Desde la dinámica de los Ejercicios la vida propia, con sus luces y sus sombras, es la tierra en la que germina lo nuevo y brota la esperanza, el espacio de la acción de amor de Dios que atraviesa la propia existencia.

 

 

 

El desierto esconde un tesoro | Ejercicios espirituales para jóvenes

Entre el 9 y el 12 de noviembre, diecisiete jóvenes de la región Bogotá-Soacha participaron de la experiencia de “Ejercicios Espirituales para Jóvenes” ofrecida por la Red Juvenil Ignaciana.


El título que encabeza esta nota resume muy bien la experiencia. Para los jóvenes que participaron de los Ejercicios Espirituales el desierto, esto es, el silencio y el retiro, fue un descubrimiento significativo. El silencio sólo fue la condición necesaria para un encuentro consigo mismos y con Dios. Desde la dinámica de los Ejercicios la vida propia, con sus luces y sus sombras, es la tierra en la que germina lo nuevo y brota la esperanza, el espacio de la acción de amor de Dios que atraviesa la propia existencia. El tesoro escondido en el desierto sólo es visible para quien es capaz de disponerse, escuchar y liberarse de los propios apegos. “Lo esencial es invisible a los ojos” porque la Verdad se contempla desde el corazón.

La experiencia vinculó a jóvenes que participan de los procesos de la Casa Pastoral de Altos de la Florida en Soacha así como algunos jóvenes relacionados con el proceso pastoral de la Casa Ignaciana de la Juventud. En términos locativos, la casa de las Obreras Misioneras de la Santísima Trinidad en Fusagasugá otorgó un espacio propicio para el desarrollo de la actividad. La dinámica responde al esfuerzo que se ha empezado a realizar desde la Red Juvenil Ignaciana en su eje de espiritualidad con el fin de construir colectivamente una oferta nacional de Ejercicios para Jóvenes que pueda vincular las fronteras y los desafíos regionales y la necesidad de atender a nuestros jóvenes entre los 16 y los 30 años.