Nuestra Comunidad Juvenil, nace de la esperanza, en un tiempo donde el encierro oscurecía corazones y nublaba la fe en la vida. Por ello, cuando se pensó en crear un grupo de jóvenes, no queríamos algo convencional, no queríamos que fuera solo un grupo, lo que pensamos fue en brindarles a los chicos un espacio sano y seguro donde pudieran ser, estar y crecer. Donde pudieran romperse y reconstruirse acompañados, no para solucionarles la vida, sino para caminar con ellos, ante lo cual, se pensó en generar espacios que los unieran como familia, donde pudieran sentir la alegría de todos y también sus necesidades, por eso lo llamamos comunidad. Donde todos crecemos juntos y nos acompañamos para mirar el futuro con esperanza aprendiendo desde la resiliencia a transformar la realidad y a vivir en gratitud. Fundada el 17 de octubre de 2020 en la ciudad de Pasto, de la mano del P. Héctor Londoño, SJ, aparece en medio de la pandemia, como opción de reencuentro y reconexión consigo mismos y su entorno, con espacios alternativos de búsqueda interior para guiarlos a encontrar caminos de crecimiento humano y espiritual compartiendo la experiencia de encuentro consigo mismos, con los demás, con la creación y con Dios.
En este momento tenemos en la comunidad 70 jóvenes que proceden de diversas zonas, colegios, universidades y parroquias de Pasto. La inquietud de la mayoría de los jóvenes hacia la comunidad, se ha despertado en la vivencia del proyecto que ha sido apoyado por la Provincia Colombiana y la CPAL: Ejercicios Espirituales para jóvenes de Instituciones Educativas Municipales, que ofrece a los estudiantes de grado 11 el acercamiento a la espiritualidad, el cual ha sido de gran impacto y bienestar para sus vidas.
Con su lema “en todo amar y servir”, la comunidad busca desde la Espiritualidad Ignaciana, crecer en el amor y por medio del gustar de las cosas, poner al servicio comunitario los dones recibidos, lo que les ha permitido vivir una espiritualidad encarnada y transformadora para sus vidas y las de los demás. Todo esto, es resultado de una diversidad de encuentros, con diferentes actividades de vivencia y formación espiritual desde la vida cristiana, como también salidas, convivencias, retiros, cine foros y el último domingo de cada mes nuestra eucaristía juvenil. Hasta el momento, el grupo se está fortaleciendo en el servicio comunitario y la proyección social con la misión en veredas, la celebración de la navidad con los niños de escasos recursos en la ciudad, el trabajo con la tercera edad, jóvenes en desintoxicación y la siembra de árboles. También se han consolidado los ministerios de danzas, ecología, Noche Taizé y nuestro emprendimiento «El ropero de Nacho», con el cual hemos podido solventar algunos gastos de la comunidad y ha sido posible crear nuestro rincón juvenil en el que los jóvenes se reúnen a estar, a estudiar o simplemente buscan un lugar tranquilo donde descansar. Estos son espacios en los que los jóvenes por medio del gustar de las cosas, viven la alegría del servicio y la calma de la espiritualidad.
Nuestra Casa es la Casa de Ejercicios de San Ignacio, un lugar de paz y de encuentro donde con solo entrar nos sentimos acogidos. La comunidad es nuestro sueño y nuestro lugar seguro, donde Dios transforma vidas desde el amor, la escucha misericordiosa y la contemplación en la acción.