“Lo valioso de cada una de estas experiencias es que los educandos van evolucionando como personas y entendiéndose desde distintas perspectivas” - Juan Pablo González, S.J.

 

 

 

San Bartolomé La Merced, colegio que asume los desafíos del siglo XXI

En cumplimiento de los estándares y principios del Ministerio de Educación, este trabajo pedagógico de innovación, que toma como fuente principal el humanismo y la espiritualidad de San Ignacio de Loyola, se ha venido construyendo hace más de 10 años.


En medio de una clase, luego de proponerle un ejercicio académico a Carlos Eduardo Mejía, estudiante de 11.° grado del colegio San Bartolomé La Merced, él se preguntó: ‘¿cuál es la relación entre educación física, matemáticas y geometría’?

Como él lo cuenta, no le parecía lógico, e incluso sonaba “descabellado”, pero después de estudiar el contexto de cada una, entendió que la similitud está en que “el mundo real no está dividido por áreas de aprendizaje, y que todas las cosas se relacionan entre sí”.

De esta manera y en concordancia con las nuevas maneras de aprender, el padre Juan Pablo González Escobar S. J., rector y exalumno bartolino, sostiene que la “innovación pedagógica” del Colegio San Bartolomé La Merced, mixto hace 21 años, centra su currículo escolar en ‘habilidades’, ya que “el saber no es seccionado”. El propósito es responder a la premisa fundamental de la Compañía de Jesús, la cual sugiere “leer los signos de los tiempos”, por lo que “esta propuesta educativa atiende las necesidades del contexto en esta era de la revolución tecnológica”, comenta.

Con tan solo observar su fachada e ingresar a las instalaciones, este colegio fundando por la Compañía de Jesús en 1941 y con más de 77 años de pedagogía en calendario B, permite sentir ese calor de hogar que se brinda en la atención personalizada a cada familia y aspirante que decide escogerlo como su alma máter.

No es difícil encontrarlo, ya que con un pequeño recorrido por la carrera quinta se encuentra arriba del semáforo de la calle 33B, en el barrio La Merced de Bogotá. El rector sostiene que con carácter confesional y desde una perspectiva integral, “forma y acompaña a través de la excelencia humana hombres y mujeres con un alto compromiso social y ambiental en la construcción de país”.

Claudia Marcela Sierra, directora académica, afirma que de los grados prejardín a tercero de primaria, este modelo busca que en las prácticas dentro de los salones de clase, los alumnos desarrollen aprendizajes a partir de metodologías activas, retos y desafíos gamificados (técnica de aprendizaje en la que se enseña a través del juego), proyectos pedagógicos de aula y “una serie de recursos pedagógicos en el aula que sitúan al estudiante en la construcción de conocimiento, y al docente como acompañante de este”.

En cumplimiento de los estándares y principios del Ministerio de Educación, este trabajo pedagógico de innovación, que toma como fuente principal el humanismo y la espiritualidad de San Ignacio de Loyola, se ha venido construyendo hace más de 10 años. Paulatinamente, educa y motiva a sus más de 1.800 estudiantes por medio del diálogo de saberes en la creación de experiencias significativas a partir del asombro, indagación, investigación, lúdica y lo que “quieran aprender”, agrega Sierra.

Por la calidad en su modelo educativo bilingüe, este año recibió la certificación como colegio Cambridge Internacional, por lo que sus alumnos tienen la posibilidad de continuar sus estudios en el exterior, sin necesidad de homologación o un curso preuniversitario que muchas veces se exige para hacer su pregrado en cualquier universidad del mundo.

Además de que está clasificado en el nivel muy superior del Icfes, hace parte de los 50 mejores colegios de Colombia calendario B, cuya formación bilingüe le permite implementar procesos curriculares en las distintas habilidades y áreas de aprendizaje.

Así, desde su fundación han egresado más de 6 mil estudiantes que dejan huella en el ámbito nacional e internacional, “quienes se destacan por su sensibilidad y el deseo de ayudar a los demás”, comenta el rector del colegio.

La pastoral como la esencia de la formación ignaciana
A partir de las máximas ignacianas: ‘la excelencia en todo lo que hacemos’, ‘en todo amar y servir’ y ‘encontrar a Dios en todas las cosas’, la educación del colegio San Bartolomé La Merced tiene su eje central en la formación espiritual, que como lo sostiene Claudia Marcela Sierra, “no es negociable, al ser la esencia de la innovación pedagógica”.

De hecho, el estudiante Carlos Mejía cuenta que valora el área de pastoral porque es única y ha marcado su vida. “Incentiva ese dar a los demás y el pensar en el bien común que genera paz y alegría”.

En esta institución, la base sobre la cual los estudiantes planean su vida y en la que se educa desde pequeños es el ‘ser más para servir mejor’; es el ‘Magis’ del colegio (término de la Espiritualidad Ignaciana de la Compañía de Jesús).

Por eso, en la pastoral se les enseña a ponerse en los zapatos del otro y relacionarse con personas en otros contextos y realidades sociales, a través de distintas actividades que los forman en el ser persona y entender las distintas problemáticas a las que se enfrenta la sociedad.

Desde 5.° grado se ofrece un curso taller de Formación Ignaciana, en el que se hacen experiencias vivenciales para lograr sentir, conectarse con Dios y consigo mismos.

De otro lado está el ‘campamento misión’, que se hace en Semana Santa y Navidad en zonas rurales y urbanas con el objetivo de brindar ayuda económica o de alimento a las personas, y “hacerlos sentir y vivir momentos que los hagan felices para comprometerlos con la vida”, comenta Mejía.

En el marco de la pastoral, cada año se hace la Formación y Acción Social (FAS), una experiencia dentro del plan de estudios que lleva a los estudiantes a vivenciar contextos diferentes dentro de la comunidad. Por ejemplo, en 8.° grado, los estudiantes trabajan durante dos días junto a quienes hacen parte del PAE (personal de apoyo educativo, servicios generales y mantenimiento) y se ponen en sus zapatos asumiendo los roles que ellos tienen en el contexto escolar. Finalmente, se hacen los ‘Encuentros con Cristo’ en los que en una jornada escolar se establece un espacio para pensar, sentir y encontrarse en la espiritualidad del ser.

El padre Juan Pablo González S. J. dice que “lo valioso de cada una de estas experiencias es que los educandos van evolucionando como personas y entendiéndose desde distintas perspectivas”.

Sus espacios de enseñanza y convenios institucionales
Las instalaciones del colegio, construidas hace más de 70 años y que ahora son patrimonio cultural y arquitectónico, ofrecen a la comunidad educativa “elementos para comprender el mundo”, cuenta Jorge Humberto Rodríguez, docente de primaria en la habilidad de indagación.

En las más de 11 hectáreas del colegio San Bartolomé La Merced, los estudiantes tienen a su disposición 52 aulas de clase en bachillerato, 41 en primaria y 26 en preescolar; 3 canchas de fútbol sintéticas, laboratorios de física, química, biología y dos de robótica; salones de clase especializados, un polideportivo en el que se juega jóquey, una casa de carpintería, dos canchas de tenis, una de fútbol, un coliseo y un amplio bosque que colinda con los cerros orientales.

Son espacios que “además de ser recreativos, buscan que sus estudiantes también descubran y encuentren la excelencia humana integral desde su contexto real”, comenta la directora académica.

En el marco de su formación profesional proyectada al futuro, los alumnos de 11.° grado tienen la opción de cursar créditos en las universidades Jorge Tadeo Lozano, Externado, Javeriana y el Colegio de Estudios Superiores de Administración (Cesa) de las carreras que sean afines a su proyecto de vida.

Esta educación se implementa desde las llamadas ‘diversificadas’ que se clasifican en humanidades, ciencias de la salud, tecnología y artes.

Los seminarios son escogidos por los estudiantes desde 10.° grado según sus gustos y afinidades, y contribuyen en su adaptación a la rutina universitaria.

Son experiencias integradoras de aprendizaje que logran motivarlos a partir de estos retos que los aproximan al conocimiento, dice Diego Henao, profesor de física en 11.° grado.