Experiencia de Retiro para el Discernimiento Vocacional

  •    Septiembre 17 de 2019
  •    Carlos Franco Revelo, S.J.
  •    Caribe

El pasado fin se semana, la comunidad jesuita de Barranquilla acogió en su casa a cuatro jóvenes que están siendo acompañados en su discernimiento vocacional, en la Región Caribe. Quienes participaron vinieron de Santa Marta, Baranoa, Sabanagrande y Cartagena.


En este breve encuentro, los jóvenes tuvieron la oportunidad de experimentar espacios de nuestra vida comunitaria como la Eucaristía y compartir fraterno en torno a la preparación de una cena, momentos que les brindó la oportunidad de compartir espontáneamente su llamado.

El sábado participaron del Retiro Espiritual Ignaciano que se ofrece en Barranquilla, cada segundo sábado de mes, en las instalaciones del Colegio San José. Este fue un espacio para vivir su propia experiencia de encuentro personal con el Señor y compartir con otras personas que también se sienten identificadas con la manera de encontrarse con consigo mismas y con Dios, desde la espiritualidad ignaciana.

Finalizamos el encuentro con un almuerzo, espacio que nos permitió recoger la experiencia y sentirnos abiertos para continuar escuchando lo que el Señor siga mostrando.

Compartimos dos testimonios de jóvenes que ya se encuentran vinculados a la experiencia de discernimiento Manresa desde la vida cotidiana.

Jorge Luis Soledad Sánchez, de Santa Marta: “Esta experiencia fue el silencio que necesité para poder escuchar la voz de mi interior. Fue el momento donde apagué los sonidos exteriores para escuchar el sonido interior. Sin ánimos de verme reflexivo o filosófico, que no lo soy, el sonido del silencio fue el que me permitió ver la luz para una idea a corto plazo. Sin embargo, ronda en mí una idea a largo plazo que cada día coge forma, cada día toma color, cada día veo las piezas a unir para que tome forma está idea, una idea de amor”.

Maikol Padilla, de Baranoa Atlantico: “Mi experiencia en el encuentro vocacional fue muy reconfortante para el llamado que siento de parte de Dios a seguirlo. El compartir fraterno con otros, desde el cocinar e intercambiar nuestras experiencias de cercanía con el señor no tiene precio. El celebrar la Eucaristía y sentir a un Jesús cercano que te acoge y te abraza, y concluir con una mañana de oración íntima y personal con Jesús, fue una maravillosa experiencia de encuentro en todos los sentidos.”