Septiembre 13: “¿Cuántas veces tengo que perdonar? Setenta veces siete”

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Por: José Martínez de Toda, S.J. 

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Moderador/a: El Evangelio del domingo de hoy presenta la historia de a quien se le perdonó mucho y, después, no supo perdonar una pequeña deuda. Escuchémoslo.

 

Lectura del santo evangelio según San Mateo (Mt 18, 21-35)

Narrador/aEn aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús, le preguntó:

Pedro Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?

Narrador/aJesús le contestó:

Jesús No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Narrador/aY les propuso esta parábola:

Jesús Se parece el Reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.

El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:

Empleado 1 Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo.

Jesús El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios, y agarrándolo lo estrangulaba diciendo:

Empleado 1 Págame lo que me debes.

Jesús El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:

Empleado 2 Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré.

Jesús Pero él se negó, y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:

Señor¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?

Jesús Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo si cada cual no perdona de corazón a su hermano.

 

Pregunta 1. ¿Te cuesta perdonar?¿Cuántas veces tienes que perdonar?

Esa era la pregunta que Pedro le hizo a Jesús al ver cómo Jesús insistía tanto en el perdón.

“¿Hasta siete veces?”, preguntó Pedro casi tímidamente ofreciendo un número generoso a Jesús. El siete es un número santo para el pueblo judío que simboliza perfección, totalidad, abundancia, descanso, y completamiento.

Y cuál fue la sorpresa de Pedro frente a la respuesta de Jesús, muchísimo más generosa y amplia, y que destroza la cuidadosa construcción de Pedro. “No te digo siete, sino hasta setenta veces siete”.

Jesús no nos está dando una lección de matemáticas, sino una lección de amor y de corazón grande.

Es como si el perdón fuera el oxígeno que respiramos en nuestra atmósfera diaria. Debe haber suficiente oxígeno para irrigar nuestros pulmones e igual cantidad de perdón para vitalizar y tonificar nuestra vida.

Aquí hay dos corazones: el de Dios y el mío. ¿Cuál es más grande? Jesús quiere que sus discípulos sean generosos al perdonar. Y Jesús se lo explicó además con una parábola.

 

Pregunta 2. ¿Cómo es esa parábola?

Es la historia de dos deudores. El primero le debía al rey 10.000 talentos, algo así como 10.000 salarios anuales de un obrero, o sea una barbaridad de deuda. No tiene con qué pagar, y debe ir a la cárcel o ser vendido como esclavo con toda su familia.

El funcionario le suplica: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”. El esclavo trata de ganar tiempo. ¿Quién sabe? El rey podría cambiar de opinión, podría morir, o podría ocurrirle algo inesperado.

Movido a la misericordia, el señor de aquel siervo le perdonó la deuda. Por supuesto, el rey es Dios Padre, que nos perdona todo. Hasta ahora Jesús nos dice lo que debemos hacer imitando al Padre: perdonar.

Pero ahora Jesús nos dice lo que debemos hacer con el hermano necesitado de perdón, amor y misericordia. Para ello la parábola continúa: El mismo deudor perdonado, al salir de la oficina del rey, se encuentra con un compañero de trabajo, que le debía a él solamente cien denarios, es decir, cien salarios de un día.

El primero le urge a este compañero que le pague todo. Y éste, de rodillas, le repetía la misma frase que el primero le decía al rey: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”. Pero el primer siervo lo metió en la cárcel para que pagara todo. El deudor a quien se le había perdonado 10.000 salarios anuales no fue capaz de perdonar 100 salarios diarios. 

El punto central es el dramático contraste entre la deuda grande y la pequeña, y entre la compasión del rey y la falta de compasión del primer esclavo. El rey, aunque es un hombre que enfrenta grandes asuntos, fue capaz de identificarse con la situación desesperada del primer esclavo y estuvo dispuesto a hacer concesiones para remediarlo. Ese esclavo, irónicamente, solamente fue capaz de ver la pequeña deuda que se le debía y no estuvo dispuesto a hacer ninguna concesión.  Hace con su compañero todo lo contrario de cuanto el amor misericordioso de Dios ha hecho con él.

Cuando Dios es compasivo y bondadoso con nosotros, nosotros somos mezquinos con nuestros hermanos. Frente a esta desproporción los consiervos le cuentan al Rey lo sucedido. El rey confronta al siervo: “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”.

Por eso en el Padre Nuestro Jesús hace que digamos: “Perdónanos como nosotros perdonamos”. Y Él perdonó en la cruz. El rey revocó su perdón al primer siervo. Esto significa que Dios nos perdona, si nosotros perdonamos.

 

Pregunta 3. ¿Cuál es el mensaje central de este evangelio?

La palabra perdonar sale cuatro veces. Éste es el evangelio del perdón. Perdonar siempre y sin límites. Perdonar todo y para siempre.

El asunto central no es la justicia, sino la reconciliación. Un esclavo tiene una deuda tan enorme que solamente un acto majestuoso de perdón podría borrar. 

Jesús nos enseña que el bienestar del hermano es el nuestro, y que en la medida que recibimos, debemos dar. 

El corazón es la sede de los sentimientos y las emociones. Nada desgasta y agota más que un sentimiento de odio y de deseo de venganza en nuestro corazón.

Lo que tengo que perdonar es poco comparado con lo que a mí Jesús me perdona cada día.

 

Pregunta 4. ¿Es fácil perdonar?

El perdón es difícil, tanto recibirlo como darlo. A veces perdonamos, pero no olvidamos.

Pero para los seguidores de Jesús el perdonar es una realidad vital, es el corazón del evangelio, es un estilo de vida.

Recibir y dar perdón es central en nuestra fe. Jesús vivió, murió y resucitó para ofrecernos el perdón de Dios. Todo lo que hizo Jesús fue reconciliar el mundo y los hombres con Dios.

Primero, nosotros recibimos el perdón de Dios y solamente podemos pasar a los demás aquello que hemos recibido. Habiendo experimentado el perdón a manos de Dios y del pueblo de Dios, entonces somos llamados para hacer posible que otros también lo experimenten. Así el círculo del amor de Cristo se extiende cada vez más para abarcar a otra oveja perdida, y a otra y a otra.  

 

Pregunta 5. ¿Qué se requiere para perdonar?

Para perdonar hace falta amor, mucha humildad, oración y disponibilidad.

El evangelio de Jesús es el evangelio del amor y sólo el amor sin límites y sin condiciones puede perdonar.

 

Despedida

Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Ahí Jesús Eucaristía muere perdonando a sus verdugos. Al rezar el Padre Nuestro todos unidos, nos comprometemos públicamente a perdonar también a los demás. Después nos damos la paz y comemos el mismo pan.

Este guión radiofónico y el de otros domingos pasados y futuros se hallan en http://www.homiletica.org/ciclos.htm, en http://www.jesuitas.org.co/documentos/dominical/JoseMartinez/Archivo.html

Parte de ellos también se pueden ver en  http://www.radioevangelizacion.org y en www.facebook.com/PildorasdeFe.

Se transmite en 72 emisoras de Unión Radio (Venezuela). En Caracas: Unión Radio FM 90.3 a las 5am, 7am y 10pm dentro de la Misa del P. Honegger Molina; la misma Misa con los Diálogos se transmite en Unión Radio AM 1.100 a las 5am, 7am y 8pm; en DirectTV 980; y en http://www.unionradio.net en ‘Audio en vivo’ en esos mismos horarios. La grabación está hecha por dos catequistas y el P. Honegger.

 

Advertencias al Equipo de Locutores:

Conviene que haya un moderador, que salude al principio, despida y haga las preguntas. Ellas son respondidas por los otros participantes en el programa.

El programa puede durar unos 15 minutos. Conviene que se reúnan antes para orar juntos, seleccionar y discutir.

Es importante tener mucho cuidado en no simplemente “leer” el guión, como si fuera un cuestionario, sino que lo asuma como una guía de conversación. En radio se nota en seguida cuándo uno está leyendo y cuándo conversa. Por ejemplo, en la conversación solemos mover las manos, sobre todo si estamos contando algo importante; el que simplemente lee, no mueve las manos.