Intervención del P. Mauricio García, S.J. en el Sínodo Amazónico

Compartimos la intervención del P. Mauricio García, S.J. Director del Servicio Jesuita a Refugiados Colombia, el pasado lunes 7 de octubre, en el aula del Sínodo.


Diversos flujos migratorios y retos pastorales que plantean (# 63-69)

1. Quiero partir de un gran reto que plantea el Instrumentum Laboris (IL) con relación a la migración: “Esta trashumancia amazónica no ha sido bien comprendida ni suficientemente trabajada desde el punto de vista pastoral” (# 63). Los retos pastorales que esta plantea dependen del tipo de migración a la que hace referencia, y hay, al menos, tres niveles de migración que podemos identificar[1]:

a) Migración circular y pendular (van y vienen) de pueblos indígenas itinerantes, es decir, la itinerancia de los pueblos originarios por el territorio amazónico exigida para garantizar una existencia sostenible en la casa común, con algunos de estos pueblos viviendo en aislamiento voluntario. Ello demanda una pastoral encarnada e inculturada en diálogo con los pueblos indígenas y en una dinámica inter-religiosa para, como lo dijo el Papa Francisco en su homilía de la misa inaugural, no terminar imponiendo el don de la fe, sino poder compartirlo gratuitamente.

b) Desplazamiento forzado dentro del mismo país y hacia el exterior por causa de los grandes megaproyectos de infraestructura, minería legal e ilegal, avance creciente de la agroindustria y la ganadería. Algunas pocas veces se da una migración voluntaria de áreas rurales hacia las ciudades, buscando mejores servicios como educación y salud para la familia. Se plantea el reto de una pastoral en las ciudades amazónicas que pueda responder a la “desestabilización social” (IL #60), el tráfico y trata de personas (IL #67), diversas formas de explotación socio-económica y otros múltiples problemas que han surgido con la urbanización[2] .

c) Migración internacional que comprende dos tipos de migraciones que llegan a la Amazonía[3]:

(i) La que llega a la región por razones científicas, económicas y empresariales, y que plantea en muchos casos la necesidad de una acción profética de la Iglesia para hacer frente a sus consecuencias negativas de explotación y despojo.

(ii) La que llega porque ha sido desplazada de sus países y deben cruzar el “corredor migratorio” de la Amazonía (IL #65), como es el caso de la población venezolana, haitiana, cubana e incluso migrantes extra-continentales, que requieren de acogida y apoyo humanitario dadas las condiciones de vulnerabilidad en que lo hacen. Como Iglesia necesitamos una acción eclesial coordinada (IL #69b) para atender las urgencias humanitarias y los brotes de rechazo y xenofobia que plantea esta migración, de manera especial en las fronteras.

2. Aunque la Iglesia viene realizando diversas acciones de atención a múltiples flujos migratorios, sobre todo los más vulnerables, falta consolidar una estrategia pastoral adecuada para responder de manera integral a las necesidades de atención que plantea la migración en la Amazonía y que las políticas públicas existentes no logran resolver (IL #68). Tenemos el reto de compartir el don que hemos recibido del Señor. “El don que hemos recibido es un fuego, es un amor ardiente a Dios y a los hermanos”[4], un don para ser compartido, no impuesto, un don que no se agota en una pastoral de mantenimiento[5]. En palabras del Papa Francisco: “Anunciar el Evangelio es vivir el ofrecimiento, es testimoniar hasta el final, es hacerse todo para todos (cf. 1 Cor 9,22), es amar hasta el martirio”[6].

“Muchos hermanos y hermanas en Amazonia llevan cruces pesadas y esperan la consolación liberadora del Evangelio y la caricia de amor de la Iglesia”[7]. En ese sentido, dos líneas de acción pueden contribuir a desarrollar esta pastoral integral con migrantes, desplazados y refugiados para mostrar el rostro misericordioso de Dios para con ellos/as:

a) En primer lugar, el Papa Francisco ha insistido que dicha pastoral con población en situación de migración debe partir de reconocer la presencia de Cristo en ellos/as: “Para nosotros cristianos, la hospitalidad ofrecida al forastero necesitado de refugio es ofrecida a Jesucristo mismo, identificado en el extranjero: «era forastero y me acogisteis» (Mateo 25, 35)”[8]. Lo que en términos prácticos debe traducirse en la conjugación de cuatro verbos[9]: acoger, proteger, promover e integrar, como lo ha reiterado el Papa en múltiples ocasiones. Por ello, estamos invitados a desarrollar una pastoral integral que abarque estas cuatro dimensiones, manifieste claramente el amor misericordioso de Dios que se acerca a los migrantes, desplazados y refugiados, y logre permear las comunidades de acogida donde ellos/as llegan.

b) En segundo lugar, necesitamos como Iglesia líneas de acción pastorales para responder y solidarizarnos con los migrantes dependiendo del momento del ciclo migratorio en que la gente se encuentra y buscando tener una perspectiva de derechos más que una meramente asistencial: si es antes de migrar, en las comunidades de origen, con estrategias pastorales para, de ser posible, prevenir la migración; si es cuando están en el tránsito migratorio, con estrategias de protección y acogida en la situación de emergencia humanitaria que enfrentan; si es en los lugares de destino al culminar la migración o cuando retornan o son deportados, con estrategias de hospitalidad, promoción e integración, tanto a nivel socio-laboral como a nivel eclesial.

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  1. Cf. Instituto Pensar de la Pontificia Universidad Javeriana, Situación de las Migraciones en la Gran Amazonía – Revisión del Estado del Arte, Septiembre de 2019; estudio solicitado por la Sección de Migrantes y Refugiados como insumo para conocer y entender mejor el fenómeno migratorio en la Amazonia.
  2. IL #73.
  3. En las migraciones internacionales también habría que incluir los migrantes que llegan a la región para prestar servicios pastorales en las distintas iglesias.
  4. Papa Francisco, Homilía en la eucaristía inaugural del Sínodo de la Amazonía, 6 de octubre de 2019.
  5. Benedicto XVI, Exhort. apost. postsin. Verbum Domini, 95.
  6. Homilía del Papa Francisco en la Misa Inaugural del Sínodo de la Amazonía, 6 de octubre de 2019.
  7. Ibíd.
  8. Papa Francisco, Discurso en el Foro Internacional sobre "Migraciones y Paz", 21 de febrero de 2017, p. 4.
  9. Ibíd., pp. 2 y 3.