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Abril 6 y 7: “Aunque era Hijo, mediante el sufrimiento aprendió a obedecer, y consumada su perfección, llegó a ser autor de salvación eterna para todos los que le obedecen…”

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Comunitas Matutina 6 y 7 de abril 2023

Jueves y Viernes Santo

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Por: Antonio José Sarmiento Nova, SJ

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Textos de Jueves Santo:

  1. Éxodo 12: 1-4
  2. Salmo 115
  3. 1 Corintios 11: 23-26
  4. Juan 13: 1-15

Textos de Viernes Santo:

  1. Isaías 52: 13 a 53 12
  2. Salmo 30
  3. Hebreos 4: 14-16 y 5: 7-9
  4. Juan 18: 1 a 19:42

Ahora estamos con Jesús y con sus discípulos en el contexto de la Pascua Judía, la ciudad de Jerusalén[1] llena de peregrinos que venían a la celebración tradicional de su fe, ambiente caldeado entre los dirigentes religiosos que tenían los mayores resquemores en contra suya, con deseos claros de condenarlo y eliminarlo. Él, que se deshace de sus vestimentas para lavar los pies de sus discípulos, pan y copa de vino que se constituyen en memorial de su vida, traición de Judas y negación de Pedro, prendimiento, flagelación, corona de espinas, dramático camino hacia el Gólgota, burlas y humillaciones de Herodes y su gente, vacilación de Poncio Pilato, crucificado en medio de dos reos, muerte a todas luces injusta, causada por la rabia de los hombres “santos” del judaísmo de ese tiempo, son los primeros contenidos de lo que conmemoramos en semana santa. Pasión de Cristo.[2]

Y también pasión del mundo. La guerra en Ucrania se hace cada vez más cruenta, con el líder del país agresor repudiado por el mundo entero, sin que esto afecte su cinismo político; por los lados de Nicaragua, una pareja de dictadores atropella al pueblo y a su sensibilidad religiosa, deporta coterráneos, los priva de su nacionalidad, condena a un obispo a 26 años de prisión, con el argumento de ser enemigos de la revolución; Siria y Turquía lesionados por sucesivos y destructivos terremotos, con números altísimos de víctimas, en el primer país la guerra civil no cede, muchos de sus ciudadanos emigran desesperados en busca de dignidad, paz y pan para vivir. Es el eterno problema que surge del ser humano en contra de sus semejantes, un panorama permanente de pobreza, de frustraciones, de desencuentros, de una humanidad doliente clamando reconocimiento de su derecho a vivir razonablemente. Pasión de Cristo, pasión del mundo. [3]

Y también constatamos – con máxima esperanza – que hay hombres y mujeres sirviendo a brazo partido, ayudando a millones de personas en emergencia, gentes para quienes la solidaridad efectiva y afectiva es esencial en sus proyectos de vida, gente que sirve en silencio sin reclamar aplausos, los que van por la vida, médicos, enfermeras, trabajadores sanitarios, acompañantes, cuidadores, religiosas, sacerdotes, pastores, humanistas, activistas sociales, promotores de reconciliación, personas de los diversos credos y tradiciones espirituales, todos a una haciendo indispensable la vida como servicio/diakonía. Relatos de vida, muchos de ellos inscritos en el de Jesús, otros no, igualmente plenos de densidad liberadora, dando a entender que la última palabra sobre el ser humano no la tienen ni la muerte ni el odio porque sólo el amor es digno de fe. [4] ¡Jueves Santo!

La Semana Santa tiene un componente esencial de solemnes liturgias y de otras tradiciones que expresan la sensibilidad religiosa del pueblo cristiano, pero por el mismo Jesús sabemos que contemplar el drama de su pasión y celebrar con gozo su pascua nos enfrenta a las realidades más profundas de la humanidad, y esto en un plan de compasión y de misericordia. Lo sucedido en aquella Jerusalén del siglo I, la vida de este joven Galileo de 33 años[5] acogiendo a pecadores y marginados, animando sus vidas con la comunicación de un Dios cercano, misericordioso, incondicional en sus dádivas para los últimos del mundo, severo y contundente contra las máscaras religioso-morales de los jefes del templo y de la sinagoga, es el relato mayor que cubre a la humanidad entera con la gran pretensión de dar sentido absoluto a todo el que, desde su libertad, lo quiera recibir. Una historia así, merece, pasando por los memoriosos rituales vividos con honestidad, una actualidad que se vincula en proporción directa con las muchas realidades requeridas de salvación y de redención.

Y ahora, vayamos un poco a esa cena pascual del siglo I y veamos qué nos dice hoy.

Jesús establece una relación muy grande entre su muerte y los elementos de la cena: el pan y la copa de vino. Esta es la interpretación que nos transmiten los relatos de los cuatro evangelios; los sentimientos que él comunica a sus discípulos en ese contexto están relacionados con su muerte y con el memorial. Vivir en memoria suya es vivir y des-vivirse como él. La interpretación que se le da es la de una muerte definitivamente salvadora; con esto, nos deja la posibilidad de vivir siempre la realidad de una nueva alianza con el Dios salvador, en el sentido del reino definitivo anunciado por él. Con esta memoria sacramental entramos en comunión con el destino histórico de Jesús, trabajar por la fraternidad humana y significarla con eficacia en cada celebración, él se parte y se comparte para entregarnos la vida de Dios y para comprometernos a vivir en la “ética eucarística”, vidas que se hacen creíbles en la vivencia del amor: “Yo recibí del Señor lo mismo que les transmití a ustedes: que el Señor Jesús, la noche en que fue traicionado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: Este pan es mi cuerpo, que por ustedes entrego; hagan esto en memoria mía. De la misma manera, después de cenar, tomó la copa y dijo: esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; hagan esto, cada vez que beban de ella, en memoria mía”. [6]

Según el relato de Juan 13: 1-15 , que se proclama en la eucaristía del jueves santo, Jesús lava los pies a sus discípulos. Con este gesto simbólico quiere que ellos comprendan los alcances de su misión. En las culturas de la antigüedad lavar los pies era señal de acogida y hospitalidad, y de consideración excepcional hacia los huéspedes, es una servicialidad humilde que refleja la ministerialidad[7] de su vida, con la que él quiere distinguir a quienes siguen su camino. El, que preside esta cena, y, dentro de ella, realiza este lavatorio, demostrando que no hay alguno mayor que pudiera ser el primero; la comunidad de sus discípulos se configura en la igualdad y en la libertad como fruto del amor; y el Señor se convierte en el servidor, porque la grandeza no está en el honor humano sino en el amor que transforma a varones y mujeres en presencia de Dios en el mundo. Al ponerse de rodillas ante sus discípulos, Jesús, Dios entre los hombres, destruye la imagen de Dios creada por la sacralización religiosa (el omnipotente, el todopoderoso, el altísimo, la majestad lejana), Dios recupera su rostro con el servicio: “Pues si yo, el Señor y el Maestro,[8]les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes”. [9]

Y ahora nos vamos para viernes santo. La muerte es la gran preocupación humana, en la reciente pandemia la vivimos con particular intensidad. El ser humano la acepta o la niega, muchos viven esto con realismo y lo integran sabiamente en sus vidas, otros hacen esfuerzos por evadirla, creando interminables paraísos artificiales o haciendo el juego de la eterna juventud, falacia como pocas en el mundo, los hay también que se dejan llevar por un determinismo trágico, o quienes se refugian en religiosidades incapaces de dinamismo histórico y transformador.[10] Para los discípulos la muerte de Jesús resultó totalmente desalentadora, ellos esperaban un Mesías terreno que iba a revivir las glorias de los reinados de David y Salomón, pero sus ilusiones se desvanecieron y el sentimiento de derrota se apoderó de ellos, es lo que expresan los discípulos de Emaús: “Era un profeta, poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo. Los jefes de los sacerdotes y nuestros gobernantes lo entregaron para ser condenado a muerte, y lo crucificaron; pero nosotros abrigábamos la esperanza de que era él quien redimiría a Israel….”[11]

El cuadro de la muerte de Jesús es dramático en extremo: abandonado por todos, incluídos sus discípulos, escarnecido por los soldados romanos y por la muchedumbre, Dios en aparente silencio, condenado como reo hereje y blasfemo por la furia religiosa del judaísmo. La muerte de Jesús no es un acontecimiento predeterminado por un Dios que victimiza a su Hijo, con todo lo que esto tiene de fatalismo, interpretación desafortunada que surgió en cierto momento del medioevo , reforzando la idea de un Dios inflexible y generando un cristianismo doloroso y triste, correspondiente con esa mentalidad, que ha predominado por siglos. Jesús resignifica la muerte, lo suyo está condensado en la clásica expresión de Juan: “Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos”. [12] El ministerio de Jesús, su servicio definitivo, es demostrar que Dios se revela en la donación de sí para que todos tengan vida en abundancia, Dios sucede salvíficamente en esta muerte, se inicia como tragedia, pero esta se disipa porque es pascua, paso de la muerte a la vida. [13]

Con la humanidad doliente, con la inevitable fragilidad del ser humano, con las vejaciones causadas por unos hombres a sus congéneres, con el pecado que hace fracasar el plan de Dios para la humanidad, Jesús com-padece y con-duele, redime y salva, desde su cruz confronta el misterio del mal y anuncia que la muerte no define la existencia humana. En la tarde de la cruz se vislumbra la mañana de la vida.

 

[1] JEREMIAS, Joachim. Jerusalén en tiempos de Jesús. Cristiandad. Madrid, 2017. SAULNIER, Christiane & ROLLAND, Bernard. Palestina en tiempos de Jesús. Verbo Divino. Estella, 1981. LANCASTER JONES, Guillermo. El mundo en que vivió Jesús: aportes de la arqueología y de la historia. En https://www.antoniano.org/pua/dispense/GmoEl%20mundo.pdf HOUTART, Francois. Palestina del siglo I y el actor socio religioso: Jesús. Búho Ediciones. Quito, 2014. LEIPOLDT, J. & GRUNDMANN, W. El mundo del Nuevo Testamento ( tres volúmenes). Cristiandad. Madrid, 1974.

[2] MEJÍA GOÉZ, Alvaro & SARDIÑAS IGLESIAS, Loida. La cruz bajo secuestro. Una mirada a la teología de la cruz desde la teología de la liberación. En Revista Alberto Magno volumen 4 número 1, páginas 57-78. Universidad de Santo Tomás de Aquino. Bogotá, 2013. DE MIER, F. Teología de la cruz. Tríptico de las riquezas de la pasión. San Pablo. Madrid, 1996. MOLTMANN, Jürgen. El Dios Crucificado: la cruz de Cristo como base y crítica de toda la teología cristiana. Sígueme. Salamanca, 1997. FERNÁNDEZ DE BUJÁN, Federico. Cristo ante el poder y frente a la injusticia. Particular análisis de su silencio en el proceso de su condena a muerte. En Anales de la Real Academia de Doctores de España, volumen 4 número 2, páginas 113-145. Madrid, 2019.

[3] BOFF; Leonardo. Pasión de Cristo, pasión del mundo: hechos, interpretaciones y significado, ayer y hoy. Sal Terrae. Santander, 1985. RADCLIFFE, Timothy. Las estaciones del Via Crucis. Desclée de Brower. Bilbao, 2016. GARCÍA PÉREZ, Jose Miguel. La pasión de Cristo. Encuentro. Madrid, 2019. IBAÑEZ LANGLOIS, José Miguel. La pasión de Cristo. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2021.

[4] VON BALTHASAR, Hans Urs. Sólo el amor es digno de fe. Sígueme. Salamanca, 1995. RAHNER, Karl. Amar a Jesús, amar al hermano. Sal Terrae. Santander, 1983. MARITAIN, Jacques. ¿Quién es mi prójimo? En https://www.jacquesmaritain.com/pdf/12_FyR/03_FR_Proj.pdf?link=03_FR_Proj.pdf Es el texto de una conferencia pronunciada por Maritain en 1944 en el IV Congreso Mundial de los Creyentes POR LOS DERECHOS DE LA PERSONA HUMANA. BENEDICTO XVI. Carta Encíclica Deus Caritas est Dios es Caridad. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2005.

[5] PUIG, Armand. Jesús, una biografía. Destino. Barcelona, 2006. Pagola, José Antonio. El camino abierto por Jesús (4 volúmenes: Mateo, Marcos, Lucas, Juan). PPC. Madrid, 2010. CASTILLO, José María. El Reino de Dios: por la vida y la dignidad de los seres humanos. Desclée de Brower. Bilbao, 1999. PAGOLA, José Antonio. Recuperar el proyecto de Jesús. PPC. Madrid, 2017. FEDERACIÓN LUTERANA MUNDIAL. Diaconía en contexto: transformación, reconciliación, empoderamiento. Ginebra, 2009. AGNERAY, Paul y autores varios. Diakonía: el servicio en la Biblia. Verbo Divino. Estella, 2012. PAPA BENEDICTO XVI. Carta Apostólica INTIMA ECCLESIAE NATURA sobre el servicio de la caridad. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2012.

[6] 1 Corintios 11: 23-25

[7] La palabra ministerio quiere decir servicio, viene del latín minister-criado-servidor que en castellano traduce menester, los servicios humildes de casa para que todos se sientan cuidados y respetados. El ministerio es una nota distintiva de la Iglesia, se instituye para anunciar la Buena Noticia, para construir la comunidad en torno a Jesús. Una Iglesia evangélicamente constituída es toda ella una realidad ministerial, servicial.

[8] Interpretación post pascual del evangelista

[9] Juan 13: 14-15

[10] RAHNER, Karl. El sentido teológico de la muerte. Herder. SCHUMACHER, Bernard N. Muerte y mortalidad en la filosofía contemporánea. Herder. Barcelona, 2010. BOWKER, John. Los significados de la muerte. Akal. Madrid, 2003. LEÖN AZCARATE, Juan Luis. La muerte y sus imaginarios en la historia de las religiones. Universidad de Deusto. Bilbao, 2007. PIEPER, Joseph. Muerte e inmortalidad. Herder. Barcelona, 1982. GARCÍA SABELL, Domingo. Paseo alrededor de la muerte. Alianza. Madrid, 1999. NULAND, Sherwin B. Cómo morimos: reflexiones sobre el último capítulo de la vida. Alianza. Madrid, 1997. ROS GARCÍA, Salvador. La muerte y su sentido: problemática humana y significación teológica. En Revista Teresianum número 34, páginas 83-120. Facultad Teológica Teresianum. Roma, 1983. URIBARRI BILBAO, Gabino. Sentido cristiano de la muerte: apuntes pastorales. En Revista Estudios Eclesiásticos volumen 82, número 320, páginas 85-118. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2007.

[11] Lucas 24: 19-21

[12] Juan 15: 13

[13] SCHURMANN, Heinz. Cómo entendió y vivió Jesús su muerte. Sígueme. Salamanca, 1982. LEGASSE, Simon. El proceso de Jesus. Volumen I La historia, Volumen II La pasión en los cuatro evangelios. Desclée de Brower. Bilbao, 1999. DESTRO, Adriana & PESCE, Mauro. La muerte de Jesús: investigación de un misterio. Verbo Divino. Estella, 2015. GIL ARBIOL, Carlos. Las interpretaciones de la muerte de Jesús. En https://www.origenesdelcristianismo.com/descargas/carlosgil/articulosespanol/Gil%202012.pdf METZ, Johann Baptist. Memoria passionis: una evocación provocadora en una sociedad pluralista. Sal Terrae. Santander, 2007.

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