Mensaje final de la 37ª Asamblea de la CPAL: Desde La Habana alentando nuestra vida y misión

La 37ª asamblea ha tenido lugar en la Casa San José, Juanelo la Habana. Hemos experimentado la hospitalidad y el cariño de los compañeros de la sección y de muchos colaboradores y colaboradoras.


Una mención especial a las hermanas Esclavas de Cristo Rey que nos han tratado de manera exquisita. Nuestra presencia aquí en La Isla ha intentado significar un gesto de solidaridad con el pueblo de Cuba y con nuestros compañeros que viven y trabajan aquí.

La asamblea comenzó con los informes de la vida y el trabajo de las redes apostólicas, en particular las que interactúan en el Servicio Jesuita a la Amazonía que articula una importante prioridad de nuestro PAC. Las presencias en el Amazonas son variadas y las articulaciones también, la participación en la preparación del Sínodo Pan Amazónico y en la REPAM es un aporte fundamental. Queda como desafío ir avanzando en una mayor claridad respecto de nuestro aporte específico en esa realidad.

El reporte de los provinciales sobre la recepción de las Preferencias Apostólicas Universales en las Provincias ha sido positiva. Si bien es una impresión provisoria y todavía incipiente, pero se percibe que las PAU responden al sentir del Cuerpo Apostólico y nos alientan a un proceso de conversión personal, comunitaria, provincial e interprovincial.

Hemos sentido también la llamada a la conversión al reflexionar sobre los pasos concretos para gestar y consolidar una cultura de la salvaguarda a menores y vulnerables que nos permita reparar, de algún modo, los pecados y delitos que han causado tanto dolor. Somos profundamente conscientes de que debemos responder seriamente a las preguntas de la primera semana: ¿Qué hemos hecho por Cristo débil y vulnerado?, ¿Qué hacemos por él? y ¿Qué debemos hacer por ese Cristo que nos interpela a vivir de un modo diferente, a crear una cultura de la salvaguarda que nos haga más creíbles? Ha venido a nuestra memoria, de manera particular, la dura realidad de nuestros compañeros de Chile que viven un hondo proceso de purificación, pero a su vez desde un horizonte de misión y de esperanza que es, para nosotros, una valiosa fuente de aprendizaje.

La estructuración del 4to. Año de Teología ha ocupado un buen tiempo de nuestra reflexión. La asamblea se adentró en un ambiente de oración y conversación espiritual a repensar la necesidad de una estructuración común, más allá de las diversas modalidades que presenta en nuestras Provincias. Se encontraron puntos comunes: la necesidad de acompañamiento, el criterio de tiempos lugares y personas, la conciencia de que este es un tiempo especial de preparación para el ministerio ordenado y por lo tanto los estudios teológicos, y las experiencias pastorales y de reflexión están en función de esta finalidad. La asamblea coincide en que el 4to Año debe ser transitado preferentemente en las propias Provincias, dado que es un tiempo propicio para tener en la Provincia al jesuita que está próximo a las órdenes, particularmente teniendo en cuenta que en la mayoría de los casos han cursado la teología en Centros Interprovinciales de Formación. La asamblea ha pedido a la Comisión de Formación que con lo reflexionado aquí pueda ofrecer opciones que ayuden a la realización del 4to Año.

El pedido del P. General de continuar el discernimiento respecto de posibles reconfiguraciones de Provincias, ha dado lugar a la creación de una comisión para elaborar una hoja de ruta que ayude a la próxima asamblea en este cometido. Esta comisión ayudará para comenzar un diálogo respecto del estado de situación y los posibles caminos a explorar. Se le pide al P. General poder postergar la fecha final de este discernimiento debido a los procesos de cambios de 9 de los 12 provinciales en los próximos dos años, la evaluación y reelaboración del PAC y el proceso de recepción de las PAU, además del final del proceso de creación de la provincia del Caribe.

Nuestro compañero, P. Juan Antonio Guerrero, nos ha dado un panorama muy completo sobre las Casas Internacionales de Roma, su situación y los desafíos presentes y de largo plazo. Nos ha hecho profundizar en nuestra responsabilidad para ayudar en esta misión confiada por la santa sede a la Compañía.

Los diálogos nocturnos con nuestros compañeros de Cuba, Haití, y Centroamérica han sido movilizadores y concientizadores sobre la realidad de estos pueblos hermanos. Son muchas las preguntas que nos surgen sobre la colaboración que podemos dar como cuerpo apostólico de América Latina y el Caribe.

Queremos agradecer a todos los que hicieron posible este encuentro, y de manera particular a los que han participado como invitados especiales. Una especial mención a los PP. John Guiney, Alfredo Ferro, Juan Antonio Guerrero, Cristopher Llanos y Jean Denis Saint Felix.

Agradecemos a Dios por esta asamblea, por los frutos recibidos y por los desafíos que se nos plantean. Y le pedimos, con nuestro padre Ignacio, que siempre “nos dé a sentir su santísima voluntad y gracia para cumplirla fielmente”.

La Habana, Cuba, 11 de mayo de 2019.

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