¿Qué llevarán al ataúd?

¿Qué llevarán al ataúd?
  • Domingo Noviembre 10 de 2019
  • Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  • Alejandro Londoño Posada, S.J.
  • Ordinario

Cuentan que cuando a una mamá faltaban 3 meses para que su naciera su hijo, Dios le dio permiso de hablar con él. Entonces le dijo: Hijito, cuando nazcas vas a ver aviones y le detalló cómo eran estos. Vas a ver automóviles y le describió cómo eran los carros. Vas a ver casas y con detalles le contó cómo eran.

También le dijo que vería a su papá, a sus hermanos y a ella misma. El niño se quedó callado al principio y después le respondió: Mamá, no entendí nada de lo que me dijiste, pero espero que cuando nazca te comience a ver a ti, después a mi papá y hermanos y también a esos aparatos que describiste. Mil gracias!

Es frecuente, por otra parte, encontrar personas que cuando ven cómo existen personas que amontonan bienes y dinero en cantidades exorbitantes pregunten un poco en broma, pero con realismo: ¿Y de esas cosas qué se llevarán al ataúd cuando se mueran?

Las lecturas de hoy nos hablan de la vida eterna y las riquezas y en este sentido nos aclaran lo dicho antes. Porque la Palabra de Dios nos habla muy claro de la Vida Eterna y también sobre las personas que acumulan tierras, dinero y bienes en cantidades casi inimaginables.

El Papa en la LAUDATO SI nos advierte sobre un peligro muy grande: “Dejamos de advertir que algunos se arrastran en una degradante miseria, sin posibilidades reales de superación, mientras otros ni siquiera saben qué hacer con lo que poseen” (L.S., nr.90).

Y más adelante (nr.93), hablando de la propiedad privada afirmó que “no es conforme con el designio de Dios usar este don de modo tal que sus beneficios favorezcan solo a unos pocos”. Y en el número 95 recalca: “El medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos. Quien se apropia algo es solo para administrarlo en bien de todos”.

Por eso es frecuente escuchar a las personas entendidas en el asunto decir que si en Colombia se hubiera hecho una real Reforma Agraria en el siglo pasado, no habríamos sufrido estos 50 y más años de guerra, con todas las calamidades que se realizaron de parte y parte.