Ideas de un maestro

Por: Francisco de Roux, S.J.
Abril 16, 2015

A la luz de su lectura, es necesario situar el conflicto armado dentro del proceso gradual de la construcción del Estado colombiano, en confrontaciones sociales y políticas en medio de las cuales se fueron integrando a la nación las distintas regiones en diversos momentos y con distintos modos de articulación, política y económica, sobre el trasfondo de un problema rural nunca resuelto.

Para llegar a esta conclusión, el texto parte de la comparación del lugar de las guerras en la construcción de los Estados del occidente europeo y de Iberoamérica, para desembocar en la Violencia de los cincuenta y el surgimiento de la actual insurgencia armada y su evolución en medio de la realidad política nacional e internacional de los últimos cincuenta años.
Destaca el lugar del bipartidismo colombiano en el proceso gradual de articulación del Estado central con las regiones, entre guerras civiles y procesos electorales, en el intento de ligar los grupos locales y regionales de poder con sus redes de clientela, pero muestra, como contrapartida, su incapacidad para crear referentes simbólicos para convocar a todos los colombianos a la construcción colectiva de una nación que superara la desigualdad y la exclusión y que incorporara democráticamente a los nuevos grupos sociales y políticos surgidos en las regiones periféricas. Esta incapacidad produjo un escenario proclive al nacimiento y expansión de la guerrilla en la segunda mitad del siglo XX.

Esta mirada histórica revela que la construcción de la paz debe tener necesariamente un énfasis territorial, que intente una reconstrucción institucional, altamente diferenciada en el espacio y el tiempo, distinta de la pretendida homogenización de nuestros textos constitucionales. Al mismo tiempo, ofrece pistas sobre las transformaciones estructurales y de carácter político o, mejor, ético-político, que habría que emprender de manera simultánea, interactiva y colectiva, tanto en lo local y regional como en lo nacional, teniendo en cuenta siempre la interacción entre campo y ciudad; y, a nivel macro, la articulación nacional en educación, economía, infraestructura, protección del medioambiente y comunicaciones, pero respetando siempre las particularidades regionales y locales. Dentro de una acción política de inclusión de sectores excluidos, que establezca referentes simbólicos que apasionen a todos los colombianos en torno a un proyecto nacional incluyente y justo que se exprese en el fortalecimiento de las instituciones en los niveles regionales, subregionales y locales, apoyado en las organizaciones sociales existentes en ellos, para neutralizar el influjo de grupos ilegales, armados o no, presentes en esos ámbitos.

Invito a leer un libro que ofrece perspectivas que superan las interpretaciones simplistas y apunta a incidir en las dinámicas estructurales e históricas del problema. A sabiendas, como Fernán demuestra, de que estamos ante la realidad de un Estado que nunca ha tenido control total del territorio ni el pleno monopolio de las armas ni de la justicia, y que hay que seguir construyendo a partir del fortalecimiento institucional de las regiones, interactuando positivamente tanto con las organizaciones sociales como con los poderes políticos locales, en un profundo proceso democrático.