Unidos por una misma misión | Encuentro anual de neo-presbíteros, agosto de 2019

Ricardo Delgado, S.J. Director del Plan Vocacional de Jesuitas Colombia, nos comparte esta nota sobre el encuentro anual de neo-presbíteros el pasado mes de agosto en Villeta, Cundinamarca.


Los vientos de agosto, y la calidez de Villeta Cundinamarca, fueron el escenario de reunión del grupo de nuevos presbíteros de la Provincia. La experiencia de encuentro siempre será una oportunidad para crecer a partir de aquello que los demás viven y comunican. Este encuentro, que reunió a siete neo – presbíteros, en compañía de Carlos Eduardo, y Gerardo Villota, Provincial y asistente de formación respectivamente, se vivió en clima de conversación espiritual.

Esta práctica de poner en palabras lo vivido durante el último tiempo, se convierte, para cada uno de nosotros, en la oportunidad de ampliar nuestra conciencia respecto de aquello que acontece en la totalidad de la vida, y desde el ministerio sacerdotal que hemos recibido. Este ministerio sacerdotal que cada uno va descubriendo y elaborando se torna el centro de la misión encomendada. De ahí que nuestra misión sea eje articulador de la propia vida. Si bien la vida no es la misión, ciertamente la misión marca hondamente nuestro modo de ser y de llevar la vida.

Escuchar el relato de cada compañero en misión, se convierte en notable oportunidad, para releer la propia experiencia en la vivencia de nuestra vocación, y al tiempo, descubrir que no estamos solos en los inmensos desafíos que afrontamos cada día; por el contrario, nos damos cuenta, que cada uno está inmerso en múltiples concreciones de una misma misión.

Si bien, el modo como se desarrolla la misión, que cada uno lleva ya en su corazón, es distinto según los escenarios en que la desarrollamos. Vemos que la misión esta es dada, animada y sostenida siempre por un mismo Señor. Hemos sido enviados a distintos lugares por Él, con gentes de muy diversas características, unos en la pastoral de colegios, otros en la pastoral juvenil y vocacional, otros con el pueblo sencillo de las parroquias.

Un envío en el que todos descubrimos, en la cotidianidad de nuestros días, una respuesta concreta y personal a ese llamado de Jesús, que nos exige discernir nuestro modo de ser y de proceder de cara a nosotros mismos, a la gente que servimos, y al cosmos en el que habitamos. Cerramos este encuentro agradecidos por aquella palabra, que en cada uno es reflejo de ese Señor que camina con nosotros. Esperamos seguir compartiendo la vida con más compañeros en una misma misión.