En la Amazonía, muchos indígenas no existen ni en los documentos

Ante el problema de la falta de documentos, desde esa Mesa se reconoce que existen derechos fundamentales que abren la puerta a otros derechos, programas, servicios públicos que brinda el estado.


Un problema presente en toda la Amazonía es la falta de documentos de identidad, que afecta a un buen porcentaje indígenas. Lo que debería ser un derecho fundamental garantizado por los estados se convierte en un elemento de marginación de una población relegada secularmente.
Para intentar atajar ese problema, el estado peruano creó en 2001 la Mesa de Concertación, de la que forman parte instituciones del estado y de la sociedad civil que se reúnen periódicamente. Lo debería presidir el presidente de la República, pero lo delega. El primer presidente fue el Padre Gastón Garatea, una de las personalidades más relevantes en la sociedad e Iglesia peruana en su lucha por los derechos humanos, lo que le costó ser perseguido por la propia Iglesia. En la mesa están presentes algunos ministerios, como parte del estado, la Iglesia, los círculos empresariales.

Se trata de un espacio de articulación donde representantes de los diversos estamentos se sientan y dialogan. Uno de los problemas presentes en el Perú es que no se dialoga entre las instituciones, haciéndose las mismas funciones o similares, pero falta un espacio para conversar. Por eso, en la Mesa de Concertación se trata de que se sienten, en el mismo nivel, tanto estado como sociedad civil y se atiendan las problemática que se van identificado. En cada departamento hay una mesa, que está escrita al Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, pero toman resoluciones autónomas. Las resoluciones de la Mesa son respetadas en muchos espacios de la sociedad, dada su autonomía. No se trata de una organización que fiscaliza, sino que tiene como metodología la concertación, el diálogo.

En el Departamento de Madre de Dios, con sede en Puerto Maldonado, Amazonía peruana, la Mesa de Concertación es coordinada por la hermana Lourdes Pérez. Ante el problema de la falta de documentos, desde esa Mesa se reconoce que existen derechos fundamentales que abren la puerta a otros derechos, programas, servicios públicos que brinda el estado.

De hecho, en el caso de Madre de Dios, los datos oficiales dicen que, según el censo más del 98% tienen acceso al servicio de identidad. Sin embargo cuando las diversas instituciones que trabajan en Madre de Dios y que integran la Mesa de Concertación, han podido palpar que esta realidad no es tan masiva, demostrando que es una de las regiones que tienen mayores brechas en cuanto a identidad. De hecho, en las zonas más alejadas, donde habitan las comunidades nativas, se estima que este problema alcanza a un 20% o más.

La gravedad de esta situación reside, como confirman desde la propia Mesa de Concertación, en que es gente que oficialmente no existe, muchos de ellos no ingresan al sistema de salud, a los programas sociales, el estado no los atiende. De hecho, hay muchos casos de defunciones que no se registran, nacimientos que no se registran en comunidades nativas, sobretodo en el Parque Nacional del Manu. No se registran las muertes en los primeros días, meses de vida.

Ante esta situación, desde la Mesa de Concertación se muestra su preocupación, señalando que intenta impulsar medidas administrativas, como es la comparecencia de la RENIEC (Registro Nacional de Identificación y Estado Civil), que haga posible la creación de una oficina registral. Junto con eso, la propia mesa denuncia el problema de aquellos que no se censan en la región, lo que provoca una reducción de los presupuestos públicos. Existen campañas itinerantes, algo que se tiene que fortalecer, porque hasta ahora no ha sido muy eficiente, reconocen desde la Mesa de Concertación. Un dato relevante, en ese sentido, es que en 2017, había 1.249 niños en las escuelas de Madre de Dios que no tenían identidad, la mayoría indígenas. De hecho, en las comunidades nativas más distantes, la mayoría de los niños no están registrados. Eso debe a una dejadez del estado que se ha prolongado en el tiempo.

Junto con eso, Madre de Dios es una región que está recibiendo mucha inmigración, brasileira, venezolana y de otras regiones de Perú. Esto influye en que no se cubre el servicio educativo, faltan infraestructuras y docentes para atender a todos los niños. También existen muchos problemas con la educación intercultural bilingüe, un derecho de los pueblos originarios, porque en las comunidades nativas una parte de los docentes no tienen estudios de pedagogía, con lo que la calidad educativa se ve afectada.

Otro problema es el tema de salud, agua y saneamiento, muy afectada por los residuos de la minería y los desechos en los ríos. También se ve la necesidad desde la Mesa de Concertación de trabajar el desarrollo productivo y generar oportunidades económicas para muchas familias, dadas las limitadas oportunidades laborales en la región, lo que incentiva la presencia de mineros ilegales, uno de los grandes problemas, que sin duda perjudica a nuestra casa común.