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Junio 25 : “No teman a los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma; teman más bien al que puede acabar con cuerpo y alma en el fuego”

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Comunitas Matutina 25 de junio de 2023

Domingo XII del tiempo ordinario

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Por: Antonio José Sarmiento Nova, SJ

Lecturas:

  1. Jeremías 20: 10-13
  2. Salmo 68: 8-10;14;17 y 33-35
  3. Romanos 5: 12-15
  4. Mateo 10: 26-33

Hay una constante muy significativa en la tradición judeocristiana, la del justo que es sometido a ignominia por los poderosos, perseguido, humillado, hasta la muerte cruenta, como en el caso del Señor Jesús. Expresa la honda contradicción que hay entre la conciencia digna e insobornable de quien vive en la justicia de Dios, y la de los que, enceguecidos por sus ambiciones, no soportan la dignidad del justo, que con su vida  denuncia  la perversidad de su modo de proceder.[1] Son incontables las historias de los testigos de la fe que, inspirados en Jesús y en su pasión, dan cuenta de la honestidad del inocente-profeta y de la malignidad de los violentos,  señores de la muerte.

Las palabras de Jesús en el evangelio de hoy, resuenan en nuestro tiempo y en todos los tiempos de la historia de la fe, inspirando tantos relatos de hombres y mujeres que han inscrito sus vidas en su cruz redentora: “El discípulo no es más que el maestro, ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño… No los teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas. No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena”. [2] Con esta proclamación traemos a la memoria, también al afecto y admiración profundos, las heroicas biografías de los cristianos que, en diversos momentos de la historia, han ido a la ofrenda martirial de sus vidas por atestiguar los valores definitivos del Reino de Dios y su justicia. ¡Los mártires del cristianismo primitivo que se negaron a adorar al emperador de Roma, pretendía este que se sometieran a su religión del poder!; mártires que en agobiantes contextos de persecución han sido asesinados por la fidelidad a su conciencia; los de estos siglos XX y XXI, que se han enfrentado proféticamente a dictaduras totalitarias en Europa, en África, en América Latina. [3]

Durante los años 80 y buena parte de los 90 en nuestro país fue dolorosamente común el asesinato de personas honestas que denunciaban las depredaciones de narcotraficantes en alianza con políticos y paramilitares. Fueron aquellos hombres y mujeres que, en fidelidad a su conciencia y a sus responsabilidades con la sociedad, alzaron su voz para denunciar, investigar y juzgar a quienes estaban enfrentados delictivamente a las leyes, al bien común, a la ciudadanía. Su rectitud les valió la muerte cruenta, sus relatos de vida deben seguir en nuestra memoria para que no se olviden los valores esenciales que se refieren a la ética y a la moralidad. Por nuestra mente y afecto desfilan periodistas, jueces, policías, algunos destacados políticos de probada honorabilidad, líderes sociales. El asesinato de líderes sociales, penosamente intensificado desde la firma de los acuerdos de paz con las FARC, también es manifestación elocuente de la perversidad de los criminales y de la integridad moral de los asesinados. Y qué decir de los aterradores “falsos positivos”, crímenes de lesa humanidad perpetrados por miembros de la fuerza pública colombiana en contra de jóvenes pobres e inocentes que buscaban oportunidades de estudio y trabajo para surgir en la vida y apoyar a sus familias. [4] Estas vidas honran la dignidad de muchos colombianos y denuncian las estratagemas de malignidad, las alianzas entre políticos y grupos armados, en más de una ocasión respaldados por algunos integrantes de las fuerzas militares, contrariando la determinación constitucional de velar por la vida, honra y propiedad de los ciudadanos de nuestra nación.

En el mundo cristiano, las páginas de mayor gloria y coherencia son vividas por heroicos testigos de la fe, a quienes designamos como mártires, palabra de origen griego que alude a aquellos que avalan con su vida el significado de sus creencias y convicciones en seguimiento de Jesús, sin dar el brazo a torcer ante los poderes que los sojuzgan. La Palabra de este domingo nos esclarece el testimonio supremo de la fe en Dios y también nos invita a disipar los temores que surgen de la cultura de la muerte. El profeta Jeremías resuena en su testimonio, desde la antigüedad de los tiempos bíblicos, acerca del acoso que padece por parte de los poderes religiosos y políticos, lo afrentan como consecuencia de la seriedad con la que vivió su misión: “Oía los rumores de la gente: ¡terror por todas partes! ¡Denúncienlo! ¡Sí, lo denunciaremos! Hasta mis amigos más íntimos acechaban mi caída: tal vez se lo pueda seducir, prevalecemos sobre él y nos tomaremos nuestra venganza. Pero el Señor está conmigo como un guerrero temible, por eso mis perseguidores tropezarán y no podrán prevalecer…” [5]

Esta violencia fue la que condenó a Jesús a ser crucificado: los dirigentes religiosos del judaísmo y el poder político romano no soportaron la profunda libertad con la que vivía y hablaba de Dios Padre, revelando su misericordia y su solidaridad con los seres humanos, la autoridad teologal que emanaba de su ser, su severa confrontación a la religiosidad no convertida a Dios y al prójimo.

Ese modelo es la referencia esencial de identidad para el ministerio eclesial, para todo servicio pastoral que surja en el seno de nuestras comunidades eclesiales. ¿Lo captamos? ¿Lo asumimos? ¿Lo acatamos? [6] En medio de la penuria que vivimos en la Iglesia, causada por los escándalos clericales de pedofilia, asumir ese paradigma del Señor Crucificado es llamada de él mismo a expiar tamaños pecados y a redimir la vida eclesial con la santidad del heroísmo martirial, o con una existencia de la mayor seriedad ética y evangélica.

El capítulo 10 de Mateo es llamado el discurso misional, en el que Jesús prepara a 72 discípulos para la misión, haciéndoles algunas advertencias que se inspiran en ese talante de autonomía, de austeridad, de servicio incondicional, de no dejarse permear por la ambición de poder y de posesiones materiales. El Señor alude especialmente a las persecuciones[7] que pueden experimentar por el estilo contestatario y profético que él les comunica, y a la actitud de poner en tela de juicio la lógica falsa de los poderes imperantes en su momento: “Sepan que los envío como ovejas en medio de lobos. Sean, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas. Guárdense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas, serán conducidos ante gobernadores y reyes por mi causa, para que den testimonio ante ellos y ante los paganos”. [8]

Jesús prefirió la verdad desnuda de Dios, la de su Buena Noticia, marcó así una tendencia determinante para personas y comunidades que quieran tomar en serio el asunto cristiano, no la cómoda instalación en un sistema de prácticas rituales sino el seguimiento activo que aspira a la mayor coherencia ética y espiritual. En tiempos de Jesús los grupos de poder intimidaban a las personas, ocultaban la verdad y manipulaban la realidad de los hechos a su antojo y perseguían a los insobornables profetas y a quienes, inspirados en la verdad de Dios, confrontaban tales injusticias y mentiras.[9] De esa misma injusticia y falsedad se vive hoy en muchos ambientes sociales y políticos, también – penosamente – en ambientes religiosos. Lo que hoy se ha dado en llamar “posverdad” es una versión hipócrita y aparentemente sofisticada de aquella pecaminosa actitud que distorsiona la verdad y entroniza la mentira. [10]

Manifestación contemporánea de esto es la oposición desvergonzada de importantes grupos católicos al Papa Francisco, por lo que consideran permisividad de su parte y contemporización con la cultura moderna, cuando – bien  lo sabemos – la gran impronta de su ministerio es encarnar la Iglesia en las sensibilidades dolorosas de tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo, muchos de ellos excluidos de la comunión eclesial por posturas intransigentes de algunos ambientes de la oficialidad católica. ¡Un fenómeno de “fake news” en la vida de la Iglesia! [11]

Los cristianos de los primeros tiempos estuvieron expuestos a las mismas amenazas. Se enfrentaban al Imperio Romano que tenía el control político y militar de Palestina, el país de Jesús, y también a los diversos grupos sectarios de los judíos que veían en ellos a los seguidores de un blasfemo y hereje, condenado a muerte por tales delitos. Cada uno de estos tenía sus intereses muy definidos que no aceptaban el modo libre, solidario, despojado de seguridades materiales, y afianzado en Dios, que animaba a estos primeros seguidores de Jesús.

¿Cómo es Dios causa de esta independencia y de esta extraordinaria capacidad para no dejarse atemorizar por violentos y detentadores del poder? ¿Qué sucede en el interior de quien procede así? El “no tengan miedo” de Jesús a sus discípulos es clara advertencia suya para el ejercicio de la misión, Jesús se pone él mismo como garantía que respalda a sus seguidores y los anima a permanecer firmes en medio de las contradicciones: “Si alguien se declara a mi favor ante los hombres, también yo me declararé a su favor ante mi Padre que está en los cielos” .[12]

[1] SIVATTE, Rafael de. Persecución y muerte violenta de los profetas de Israel. En https://www.redicces.org.sv/bitstream/10972/1314/1/RLT-1999–048-C.pdf  AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. La persecución en el cristianismo primitivo. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1245/1/RLT-1996-037-B.pdf CARBULLANCA NÚÑEZ, César. Los mártires olvidados: un estudio de los imaginarios del martirio en la fuente de los dichos. En Revista Veritas número 31, páginas 135-160. Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Valparaíso, septiembre 2014. GUIJARRO, Santiago. Fidelidades en conflicto. Universidad Pontificia de Salamanca, 1998. AUTORES VARIOS. Las catacumbas del siglo XXI. En https://www.nuestrotiempo.unav.edu/files/2019/10/0623-cristianos-perseguidos-1.pdf CARCEL ORTÍ, Vicente. Persecuciones religiosas y mártires del siglo XX. Palabra. Madrid, 2001. SOCCI, Antonio. Los nuevos perseguidos: investigación sobre la intolerancia anticristiana en el nuevo siglo del martirio. Encuentro. Madrid, 2003. BOFF, Leonardo. Reflexión sistemática sobre el martirio. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/84657088.pdf

[2] Mateo 10: 24-28.

[3] HILLESUM, Etty. Una vida conmocionada. (Su diario). Anthropos. Barcelona, 2016. DELP, Alfred. Escritos desde la prisión. Sal Terrae. Santander, 2012.  MOROZZO, Roberto. Monseñor Romero.  Vida, pasión y muerte en El Salvador. Sígueme. Salamanca, 2010. BONHOEFFER, Dietrich. Resistencia y sumisión: cartas y apuntes desde el cautiverio.  Sígueme. Salamanca, 2001. SALVARANI, Francesco. Edith Stein, hija de Israel y de la Iglesia. Palabra. Madrid, 2012. STEIN, Edith. Ciencia de la cruz. Monte Carmelo. Burgos, 2006; Escritos esenciales. Sal Terrae. Santander, 2003. RICCARDI, Andrea. El siglo de los mártires. Los cristianos en el siglo XX. Encuentro. Madrid, 2019. WEIL, Simone. La gravedad y la gracia. Trotta. Madrid, 1994; A la espera de Dios. Trotta. Madrid, 1993. MOLTMANN, Jürgen. El Dios crucificado. La cruz de Cristo como base y crítica de la teología cristiana. Sígueme. Salamanca, 2010. CARDENAL, Rodolfo. Vida, pasión y muerte del jesuita Rutilio Grande. UCA Editores. San Salvador, 2016. WITHFIELD, Teresa. Pagando el precio. Ignacio Ellacuría y el asesinato de los jesuitas en El Salvador. UCA Editores. San Salvador, 2006.

[4] ABAD FACIOLINCE, Héctor. El olvido que seremos. Planeta. Bogotá, 2006. COMISIÓN PARA EL ESCLARECIMIENTO DE LA VERDAD, LA CONVIVENCIA Y LA NO REPETICIÓN. Hay futuro si hay verdad: informe final, hallazgos y recomendaciones. Comisión de la Verdad. Bogotá, junio de 2022. COMISIÓN DE VERDAD Y MEMORIA DE MUJERES COLOMBIANAS.  La verdad de las mujeres en el conflicto armado en Colombia. Ruta Pacífica de las Mujeres. Bogotá, 2013. RONDEROS, María Teresa. Guerras recicladas: una historia periodística del paramilitarismo en Colombia. Aguilar. Bogotá, 2014. VILLAMIZAR, Darío. Las guerrillas en Colombia: una historia desde los orígenes hasta los confines. Debate. Bogotá, 2017. CENTRO NACIONAL DE MEMORIA HISTÓRICA. Para que no me olviden: La violencia me mató, pero la escritura me mantiene vivo. CNMH. Bogotá, 2021. CENTRO NACIONAL DE MEMORIA HISTÓRICA. Memorias de esperanza. Relatos de esperanza, paz y libertad. CNMH. Bogotá, 2020. CENTRO NACIONAL DE MEMORIA HISTÓRICA. Memorias que germinan. Iniciativas de memoria histórica para narrar vivencias del conflicto armado en Colombia. Bogotá, 2019. CINEP CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y EDUCACIÓN POPULAR. Deuda con la humanidad: 23 años de falsos positivos 1988-2011. CINEP. Bogotá, 2011. OBSERVATORIO DE DERECHOS HUMANOS Y DERECHO HUMANITARIO. Ejecuciones extrajudiciales en Colombia 2002-2010. Crímenes de lesa humanidad bajo el mandato de la seguridad democrática. Observatorio de Derechos Humanos. Bogotá, 2013.

[5] Jeremías 20: 10-11.

[6] THEOBALD, Cristoph. El estilo de Jesús. Sígueme. Salamanca. 2016.

[7] BRAVO GALLARDO, Carlos. Las bienaventuranzas como contracultura. En Revista Christus, número 697, páginas 14-17. Jesuitas México. México D.F., 1996; Jesús, hombre en conflicto. El relato de Marcos en América Latina. Sal Terrae. Santander, 1988. GONZÁLEZ CARVAJAL, Luis. Las bienaventuranzas, una cultura que humaniza. Sal Terrae.  Santander, 2014. HORSLEY, Richard A. Jesús y el Imperio. El Reino de Dios y el nuevo desorden mundial. Verbo Divino. Estella, 2003. LOHFINK, Gerhard. ¿El sermón de la montaña, para quién? Herder. Barcelona, 1989. LUNEAU, René. Jesús, el hombre que “evangelizó” a Dios. Sal Terrae. Santander, 2000. TAMAYO ACOSTA, Juan José. Por eso lo mataron. El horizonte ético de Jesús de Nazaret. Trotta. Madrid, 1998. ESCUDERO FREIRE, Carlos. Jesús y el poder religioso. El Evangelio y la liberación de los oprimidos. Nueva Utopía. Madrid, 2003. FRAIJÓ, Manuel. Jesús y los marginados. Utopía y esperanza cristiana. Cristiandad. Madrid, 1985. HORSLEY, Richard A. & SILBERMAN, Neil Asher. La revolución del Reino. Cómo Jesús y Pablo transformaron el mundo antiguo. Sal Terrae. Santander, 2005.

[8] Mateo 10: 16-18

[9] PAGOLA, José Antonio. Conflictivo y peligroso, Mártir del Reino de Dios. Capítulos 12 y 13 de su libro Jesús: aproximación histórica. PPC. Madrid, 2016; páginas 333-410.  BORG, Marcus & CROSSAN, John Dominic. La última semana de Jesús. El relato día a día de la semana final de Jesús en Jerusalén. PPC. Madrid, 2007. BOVON. François. Los últimos días de Jesús. Textos y acontecimientos. Sal Terrae. Santander, 2007. LEGASSE, Simón. El proceso de Jesús (2 volúmenes). Desclée de Brower. Bilbao, 1996. SCHÜRMAN, Heinz. ¿Cómo entendió Jesús su muerte? Sígueme. Salamanca, 1982. GOURGES, Michel. Jesús ante su pasión y su muerte. Verbo Divino. Estella, 1995.

[10] SANCHEZ COTTA, Agustín. Sobre verdad y posverdad en sentido social. En Ámbitos Revista Internacional de Comunicación número 45, páginas 224-237. Universidad de Sevilla. Sevilla, 2019. LEVITIN, D. La mentira como arma: cómo pensar críticamente en la era de la posverdad. Alianza Editorial. Madrid, 2019. VILA DE PRADO, Roberto. La posverdad y la espiral del silencio. En https://www.scielo.org.bo/pdf/racc/n24/n24a02.pdf GARCÍA DEL MURO, Joan. La verdad secuestrada. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2021.

[11] IVEREIGH, Austen. El gran reformador: Francisco, retrato de un papa radical. Grupo Z. Bogotá, 2015; Wounded shepherd: Pope Francis and his struggle to convert the Catholic Church… Henry Holt and Company. New York, 2019.

[12] Mateo 10: 32

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