Abril 24, 2017: Apuntes del evangelio

Abril 24, 2017: Apuntes del evangelio

Por: Luis Javier Palacio S. J. 

En general, la mayor parte de los que siguen a Jesús son personas sencillas con poca instrucción. Hay hombres y mujeres, padres y madres de familia. Algunos son pescadores, otros, artesanos y agricultores. Pero a veces también seguían a Jesús algunas personas pudientes: Juana, Nicodemo, José de Arimatea, Zaqueo y otros. Estos sufrieron en carne propia lo que quiere decir romper con el sistema y ponerse del lado de Jesús. Las personas que más frecuentemente aparecen a su lado son pastores, pescadores, campesinos y jornaleros, como se desprende de la ambientación de sus parábolas; pero también son los hombres de cultura específica y superior, como los escribas y fariseos. Si tiene una preferencia, ciertamente es por los humildes y desventurados; pero no rechaza ni a los jefes de la sinagoga ni a los centuriones romanos. A los “grandes” los invita a compartir y a mirar a los pequeños; a los primeros a mirar a los últimos; a los poderosos a servir. En el evangelio de Juan dedica tiempo a largos coloquios con la Samaritana, Marta y Nicodemo. En estos aparece a menudo una forma ya conocida del judaísmo. Una palabra bíblica que tiene dos o tres sentidos y da al diálogo un atractivo singular que aunque suene confuso o ambiguo, permite ahondar en la vida del oyente, sin que necesariamente se llegue a una conclusión como sucede en otros discursos. El mismo sentido de un texto de las Escrituras no puede definirse de una vez y para siempre como fijo e inmutable. Ya no sería un texto religioso, más bien de geometría . Estos dos o tres sentidos dan al diálogo un singular atractivo. Es lo que pasa con Nicodemo y renacer (podía entenderse como nuevo parto); con la Samaritana y el agua viva (podía entenderse como agua corriente); con Marta y la resurrección (podía entenderse como Lázaro redivivo); con los judíos y el maná (podía entenderse como el de Moisés en el desierto); con los discípulos y el pan de vida (podía entenderse como una nueva repartición de panes y peces). Cuando Nicodemo trata de abogar por Jesús en el Sanedrín es tratado como ignorante por sus compañeros y comparado con un campesino iletrado de Galilea que debía ilustrarse mediante el estudio de las Escrituras. Luego aparece Nicodemo con José de Arimatea reclamando el cadáver de Jesús. La interpretación judía de las Escrituras, a pesar de su amplitud de discusión, no dejaba espacio para que entrara Jesús en sus creencias. Para algunos comentaristas detrás de este texto sobre Jesús y Nicodemo estaría el drama de la tensión que surgió a partir de la expulsión de los cristianos de las sinagogas, en el último tercio del siglo I. Recordemos que Juan es el último de los evangelios y se recoge hacia el año 100. Para ese entonces, la estrategia de sobrevivencia de Israel pasaba por el proyecto fariseo, con su centro bíblico en Jamnia. Fue alrededor del año 85 cuando se incluyó en la liturgia judía la reformulación de una de las dieciocho bendiciones clásicas (Semoneh Esreh) en la cual se añadió una maldición a para los judeocristianos (judíos que se habían convertido al cristianismo) a los cuales llamaban minim. De alguna forma el diálogo con Nicodemo llega a un impase pues lo que se revela es que dentro de las Escrituras y la piedad judía Jesús resulta incomprensible o mejor, que Jesús es un enigma. Nicodemo representa lo más honesto del judaísmo farisaico, tan honesto como para defender a Jesús en el Sanedrín; tan piadoso como para reclamar su cadáver y podría hasta ser un modelo para la raza humana. Pero aún así, aparece como ciego e incapaz de seguir la propuesta de Jesús. Nació judío, se crió judío fiel a la Torah (ley), llegó a tener un buen corazón, buscó sinceramente en la noche pero se detuvo ante lo que no parecía razonable: nacer de nuevo o de arriba. Romper las amarras que lo ataban a su pasado nos puede resultar tan difícil a nosotros como a Nicodemo. Pero si no nos mueve el Espíritu que sopla cuándo y dónde quiere, simplemente no seremos más que la proyección del pasado, no el futuro del reinado de Dios."