“—Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo sé que siempre me escuchas, pero lo digo por el bien de esta gente que está aquí, para que crean que tú me has enviado. Después de decir esto, gritó: —¡Lázaro, sal de ahí!” Juan 11, 41-43
El colegio Berchmans nos acogió entre el 20 y el 23 de marzo pasado para celebrar el IV Encuentro Cultural y Deportivo de ACODESI. Algo más de dos mil doscientos jóvenes de todos nuestros colegios en Colombia, de Fe y Alegría y de varios países invitados, así como profesores, directivos y familiares de nuestros estudiantes, vivimos una experiencia maravillosa de amistad, expresión artísitica, cultural y deportiva, sin precedentes en nuestra historia como red educativa en Colombia. Vale la pena reflexionar y tratar de aprender algunas lecciones que nos deja este maravilloso encuentro sobre lo que significa educar y sobre lo que constituye uno de los pilares de nuestra misión en esta provincia. Y lo haré siguiendo el texto de san Juan en el que se relata la resurrección de Lázaro, texto bíblico de la liturgia del Quinto Domingo de Cuaresma, celebración que compartimos con los asistentes a este encuentro en Cali:
1. Educar es ofrecer lo mejor para el otro. Jesús sabe que ir a Jerusalén es un riesgo para él y para sus seguidores. Sin embargo, se llena de valor para ir al encuentro de su amigo que está enfermo. “Entonces Jesús les dijo claramente: —Lázaro ha muerto. 15 Y me alegro de no haber estado allí, porque así es mejor para ustedes, para que crean. Pero vamos a verlo” (Juan 11, 14-15). La amistad con Lázaro, Marta y María, es más fuerte que el miedo. Poder ofrecer a Lázaro lo mejor lleva a Jesús a ponerse en camino. En un encuentro como el que tuvimos hace un par de semanas, hay muchos riesgos, supone mucho trabajo y no siempre vemos bien recompensado nuestro esfuerzo. Sin embargo, ACODESI estaba pensando en lo que era mejor para este grupo de estudiantes, convocados por sus talentos deportivos y culturales y por la posibilidad de crecer en amistad y en desarrollar sus competencias.
2. Educar es trabajar por una sociedad nueva. Jesús quiere aprovechar el encuentro con Lázaro y su familia, para anunciar algo que beneficia a todo el pueblo: “—Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo sé que siempre me escuchas, pero lo digo por el bien de esta gente que está aquí, para que crean que tú me has enviado” (Juan 11, 41-42). Un encuentro como el que vivimos en Cali, es un paradigma de lo que juntos queremos construir a través de nuestros procesos educativos. El impacto de esta experiencia en nuestros jóvenes estudiantes es más fuerte de lo que podemos imaginar o calcular. El modelo de sociedad que experimentan y sienten como posible, refuerza una propuesta educativa que no se queda en el aula, sino que trasciende y se proyecta en una sociedad nueva que entre todos queremos y podemos construir.
3. Educar es amar a cada persona y a su familia. En varios momentos el texto de San Juan expresa el afecto de Jesús por la familia de Betania y por Lázaro en particular: “Jesús lloró. Los judíos dijeron entonces: —¡Miren cuánto lo quería!” (Juan 11, 35-35). Trabajar en los procesos educativos en nuestras instituciones, supone que desarrollemos un amor particular por cada persona que tenemos delante, por sus familias, por sus contextos. Si no amamos, no educamos. En estos días de encuentro cultural y deportivo, sentimos momentos de mucha plenitud, pero también situaciones que nos pudieron desbordar. Tensiones en diferentes momentos, ganas de tirarlo todo lejos e irnos a descansar tranquilos. Pero el amor por nuestros estudiantes, nos mantuvo hasta el final haciendo todo lo posible para que las cosas fluyeran de acuerdo con lo programado y para alcanzar los fines que buscábamos.
4. Educar es poner de pie. Cuando Jesús grita a su amigo para que salga, lo hace movido por el amor. Sólo desde el amor se explica ese bendito grito de Jesús ante la tumba de su amigo: “¡Lázaro, sal de ahí!” (Juan 11, 43). Sólo desde el amor se entiende que “El muerto salió, con las manos y los pies atados con vendas y la cara envuelta en un lienzo” (Juan 11, 44). En nuestro encuentro, los encargados del bienestar y de la organización tuvieron que llamar la atención muchas veces. Eso significó, a veces, levantar la voz. No para humillar, no para ofender, no para sancionar, sino para ayudar a los jóvenes a ponerse de pie y a dar la talla que son capaces de dar en este tipo de experiencias.
5. Educar es dar vida. Todos los que participamos en el encuentro de ACODESI terminamos muy consolados. No faltaron, como dijimos, tensiones y dificultades. Eso es imposible que falte en un experiencia con tanta gente. Pero el sentir común fue que se trató de un gran salto hacia adelante en nuestra propuesta educativa que abre a la vida, al encuentro, a la amistad. Nuestros jóvenes se fueron llenos de una vida nueva que seguirán buscando en su camino, hasta el final de sus días.
¡Qué fácil resultan las cosas cuando nos mueve el amor! Detrás de todo lo valioso en esta vida, hay historias de amor que no conocemos. Normalmente, vemos los resultados y nos llenamos de admiración al reconocer la inmensidad de las obras de hombres y mujeres a lo largo y ancho de este mundo: Obras de arte, gestas revolucionarias, grandes construcciones, proyectos de desarrollo, acciones a favor de los demás… Detrás de todo ello había trabajando un motor inmóvil, un dinamismo creador, salvador y liberador que no se explica con palabras sino con obras; que no se contenta con los buenos deseos sino que pasa a las acciones; que no sólo opina sobre lo que debe cambiar, sino que transforma la realidad: ¡Este motor del mundo, que mueve sin ser movido, es el amor! Eso que lo que sentimos trabajando en nosotros y en todos los participantes del IV Encuentro Cultural y Deportivo de ACODESI.
Hermann Rodríguez Osorio, SJ
Armenia, 5 de abril de 2026
Provincial