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Mayo 22: “Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará; y vendremos a él y haremos morada en él”

Comunitas Matutina 22 de mayo 2022
VI domingo de Pascua ciclo C Por: Antonio José Sarmiento Nova, SJ Lecturas

Hechos 15: 1-29
Salmo 66: 2-8
Apocalipsis 21: 10-14 y 22-23
Juan 14:23-29

Gran novedad del estilo de Jesús es su libertad de espíritu, consecuencia de su intimidad con el Padre. En los relatos evangélicos encontramos continuas alusiones a esto, su manera de proceder ante la religión judía, ante sus leyes e instituciones, su postura ante la autoridad política romana, ante su familia, ante sus mismos discípulos, esclarecen esta nueva manera de ser y de actuar, de la que se desprenden consecuencias liberadoras para los seres humanos seducidos por su propuesta.[1] Jesús propone la vida según el Espíritu,[2] estableciendo la medida de lo relativo, lo que es mediación para llegar a Dios y al prójimo, y de lo absoluto, lo que viene de Dios y lleva a Él, y lo que genera plenitud en el ser humano y en todo lo que concierne al Reino y a su justicia. Jesús pone así un punto esencial para la relación entre Dios y el ser humano, entre este y sus semejantes: “Entraron en Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas”.[3] Ser libre es una expresión de dignidad y de garantía para promover relaciones justas y saludables entre todas las gentes.[4]
La experiencia pascual tiene consecuencias muy concretas de transformación en las personas y comunidades que la experimentan. Ese resultado consiste en que Dios nos asume a través de la mediación de Jesús y nos constituye como humanidad nueva, profundamente libre con la libertad que caracteriza a los hijos de Dios. Lo vemos en los primeros discípulos que pasaron del temor, de la insuficiente comprensión que tenían de la persona de Jesús, al coraje apostólico, a la disposición de máxima generosidad para ofrecer sus vidas a la causa de la Buena Noticia: “Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud”.[5] En esta referencia Pablo alude a un asunto central de su teología y espiritualidad: la superación que hace Jesús de la ley antigua y la oferta liberadora de las bienaventuranzas, respuesta a la absolutización de la milimétrica legislación jurídico-ritual del judaísmo de su tiempo por parte de los sacerdotes del Templo de Jerusalén y de los maestros de la ley.[6]
Es lo que propone la primera lectura de este domingo –de Hechos de los Apóstoles– en la que se da una controversia sobre la práctica de la circuncisión y la obligatoriedad con la que un grupo de tendencia judaizante pretendía imponerla a los recién convertidos al camino de Jesús. No terminaban de entender que lo sucedido con él no se limitaba a ser una simple reforma de la religión tradicional. Es un orden de vida nuevo, densamente teologal y humano, en el que se propone un proyecto arraigado en la libertad y en el amor, en la doble referencia fundante de Jesús: el Padre Dios y el prójimo-hermano.[7]
Se plantea una situación específica que da pie a una discrepancia en la primitiva comunidad cristiana pero también a un discernimiento que tiene todo el sentido para quienes deseamos vivir en el proyecto de Jesús: se trata de la obligatoriedad del cumplimiento de la ley judía para los convertidos cristianos procedentes del paganismo, insistencia que provenía de un grupo que aún no entendían la novedad radical de la salvación realizada en Jesucristo, superando la antigua lógica de la relación con Dios fundamentada en el cumplimiento minucioso de la complicada maraña normativa del judaísmo: “Bajaron algunos de Judea que adoctrinaban así a los hermanos: si ustedes no se circuncidan conforme a la costumbre mosaica, no podrán salvarse. Esto fue ocasión de una acalorada discusión de Pablo y Bernabé contra ellos”.[8]
Esto, que podría verse como una simple anécdota, da pie para un debate, diálogo y posterior discernimiento, que hace referencia directa a qué es lo que verdaderamente salva y libera en la novedosa lógica de plenitud que el Padre nos ofrece en Jesucristo. Es de la más profunda actualidad para el discernimiento espiritual de la conciencia cristiana, por ejemplo, ante asuntos tan delicados como el aborto, la eutanasia, también la decisión de optar por tal o cual candidato en un proceso electoral, nuestra postura ante el dinero y los bienes materiales, el ejercicio de la sexualidad y tantos otros asuntos que hacen parte de la cotidianidad. El discernimiento es ejercicio de libertad y responsabilidad en conciencia,[9] con su correspondiente referencia a la dignidad humana.
Conocemos bien las severas confrontaciones que Jesús hace a los sacerdotes y maestros de la ley por su fundamentalismo legalista y por su cerrazón e intransigencia ante la iniciativa de la misericordia de Dios que quiebra esa mentalidad, como se aprecia en tantas escenas de los relatos evangélicos: “Él les respondió: Bien profetizó Isaías de ustedes, hipócritas, según está escrito: este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto, pues enseñan doctrinas que son preceptos de hombres. Dejando el precepto de Dios, se aferran a la tradición de los hombres”.[10]
Pablo, primero fariseo radical y perseguidor acérrimo de los primeros cristianos, es ahora un testigo convencido de que lo sucedido en Jesús es un hecho salvífico que introduce algo novedoso y definitivo para la relación de los humanos con Dios y para su esperanza de vida y salvación: es el mismo Jesús que anula la justicia de la ley y se ofrece él mismo como mediación definitiva para este encuentro en el que el ser humano accede a su verdadera y definitiva realización. Caso típico de contraste entre la absolutización de leyes humanas y la auténtica voluntad de Dios. Esta última es siempre liberadora y causa de crecimiento en humanidad y sentido de trascendencia. Las prescripciones y determinaciones legales son medios relativos a un fin, la ley debe estar al servicio del ser humano y de su libertad, nunca al revés: “El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado”.[11] En la práctica de Jesús este es un asunto central, él deja muy claro que el querer de Dios no pasa por agobiar a las personas con normas minuciosas, lo suyo es el ejercicio de la compasión y de la misericordia, sin que esto equivalga a un relativismo permisivo. [12] El crecimiento del sujeto cristiano libre es en clave de responsabilidad, adquirida a partir de su opción fundamental por seguir el camino de Jesús y por estructurar su vida moral en esa misma perspectiva.[13]
¡Cuántas veces absolutizamos normas humanas! En el ámbito religioso esto ha sido particularmente problemático: estrecheces mentales que han servido más para generar culpa y angustia, que esperanza y salvación. El hecho materia del relato nos revela que la Buena Noticia de Jesús es por esencia liberadora, saturada de cercanía de Dios al ser humano, provocadora de sentido, genuina liberación que sitúa las normativas en su carácter de mediación referida a este proyecto fundamental.[14]
En la complejidad que nos suscita el lenguaje del Apocalipsis descubrimos otro aspecto de esta novedad: Jesús es el verdadero templo, en él se supera la localización puntual en tiempos, lugares, rituales, prácticas, porque Dios asume la historia y realidad del ser humano en su Hijo y a través de Él, y hace de todo lo humano el espacio de su acontecer salvador: “Pero no vi santuario alguno en ella, porque su santuario es el Señor, el Dios todopoderoso y el Cordero. La ciudad no necesita sol ni luna que la alumbren porque la ilumina la gloria de Dios, y su lámpara es el Cordero”.[15]
El templo de Dios es la realidad, Él sucede en nuestra historia, en nuestra humanidad, no separándose de ella sino integrándose para que todo el devenir nuestro se articule en una unidad de sentido. Esta es la Jerusalén del futuro, ya iniciada, a la que alude la segunda lectura. Es el futuro felicísimo, razón de nuestra esperanza, que llegará a su consumación cuando vayamos a la bienaventuranza definitiva, que encuentra en esta historia un espacio privilegiado de anticipación en las realizaciones propias del reino de Dios y su justicia.
Con esto queda derrumbada la mentalidad que distingue lo profano de lo sagrado. Lo ratifica Juan cuando dice: “Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él”.[16] Es lo que este evangelista llama “adorar al Padre en espíritu y en verdad”. “Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos adoradores son los que quiere el Padre”,[17] palabras de Jesús a la mujer samaritana en el hermoso diálogo que trae el Evangelio de Juan en el capítulo cuarto, maravillosa síntesis de la vida en el Espíritu.
La vida según el Espíritu es el inmenso y desbordante espacio de un Dios profundamente apasionado por el ser humano y por su historia, un Dios que no acepta esclavitudes ni designios humanos sacralizados, un Dios empeñado en hacernos siempre responsables con la libertad propia de los hijos de Dios.
 
[1] DUCQUOC, Christian. Jesús, hombre libre. Sígueme. Salamanca, 1980. JUSTO, Emilio J. La libertad de Jesús. Sígueme. Salamanca, 2014. COSTADOAT, Jorge. La libertad de Cristo. En revista Verdad y Vida volumen XL 1999, páginas 110-134. Pontificia Universidad Católica de Chile, Facultad de Teología. Santiago de Chile, 1999. BRAVO GALLARDO, Carlos. Jesús de Nazaret, el Cristo Liberador. En ELLACURÍA, Ignacio & SOBRINO, Jon (Editores) Mysterium Liberationis Conceptos Fundamentales de la Teología de la Liberación; volumen I páginas 551-573. UCA Editores. San Salvador, 2008.
[2] AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. Jesús y el Espíritu. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 23 de octubre de 2018. PAPA FRANCISCO. Exhortación Apostólica Gaudete et Exsultate sobre el Llamado a la Santidad en el Mundo Actual. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2018. CODINA, Víctor. No extingáis el Espíritu: una iniciación a la pneumatología. Sal Terrae. Santander, 2008; El Espíritu del Señor actúa desde abajo. Sal Terrae. Santander, 2015; Creo en el Espíritu Santo. Sal Terrae. Santander, 2013. PIKAZA, Xabier. Espíritu Santo., en FLORISTAN, Casiano & TAMAYO-ACOSTA, Juan José (Editores). Conceptos Fundamentales del Cristianismo, páginas 400-413. Trotta. Madrid, 1993.
[3] Marcos 1:21-22
[4] COMBLIN, Josep. La libertad cristiana. Sal Terrae. Santander, 1979; Vocación a la libertad. San Pablo. Madrid, 1999. CANDIARD, Adrien. La libertad cristiana: de Pablo a Filemón. Encuentro. Madrid, 2022. SCHMIDT ANDRADE, Ciro E. Sentido escatológico de la libertad: Santo Tomás de Aquino. En https://www.repositorio.uca.edu.ar/bitstream/123456789/12567/2/sentido-escatologico-libertad.pdf
[5] Gálatas 5: 1
[6] HÄRING, Bernard. La Ley de Cristo. Herder. Barcelona, 1970. KÄSEMANN, Ernst. La llamada de la libertad. Sígueme. Salamanca, 1978. KÜNG, Hans. Libertad del cristiano. Herder. Barcelona, 1975. MARTÏNEZ, Julio Luis & CAAMAÑO, José Manuel. Moral fundamental: bases teológicas del discernimiento ético. Sal Terrae. Santander, 2014.
[7] LADARIA, Luis F. Introducción a la Antropología Teológica. Verbo Divino. Estella, 1993. MOLTMANN, Jürgen. El hombre: antropología cristiana en los conflictos del presente. Sígueme. Salamanca, 1987. RUIZ DE LA PEÑA, Juan Luis. Imagen de Dios: antropología teológica fundamental. Sal Terrae. Santander, 1990. ZUBIRI, Xavier. El hombre y Dios. Alianza Editorial. Madrid, 1988.
[8] Hechos 15: 1-2
[9] MIFSUD, Tony. El discernimiento: de la espiritualidad a la ética. En revista Cuestiones Teológicas volumen 47 número 108, páginas 134-154. Universidad Pontificia Bolivariana, Facultad de Teología. Medellín, julio-diciembre, 2020. VIDAL, Marciano. El discernimiento ético: hacia una estimativa moral cristiana. Cristiandad. Madrid, 1981; Para conocer la ética cristiana. Verbo Divino. Estella, 1989; Fundamentación de la ética teológica. En VIDAL, Marciano (Editor). Conceptos fundamentales de ética teológica. Trotta. Madrid, 1992. Páginas 233-251. LÓPEZ AZPITARTE, Eduardo. Fundamentación de la ética cristiana. Paulinas. Madrid, 1994. SCHRAGE, W. Etica del Nuevo Testamento. Sígueme. Salamanca, 1987.
[10] Marcos 7: 6-8
[11] Marcos 2: 27. Respuesta de Jesús a las quejas de unos fariseos que se escandalizaron porque sus discípulos  realizaban actividades que estaban “prohibidas” por la ley judía.
[12] FLECHA ANDRÉS, José Román. El relativismo en la sociedad actual. En https://www.fpablovi.org/images/InstitutoSocial/materiales/seminarioDSI/V_05_seminario_jose_roman_flecha.pdf  CALDERÓN, Germán. Universalismo contextualizado: entre el relativismo ético extremo y el universalismo absoluto. En https://www.saocamilo-sp.br/assets/artigo/bioethikos/80/Bioethikos_384-394_.pdf
[13] HERRÁEZ, Fidel Opción fundamental. En VIDAL, Marciano (Editor)  Conceptos fundamentales de ética teológica, páginas  343-366. Trotta. Madrid, 1993.  ROMO P., Waldo. Permite ser feliz la moral cristiana? En revista Teología y Vida volumen XLVII número 2-3, páginas 243-273. Pontificia Universidad Católica de Chile, Facultad de Teología. Santiago, 2006. VIDAL, Marciano. Orientaciones éticas para tiempos inciertos: entre la Escila del relativismo y la Caribdis del fundamentalismo. Desclée de Brower. Bilbao, 2007; Nueva moral fundamental: el hogar teológico de la ética. Desclée de Brower. Bilbao, 2000.
[14] Un teólogo que se ha esforzado por estudiar juiciosamente la originalidad de Jesús y de su Evangelio, y por confrontar críticamente el excesivo predominio de lo ritual y jurídico sobre lo profético y carismático, es el conocido José María Castillo Sánchez (n. 1929). Entre sus obras destacamos “La alternativa cristiana”, “La humanización de Dios”, “Espiritualidad para insatisfechos”, “El seguimiento de Jesús”, “El reino de Dios: por la vida y la dignidad de los seres humanos”, “La iglesia que quiso el Concilio”, “Dios y nuestra felicidad”.
[15] Apocalipsis 21: 22-23
[16] Juan 14: 22
[17] Juan 5: 23

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