El P. Sosa fue presentado al auditorio por el P. Primitivo Viray, provincial de Filipinas, que aprovechó la oportunidad para enumerar los muchos desafíos a que se enfrenta la Compañía de Jesús en esas tierras.

 

 

 

"Sed agentes de reconciliación"

Son palabras dirigidas por el P. Arturo Sosa, Superior General de la Compañía de Jesús, a los líderes estudiantiles, en el campus del Ateneo de Manila, en Filipinas.


Era el primer día de la visita del P. Sosa a las diferentes obras e instituciones de la Compañía a lo largo y ancho del las Islas. Resultó ser realmente oportuno que esta primera parada, de su recorrido en uno de los vehículos eléctricos de transporte del Ateneo, tan famosos hoy día en Filipinas, fuera al recién construido Arete Art Complex, donde visitó los trabajos desarrollados en el campus por los estudiantes del propio Ateneo. Como huésped del Rector de la Universidad, P. José T. Villarin, el P. Sosa se reunió con un grupo de estudiantes que representaban los diversos departamentos de la Universidad y los exhortó a ser “agentes de reconciliación”, reiterando la misión recibida por el P. Sosa de los delegados de la Congregación General 36, en la que el resultó elegido para dirigir a los jesuitas.

A primera hora de la tarde el P. Sosa se reunió con más de 200 jesuitas, hermanos, sacerdotes, escolares y novicios en el Centro Cardenal Sin del campus de la Loyola House of Studies. No se trató de un mero saludo protocolario. El P. Sosa fue presentado al auditorio por el P. Primitivo Viray, provincial de Filipinas, que aprovechó la oportunidad para enumerar los muchos desafíos a que se enfrenta la Compañía de Jesús en esas tierras: desde cuidar a los más débiles, a suministrar los apoyos necesarios a la fe del mayor país católico del mundo. En su respuesta, el P. Sosa habló de las líneas maestras de las “Preferencia Apostólicas Universales (PAU)” del ministerio de la Compañía de Jesús en el futuro, tan ávidamente esperadas. El P. Sosa comunicó a los asistentes que las PAU, fruto del discernimiento de todas las comunidades jesuíticas del mundo, a lo largo del pasado año, van a ser presentadas en primera instancia al Papa Francisco que decidirá si representan lo que la Iglesia necesita de la Compañía de Jesús. De esta forma, la PAU no será un mero documento a compartir, sino una misión real y tangible del Santo Padre a la Compañía de Jesús.

En un turno abierto de preguntas y respuestas, el P. Sosa habló de los desafíos a los que los jesuitas deben enfrentarse si quieren ser coherentes con la misión que transmiten a estudiantes y compañeros: la tibieza con que los jesuitas viven el voto de pobreza; la resistencia a comprometerse con crear una cultura de cuidado de los menores y los débiles; el resurgimiento del “clericalismo”, denunciado por el Santo Padre, como un verdadero cáncer de la Iglesia. Concluidas las tareas del día, el P. General participó de una típica celebración filipina. Entre cantos y risas en la Loyola House of Studies, el P. General hizo a sus hermanos una última exhortación: la de seguir el ejemplo de María, diciendo “SI” a lo que el futuro les tenga preparado.