Mensaje final de la Asamblea n.º 44 de la CPAL

Mensaje final de la Asamblea n.º 44 de la CPAL

Por: Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y el Caribe

“¡Vean qué bueno y agradable es que los hermanos vivan unidos!”

Salmo 133, 1

Después de dos años y medio de nuestro último encuentro presencial en Paraguay a finales de 2019, nos encontramos de nuevo los provinciales de América Latina y el Caribe, junto con los superiores regionales de Guyana/Jamaica y la Amazonía, así como los dos asistentes regionales del P. General para esta zona. Contamos con la presencia de los miembros del equipo central de la CPAL. No pudo acompañarnos Rafael Velasco, Provincial de ARU, por la pascua de su señora madre dos días antes de nuestro encuentro. Lo acompañamos en esta experiencia dolorosa que nos invita a abrirnos a la esperanza. Los superiores regionales de Haití y Cuba tampoco pudieron hacerse presentes por situaciones de sus países.

Cada uno de nosotros trajo en su equipaje y su corazón, las diferentes realidades de nuestras provincias, los dolores que viven nuestros pueblos, las esperanzas de nuestros jóvenes, las preocupaciones de nuestros mayores, los problemas que a veces no tienen respuesta ni solución. Desde allí, cada uno vino para ofrecer lo mejor de sí mismo en la búsqueda común de la voluntad de Dios. Vivimos estos días de discernimiento compartido, con la mirada puesta en el Señor que nos llama a animar a nuestros compañeros jesuitas y a todo el cuerpo apostólico de la Compañía, en el servicio de la misión.

Además de los informes que recibimos del Presidente, nos concentramos en los avances del PAC.2 y en compartir los Proyectos Apostólicos Provinciales de las doce provincias en relación con las Preferencias Apostólicas Universales y el Proyecto Apostólico Común de la CPAL – PAC.2. La variedad metodológica y cronológica es inmensa, pero todos nos sentimos caminando en una gran sintonía, buscando con mucha hondura los llamados de Dios a cada una de nuestras provincias y tratando de responder a ellos de la manera más honesta y generosa posible, con los recursos con los que contamos.

Tuvimos también la oportunidad de conocer un poco más del trabajo que desarrollan cuatro de las redes interprovinciales de la CPAL: la Red Jesuita con Migrantes – RJM, la Red de Centros Sociales, COMPARTE, la Asociación de Universidades confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina – AUSJAL, y la Federación Internacional de Fe y Alegría – FIFyA. No solo dimos gracias a Dios por el inmenso trabajo que realizan estas redes, sino que nos sentimos interpelados por el Señor a seguir caminando en una articulación cada vez mayor de nuestras acciones como Conferencia. Sostuvimos también una conversación virtual con Samuel Beirão, SJ, Coordinador de MAG+S 2023, que se llevará a cabo en Portugal, previo a la Jornada Mundial de la Juventud – JMJ. Nos invitó a participar con nuestras redes ignacianas de juventudes y a ofrecer nuestro apoyo desde cada una de nuestras provincias.

El plato fuerte de nuestro encuentro fue la invitación del P. General a los provinciales de la CPAL, expresado en una carta suya a toda la Compañía, del año 2019:

“Por el bien de la misión, los procesos de reconfiguración de las Provincias y Regiones deben seguir adelante. Le pido a toda la Compañía que reflexione sobre lo que hemos aprendido gracias a las experiencias recientes, “de modo que pueda aplicar lo aprendido a otros procesos de reconfiguración presentes y futuros” (CG 36, d.2, n.17). Además, les pido a los Superiores Mayores de cada Conferencia que disciernan juntos, ya sea en una Asamblea plenaria o en grupos de Asistencia, si, en su Conferencia, hay unidades que deban combinarse, dividirse o realinearse de alguna otra manera para brindar un servicio más eficiente. Solicito que el Presidente de cada Conferencia me comunique dentro de un año los resultados de este discernimiento de los Superiores Mayores” (Sosa, enero 3 de 2019).

Desde luego, se trata de un proceso que ya habíamos iniciado y que ha recibido un impulso muy importante en la formulación del PAC.2, pues es en función de la misión como se deben pensar los procesos de reestructuración y reconfiguración, ya que las estructuras deben estar al servicio de la misión. El clima de discernimiento tuvo en esta materia, un acento especial y nos permitió ir desentrañando los caminos que Dios nos está proponiendo hoy.

La tarde del jueves la dedicamos a visitar las oficinas de la Curia Provincial de México, la enfermería y el centro de la colonia Coyoacán, donde está ubicada la Curia. Allí nos ofrecieron una lectura política y social de la realidad mexicana, que nos ha permitido conocer un poco más las dimensiones de la situación de derechos humanos en este país hermano. Los esfuerzos por la construcción de una cultura política que combata la corrupción y la violencia siguen siendo una tarea pendiente para México, como lo son para la gran mayoría de nuestros países.

Abordamos, además, temas internos de la Conferencia, decisiones y nombramientos para cargos de responsabilidad. Por solicitud del P. General hicimos una evaluación del servicio del Presidente, Roberto Jaramillo, quien a inicios del próximo año cumplirá seis años en el cargo. Su consagración al trabajo nos merece el mayor agradecimiento y reconocimiento por estos años de construcción colectiva. La decisión sobre su continuidad o relevo será tomada por el P. General en los próximos meses.

La oración de la mañana nos dispuso cada día para el trabajo y las eucaristías, presididas por los provinciales que se acercan al final de su servicio: Ignacio Suñol, Rafael Garrido, Ireneo Valdez y Gustavo Calderón; fueron momentos de consolación y agradecimiento por la misión realizada y por la alegría de saber que los relevos se van preparando para continuar la tarea. En este sentido, echamos mucho de menos a nuestro querido Luis Fernando Klein, Lico, secretario de la CPAL en los últimos años, a quien expresaos nuestro reconocimiento por su entrega generosa y su gran aporte -en varios períodos - a la vida de la CPAL. Le dimos la bienvenida al Hermano Raimundo Barros, también del Brasil, quien se incorporó con mucha naturalidad y buen ánimo como secretario de la Conferencia y delegado de educación.

Nos resta agradecer de todo corazón a la provincia de México, especialmente en las personas de su provincial Luis Gerardo Moro, SJ, y de José Francisco Méndez, SJ, su Socio, quienes nos acogieron con gran generosidad. Ellos, junto con el equipo de trabajo de la casa San Javier en la Colonia Tepepan, Xochimilco, Ciudad de México, nos hicieron sentir como en casa.

Un saludo cercano a los compañeros jesuitas de todas las provincias, a los compañeros/as en la misión en cada rincón de nuestro continente, con los mejores deseos para que podamos seguir caminando en la ruta que el Papa Francisco nos ha señalado como Iglesia, en espíritu de sinodalidad, comunión, participación y misión.