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Abril 30: “Pues ustedes andaban antes como ovejas extraviadas, pero ahora han vuelto a Cristo, que los cuida como un pastor y vela por ustedes”

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Comunitas Matutina 30 de abril de 2023

IV Domingo de Pascua Ciclo A

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Por: Antonio José Sarmiento Nova, SJ

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Lecturas:

  1. Hechos 2: 36-41
  2. Salmo 22: 1-6
  3. 1 Pedro 2: 20-25
  4. Juan 10: 1-10

Con el estilo y lenguaje del Papa Francisco ha cobrado mucho sentido el tema del pastoreo, de la pastoral, de los “pastores con olor a oveja”.[1] Su magisterio es enfático en reconocer los muchos y vergonzosos  pecados clericales, el mancillar la dignidad de niños y de jóvenes confiados a su responsabilidad, el callar ante los abusos y desconocer a las víctimas de los tales, [2] auténticas traiciones a las ovejas confiadas a su ministerio, el carrerismo eclesiástico, otro vicio mundano que se ha colado pecaminosamente en el mundo eclesial, las ambiciones de poder, el autoritarismo sobre las comunidades de creyentes, la improvisación en el apostolado, la precariedad en la vida espiritual. Junto con eso, Francisco propende por unos pastores desposeídos de clericalismo, descalzos para caminar hombro a hombro con sus gentes, hombres de impecable vida evangélica, no de talante eclesiástico sino de Buena Noticia, saturados de Jesús, transparencia del Reino de Dios y su justicia.

Este IV domingo de Pascua se conoce como del Buen Pastor,[3] por el contenido de las lecturas bíblicas que destacan la figura de Jesús como tal: el que se dedicó sin límites al cuidado de sus ovejas, el que las acompañó en la recuperación de su dignidad, el que ejerció con ellas la compasión y la misericordia, el que no excluyó a ninguna, el que acogió con particular delicadeza a las llamadas “ovejas negras”, el que nunca bajó la guardia en su dedicación pastoral, el que fue a la cruz para dar vida en abundancia para que ninguna muriese sofocada por el pecado y por la muerte, el que – Resucitado – mantiene la plena vigencia de su cuidado pastoral, el que huele a oveja hasta lo más íntimo de su ser. La palabra “cura”, con la que se designa a los sacerdotes que presiden comunidades parroquiales , significa “el que cuida”, proviene del verbo latino “curare”, que significa cuidar.

Que sea este celebración un reconocimiento a los muchos santos y generosos pastores, obispos y sacerdotes, que configuran su ministerio con el pastoreo original del Señor Jesús, entregados a sus comunidades a tiempo y a destiempo, sin perseguir reconocimientos, ascensos o beneficios, los que indican con su conducta evangélica como debe ser la ministerialidad eclesial, los que no escatiman esfuerzo para servir a las ovejas que se les han confiado, los que discurren en discreto silencio haciendo de su sacerdocio una ofrenda inscrita en la de Jesús, muchos de ellos llegando a la donación cruenta de su vida, como sucede en muchos lugares del mundo.

El lenguaje de Jesús fue intencionalmente inculturado en su contexto de pescadores, amas de casa, campesinos, pastores. Las parábolas, ejemplos, metáforas, fueron su recurso, siempre de gran sencillez, para compartir con su gente la realidad de Dios, el reino y su justicia, los valores del mundo nuevo de libertad y sentido digno para todos. En esto fue ejemplar y estratégico. De esa mentalidad, el evangelista Juan toma el ejemplo del pastor y sus ovejas para comunicar la experiencia de Jesús dedicado por entero a su gente, incondicional, de tiempo completo, sintiendo todo lo de ellos, compadeciendo, sintonizando, amando, dando vida, en nombre de la paternidad-maternidad de Dios: “Les aseguro que yo soy la puerta por la que deben entrar las ovejas. Todos los que vinieron antes que yo, eran ladrones y bandidos. Por eso, no les hicieron caso. Yo soy la puerta. Todo el que entre en el corral de las ovejas por esta puerta, estará a salvo, y sus esfuerzos por buscar el alimento no serán en vano”. [4]

Pasan así, por la mente y el corazón, hombres de genuino talante pastoral, como san Damián de Veuster[5], el heroico religioso que se dedicó con amor incomparable a los leprosos de la  isla de Molokai,  contrayendo él mismo la enfermedad; el generoso Alejandro Solalinde, [6] entregado a aliviar las penurias de las poblaciones migrantes que atraviesan Centroamérica y México hacia Estados Unidos, buscando mejores alternativas de vida y de trabajo; nuestro amado San Oscar Arnulfo Romero, [7] el arzobispo mártir de San Salvador, la voz de los sin voz, asesinado por su vehemente defensa de la dignidad de su pueblo salvadoreño; el Beato Mariano de Jesús Eusse Hoyos[8], padre Marianito, que sirvió en su parroquia de Angostura durante 48 años consecutivos, dado a sus feligreses sin reservarse beneficios para él; Antonio Vicente Arenas[9], obispo de la diócesis del Socorro en Santander que murió solitario e insolado en una ardua correría pastoral a sus 60 años de edad; el Abbé Pierre, Henri Groués,[10] conocido sacerdote francés que hizo su trabajo entre los más pobres de los pobres en su país, fundador de los “Traperos de  Emaús”, organización de trabajo para erradicar la exclusión y la pobreza. ¡Como estos hombres tenemos  que ser, queridos hermanos en el ministerio! [11]

 Jesús pone en tela de juicio el poder que oprime al ser humano y sofoca su dignidad, su pastoreo promueve, anima, llena de vida, entusiasma, sanea las aflicciones y sufrimientos: “Ustedes saben que quienes figuran como jefes de las naciones las gobiernan tiránicamente y que sus dirigentes las oprimen. No debe ser así entre ustedes. El que quiera ser importante entre ustedes, que sea su servidor, y el que quiera ser el primero entre ustedes, que sea esclavo de todos. Pues tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir, y a dar su vida en rescate por todos”. [12] Gran tentación humana es el  afecto desordenado por el poder, entendido como dominio sobre otros, deseo de muchos en la sociedad es el de ascender escalones hasta llegar al máximo nivel, cifrando en esto la felicidad. Con notable frecuencia esto deriva en autoritarismo y dictaduras, tiranizando con violencia a quienes están sometidos.[13] La historia de la humanidad sobreabunda en dominaciones de unos pocos sobre muchos. Con modos más sofisticados conocemos la tiranía social, la del consumo, los indicadores de éxito, la manipulación mediática, que produce gentes enajenadas y dependientes.

Jesús enseña que el verdadero sentido de la existencia reside en el servicio amoroso y solidario, en la donación de la vida hasta el extremo, en la abnegación sin reservas para llevar vida en abundancia a quienes la han perdido,  y lo hace – como lo propone el evangelio de hoy – bajo la figura del pastor que se compromete ilimitadamente con la vida y con la dignidad de sus ovejas. Quien  se interese por tomar este camino está llamado a asumir el mismo estilo de servicio: dar todo lo mejor para sus ovejas,  sin buscar en ello ningún reconocimiento distinto de la satisfacción de reivindicarlas en su dignidad, de contribuir señaladamente a la mejor humanidad de todos los que integran el rebaño, ayudándoles a experimentar la voluntad salvadora del Padre, a insertarse activamente en la vida eclesial, a convertirse también en servidores de sus prójimos.

Es muy importante destacar que Jesús no “inventó” una casta clerical, un grupo de hombres superiores a los demás para gobernar las comunidades, sacralizados y exaltados. De él se desprende el estilo ministerial, que es el servicio de cuidar a todos, creando las mejores condiciones para que cada uno pueda ser reconocido como un digno integrante de sus seguidores, promoviendo sus dones para bien de todos.[14]

El Concilio Vaticano II en su Constitución sobre la Iglesia – “Lumen Gentium” – la ha definido como Pueblo de Dios y Sacramento Universal de Salvación, destacando el aspecto ministerial de quienes son ordenados para el servicio,  indicando que una consecuencia clara del bautismo es  vivir todos en condición ministerial.  Todos iguales en dignidad por el bautismo, diversos en carismas  y ministerios.

Las comunidades cristianas  deben ayudar a sus pastores a que sean así, deponiendo todo culto a la personalidad, optando por modos de vida sobrios, distinguiéndose en su atención cuidadosa a los humildes y desconocidos, sirviendo sin excepción a todos, haciendo de  sus manifestaciones una réplica de ese modo original del Señor.

Atrás han de quedar vanidades y prepotencias, vestimentas principescas, títulos de poder, dando paso a un ministerio que se inspire en estas palabras de Pedro, de la segunda lectura de este domingo: “Cristo no cometió ningún pecado, ni engañó jamás a nadie. Cuando lo insultaban, no contestaba con insultos; cuando lo hacían sufrir, no amenazaba sino que se encomendaba a Dios, que juzga con rectitud. Cristo mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, para que nosotros muramos al pecado y vivamos una vida de rectitud. Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados” .[15]

La comunidad de Juan, de la que procede el relato evangélico que se denomina con tal nombre, está hablando testimonialmente de la Vida que ha recibido de Jesús el Viviente: “Pero yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia”, [16] afirmación de Jesús sucediendo en ellos e invitándolos a convertirse en el punto de partida de la Iglesia, para que esta,  en cada generación de su historia sea lo mismo, haga lo mismo, proclame lo mismo .

Un auténtico pastor es el que se dedica en totalidad al ejercicio de la misericordia y de la compasión, a tener en cuenta a cada uno de los suyos sin distinguir condición social o ideológica, sin fobias ni antievangélicos criterios de discriminación, cada oveja le interesa por sí misma, por el valor y dignidad que cada una posee. Mientras  muchos poderes del mundo llevan las ovejas a la muerte, Jesús las lleva hacia la vida.

 

[1] ECHEVARRÍA SERRANO, Francisco. Pastores con olor a oveja. Cuarenta rasgos desde el corazón del Evangelio. PPC. Madrid, 2016. PONCE CUÉLLAR, Miguel. Llamados a servir: teología del sacerdocio ministerial. Herder. Barcelona, 2001; El fundamento cristológico del sacerdocio ministerial. En Revista Scripta Theologica volumen 52, número 2. Universidad de Navarra. Pamplona, 2020.  GRESHAKE, Gisbert. Ser sacerdote: teología y espiritualidad del ministerio sacerdotal. Sígueme. Salamanca, 1995. PIE Y NINOT, Salvador. El sacerdote, testigo de la fe de la Iglesia. En https://www.core.ac.uk/pdf/download/83564168.pdf  PAPA JUAN PABLO II. Carta Don y Misterio, sobre el sacerdocio ministerial, en el 50 aniversario de su ordenación sacerdotal. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1996. SCHYLLEEBECKX, Edward. El ministerio eclesial: responsables en la comunidad cristiana. Cristiandad. Madrid, 1983. GALOT, Jean. Sacerdote en nombre de Cristo. Didaskalos. Madrid, 1985. OUELLET, Marc. Por una teología fundamental del sacerdocio. Conferencia inaugural del simposio teológico organizado por la congregación de los obispos. Roma, 17-19 de febrero de 2022. En https://www.humanitas.cl/images/revistas/H97/PDF/H97-Ouellet-_Siret_y_Tenace.pdf

[2] MERELO ROMOJARO, Paula. Adultos vulnerados en la Iglesia. San Pablo. Madrid, 2022. CUCCI, Giovanni & ZOLLNER, Hans. Iglesia y pedofilia: una herida abierta. Una aproximación psicológico-pastoral. Sal Terrae. Santander, 2021. PORTALES, Felipe. El Vaticano y la pedofilia: el Evangelio ausente. Catalonia. Santiago de Chile, 2022. SCICLUNA, Charles; ZOLLNER, Hans; AYOTTE, D.J. Abuso sexual contra menores en la Iglesia. Sal Terrae. Santander, 2012.

[3] BEUTLER, Johannes. El discurso del Buen Pastor en Juan 10. En Revista Cuestiones Teológicas vol 32 número 78, páginas 243-270. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, julio-diciembre de 2005. GUERRA, Luis María. El Buen Pastor, estudio exegético-teológico de Juan 10:1-18. En Revista Almogaren número 10, páginas 25-93. Centro Teológico de Las Palmas. Palma de Gran Canaria, 1992. ESQUERDA BIFFET, Juan Signos del Buen Pastor. Espiritualidad y misión sacerdotal. Consejo Episcopal Latinoamericano CELAM. Bogotá, 1989. JARAMILLO RIVAS, Pedro. Queridos sacerdotes: audiencias, discurso y homilías del Papa Francisco para consagrados y sacerdotes. PPC.  Madrid, 2017. SANTAMARÍA, Jaime. El Buen Pastor no abandona a sus ovejas. En https://www.ia800606.us.archive.org/18/items/buenpastor/buenpastor.pdf LUCHETTI BINGEMER, María Clara. La fe: otra mirada para leer la historia. Monseñor Romero: una clave testimonial. En https://www.core.ac.uk/reader/47264320

[4] Juan 10: 7-9

[5] 1840-1889.

[6] Sacerdote mexicano, nacido en 1945.

[7] 1917-1980

[8] 1845-1926

[9] 1862-1922.

[10] 1912-2007

[11] SAGRADOS CORAZONES PROVINCIA DE ESPAÑA. Damián, el personaje. En https://www.nobispacem.com/sites/default/files/documents/damian_de_molokai.pdf  MEJÍA, María Consuelo. El Padre Alejandro Solalinde: la libertad y la rebeldía al servicio de los derechos humanos. En https://www.repositorio.colmex.mx/concern/book_chapters/6h440t162?locale=es MOROZZO, Roberto. Monseñor Romero: vida, pasión y muerte en El Salvador. Sígueme. Salamanca, 2010. BEATO PADRE MARIANITO. El libro del admirable Padre Marianito, cura de Angostura. Litodosmil. Medellín, 2000. CARREÑO SARMIENTO, Daniel. Proceso de evangelización de las provincias del Sur de Santander. Fundación Universitaria de San Gil Unisangil, 2019. ABBÉ PIERRE. Inédits: textes de combats, écrits intimes, correspondance. Bayard Presse. París, 2012.

[12] Marcos 10: 41-45.

[13] SNYDER,  Timothy.. Sobre la tiranía. Destino. Barcelona, 2018. LILLA, Mark . La nueva era de la tiranía. En https://www.letraslibres.com/wp-content/uploads/2016/05/pdf_art_7934_6800.pdf DE LOS REYES, David. De tiranos: Una interpretación desde la filosofía antigua. Universidad Metropolitana. Caracas, 2018. LESGART, Cecilia. Autoritarismo: historia y problemas de un concepto contemporáneo fundamental. En https://www.scielo.org.mx/perlat/v28n55/0188-7653-perlat-28-55-349.pdf SEGAL, Ariel. Totalitarismo, dictadura y autoritarismo: definiciones y re-definiciones. En Revista de Gobierno y Gestión Pública . Universidad de San Martín de Porres. Lima, 2013.

[14] GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. Hombres de la comunidad: repensando el ministerio eclesial. Sal Terrae. Santander, 2008. FARES, Diego. El olor del pastor. El ministerio pastoral en la visión del Papa Francisco. Sal Terrae. Santander, 2015. URIARTE, Juan María; FERNÁNDEZ MARTOS, José María; CORDOVILLA PËREZ, Angel. Ser sacerdote en la cultura actual. Sal Terrae. Santander, 2000. URIARTE, Juan María. Una espiritualidad sacerdotal para nuestro tiempo. Sal Terrae. Santander, 2011; Servir como pastores: claves de la espiritualidad sacerdotal. Sal Terrae. Santander, 2011. ZAMORA ANDRADE, Pedro. Seguir a Jesús, el Señor, y proseguir su proyecto. Verbo Divino. Estella. 2019. KURI BREÑA, Antonio. Conscientes y compasivos como Jesús. Verbo Divino. Estella, 2018; Con Jesús de Nazaret: ser otros Cristos. Verbo Divino. Estella, 2016. CORDOVILLA PÉREZ, Ángel. Como el Padre me envió, así os envío yo. Teología y espiritualidad del ministerio apostólico presbiteral. Sígueme. Salamanca, 2019. KASPER, Walter. El sacerdote, servidor de la alegría. Sígueme. Salamanca, 2009. GUIJARRO, Santiago. Servidores de Dios y esclavos vuestros: la primera reflexión cristiana sobre el ministerio. Sígueme. Salamanca, 2011. MARTÍN DESCALZO, José Luis. Un cura se confiesa. Sígueme. Salamanca, 2003.

[15] 1 Pedro 2: 22-24

[16] Juan 10: 10

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