Agosto 25, 2013: Encuentros con la palabra

Homilia_Hermann_Rodriguez

Por: Hermann Rodríguez Osorio, S.J.

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“Procuren entrar por la puerta angosta”

Ancha es la puerta

De los centros comerciales para adictos refinados;
De los hoteles de lujo para le élite del negocio y del poder;
De los que acuden a lavar los dólares del narcotráfico;
De los sepulcros vacíos que cultivan fachadas y apariencias.
Estrecha es la puerta

De los que sirven en las residencias millonarias;
De los calabozos que reprimen a los justos;
de los ranchos construidos con material de desperdicio;
De las decisiones solidarias con los oprimidos.
Ancho es el camino

De los latifundios que se pierden en el horizonte baldío;
De las autopistas hacia las playas exclusivas;
de la corrupción que se pasea en carros de lujo;
de las multitudes domesticadas por la costumbre.
Estrecho es el camino

De los que hunden la pala en los cimientos de los grandes edificios;
De los callejones en los barrios marginados;
De la nueva justicia abierta en medio de la selva legal;
Del futuro del Reino que no es noticia en ningún periódico.
Ancho es el camino

Que lleva a los sumos sacerdotes al templo de Jerusalén;
De la casa de Herodes construida con impuestos populares;
Del palacio imperial de Pilato;
De las aclamaciones de las multitudes ahítas de pan.
Estrecho es el camino

Que va de Belén a la cueva de los pastores;
Que sigue Jesús hacia los poblados perdidos de Galilea;
Que sube hasta el monte de la Transfiguración;
De la callejuela que atraviesa Jerusalén y llega hasta el Calvario;
De la decisión que conduce hasta Getsemaní en medio de la noche”.
Amplia es la calle que lleva a la perdición.

Qué estrecho es el callejón que lleva a la vida”

Nos viene muy bien recordar esta poesía de Benjamín González Buelta, S.J., cuando la liturgia nos propone el texto evangélico de Lucas en el que Jesús le recomienda a sus discípulos: “Procuren entrar por la puerta angosta; porque les digo que muchos querrán entrar y no podrán”. Es muy fácil que nos sintamos atraídos por las puertas y los caminos anchos que nos ofrece la sociedad de consumo. Es muy fácil que nos olvidemos que el callejón que lleva a la vida es estrecho y supone sacrificios. Cada quién tiene que revisar su vida y reconocer por dónde pasan estos caminos estrechos del seguimiento del Señor en nuestra propia historia.