Noviembre 13: “Pero antes de esto, a ustedes les echarán mano y los perseguirán. Los llevarán a juzgar en las sinagogas, los meterán en la cárcel y los presentarán ante reyes y gobernadores por causa mía. Así tendrán oportunidad de dar testimonio de mí”

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Comunitas Matutina 13 de noviembre 2022


Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario ciclo C

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Por: Antonio José Sarmiento Nova, SJ ___________________________________________________________________________________________________

Lecturas:

  1. Malaquías 3: 19 – 20
  2. Salmo 97: 5 – 9
  3. 2 Tesalonicenses 3: 7 – 12
  4. Lucas 21: 5 – 19

Nos encontramos cerca de la conclusión del año litúrgico, nos restan este domingo y el siguiente, solemnidad de Jesucristo Rey del Universo. Como sabemos, el año así visto es un ciclo completo de catequesis en el que los textos bíblicos y los contenidos que de allí proceden son un servicio a la formación de los creyentes para crecer en una captación e interiorización de la totalidad del hecho cristiano[1]. El recurso bíblico más importante que se sigue es el de los tres evangelios sinópticos, así: en el ciclo A el evangelio de Mateo, en el ciclo B el evangelio de Marcos y en el ciclo C el evangelio de Lucas, este último es el que estamos concluyendo. Las lecturas bíblicas que se señalan para cada día no están allí de modo caprichoso o casual, tienen una intencionalidad y una pedagogía gradual para que los cristianos tengan un seguimiento continuo de la fe en el Señor Jesucristo, con el correspondiente propósito de traducirlo a su proyecto de vida.

La pretensión, si este formato sistemático se toma en serio, es que cada comunidad cristiana y cada discípulo de Jesús en particular, tengan una visión integral de la realidad salvadora y liberadora que Dios nos manifiesta en su Hijo, siguiendo los énfasis propios de cada uno de los tres relatos evangélicos conocidos como los sinópticos[2].

Los textos de este domingo nos plantean una visión de profundidad sobre el sentido de la historia desde la clave de Dios como plenitud de lo humano[3]. En estas lecturas hay un lenguaje que en estudios bíblicos se llama mentalidad apocalíptica, amerita un fino trabajo de interpretación para no incurrir en un literalismo que puede causar miedos y angustias; debido al lenguaje que utilizan estos textos, muy propios de aquella cultura y de las posibilidades expresivas que la caracterizaban.

Recordamos ahora a los profetas de desgracias que predicen que, en tal día y hora sucederá el fin del mundo, acompañado de desastres naturales y de señales de destrucción. Cada cierto tiempo surgen estas hipótesis creando confusión en muchísimas personas. Tal asunto se asocia con una predicación moralista y con un anuncio de los castigos de Dios para la maldad de la humanidad; lenguajes muy propios de los grupos religiosos fundamentalistas[4]. Todo esto es falso y no expresa la realidad de un Dios a quien reconocemos en su esencia como compasivo y misericordioso. Tales tendencias transmiten imágenes falsas de Dios. No nos equivocamos al afirmar que allí hay alto contenido de “terrorismo religioso”, inaceptable por supuesto.

La visión cristiana de la historia de la humanidad es esperanzadora, constructiva y generadora de sentido. Sabe el cristianismo que el mundo y la historia son autónomos, que no hay un Dios “mágico” manejando de modo predeterminado los acontecimientos. Esa concepción del “todo está escrito” es fatalista y no procede de la concepción original de nuestra fe. Sabemos que hemos sido dotados de libertad y de capacidad de autodeterminación, creer en Dios no nos exime de la responsabilidad histórica. Esta constatación es alentadora y nos invita a ser gestores de nuestro destino.

El texto de Malaquías surge en un contexto bien explícito: en el siglo VI antes de Cristo muchos judíos fueron tomados como cautivos y deportados a Babilonia, perdieron su independencia para expresar su fe religiosa. Fue una catástrofe total. Surgieron muchos mensajes proféticos orientados a anunciar un futuro mejor, como este de hoy: “Pero para ustedes, los adeptos a mi Nombre, les alumbrará el sol de justicia con la salud en sus rayos, y ustedes saldrán brincando como becerros bien cebados fuera del establo”[5]. Los profetas pretendían alimentar la esperanza del pueblo en medio de la desolación que este despojo representaba para ellos, causado por el poder invasor del imperio babilónico. Es un operativo profético para rehacer el sentido de vida de los creyentes, que podemos comparar con la teología de la esperanza, que empezó a elaborarse en la Alemania de la postguerra, luego del desastre de la II guerra mundial, o también con nuestra teología latinoamericana de la liberación, que anima desde Dios a la lucha por un mundo de justicia y de reivindicación de los pobres[6].

Ese esperado día de liberación, de restitución de su territorio y de su templo, nunca llegó, por eso los profetas derivaron hacia el anuncio de un mundo distinto, siempre mejor y definitivo en Dios, más allá de la historia, que se concreta en la bendición del “sol de justicia”, expresión que alude al mismo Yavé. En general, la historia de Israel estuvo atravesada por glorias y grandezas, pero también por derrotas y fracasos, muchos de ellos producto de su arrogancia y de su olvido de los fundamentos de su fe y de los compromisos adquiridos en el pacto de la alianza. La crisis, la pérdida de sus seguridades y garantías no fueron castigo de Dios, sino consecuencia de la vida desordenada que los llevó a la injusticia y al abandono de los valores que debían vivir como expresión de su coherencia en la fe[7].

A la luz de esto, también estamos llamados a valorar nuestra vida real, lo que sucede en el mundo de hoy, lo que hemos vivido en el siglo reciente y lo que nos sucede en lo que va corrido de este. Malaquías y otros textos bíblicos de similar naturaleza contienen una teología de la historia que presenta, con un lenguaje propio de esas culturas semitas antiguas, la realidad humana frágil en búsqueda de sentido, dando a la misma un significado trascendente desde la experiencia de Dios que se revela como salvador y liberador, es decir, como el dador de sentido por excelencia.[8]

Es una tensión contradictoria permanente entre las maravillas que hace el ser humano, los avances del conocimiento y los desarrollos de la tecnología, la conciencia de la libertad y del valor esencial de la razón, la crítica rigurosa de los poderes que esclavizan y maltratan la dignidad humana, y la cadena interminable de guerras, totalitarismos, dictaduras, esclavitudes, destrucción del hábitat, economía deshumanizada, pobreza, exclusión y violación de los derechos humanos ¡Somos paradójicos!

Estas son señales de los tiempos que –como creyentes– estamos llamados a discernir en un saludable ejercicio de fe para entender nuestro presente y nuestro futuro, y para asumir la responsabilidad que nos corresponde como constructores de una mejor humanidad. La presencia cristiana en la historia tiene la vocación de iluminar y de dar significado trascendente al ser humano para que no absolutice ninguna realidad política o económica, ni a los líderes tampoco. La revelación de Dios en Jesucristo es revelación del nuevo ser humano llamado a insertarse en esa divinidad. [9] Sobre este mismo fundamento es imperativo someter a una exigente crítica las visiones religiosas deformadas, generadoras de temores ante un Dios eventualmente justiciero e implacable, para acceder a la fe genuina, que libera y da sentido.

El lenguaje que utiliza el texto de Lucas también es apocalíptico, propio de una tendencia del judaísmo de los tiempos de Jesús y de los posteriores a su muerte, la conciencia de un combate entre las fuerzas del bien y las del mal, contraste fuerte entre unas manifestaciones que anuncian el final del tiempo disponiendo a la humanidad para convertirse y aguardar la inminencia de la irrupción decisiva de Dios en la historia.

Ayudan a comprender este contexto las contradicciones que vivieron con particular intensidad las primeras comunidades cristianas. La oficialidad religiosa del judaísmo los detestaba por ser seguidores de Jesús, a quien ellos acusaron de hereje y blasfemo y condenaron a muerte. Para griegos y romanos resultaba incomprensible que estas personas depositaran toda su confianza en un crucificado que, visto en clave de poder, era un derrotado de la historia.

Eso ayuda a explicar bien el lenguaje que nos propone el evangelio: “Como algunos hablaban del Templo, de cómo estaba adornado de bellas piedras y de ofrendas votivas, él dijo: De esto que ven, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra, ni una que no sea derruida. Le preguntaron: Maestro, ¿cuándo sucederá eso? ¿Cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?”[10].

Es claro que Jesús no alude a una materialidad arquitectónica, la del templo, que era suntuoso y motivo de orgullo para los judíos. Él se refiere a una manera de entender la vida, de relacionarse con Dios, eso es lo que se va a poner en crisis y es él mismo el responsable de suscitarla[11]. Socava un estilo religioso y propone una nueva manera de relacionarse con Dios y con el ser humano, para eso debe someter a confrontación el modelo que se simboliza en el Templo, que desatará su ira contra los profetas que sigan el camino que él señala: “Les echarán mano y los perseguirán; los entregarán a las autoridades de las sinagogas y los conducirán ante reyes y gobernadores por causa de mi Nombre. Esto sucederá para que den testimonio de mí[12] [13]. Jesucristo crucificado es la mayor confrontación a todas las pretensiones de los poderosos del mundo, la credibilidad definitiva no reside en las potencias que dominan al ser humano, sino en el amor que salva y redime.

A Jesús no le impresiona tanto ese posible fin del mundo cuanto la actitud ante la realidad, es el presente del ser humano lo que a él le interesa. La garantía la da la confianza en Dios, no “el templo” ni la absolutización de instituciones e ideologías. Por eso, es sano que de vez en cuanto estas seguridades entren en crisis, para que podamos llegar a lo esencial del proyecto divino.

 

[1] PÉREZ TAMAYO, Matilde Eugenia. El año litúrgico. En https://www.semillitademostaza.files.wordpress.com/2013/05/el-ac3b1o-litc3bargico.pdf RUIZ GARCÍA, Elisa. El calendario litúrgico y su representación gráfica. En https://www.ucm.es/data/cont/docs/446-2013-08-22-08_ruiz%20garcia.pdf GOÑI BEASOAIN DE PAULORENA, José Antonio. Espiritualidad del año litúrgico. En https://www.paulorenaliturgia.com/wp-content/uploads/2019/11/La-espiritualidad-del-Año-Liturgico-Surge-73-2015-351-373.pdf BERNAL, José Manuel. Iniciación al año litúrgico. Cristiandad. Madrid, 1984; Para vivir el año litúrgico. Verbo Divino. Estella, 1997. LEBON, Jean. Para vivir la liturgia. Verbo Divino. Estella, 1987.

[2] PIKAZA, Xabier. Para celebrar: fiesta del pan, fiesta del vino. Mesa común y Eucaristía. Verbo Divino. Estella, 2007. RATZINGER, Joseph. Introducción al espíritu de la liturgia. San Pablo. Bogotá, 2005. BOROBIO, Dionisio. La celebración en la Iglesia., volumen 1: Liturgia y sacramentología. Sígueme. Salamanca, 1987. GUARDINI, Romano. El espíritu de la liturgia. Agape. Buenos Aires, 2010.

[3] LÓPEZ, Edgar Antonio. Teología de la historia como teología de la acción. En Revista Theologica Xaveriana volumen 65 número 180; páginas 471-496. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2005. VON BALTHASAR, Hans Urs. Teología de la Historia. Encuentro. Madrid, 1992. PANNENBERG, Wolfarth. La revelación como historia. Sígueme. Salamanca, 1977. BLOCH, Ernst. El principio esperanza (tres volúmenes). Trotta. Madrid, 2004. FRAIJÓ, Manuel. El sentido de la historia: introducción al pensamiento de W. Pannenberg. Cristiandad. Madrid, 1986. LAÍN ENTRALGO, Pedro. Antropología de la Esperanza. Labor. Barcelona, 1978. METZ, Johann Baptist. Dios y el tiempo: nueva teología política. Trotta. Madrid, 2002. MOLTMANN, Jürgen. Teología de la Esperanza. Sígueme. Salamanca, 2006.

[4] MARDONES, José María. Para comprender las nuevas formas de la religión. Verbo Divino. Estella (Navarra, España), 1997. BOSCH, Juan. Para conocer las sectas. Verbo Divino. Estella (Navarra, España), 2000. PRAT, J. El estigma del extraño: un ensayo antropológico sobre sectas religiosas. Ariel. Barcelona, 1997.

[5] Malaquías 3: 19

[6] ALFARO, Juan. Hacia una teología del progreso humano. Herder. Barcelona, 1969; Esperanza cristiana y liberación del hombre. Herder. Barcelona, 1975; De la cuestión del hombre a la cuestión de Dios. Sígueme. Salamanca, 2005. GUTIÉRREZ MERINO, Gustavo. Teología de la Liberación: perspectivas. Centro de Estudios y Publicaciones CEP. Lima, 1971. ELLACURÍA, Ignacio. Historicidad de la salvación cristiana. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1035/1/RLT-1984-001--A.pdf ALBURQUERQUE, Eugenio. Moral social cristiana: camino de liberación y justicia. San Pablo. Madrid, 2006. BOFF, Clodovis. Teología de lo político. Sígueme. Salamanca, 1981. CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE. Instrucción Libertatis Conscientia sobre libertad cristiana y liberación. Librería Editrice Vaticana. Roma, 1986; Instrucción Libertatis Nuntius sobre algunos aspectos de la teología de la liberación. Librería Editrice Vaticana. Roma, 1984. ALVES, Rubem. Cristianismo, opio o liberación? Sígueme. Salamanca, 1974. CONFERENCIA EPISCOPAL DE COLOMBIA. Identidad cristiana en la acción por la justicia. Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano. Bogotá, 1976. MOLTMANN, Jürgen. Esperanza para un mundo inacabado. Trotta. Madrid, 2017; La justicia crea futuro: política de paz y ética de la creación en un mundo amenazado. Sal Terrae. Santander, 1992;

[7] ABREGO DE LACY, José María. Los libros proféticos. Verbo Divino. Estella, 2005. SICRE DÍAZ, José Luis. Profetismo en Israel. Verbo Divino. Estella, 2003. BLENKINSOPP, Joseph. Profetismo y profetas. En FARMER, William. Comentario Bíblico Internacional. Verbo Divino. Estella, 2000; páginas 867-872. BRUEGGEMANN, W. La imaginación profética. Sal Terrae. Santander, 1986. SICRE, José Luis. Con los pobres de la tierra: la justicia social en los profetas de Israel. Cristiandad. Madrid, 1985.

[8] ALIAGA GIRBES, Emilio. El Apocalipsis de San Juan: lectura teológico-litúrgica. Verbo Divino. Estella (Navarra, España), 2008. MESTERS, Carlos. El Apocalipsis: la esperanza de un pueblo que lucha. Rehue. Santiago de Chile, PREVOST, J.P. Para leer el Apocalipsis. Verbo Divino. Estella, 1994. RICHARD, Pablo. Apocalipsis: reconstrucción de la esperanza. Departamento Ecuménico de Investigaciones DEI. San José de Costa Rica, 1994. SCHÜSSLER FIORENZA, Elizabeth. Apocalipsis: visión de un mundo justo. Verbo Divino. Estella, 1997. FOULKES, R. El Apocalipsis de San Juan: una lectura desde América Latina. Nueva Creación. Buenos Aires, 1989.

[9] GONZALEZ FAUS, José Ignacio. Otro mundo es posible desde Jesús. Sal Terrae. Santander, 2016;Una Iglesia nueva para un mundo nuevo: justicia, paz e integridad de la creación en Gaudium et Spes. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2013. O´CALLAGHAN, Paul. Cristo revela el hombre al propio hombre. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/83563189.pdf TABET, Miguel Angel. El hombre, imagen de Dios. En https://www.dadun.unav.edu/bitstream/10171/5949/1/MIGUEL%20A.%20TABET.pdf

[10] Lucas 21: 5-7

[11] ESTRADA, Juan Antonio. La pregunta por Dios: entre la metafísica, el nihilismo y la religión. Desclée de Brower. Bilbao, 2005. RATZINGER, Joseph. BENEDICTO XVI. Fe y futuro. Desclée de Brower. Bilbao, 2007. EIZAGUIRRE, José. Actitudes proféticas hoy: pasión por el creador, la creación y las creaturas. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria, 25 de noviembre de 2014. COMISIÓN TEOLÓGICA INTERNACIONAL. Comunión y servicio: la persona humana creada a imagen de Dios. Librería Editrice Vaticana. Roma, 2004. RUIZ DE LA PEÑA, Juan Luis. Imagen de Dios: Antropología Teológica Fundamental. Sal Terrae. Santander, 1988. ALLO, Gloria. El hombre, creatura de Dios: implicancias de la creatureidad. En https://www.repositorio.uca.edu.ar/bitstream/123456789/2258/1/hombre-creatura-dios-implicancias.pdf

[12] Lucas 21: 12-13

[13] PONCE CUÉLLAR, Miguel. El misterio del hombre. Herder. Barcelona, 2014. RIVERÓN CORTINA, Salvador. La persona humana: misterio que reclama respeto. En https://cbioetica.org/suplement/43_sup.pdf

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