San Pedro Claver, Patrono de los Derechos Humanos en Colombia

  •    Septiembre 04 de 2019
  •    Carlos E. Correa, S.J. - Provincial de la Compañía de Jesús en Colombia
  •    Curia Provincial

Compartimos la editorial del Padre Provincial Carlos Eduardo Correa, S.J. para la Revista Jesuitas Colombia en su edición de septiembre.


San Pedro Claver ha sido declarado el patrono de los Derechos Humanos en Colombia. Pero ¿cómo poder afirmar esto si en su época no se concebía la idea de los Derechos Humanos? La realidad es que cuando miramos su vida, desde nuestro propio tiempo reconocemos que, durante 38 años en Cartagena tuvo un verdadero y profundo compromiso con las víctimas de la esclavitud, de tal manera que todo lo que hizo por los esclavos negros contribuyó a devolverles la dignidad como seres humanos e hijos de Dios. Su modo de proceder se ha convertido hoy, para todos nosotros, en un llamado a trabajar arduamente en favor de todas las víctimas de cualquier clase de discriminación y a responder al gran desafío de continuar promoviendo y defendiendo los Derechos Humanos.

La profunda experiencia de Dios que tuvo San Pedro Claver marcó su manera de ver la vida y de estar en el mundo. Desde el inicio de su vida religiosa, como Jesuita, decidió ponerse incondicionalmente al servicio de Dios en el servicio a los demás. Gracias a la experiencia vivida al realizar los Ejercicios Espirituales, San pedro Claver reconoció que toda su vida era para “alabar, reverenciar y servir a Dios nuestro Señor”; es decir, que su vida tenía sentido reconociendo el amor compasivo y misericordioso de Dios, que produce vida plena y abundante, dejándose mover por este mismo amor y haciéndolo efectivo a través del servicio incondicional a los demás, especialmente a los más abandonados y excluidos de su tiempo: los esclavos negros.

Jesucristo, como revelación plena del amor de Dios, se convirtió para San Pedro Claver en la razón de ser de su existencia. Especial devoción y compromiso le produjo el contemplar por largas horas a Jesucristo crucificado, quien, con su entrega incondicional a los hombres hasta la muerte, le hizo el llamado a dar su vida por los esclavos negros, quienes también estaban sufriendo la crucifixión. Fue esta honda experiencia de Jesucristo la que le hizo oír el clamor de ellos de un modo especial, para ponerse enteramente a su servicio.

Hoy también nosotros, desde una profunda experiencia de Dios, al igual que San Pedro Claver, queremos responder al desafío de defender y promover los Derechos Humanos. Esto lo queremos alcanzar a través de estructuras apostólicas que fomentan la “Vida Abundante” en todos los ámbitos del acontecer humano. Para ello nos comprometemos en la denuncia de las violaciones a los Derechos de las personas, de las comunidades, de los pueblos y del planeta; acompañamos a las víctimas que han sido vulneradas en su dignidad; promovemos el diálogo y la reconciliación para alcanzar la paz; desarrollamos programas y proyectos para acompañar procesos que buscan la vida buena para todos, en la perspectiva de la Ecología Integral; y nos solidarizamos con los empobrecidos y los descartados de nuestra sociedad.

En la situación actual de nuestra realidad, donde el sistema sociopolítico y económico está produciendo una inmensa exclusión e invisibilización de millones de personas en nuestro mundo y en nuestro país, debido a la distribución injusta de los bienes y a la discriminación política, social y cultural, nos comprometemos como Cuerpo Apostólico a trabajar por alcanzar condiciones de justicia socio-ambiental, para que todos los hombres y mujeres puedan realizarse plenamente en su dignidad, como verdaderos hijos de Dios.

Pidámosle al Buen Dios que, al igual que San Pedro Claver, nosotros podamos entregar nuestra vida al servicio de los que están siendo empobrecidos, violentados, excluidos y vulnerados en su dignidad. Y que con un corazón generoso pidamos la gracia de ser también hoy “esclavos de los esclavos para siempre”.