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Pinceladas de la historia del Colegio Santa Luisa

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Pinceladas de la historia del Colegio Santa Luisa

Dios se valió de una persona enamorada de Jesucristo y de los pobres para dar origen al Colegio Santa Luisa. Ya han pasado cincuenta años desde que el P. Carlos González Aponte, S.J. decidió comenzar esta institución. A continuación compartimos algunos hitos de la historia de esta Obra Apostólica jesuita en la Región Bogotá.


Cuando se le pregunta al P. Gregorio Arango, S.J., quien ha estado presente en esta Obra desde 1984, cómo surgió el Colegio Santa Luisa, su respuesta es contundente y sencilla: “la Providencia de Dios que se valió de una persona enamorada de Jesucristo y de los pobres, como lo fue el P. Carlos González Aponte, S.J.”

El P. González nació en Boavita, Boyacá, el 5 de abril de 1902. Cursó sus estudios en el Seminario Mayor de Tunja y el 16 de octubre de 1919 ingresó al Noviciado de Chapinero de la Compañía de Jesús. Después de los estudios de Humanidades y Filosofía y de los años de trabajo apostólico en el Colegio San Ignacio de Medellín, fue destinado a los estudios de Teología en Lovaina, Bélgica.

El seguimiento a Jesús en la Compañía fue llevando al P. González a ponerse al servicio de los más necesitados y empobrecidos de la ciudad de Bogotá. En 1943, con 41 años, sucedió al P. Vicente Larrañaga, S.J. en la Congregación de Madres Católicas, obra fundada en 1937 en el Barrio Olaya con el fin de evangelizar, educar y formar a las madres de los barrios pobres de Bogotá. El 28 de septiembre de 1948, obtiene la personería jurídica de las Escuelas Gratuitas Populares y funda el Colegio Santa Catalina Labouré, hoy las infantiles del Colegio Mayor de San Bartolomé.

El interés del P. González por mejorar las condiciones de vida de los habitantes del Barrio Olaya, lo llevó, en 1952, a iniciar un dispensario. Dado que los servicios ofrecidos respondían a necesidades muy sentidas de la población, el sencillo dispensario se desarrolló rápidamente y se convirtió en el Consultorio Médico Jesucristo Obrero, primera obra dedicada a la salud en la zona, que por varios años fue el único Centro Médico del sur de la capital del país.

El celo apostólico del P. González no terminó allí y, deseoso de seguir trabajando por los pobres, después de haber fundado el Colegio Santa Catalina, empezó a buscar un terreno en Kennedy para construir un nuevo colegio para las niñas que vagaban por las calles sin ninguna esperanza de poder encontrar educación. “En el sector dio con la Hacienda San Ignacio, propiedad de la Familia López Pumarejo. Les propuso compra y ellos accedieron. Sin embargo, como no tenía dinero para pagarlo, el P. Álvaro González, S.J., su superior y rector del Colegio Mayor de San Bartolomé, prestó el dinero y así se pudo comprar el terreno y se comenzaron las obras”, afirma el P. Gregorio Arango, S.J.

El P. Carlos González, S.J., a quien describían como un hombre sencillo, trabajador, de pocas palabras, pero de constancia y tenacidad; aspiraba a extender su acción a otros barrios, pero la muerte lo alcanzó a los 64 años. El 4 de octubre de 1966 sufrió un infarto en Nueva York, a donde había viajado con el fin de conseguir ayudas económicas para la fundación del nuevo Colegio.

El P. González no alcanzó a ver el nacimiento del Colegio Santa Luisa que se inauguró el 16 de marzo de 1968. El primer día de clases, 250 niñas del sector de Kennedy ingresaron a la casona y el galpón que fueron adaptados como las aulas para los cinco cursos, de primero a quinto de primaria, que ofrecía el Colegio naciente.

El P. Alberto Marulanda, S.J. asumió la dirección de la Fundación, tras la muerte del P. Carlos González, S.J., y, con la herencia de su familia, construyó el edificio donde hoy funciona la primaria. Para 1978, año en que muere el P. Marulanda, la oferta educativa había crecido hasta Sexto de Bachillerato, hoy grado Undécimo, y fue proclamada la primera promoción: 40 jovencitas.

El primer rector jesuita del Colegio Santa Luisa fue el P. Samuel Botero, S.J., quien asumió esta misión después de que las hermanas Hijas de la Caridad dejaran la dirección de la Institución tras 10 años de funcionamiento. En 1983 el P. Francisco Javier Mejía, S.J., que fue Director General de la Fundación Carlos González, S.J. desde septiembre de 1982 hasta marzo de 1984, fundó el Instituto de Formación Técnica, que hoy lleva su nombre, en Salamina, Caldas.

En febrero de 1992 llegaron los primeros estudiantes varones al Colegio. En 1998 Beryeny Rodríguez Arévalo asumió la rectoría de la Institución y, bajo su liderazgo, en el año 2000, el Colegio Santa Luisa se unió a la red de colegios Jesuitas de Colombia – ACODESI – y en 2001 empezó a hacer parte de FLACSI, Federación Latinoamericana de Colegios Jesuitas.

En octubre de 2003, el P. Alberto Jiménez Cadena, S.J. asumió la dirección de la Fundación Carlos González, S.J. y emprendió la ingente tarea de renovar la planta física del Colegio. En diciembre de ese mismo año fue proclamada la primera promoción coeducativa. En 2006 se conforma la Asociación de Antiguos Alumnos y el Colegio Santa Luisa recibe la certificación de calidad bajo la norma ISO 9001. El 13 de mayo de 2016 falleció el P. Alberto Jiménez Cadena, S.J. dejando al Colegio Santa Luisa con una planta física moderna: dos nuevos edificios de aulas, un auditorio, laboratorios y zonas deportivas.

Han sido cincuenta años desde que el P. Carlos González, S.J. decidió comenzar esta institución y, en palabras del P. Carlos Eduardo Correa Jaramillo, S.J., Provincial de los Jesuitas en Colombia; “ver crecer este Colegio, no sólo en sus instalaciones físicas, sino también en la cualificación de su propuesta educativa, en la maravillosa apuesta por la formación humana integral de hombres y mujeres que aprenden a poner sus ojos en Jesucristo, que nos ha manifestado la vida plena de Dios, es motivo de gran orgullo para la Compañía de Jesús”.