donde podemos refundarnos y renovar nuestras fuerzas, porque finalmente todos en Barranquilla: jesuitas y colaboradores laicos somos partícipes de una sola misión, una misión que supo abrazar y también abrasar a Ignacio y sus primeros compañeros: la misión de Cristo en el servicio de la fe y la promoción de la justicia integral, para la mayor gloria de Dios.

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