Crónica de un Cuerpo que Escucha: Encuentro de planificación de la Red Mujeres Jesuitas Colombia

Género y Misión

Por: Favio David Guerra-Acero, SJ

“Doblemente pobres son las mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, porque frecuentemente se encuentran con menores posibilidades de defender sus derechos. Sin embargo, también entre ellas encontramos constantemente los más admirables gestos de heroísmo cotidiano en la defensa y el cuidado de la fragilidad de sus familias.”

Evangelii Gaudium, Papa Francisco (2013)

“Escuchar es insustituible. Es lo que más que otro factor cambiará las cosas”

Decreto 14, Congregación General 34 de la Compañía de Jesús (1995)

El equipo facilitador de la Red de Mujeres de la Provincia Colombiana de la Compañía de Jesús, junto con un equipo de apoyo conformado por: Daicy de la Hoz, Laura Perdigón, Carolina Sánchez, Ulrike Purrer, Diana Santana, Diana Torres, Katherine Forero, Los PP José Darío Rodríguez, S.J.; Jorge Camacho, S.J.; Hermann Rodríguez, S.J. y los maestrillos Johans Isaza, S.J. y Favio Guerra-Acero, S.J., se reunió del 26 al 29 de enero de 2026 en la Casa de Espiritualidad Villa Claver, en la serranía de Turbaco, Bolívar, donde la tierra se eleva para mirar el Caribe.

El encuentro tuvo como objetivo evaluar el camino recorrido, profundizar en la escucha de las realidades territoriales y definir líneas de acción estratégicas para fortalecer la equidad de género, potenciar la participación de las mujeres y transformar las prácticas institucionales al interior de la Provincia.

Primer Día – Los Ojos: Ver la Realidad con Profundidad

El 26 de enero, los ojos fueron nuestro eje central. Así, desde una mirada profunda y reflexiva, analizamos la realidad de las mujeres dentro de la Red y en las obras de la provincia, los avances, tensiones y desafíos pendientes.

Reconocemos en este recorrido tanto las resistencias personales y eclesiales, como las dinámicas de construcción colectiva en las que podemos reconocer la voz femenina que nos habita y nos construye.

Ante esa realidad, recordamos con fuerza el origen de esta lucha: un llamado del Espíritu que, hace 30 años, se concretó en el Decreto 14 de la Congregación General 34. Un decreto que interpela a todo el cuerpo eclesial y apostólico de la Compañía de Jesús a revisar críticamente las prácticas y estructuras que reproducen desigualdades de género, en especial aquellas sostenidas por el clericalismo y la concentración del poder.

Entre los avances de la Red durante el año 2025 se destacó:

  • Primer Encuentro presencial de la Red con todas las personas que representan a las regiones y obras de la provincia.
  • Las reuniones de formación e intercambio sostenidas con disciplina y tesón en modalidad virtual, con representación de todas las regiones y obras transversales de la provincia.
  • La generación de la identidad gráfica de la Red como elemento de cohesión y reconocimiento por parte de la Oficina de Comunicaciones de la Provincia.
  • Las visitas a comunidades jesuitas de la provincia para realizar jornadas de conversación espiritual en torno al Decreto 14 y al modo de proceder de la Compañía, la Iglesia y la Sociedad respecto a las mujeres.

Entre los principales desafíos, se identificó de manera clara y distinta la ausencia de políticas explícitas de equidad de género en la mayoría de las obras de la provincia. La excepción es la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, lo que evidencia una deuda institucional aún pendiente en los demás espacios.

En este contexto, el Padre Provincial, Hermann Rodríguez S.J., nos invitó a cultivar la paciencia frente a los avances a distintos ritmos de cada comunidad, región y provincia de la Compañía de Jesús. Aunque estamos unidos por un mismo llamado, existen distintas posibilidades individuales y comunitarias, así como diferencias de costumbres y culturas, que hacen que a cada realidad particular le correspondan tiempos y formas propias de respuesta.

El Padre Provincial nos recordó, además, las palabras que el Papa León XIV sobre la sinodalidad entendida como un proceso de transformación cultural en la Iglesia universal, comparable al camino que la Red representa para la provincia Colombiana de la Compañía. Mientras las órdenes y comunidades religiosas hemos vivido esta dinámica desde hace siglos, otros sectores de la Iglesia, especialmente sus estructuras diocesanas, apenas comienzan a descubrirla.

Finalmente, se reconoció abiertamente la oposición, con distintos grados de vehemencia, encontrada en algunas de las comunidades y obras jesuitas. Observamos que muchas de las descalificaciones y acusaciones de “ideologizar el Evangelio”, revelan, precisamente, cuán profundamente arraigados están los prejuicios que comenzamos a cuestionar. Esta resistencia, lejos de desanimarnos, confirma la urgencia y la necesidad del camino que hemos emprendido.

Segundo Día – Los Oídos: Escuchar en las Fronteras

El 27 de enero, la práctica de la escucha nos condujo a acercarnos más a las fronteras. En el Santuario de San Pedro Claver en Cartagena, su historia resonó como un eco del presente: el llamado a ir “a las Indias” que asumía Claver como vocación vital, se transfigura hoy en nuestra misión de reconocer a Cristo en los rostros racializados y discriminados de nuestra época.

Es el mismo Cristo que clama en quienes hoy son esclavizados por nuevas dinámicas de exclusión, invitándonos, como Cuerpo Apostólico, a ser presencia viva, atenta y comprometida.

Posteriormente, en la Casa Misión de Punta Canoa, la escucha asumió rostros concretos en el encuentro con un grupo diverso de mujeres jóvenes, adultas y mayores, lideresas que acompañan y coordinan procesos visibles y comprometidos de justicia y dignidad desde la fe en los cinco pueblos de la misión: Pontezuela, Punta Canoa, Arroyo de Piedra, Arroyo de las Canoas y Manzanillo del Mar.

Su testimonio fue un reclamo amoroso y firme, una voz que nos convoca. Nos pidieron la presencia de jesuitas y misioneras que permanezcan, que ofrezcan un acompañamiento cercano y constante, capaz de sostener tanto la llama de su fe como la textura viva de su organización comunitaria.

Escuchamos una espiritualidad encarnada, hecha de manos y obras, una “memoria viva” que interpela directamente nuestras estructuras.

Tercer Día – Corazón, Manos y Pies: Sentir, Tejer y Caminar

El 28 de enero fue el día en que, tras la mirada profunda y la escucha atenta, comprendimos que era el turno del corazón, las manos y los pies. A partir de lo visto y escuchado en la frontera, nos detuvimos a discernir juntos:

¿Qué experimentamos?

Una indignación profunda al constatar que la esclavitud, lejos de desaparecer, solo ha cambiado de máscaras.

¿Qué confirmaba el Espíritu?:

La centralidad de las mujeres en la construcción de paz, la necesidad imperiosa de reconocer a la otra y de reconciliar desde la verdad. Sentimos colectivamente el deseo de organizar la esperanza.

¿Cuáles fueron los llamados?

Fue claro que, al proceso de Reconocer, Resistir y Reconciliar, debíamos sumar el verbo Tejer. Tejer comunidades de discípulas y discípulos misioneros, capaces de sostener la esperanza en la acción y en el tiempo.

Para caminar en esta dirección, se propusieron herramientas concretas. En primer lugar, se reconoció y valoró la propuesta de Ejercicios Espirituales con enfoque de género ya elaborada por el Padre Uriel Salas, S.J., como un aporte significativo para la Red. Se acordó experimentarla e implementarla progresivamente, discerniendo sus frutos en la práctica y ajustándola según lo que la realidad y el Espíritu vayan revelando.

En coherencia con este camino, durante 2026 se ofrecerán Ejercicios Espirituales de mujeres para mujeres: del 15 al 18 de mayo en Bucaramanga y del 6 al 8 de noviembre en Pasto.

Asimismo, se propuso promover círculos de reflexión sobre nuevas masculinidades e interseccionalidad, como espacios de escucha y aprendizaje mutuo que nos permitan ampliar la comprensión de nuestras relaciones y responsabilidades en la misión.

En este horizonte, el testimonio de dos mujeres misioneras en el cuerpo apostólico se convirtió en un signo elocuente. La presencia de Ulrike Purrer (Uli), misionera laica alemana, doctora en teología, con trece años de experiencia en Tumaco acompañando a comunidades afrodescendientes junto a los misioneros combonianos, y ahora inserta en la subcomunidad de la Casa Misión de Punta Canoa junto al Hermano Diego Molina, S.J. y el Padre José Gabriel Gómez, S.J. encarna nuevas formas de vinculación y corresponsabilidad en la misión compartida. Su itinerario vital y teológico recuerda que la inserción, la escucha y la perseverancia configuran un modo profundamente evangélico de habitar el territorio y el cuerpo apostólico.

Del mismo modo, Daicy de la Hoz, quien junto a su esposo Juan Francisco Rodríguez anima y administra la Casa de Espiritualidad Villa Claver, no solo nos acogió con generosidad, sino que testimonia una espiritualidad encarnada en el Caribe, abierta a la comunidad y a los visitantes mediante Ejercicios Espirituales y retiros de silencio.

Ambas, desde sus contextos y vocaciones, animan a otras y otros a caminar desde la esperanza, abrazando la sinodalidad como camino concreto para construir una Iglesia que escucha y en la que las mujeres pueden asumir, desde su propio llamado, nuevos lugares y responsabilidades dentro del cuerpo apostólico.

Seguimos también reconociendo el examen ignaciano como una herramienta privilegiada para identificar los “afectos desordenados” que pueden frenar, desviar o ralentizar el trabajo de la Red tales como el miedo a la diversidad, y las inercias de costumbres normalizadas que nos impiden conectar con nosotras mismas y con las demás.

La conclusión del día se planteó como una tarea a la vez sencilla y difícil: debemos meternos en la realidad y permanecer en el amor. Sólo desde allí es posible transformar verdaderamente las estructuras de la injusticia.

Cuarto Día – El Faro, la Barca, el Mar y el Mapa: Síntesis y Envío

El 29 de enero, la síntesis tomó forma de imágenes que navegan. Los llamados discernidos a lo largo del proceso se concretaron con responsabilidades definidas:

  • Se concluirán las visitas a las comunidades Jesuitas y se hará un documento que se devolverá a las comunidades como reflexión de lo conversado.
  • Fortalecer la participación y comunicación con equipos regionales.
  • Articular la Formación, la Espiritualidad y la Divulgación como ejes transversales del proceso.
  • Crear Círculos de Escucha y Memoria Viva con facilitadoras en cada obra.
  • Diseñar e implementar una ruta formativa común durante 2026.

Y entonces, llegó la imagen final para el envío:

El Faro (Lo que nos llevamos claro): Nuestro lugar es ser puente. Puente entre los territorios y la institución, entre el clamor del Espíritu y la esperanza organizada. Es la escucha del dolor que se nombra como misión.

La Barca (Lo que necesita cuidado): La vida interior (¿servimos desde la paz o la presión?), el tono (firmeza sin dureza) y la escucha (sabiendo que no estamos solas, que somos red).

El Mar (Lo que no controlamos): Las resistencias culturales, los tiempos institucionales (como el cambio de provincial en 2026), las diversas respuestas de las comunidades, las heridas de los contextos. Recordamos la invitación evangélica: anunciar y, si no somos recibidos, sacudir el polvo.

El Mapa (Los primeros pasos):

1) Seguir escuchando clamores, mociones, riesgos y semillas de esperanza.

2) Sistematizar para descubrir patrones y hallazgos.

3) Aportar a una política provincial con enfoque de escucha segura, cuidado y mecanismos reales de prevención y atención.

Conclusión: Un Cuerpo Sinodal en Marcha

Este encuentro en Villa Claver fue más que una reunión de planificación. Fue un ejercicio de mística política, la acción de un cuerpo que, al poner atención a cada uno de sus miembros, se abre a una sinodalidad real, inclusiva, recíproca, delicada y perseverante en el amor.

Se confirmó que la Red de Mujeres no es un apéndice, sino un nervio vital de una misión de reconciliación y justicia que sólo será creíble en la medida en que la Iglesia y la Compañía se reconcilien consigo mismas, erradicando las exclusiones de género que aún las atraviesan.

Este camino no es sencillo, hay resistencias y se requiere paciencia histórica. Pero también hay una urgencia evangélica, la misma que movió a Claver: Reconocer a Cristo en quienes el mundo desecha.

Hoy, ese Cristo tiene rostro de mujer, negra, empobrecida, explotada y vulnerada; y, al mismo tiempo, profundamente inspirada y consciente de su dignidad y fuerza.

Y este cuerpo, que ha aprendido a mirar, a escuchar y a sentir, se pone ahora en marcha para tejer, caminar y cuidar, confiando en que la misión es de Dios. Nosotras y nosotros solo la reconocemos, la transparentamos y ayudamos a sostenerla como don y tarea.

Agradecemos profundamente a Daicy De la Hoz y a su esposo Juan Francisco Rodríguez, así como a Cindy Palacio, Oladys Peñate y Carmen Del Río, Wilson De la Hoz y Cesar Escandón, por su acogida generosa y su hospitalidad entrañable, que hicieron de este encuentro un verdadero hogar y taller.

Que el Espíritu, nos siga moviendo para seguir soñando juntas lo imposible y que un día cualquiera nos permita despertar en una tierra más humana y más divina.

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