Mayo 3: El buen pastor y la puerta de las ovejas

Mayo 3: El buen pastor y la puerta de las ovejas

Por: Gabriel Jaime Pérez, S.J.

En aquel tiempo, dijo Jesús: «Les aseguro que el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que salta por otra parte, es un ladrón y un bandido; pero el que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas, las va sacando del redil, y cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.» Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: «Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí fueron ladrones y bandidos, por eso las ovejas no les hicieron caso. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará, y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.» (Juan 10, 1-10).

El IV Domingo de Pascua, llamado también “Domingo del Buen Pastor”, lo dedica la Iglesia a orar por las vocaciones sacerdotales. Y aunque el 3 de mayo se celebra tradicionalmente el día de la Santa Cruz por haber sido descubierta, según la leyenda, en esta fecha, en el siglo IV, la “Veracruz” (o Cruz Verdadera de Cristo), la Iglesia después del Concilio Vaticano II (19262-1965) fijó el 14 de septiembre como día de  la Exaltación de la Santa Cruz

 

1. Las imágenes del pastor y de la puerta

La imagen del pastor es constante en la Biblia. El libro del Génesis describe los orígenes de Israel hacia el siglo XVIII a.C. a partir de los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, que caminan en busca de agua y pastos para sus rebaños de ovejas y cabras. Seis siglos después, hacia el siglo XII a.C., encontramos en el libro del Éxodo a Moisés, quien junto al monte Sinaí aprende el oficio de pastor y es escogido por Dios como instrumento para liberar al pueblo de la esclavitud y conducirlo a través del desierto hacia la tierra prometida. Y otros dos siglos más tarde -hacia el X a.C.-, tal como nos lo cuenta el primer libro de Samuel, Dios mismo escoge a David, un joven pastor que cuidaba el rebaño de su padre Jesé, para ser consagrado rey de Israel a quien se atribuye, entre otros el Salmo 23 (22): El Señor es mi pastor, nada me falta… También la imagen del pastor es empleada por los profetas. En el capítulo 34 de Ezequiel, Dios reprueba a los jefes del pueblo por haberse aprovechado de las ovejas para sus propios intereses egoístas y anuncia la promesa de un Mesías descendiente de David que será su verdadero pastor.

Cinco siglos más tarde, los Evangelios de Mateo (18,12-14) y Lucas (15,3-7) evocan la parábola contada por Jesús acerca del pastor que va en busca de la oveja perdida, la encuentra y la carga sobre sus hombros, mostrando así la misericordia de Dios. Esta imagen, pintada en las catacumbas de Roma, es la más antigua representación figurativa del cristianismo. Y en todo el capítulo 10 del Evangelio según san Juan, al que pertenece el texto de este domingo, Jesús se presenta como el Buen Pastor.

La imagen del pastor va unida en el Evangelio de Joan a otro símbolo que Jesús emplea para explicar su misión: "Yo soy la puerta de las ovejas". Además de ser la expresión "Yo soy" una referencia al nombre con el que se le reveló Dios a Moisés doce siglos antes (Yavé = Yo soy), podemos aplicar la imagen de la puerta a la labor pastoral que iba a continuar la Iglesia después de la muerte y resurrección de Jesús: una labor que para ser auténtica y efectiva debe pasar por Él, que es la puerta que nos hace posible salir de la esclavitud del pecado a la libertad de la gracia.

 

2. “Camina delante de las ovejas y ellas lo siguen, porque conocen su voz”

Una de las características de los pastores es que van siempre delante del rebaño, lo cual los distingue de los arrieros, que golpean y empujan desde atrás. Por eso Jesús, al manifestarse como la presencia personal y salvadora de Dios entre nosotros, se aplica con toda razón la imagen del pastor que “camina delante” de las ovejas y así les muestra el camino.

Con frecuencia se malentiende la imagen del pastor y el rebaño, cuando se pretende hacer de la Iglesia una organización autoritaria en la cual unos jefes gobiernan desde arriba a unos borregos pasivos, sin libertad ni iniciativa propia. Por el contrario, la Iglesia que surgió de la vida y las enseñanzas de Jesucristo tiene que ser una comunidad en la que todos sus integrantes sean reconocidos como “el pueblo de Dios”, y en la que sus pastores vivan y actúen como verdaderos servidores, a imagen del propio Jesús.

 

3. “Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia”

La misión de Jesús como Buen Pastor es dar vida, es decir, hacer partícipes a todas las personas que quieran seguirlo, de la vida eterna de Dios. En la segunda lectura de este domingo, tomada de la 1ª Carta de Pedro, su autor les dice a quienes se han convertido a la fe en Jesucristo: "Ustedes andaban como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al pastor y guardián de sus vidas" (1ª Pedro 2, 25). El propio Pedro, que en su discurso después de haber recibido la energía del Espíritu Santo el día de Pentecostés, tal como aparece en la primera lectura, anuncia a Jesús resucitado como Señor y Mesías, había recibido de éste la misión de representarlo en la tierra como supremo pastor visible de su Iglesia, según nos lo cuenta en otro pasaje el Evangelio de Juan: "apacienta mis corderos (…), apacienta mis ovejas" (Juan 21, 15-17).

El Domingo del Buen Pastor lo dedica la Iglesia especialmente a orar por las vocaciones sacerdotales. Hagámoslo con esta oración propuesta por el papa Francisco: Padre de misericordia, que has entregado a tu Hijo por nuestra salvación y nos sostienes continuamente con los dones de tu Espíritu, concédenos comunidades cristianas vivas, fervorosas y alegres, que sean fuentes de vida fraterna y que despierten entre los jóvenes el deseo de consagrarse a Ti y a la evangelización. Sostenlas en el empeño de proponer a los jóvenes una adecuada catequesis vocacional y caminos de especial consagración. Dales sabiduría para el necesario discernimiento de las vocaciones de modo que en todo brille la grandeza de tu amor misericordioso. Que María, Madre y educadora de Jesús, interceda por cada una de las comunidades cristianas, para que, hechas fecundas por el Espíritu Santo, sean fuente de auténticas vocaciones al servicio del pueblo santo de Dios.