Queremos la paz: ¿Sí o No?

"Artículo de opinión del P. Gustavo Jiménez Cadena, S.J., publicado en el Diario del Sur, de Pasto, este miércoles 6 de abril de 2016."


"El inicio de conversaciones de paz con el Ejército de Liberación Nacional ELN es la gran noticia que aplauden unánimemente la prensa internacional y los países interesados en tener una Colombia en paz. Sin negociación con el ELN no habrá paz en Colombia. Los analistas prevén que, de firmarse la paz sólo con las FARC, las guerrillas del ELN se fortalecerán, apresurándose a ocupar los lugares estratégicos dejados por las FARC.

Sin embargo, dentro de Colombia ha surgido un griterío de oposición a las negociaciones con el ELN. Cualquiera lo podía prever: que lloverían rayos y centellas de parte de los dirigentes políticos que se oponen sistemáticamente a toda iniciativa del gobierno en favor de la paz. Para ellos todo es malo. Nada que venga de la presidencia puede ser bueno. Su posición es muy simple: ¡no, no y no! Y volvieron a agitar el amasijo de argumentos más o menos valederos con los sofismas recalentados de siempre: paz sí pero sin impunidad, paz con justicia, ojo por ojo y diente por diente para quienes cometieron crímenes horrendos, paz pero sin entregar el país a los bandidos, paz sin premios para los criminales.

Es evidente que el ELN ha cometido crímenes horrendos. Al establecer negociaciones con ellos se trata precisamente de que no los sigan cometiendo, de que los guerrilleros abandonen la lucha de los fusiles y la cambien por la contienda civilizada de la política.

Colombia necesita la paz. Colombia necesita que el ELN abandone el camino de ese terrorismo absurdo que mata personas y destruye oleoductos y torres de conducción eléctrica. ¿Cómo lograrlo? ¿Ensayando seriamente el camino de la negociación? ¿O buscando cómo destruirlos definitivamente en una lucha a muerte sin cuartel?

Ya llevamos 50 años, empeñados en una pelea salvaje sin vencedores. Tiempo suficiente de sobra para que cualquier persona de talento mediano pueda comprender que, por las armas, ni la guerrilla llegará un día a tomarse el poder ni el estado colombiano conseguirá jamás la aniquilación total del enemigo.

Los opositores a las negociaciones de paz, ¿qué camino proponen al gobierno? ¿Sólo el camino de las balas?

Por las balas podrán debilitarse las guerrillas colombianas, pero no se logrará su destrucción total. También aquí vale la experiencia de medio siglo: miles de soldados y policías han caído en la lucha, ¿y dónde está la victoria? Por el camino de la lucha armada seguirán los muertos de lado y lado sin que jamás llegue el triunfo completo de ninguno de los dos bandos.

Los dos países más poderosos del mundo fracasaron al enfrentarse con el sistema de guerrillas. Vergonzoso fue el retiro en estampida de Vietnam de las últimas tropas norteamericanas al llegar las guerrillas comunistas a las calles de la ciudad de Saigón. Bochornoso fue el retiro de las tropas soviéticas de Afganistán: un ejército de más de 100.000 hombres, equipado con el armamento más poderoso de tierra y aire –tanques de guerra en cantidad, carros blindados, cañones, aviones y helicópteros artillados-, se reconoció incapaz de derrotar a los muyahidines atrincherados en sus cuevas y peñascos.

La guerra no produce sino pérdidas. ¿No es más sabio optar, con seriedad y responsabilidad, por el camino de la negociación?"