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Enero 29: “Felices los que tienen espíritu de pobre porque de ellos es el reino de los cielos”

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Comunitas Matutina 29 de enero 2023
IV Domingo del tiempo Ordinario – Ciclo A

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Por: Antonio José Sarmiento Nova, SJ

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Lecturas:

  1. Sofonías 2: 3 y 3: 12: 13
  2. Salmo 145
  3. 1 Corintios 1: 26-31
  4. Mateo 5: 1-12

Jesús no fue un predicador doctrinal teórico, ni maestro reformador de la religión, ni asceta con deseos de imponer obligaciones rituales y morales a sus seguidores. En él lo que predomina es su condición de profeta urgido y apasionado por el reino de Dios, pasión que para él era su mayor compromiso. Este elemento es definitivo para poder captar y asumir la esencia de su mensaje que conocemos con el nombre de Buena Noticia-Evangelio. Dentro de esta oferta –que tiene la pretensión de ser sentido definitivo de vida para quienes la acogen– es fundamental su énfasis en la reivindicación de los seres humanos destruídos por la injusticia, por la humillación, por el pecado, por la exclusión social, por la pobreza, por todo lo que menoscaba su dignidad y su felicidad.[1] Y, por supuesto, sin ser excluyentes, aquí lo que resulta evidente es el compromiso salvífico-liberador de Dios hacia el ser humano, cualquiera sea su condición: pobres, ricos, creyentes, no creyentes, de tradiciones religiosas distintas del cristianismo, de toda cultura, nación, condición social o económica:[2] “Hermanos, fíjense a quienes llamó Dios. Entre ustedes hay pocos hombres cultos según la manera común de pensar; pocos hombres poderosos o que vienen de familias famosas. Bien se puede decir que Dios ha elegido lo que el mundo tiene por necio, con el fin de avergonzar a los sabios; y ha escogido lo que el mundo tiene por débil, para avergonzar a los fuertes. Dios ha elegido a la gente común y despreciada; ha elegido a lo que es nada para rebajar a lo que es, y así ya nadie se podrá alabar a sí mismo delante de Dios”.[3]

Somos la opción preferencial de Dios y, dentro de esto, son prioritarios los deshumanizados, los disminuídos en su dignidad. Esta pasión tiene su fundamento en su decidida referencia a la voluntad de Dios, al cumplimiento del deseo salvador del Padre.

También, en coherencia con todo lo anterior, los evangelios proponen, cada uno con su énfasis propio, la condición divina de Jesús, su realidad de Hijo de Dios, que se articula con su humanidad y con su ministerio profético.[4] Al comenzar este 2023 propongámonos este encuentro con el que es verdadero Dios y verdadero hombre, Jesús, el Cristo. Siguiendo la pedagogía progresiva del año litúrgico es imperativo situarnos ante él, ante sus prioridades y programa, para avanzar progresivamente en lo que el nuevo ciclo nos propone sobre él, siempre con la intención de modelar nuestra vida creyente con la suya. En este ciclo A nos acompaña principalmente el evangelio de Mateo, en las lecturas que la Iglesia propone para cada domingo.[5] Este relato evangélico fue escrito principalmente para judíos convertidos a la fe cristiana. Por esta razón, el autor se esfuerza en establecer la diferencia cualitativa entre la lógica religiosa del judaísmo de ese tiempo y la novedad que acontece en Jesús.

Este domingo nos llega con el muy conocido comienzo de las Bienaventuranzas: “Felices los que tienen espíritu de pobre porque de ellos es el reino de los cielos; Felices los que lloran, porque recibirán consuelo; Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia; Felices los que tienen hambre y sed de la justicia, porque serán saciados; Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia; Felices los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios; Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios; Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. [6]

En esta profecía, él revela el rostro de misericordia y compasión, esencia de la personalidad del Padre Dios, revela así mismo el valor del ser humano y de la vida, y deja claro que en su humanidad se manifiesta la divinidad, con su condición salvadora y liberadora, promesa de divinización para todo ser humano. Particularmente se fija en quienes viven contraculturalmente, negando la primacía del poder, del dinero, del autoritarismo, de la violencia, y afirmando el sentido liberador de la pobreza y de la austeridad, del servicio, del trabajo denodado por la paz y la justicia.[7] El ministerio jesuánico consiste en restablecer la pasión de vivir en amor y en libertad, transformar el corazón humano, hacer posible que descubra a Dios Padre, como el experto en hacerlo nuevo todo, conduciendo a que los seres humanos depongamos los intereses personales, a que veamos a los otros como coequiperos en el camino de la vida, no como competidores o adversarios, a que cultivemos la convicción de que la diversidad de estilos y mentalidades es una riqueza que hace posible una mayor hondura en el bien común, a que el poder no medie nuestros vínculos, sino el servicio y la cultura de la solidaridad.

La voluntad de Dios es la felicidad del ser humano,[8] de esto tiene Jesús total claridad y a eso entrega su vida, se refiere siempre al Padre y lo traduce en la donación de sí mismo al prójimo abatido por la infelicidad y la injusticia. En Jesús esa esperanza se vuelve realidad, historia, posibilidad, alternativa de vida y de sentido para muchos. Es tarea de la Iglesia significar con eficacia el ministerio de Jesús y hacerlo vigente en cada momento de la historia, su misión no es anunciarse a sí misma sino transmitir a todos el Evangelio original de Jesús, que tiene en las Bienaventuranzas su programa y sus valores fundamentales. Bienaventuranza es sinónimo de felicidad.

Las bienaventuranzas sorprenden gratamente a los desencantados y sufrientes, y alientan a quienes viven a contracorriente del egoísmo mundano. Ellas condensan el modo de ser de Jesús y presentan nítidamente su proyecto. Con claridad nos pone en términos de tesis y antítesis:

  • Contra riquezas, pobreza y vida austera
  • Contra poder, servicio y solidaridad
  • Contra violencia y dominación, paz y justicia
  • Contra el éxito individualista, comunidad y vida fraterna
  • Contra el ego, el nosotros
  • Contra el desprecio a los pobres, la afirmación de su dignidad
  • Contra el desorden establecido, “otro mundo posible desde Jesús”
  • Contra la intransigencia y la venganza, el perdón y la misericordia
  • Contra el engaño y la mentira, la pasión por la verdad
  • Contra la sociedad de consumo y el derroche, la mesa compartida[9]
  • Contra la cultura del facilismo y la superficialidad, la densidad humana y divina a la que nos invita el Padre
  • Contra arrogancia, humildad
  • Contra la competencia egoísta, comunión y participación
  • Contra el dominio del materialismo egoísta, vida en el Espíritu[10]

La comunidad cristiana que asume el estilo de vida que proponen las Bienaventuranzas choca con la sociedad que vive de otra manera, con las tesis del egoísmo institucionalizado que se traducen en las prácticas cotidianas de muchas personas. La comunidad discipular que surge del espíritu de Jesús se convierte en molestia y amenaza para la sociedad. Por eso, cabe preguntarse si el cristianismo y la Iglesia son una religión socialmente acomodada, que no vive en perspectiva profética, o si ella asume, como el Señor, la contradicción ante esta escala de valores individualistas y desentendidos de la trascendencia hacia Dios y hacia el prójimo. El auténtico testimonio cristiano, su quehacer, su espiritualidad, deben minar los cimientos sobre los que se edifica la sociedad injusta. Por esto, no es de extrañar la cantidad y calidad de las persecuciones, los conflictos vividos siempre por muchos cristianos y comunidades de fe. En medio de las hostilidades, los cristianos están llamados a la entereza, a la solidez que afronta la adversidad. La alegre certeza de Dios es fuente de coraje y esperanza. Estas son las implicaciones del discipulado cristiano.[11]

Todo el ser y quehacer de la Iglesia debe estar en función de este carácter, hacer palpable el reino de Dios y su justicia, significar con eficacia sacramental al Señor Jesucristo, acoger a todos los seres humanos, ser una Iglesia en salida –como la refiere el Papa Francisco – ejercer una luminosidad que dé esperanza y garantía a la humanidad, no imponer disciplinas ni dogmas con autoridad vertical, ser comunidad que hace evidente la fraternidad de los hijos de Dios, convertirse siempre, ser casa de todos, ser luz en la oscuridad, como Jesús.

Frente a los criterios de éxito que propone el mundo de la injusticia y del inmanentismo radical Jesús proclama ocho veces en dónde se encuentra la genuina felicidad. Esta se halla en la configuración de individuos, comunidades, sociedades, donde los valores de justicia, convivencia, solidaridad, comunión, servicio, determinen la relación entre las personas: “El resto de Israel no cometerá injusticias ni hablará falsamente; y no se encontrarán en su boca palabras engañosas”.[12] La sociedad de la injusticia ofrece pseudofelicidad a costa de la infelicidad de la mayoría, empobreciendo, negando derechos, excluyendo, oprimiendo, instrumentalizando. En abierta y evangélica contradicción, la propuesta de Jesús trabaja para eliminar todo tipo de opresión, haciendo del ser humano libre un feliz anticipo de la consumación futura en la plenitud de Dios.

 

[1] CASTILLO, José María. El reino de Dios: por la vida y la dignidad de los seres humanos. Desclée de Brower. Bilbao, 1999. LÓPEZ, Mariola. El reino de Dios: la misión de Jesús en el mundo. En https://www.www.vidadelacer.org/images/documentos/2.-%20El%20Reino20de%20Dios.%20la%20Mision%20de%20jesus.pdf LUBICH, Chiara. La voluntad de Dios Ciudad Nueva. Madrid, 2011. RAHNER, Karl. Cristología Trascendental en IDEM. Curso fundamental sobre la fe. Herder. Barcelona, 1979; páginas 247-253. RATZINGER, Joseph. Introducción al Cristianismo. Sígueme. Salamanca, 2001. KASPER, Walter. Jesucristo, el testigo de la fe. En IDEM. Introducción a la fe. Sígueme. Salamanca, 2001; páginas 53-70. KÜNG, Hans. La Causa de Dios. En IDEM. Ser cristiano. Trotta. Madrid, 1996; páginas 223-259. BAENA, Gustavo. Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. En IDEM. Fenomenología de la Revelación. Verbo Divino. Estella, 2011; páginas 1009-1063.

[2] DÍAZ, Carlos. La persona como don. Desclée de Brower. Bilbao, 2001. GUARDINI, Romano. Mundo y persona: ensayos para una teoría cristiana del hombre. Guadarrama. Madrid, 1963. LUCAS LUCAS, Ramón. El hombre, espíritu encarnado. Sígueme. Salamanca, 1999. MOURLON, P. El hombre en el lenguaje bíblico: corazón, lengua y manos en la Biblia. Verbo Divino. Estella, 1984. PLASENCIA LLANOS, Vicente. Ser humano: un proyecto inconcluso. Reflexiones filosófico-teológicas sobre la antropología. Universidad Politécnica Salesiana. Cuenca, 2017.

[3] 1 Corintios 1: 26-29

[4] GONZÁLEZ DE CARDEDAL, Olegario. Cristología. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1999. KASPER, Walter. Jesús, el Cristo. Sígueme. Salamanca, 1989. URÍBARRI BILBAO, Gabino. El Hijo se hizo carne. Sígueme. Salamanca, 2021. FERNÁNDEZ, Samuel. El descubrimiento de Jesús: los primeros debates cristológicos y su relevancia para nosotros. Sígueme. Salamanca, 2022.

[5] HERAS OLIVER, Gloria. Jesús según San Mateo: análisis narrativo del primer evangelio. Universidad de Navarra. Pamplona, 1998. PIKAZA, Xabier. Evangelio de Mateo: de Jesús a la Iglesia. Verbo Divino. Estella, 2016. RAMÍREZ FUEYO, Francisco. El Sermón del Monte y la Ley en Mateo. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 30 de octubre de 2007. RODRÍGUEZ CARMONA, Antonio. Evangelio de Mateo (Comentarios a la Nueva Biblia de Jerusalén). Desclée de Brower. Bilbao, 2014. LEVORATTI, Armando J. Mateo. En Comentario Bíblico Latinoamericano Nuevo Testamento, volumen 2; páginas 277-400. Verbo Divino. Estella, 2007. LUZ, Ulrich. El Evangelio según San Mateo. Sígueme. Salamanca, 2005 (4 volúmenes). NEYREY, Jerome H. Honor y vergüenza: lectura cultural del Evangelio de Mateo. Sígueme. Salamanca, 2005.

[6] Mateo 5: 3-10

[7] GONZÁLEZ-CARVAJAL, Luis. Las bienaventuranzas, una contracultura que humaniza. Sal Terrae. Santander, 2013. STOTT, John. El Sermón del Monte: contracultura cristiana. Certeza. Buenos Aires, 1998. LOHFINK, Gerhard. El Sermón de la Montaña, para quien? Herder. Barcelona, 1989. PHILIPE, Jacques. La felicidad donde no se espera: meditación sobre las Bienaventuranzas. Rialp. Madrid, 2018. ARANGUREN PERAZA, Gilberto. Las Bienaventuranzas y la noción de la enseñanza moral de felicidad. En Revista Paradigma volumen 40 número 2. Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Maracay, diciembre 2019. DUMAIS, M. El Sermón de la Montaña. Verbo Divino. Estella, 1998. LAMBERT, Bernard. Las Bienaventuranzas y la cultura hoy. Sígueme. Salamanca, 1998.

[8] CASTILLO, José María. Dios y nuestra felicidad. Desclée de Brower. Bilbao, 2002. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael . La mesa compartida: estudios sobre el Evangelio desde las ciencias sociales. Sal Terrae. Santander, 1994. THEOBALD, Cristoph. El estilo de la vida cristiana. Sígueme. Salamanca, 2016; El cristianismo como estilo: pensar una pluralidad de maneras de vivir. En https://www.repositorio.uca.edu.ar/bitstream/123456789/8511/1/cristianismo-como-estilo-pensar-pluralidad.pdf ECHEGARAY, Hugo. La práctica de Jesús. Centro de Estudios y Publicaciones CEP. Lima, 1986.

[9] CASTILLO, José María. La ética de Cristo. Desclée de Brower. Bilbao, 2017. GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. Otro mundo es posible desde Jesús. Sal Terrae. Santander, 2010; El rostro humano de Dios: de la revolución de Jesús a la divinidad de Jesús. Sal Terrae. Santander, 2008. HURTADO, Larry W. Destructor de los dioses: el cristianismo en el mundo antiguo. Sígueme. Salamanca, 2017. PÉREZ ANDREO, Bernardo. La revolución de Jesús: el proyecto del Reino de Dios. PPC. Madrid, 2018. THEISSEN, Gerd. El movimiento de Jesús: historia social de una revolución de los valores. Sígueme. Salamanca, 2005. PIKAZA, Xabier. Dios o el dinero. Sal Terrae. Santander, 2018.

[10] VILA PORRAS, Carolina. Ser cristiano hoy a partir de la práctica de las Bienaventuranzas. En Revista Cuestiones Teológicas volumen 41 número 95, enero-junio-2014, páginas 167-190. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, 2014. CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA. Ver III Parte La vida en Cristo Primera sección La Vocación del hombre: la vida en el Espíritu. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano. 1990. VENTURA, María Cristina. Bienaventuranzas y globalización: dos proyectos contrapuestos. Una reflexión a partir de Mateo 5: 3-11. En Revista Pasos segunda época número 126, páginas 24-28. Departamento Ecuménico de Investigaciones. San José de Costa Rica, julio-agosto 2006. SEGUNDO, Juan Luis. El caso Mateo: los comienzos de una ética judeocristiana. Sal Terrae. Santander, 1994.

[11] GONZÁLEZ, Justo L. Teología liberadora: enfoque desde la opresión en una tierra extraña. Kairós. Barcelona, 2020. VITORIA CORMENZANA, Francisco Javier. Honrados con lo real y cantores de esperanza. Lectura creyente de los procesos de exclusión. En https://www.dominicasanunciata.org/wp-content/uploads/2016/06/wdomi_pdf_4804-6dT5zTXshy3ZIVNL.pdf GALILEA, Segundo. Vivir el Evangelio en tierra extraña. Indo American Press Service. Bogotá, 1976. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. La persecución en el cristianismo primitivo. En https://www.redicces.org.sv/jsoui/bitstream/10972/1245/1/RLT-1996-037-B.pdf PUERTAS ABIERTAS. Informe de la lista mundial de la persecución 2022. En https://www.puertasabiertas.org/recursos-para-descargar/lmp2022_informe_complementario_pdf PONTIFICIO CONSEJO PARA EL DIALOGO INTERRELIGIOSO. El testimonio cristiano en un mundo multirreligioso: recomendaciones de conducta. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2011.

[12] Sofonías 3: 13.

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