Mi visita a Villa Loyola, una finca cafetera de los jesuitas en Colombia

  •    Septiembre 03 de 2018
  •    John Braverman, S.J.
  •    Nariño
  •    Suyusama

John Braverman, S.J. visitó Villa Loyola, una finca cafetera de los jesuitas en Colombia comprometida con la agricultura sostenible y el desarrollo del campo nariñense. En este artículo, publicado por Ecojesuit, narra su experiencia.


Los consumidores se están preocupando por las fuentes de nuestra comida. ¿Se cultiva de forma sostenible? ¿Se usan químicos peligrosos, o se produce orgánicamente? ¿Cómo se compensa a los campesinos por su trabajo?

Con estas preguntas en mente, me sentí feliz de descubrir una finca de café propiedad de los jesuitas llamada Villa Loyola o Finca Loyola que aboga por la agricultura sostenible en Chachaguí, en la región colombiana de Nariño. Es completamente orgánica. Villa Loyola tiene una amplia operación con un grupo diverso de personal, sin mencionar su especialización en carpintería de bambú. Pero me concentraré aquí en el café que se cultiva y comercializa allí.

El café tiene una larga historia en Colombia, posiblemente comenzando con los jesuitas. Los jesuitas fueron quienes trajeron el café por primera vez al país, según me informaron. Hace décadas, un jesuita incluso hibridó variedades de café, y dos de estas plantas todavía prosperan en Bogotá y se cultivan en Villa Loyola.

Mi anfitrión fue el padre José Alejandro Aguilar Posada, S.J., un sacerdote jesuita de la Provincia Jesuita de Colombia. Tiene un doctorado en agricultura sostenible de la Universidad de California, Berkeley. Él es llamado "Padre Joe" (por la pronunciación en inglés del nombre José).

El Padre Joe comenzó la gira en el laboratorio donde se cultivan los "ingredientes" orgánicos. El ingrediente principal son los microorganismos beneficiosos. El uso de químicos por años dañó la población de estas pequeñas bacterias y microorganismos, sin embargo, la granja pudo reintroducirlos y obtener el éxito en poco tiempo. Eso fue publicado por un microbiólogo de la Universidad Javeriana en Colombia.

Otro lugar especializado es una sala donde las semillas frescas se lavan, clasifican y fermentan. Este es un paso famoso en la producción donde usualmente son usadas enormes cantidades de agua para producir una sola taza de café, 37 galones o 140 litros. Sin embargo, en Villa Loyola recolectan agua de lluvia y la usan para este proceso en cantidades significativamente menores que las prácticas comerciales usuales.

También fuimos a la tostadora, un espacio destinado para clasificar y tostar los granos de café. Aquí es donde, también, se obtiene el producto final y se prueba sistemáticamente la calidad de este. Por supuesto, aproveché la oportunidad para obtener algunos consejos sobre la elaboración de mi propio café: por ejemplo, ¡la temperatura ideal no es hirviendo! Es mucho mejor preparar a 93.2º C (poco menos de 200º F).

Los catadores y los expertos frecuentan la granja y, a menudo, otorgan altas calificaciones a sus granos y a sus técnicas de tostado. Solo venden su café en algunos lugares de Colombia. Se vende en el colegio jesuita de la región, Colegio San Francisco Javier de Pasto, y en el aeropuerto de la misma ciudad.

Dos compañías venden Café Villa Loyola a través del comercio directo. PT´s Coffee es uno de los minoristas en los Estados Unidos y en su página web tienen algunas fotos de Villa Loyola y la forma de comprar granos de café tostado (actualmente una bolsa de 12 Oz por USD 18). Bird Rock Café también vende Café Villa Loyola en los Estados Unidos. Los granos han ganado importantes premios mundiales.

Original en Inglés tomado de www.ecojesuit.com
Traducción a castellano de Santiago Tobón Grajales, S.J.