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Julio 24: Padrenuestro en Lucas

Lucas 11:1-13, domingo, julio 24 de 2022 Por: Luis Javier Palacio, SJ  El evangelio de Lucas se conoce como el evangelio del perdón y la misericordia. Pero no es su única característica. Su estilo es el más literario de manera que decir que algo está escrito según Lucas es una alabanza a su estilo literario. También es el evangelio que más habla de la oración, teniendo como característica que el Espíritu es la respuesta a toda oración en este evangelio. Así aparece en el versículo final del evangelio de hoy que no siempre está adecuadamente traducido. « Si, pues, vosotros, siendo malos, sab éis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que pidan!». La mayoría de las Biblias traducen “a quien lo pida” como si el Espíritu fuera una petición más de una lista de cosas que pueden pedirse. Al apóstol Pablo habla de la imposibilidad de conocer nuestras necesidades sin la ayuda del Espíritu. « Y de igual manera, el Esp íritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables» (Rm 8:26). De tal manera que orar más que hablar es escuchar lo que nos dice el Espíritu, sintonizar su frecuencia de transmisión en nuestra vida. A pesar de que el Padrenuestro en Lucas es más corto que en Mateo, podemos decir que es un sumario de las enseñanzas de Jesús acerca de la oración, expresadas tanto en sus parábolas (varias son sobre la oración) como en su ejemplo. En el evangelio más primitivo que sería el de Marcos, solamente habla Jesús de la oración en tres ocasiones siendo la principal la oración en Getsemaní. Allí pide que se haga no su voluntad sino la de Dios, pide a los discípulos orar para no caer en tentación y se dirige a Dios como ¡Abbá, Padre! Jesús ora luego de repartir pan a cinco mil y cuando concluye su día en Cafarnaún. En Marcos ora Jesús para enfrentar momentos de crisis, en concordancia con dicho evangelio dirigido, según se piensa, a los cristianos de Roma en crisis por las persecuciones de Nerón. Jesús reclama a los discípulos en este evangelio porque por falta de oración no han podido curar al epiléptico. En Marcos son más de imitar los particulares[1] que los discípulos.
En contraste con Marcos los discípulos en Mateo dan buen ejemplo de oración: oran en la tormenta del lago; reconocen al Hijo de Dios que camina en el lago; cuando no pueden curar al epiléptico se les echa en cara su falta de fe, no de oración; en definitiva son los discípulos un ejemplo de oración.
En Lucas no hay reproche por no poder curar al epiléptico. El modelo de oración en Lucas es Jesús mismo. Es la persona para imitar directamente. En Lucas Jesús no ora solamente tres veces sino en todos los momentos importantes de su vida: en el bautismo; antes de curar al paralítico bajado en camilla; antes de escoger a “los doce”; antes de predecir su pasión; antes de la Transfiguración; antes de enseñar a sus discípulos a orar; cuando enfrenta la pasión; cuando acepta su muerte; ora por Pedro y sus amigos; por sus ejecutores y pos sus enemigos. Los discípulos, impactados por las imágenes de oración de Jesús, le piden que les enseñe a orar (en Mateo no hay tal petición). Por ser más corta su versión, consideran algunos comentaristas que es más primitiva y más cercana al texto original. Luego de la petición por el pan viene el relato del amigo que pide pan a medianoche. Luego aparecerá el relato de la viuda que insiste ante el juez para que se le haga justicia. Lucas convierte la petición por el pan material en una petición por el Espíritu. Muchos padres de la iglesia se inclinan por el pan espiritual dada la palabra usada para calificarlo: epiousion que fue traducido como “pan necesario”, “pan del día”, “pan que nos corresponde”, “pan supersubstancial”, y otras expresiones. Una petición muy significativa es “el pan del mañana”, “pan de la era futura”, usado por los ortodoxos (orientales).
El apóstol Pablo dice que solamente por el Espíritu podemos llamar Padre a Dios: « La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Esp íritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre!» (Gal 4:6) Nos resulta relativamente fácil hacer oraciones de petición para nuestro bien. Pero el ejemplo de Jesús, como hombre para los demás, nos muestra que su oración más común es de gratitud con el Padre. Podríamos definir la oración de petición como “pedir para que suceda en nosotros lo que Dios de todas manera quiere hacer pero no puede hacerlo si no se lo pedimos”; esto porque respeta nuestra libertad. «P orque tambi én nosotros perdonamos a todo el que nos ofende [2] ,» es una de las enseñanzas más difíciles del evangelio y aparece en Marcos y Mateo igualmente. Pero solamente Lucas nos trae un ejemplo de Jesús perdonando a sus enemigos. « Jes ús decía: Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen.» (Lc 23:34) En los Hechos de los Apóstoles, atribuido a Lucas, se nos dice que Esteben siguió este ejemplo de Jesús (Hc 7:60).
En la oración en Getsemaní solamente Lucas inicia y termina con la petición a sus discípulos de orar para no caer en la tentación. Tal parece que para Lucas la oración es más importante que la misma fe. Durante su agonía, Jesús aparece orando insistentemente (como la viuda ante el juez inicuo. Su petición (aparta de mí este cáliz) no es respondida en sentido material (no lo era, según la carta los hebreos) pues no es librado de su tormento, pero recibe la fortaleza para enfrentar su agonía en comunión con su Padre. Cura la oreja del siervo del Sumo Sacerdote, consuela a las hijas de Jerusalén, promete el paraíso al buen ladrón. Su preocupación es por los demás.
La secta de los bogomilos (amados de Dios, en lengua eslava), del siglo X, rechazaban el culto a los santos y a los iconos, desechaban las oraciones litúrgicas ortodoxas y usaban el Padre Nuestro como oración exclusiva. Igualmente los cátaros usaban el Padrenuestro como oración consecratoria en sus comidas eucarísticas en vez del relato de la institución. El creyente normal no debía rezar el Padrenuestro sino a la hora de su muerte, decían. Los cuáqueros opinaban que la oración del Padrenuestro debía rezarse en las noches para agradecer (no para pedir) a Dios por el pan que nos hemos ganado trabajando y compartiendo. Como vemos, del Padrenuestro se han dicho muchas cosas y como oración cristiana se ha utilizado en múltiples ocasiones. Parece ser la oración cristiana por excelencia y se ha llamado “la oración del Señor” aunque se han encontrado paralelos con la oración judía del Avinú Malkenu. De hecho el Padrenuestro no menciona los dos hechos salvíficos cristianos más destacados como son la muerte y resurrección de Jesús (tampoco lo hace el rito matrimonial). Pero igualmente como no está centrado en Jesús puede ser rezado el Padrenuestro como una oración ecuménica entre las religiones monoteístas. Para varios la petición central es que venga el reinado de Dios que se traduciría mejor por “ven a reinar”. La doctrina sobre el reinado de Dios, expresada básicamente en las parábolas, ocupa el centro de la predicación de Jesús. Para algunos sería evidente que Dios reina en el mundo pero precisamente porque respeta nuestra libertad el reinado se construye entre Dios y nosotros, sin nosotros no ha querido nos dice la encarnación y nosotros sin él no podemos, nos dice la resurrección.
 
[1] El padre del epiléptico que dice: Creo, ayuda mi fe; el endemoniado de Gerasa que pide seguir a Jesús; el ciego Bartimeo que persiste en: ¡Ten misericordia de mí!
[2] En la versión de Mateo no se habla de ofensas sino de “deudas” económicas que debían perdonarse en el jubileo de la tierra.

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