El Papa León XIV le recibe al Papa Francisco: sensibilidades y misiones compartidas

Espiritualidad Encarnada y Apostólica

Por: Carolina Sánchez y Eduardo Dueri

En el primer semestre del año 2018 estuvimos en Chiclayo, invitados por la CVX San Francisco Javier para ofrecer el taller del Reloj de la Familia con varias parejas durante un fin de semana. Recordamos la cálida acogida y la alegría por los frutos de la experiencia, pero lo que no nos imaginábamos era que el Obispo de Chiclayo en ese momento, era Robert Prevost, el hoy elegido Papa, nacido en Estados Unidos, con alma de peruano.

El 4 de Abril del 2019 tuvimos la oportunidad de asistir a una misa en Roma con el papa Francisco, para celebrar con otras parejas nuestro aniversario de matrimonio número 25. Al final de la eucaristía compartimos un cálido e inolvidable saludo personal con el papa Francisco, al cual le entregamos el libro Cómo hablar de Dios a los hijos, legado de María Teresa, abuela materna de nuestras hijas.

Una de las primeras sensaciones al saber del nuevo papa León XIV y su vínculo con el papa Francisco, surge ahora de la experiencia de cercanía y familiaridad que sentimos al estrechar la mano del papa Francisco. Tal vez por la vivencia de la espiritualidad ignaciana que es parte de nuestra identidad como familia, nos parecía que estábamos saludando a un amigo jesuita de toda la vida. La misma sensación hemos podido experimentar con el papa León XIV en su primera aparición el 8 de mayo y otras posteriores, al verlo en la pantalla en vivo y en directo como una persona cálida, sencilla, que con solo su presencia, lo dice todo. “Fui elegido sin ningún mérito y, con temor y temblor, vengo a ustedes como un hermano que desea hacerse siervo de la Fe y de la alegría, recorriendo con ustedes el camino del amor de Dios, que nos quiere a todos unidos en una sola familia”1.

El gesto más sencillo es también el más elocuente. Mucho nos dicen estos dos Papas cuando nos han invitado a mostrar cómo se está en cada momento, sin máscaras, mostrando alegría, conmoción, lágrimas, en todo mostrándose vulnerables y humanos. La presencia de Dios en cada uno de ellos se hace visible porque sus cuerpos y expresiones transmiten esa serenidad del saber- se amados por Dios: abiertos a su gracia, necesitados y a la vez llamados a sostener al mundo en la Fe , el amor y la esperanza.

No podemos dejar a un lado el hecho de que, en sintonía con millones de personas en todo el mundo, seguimos en un proceso de duelo por el papa Francisco. En nuestro caso, es un duelo suave y sostenido al sentirnos consolados por la continuidad que trae su sucesor en términos
de humanidad, mensaje de paz y apertura ante muchos cambios que deben seguirse haciendo realidad en nuestra comunidad eclesial.

Cómo no extrañar al papa Francisco con sus gestos y capacidad de comunicación, creatividad, cercanía, misericordia, comprensión. Lo sentimos prácticamente sentado en la sala de la casa dando mensajes sabios y claves para acercarse a lo que Jesús quiere de nosotros. Quedan sus encuentros con toda clase de personas, de todas las culturas y todas las edades. Realmente lo dio todo. Se entregó por completo, se metió en cada rincón del mundo estrechando manos, abrazando, besando, regalando su alegría y señalando y poniendo su mirada en los más necesitados como Jesús: los pobres, los migrantes, a las mujeres, la depredación de nuestra casa común. Estuvo al tanto de todos los desafíos de este mundo roto, desenmascarando las trampas y promulgando la paz.

En una elección rápida, en paz y con una alegría pintada en los rostros de los cardenales que lo eligieron asomados a los balcones vecinos al del nuevo Papa, se presenta el antiguo cardenal Robert Prevost, convertido ahora en el papa León XIV.

Apenas lo estamos conociendo. Ya hemos dicho que su cuerpo y su rostro nos hablan de un hombre sencillo y enraizado en Dios. Su persona se ha forjado desde la experiencia de varios mundos y realidades, no solo en la teoría (aunque su formación es muy sólida) sino también desde su liderazgo en su comunidad agustina, su contacto con las diferentes culturas, acompañando los sufrimientos de la gente con las botas en los charcos y sirviendo comidas, entre otras realidades muy humanas. Se concibe a sí mismo como un misionero. “Mi vocación, como la de todo cristiano, es ser misionero, anunciar el evangelio allí donde uno se encuentre”2.

Quisiéramos resaltar algunos puntos, para nosotros esenciales, que ya se vislumbran de lo que parece ser su camino y propuesta:

Dios es para todos y la paz es lo que Dios quiere. Se ofrece para construir puentes que lleven a la paz mundial. “Construir un mundo arraigado en la verdad, la justicia y la paz pidiendo el diálogo, la dignidad y la esperanza en medio de los desafíos y el sufrimiento mundiales”3. Denuncia de las injusticias en Gaza, nombrando a los niños, las familias, los ancianos, sobrevivientes que están pasando hambre, y otras atrocidades que están sucediendo.

Pone en el centro la Doctrina Social de la Iglesia que nos muestra una experiencia de fe que transforma la realidad. Énfasis en la justicia social, el respeto por los derechos de los trabajadores, cercanía a los vulnerables y sufrientes. Buscando siempre acompañar desde el Evangelio el trabajo en el contexto de las nuevas realidades tecnológicas y laborales.

A nivel espiritual enfatiza mucho en la unidad. Una invitación a caminar juntos porque queda mucho por hacer y hay que continuar. “Hermanos y hermanas, quisiera que este fuera nuestro primer gran deseo: una Iglesia unida, signo de unidad y comunión, que se convierta en fermento para un mundo reconciliado”4.

Como laicos que hacemos parte de la comunidad eclesial, desde la familia ignaciana, seguiremos atentos a la guía e inspiraciones del nuevo pastor de la Iglesia, contribuyendo a curar las “Heridas causadas por el odio, la violencia, los prejuicios, el miedo a la diferencia y un paradigma económico que explota la tierra«. Atentos también a colaborar a la unidad de la Iglesia, trabajando por dar más espacio a las mujeres y a tantos otros, otres.

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Bibliografía

1. Homilía del Papa León XIV: es la hora del amor. Domingo 18 de 2025
2. Afirmación tomada de una entrevista con Andrea Tornielli cuando fue nombrado en el Dicasterio para los Obispos.3. Petición del Papa León XIV a los diplomáticos recibidos en Clementine Hall en Mayo 14 de 2025
4. Homilía del Papa León XIV: es la hora del amor. Domingo 18 de 2025

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