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Mayo 7: “Le dijo Tomás, Señor, no sabemos a dónde vas; cómo podemos saber el camino? Respondió Jesús: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí”

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Comunitas Matutina 7 de mayo de 2023

V Domingo de Pascua 

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Por: Antonio José Sarmiento Nova, SJ

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Lecturas:

  1. Hechos 6: 1-7
  2. Salmo 32: 1-5 y 18-19
  3. 1 Pedro 2: 4-9
  4. Juan 14: 1-12

En estos días de Pascua los textos bíblicos que la Iglesia propone a nuestra consideración, nos conectan con el entusiasmo de los primeros discípulos-as de Jesús. Ellos-as han vivido un sorprendente cambio que sólo es explicable desde la perspectiva de una especialísima intervención de Dios en sus vidas: es la experiencia pascual, la certeza del Viviente: Jesús, el mismo Crucificado, el hombre histórico de Nazaret, es ahora el Cristo de la fe, el Señor Resucitado. “Conocer” esta realidad es un don que Dios hace a estos hombres y mujeres que amaron sinceramente a Jesús, que escucharon de viva voz sus enseñanzas, que fueron testigos directos de su ministerio público y de su manera de anunciar a Dios como padre misericordioso y compasivo, que se conmovieron ante el fino humanismo que lo llevó a tratar con singular dignidad a los más humillados y ofendidos de su tiempo, que sufrieron como nadie en ese momento su injusto juicio y su muerte en la cruz. Esos mismos son ahora los testigos privilegiados del acontecimiento pascual.[1]

¿Qué nos dice todo esto a nosotros, cristianos del siglo XXI? ¿Cómo reconocer la novedad pascual y apropiarla para que nuestra vida de creyentes no sea una rutinaria repetición de rituales y de creencias heredadas pero no asumidas en la libre opción de la fe? ¿Cómo descubrir al Espíritu trabajando en nosotros, bautizados, para recibir ese entusiasmo y apostolicidad pascuales, y transmitir a nuestros proyectos de vida la bienaventurada certeza del Señor Resucitado? ¿Cómo vivir pascualmente? ¿Cómo transmitir a nuestro complejo y plural mundo el sentido pleno de la vida que nos comunica el Señor Resucitado?[2]

Vienen a nuestra mente y afecto los diversos ambientes sociales y culturales en los que nos movemos. Los muchos seres humanos que afirman no aceptar la fe en Dios o, al menos, resistirse a la demostración de su existencia: los agnósticos; o también los muchos, muchísimos, que viven afligidos por tantas razones de adversidad: pobreza, depresión, exclusión social, abandono, soledad, fracaso; o los “sobrados de lote”, los exitosos, triunfantes, los que dicen no necesitar de nada ni de nadie porque ellos mismos se sienten la medida de la humanidad, sin perspectiva de trascendencia; o los creyentes temerosos, refugiados en una religiosidad desconectada de los grandes retos existenciales; y también – felizmente – los creyentes adultos, comprometidos, pascuales, arquitectos del Evangelio en medio de esta diversidad de posturas. Para todos ellos-as es el anuncio de la Buena Noticia pascual, porque el ser humano requiere de una respuesta definitiva para su búsqueda de absoluto y plenitud. La propuesta de Jesús tiene pretensión de universalidad, es para todos los seres humanos, siempre con el más hondo respeto a la libertad de cada sujeto.[3]

El evangelista Juan pone en boca de Jesús la vivencia pascual de aquellas comunidades que, entre desconcierto y esperanza, van surgiendo: “No se angustien ustedes. Crean en Dios: crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, no les habría dicho que voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré y los tomaré conmigo, para que donde esté yo, estén también ustedes” .[4] Las palabras de Jesús en este evangelio se orientan a alentar la esperanza de sus seguidores, cuando toman en serio las implicaciones de seguir su camino, dentro del que necesariamente surgen el conflicto, la crisis, la incomprensión, como consecuencia de vivir proféticamente y de confrontar la injusticia, que unos ejercen sobre otros, como ha sucedido a tantos en estos largos siglos de historia cristiana.[5]

Este ánimo pascual es para la Iglesia de todos los tiempos de la historia, también para nosotros hoy, avanzando el siglo XXI, inmersos en este mundo de tan diversas condiciones, no pocas de ellas de señalada ambigüedad. La cultura urbana, donde crecen mentalidades secularizadas, en las que, gracias al conocimiento sistemático adquirido en la educación superior y a sus correspondientes habilidades tecnológicas, florece un tipo de ser humano autosuficiente, “empoderado” se dice hoy, domesticado por el eficientismo y por la racionalidad instrumental, sin apertura al horizonte de la trascendencia definitiva en Dios. Pero también es éticamente imperativo volver la mirada y el afecto y la solidaridad hacia las inmensas legiones de gentes empobrecidas, maltratadas por la injusticia del “establecimiento”, vulneradas en su dignidad y en sus derechos. ¿Cómo transmitir espíritu pascual a los arrogantes dueños del sistema? ¿Cómo redimir a los condenados de la tierra, en nombre de Jesús, el Cristo, el Resucitado? [6]

Hemos afirmado reiteradamente que el cristianismo no es una ideología de tipo religioso, frecuentemente tomada por reglamentaciones y creencias. Ser cristiano es adherir personal y comunitariamente a Jesús, él es el contenido de nuestra fe, él es nuestra razón de vivir con sentido y esperanza, ser sus discípulos es lo que caracteriza a la Iglesia universal y a cada Iglesia particular, con el modo de proceder propio que es el Evangelio, el estilo de las bienaventuranzas, el compromiso por hacer vigente en cada ámbito existencial el reino de Dios y su justicia. Tal es el “armamento”, la dotación con la que contamos para responder a la diversidad de hombres y mujeres, de culturas y mentalidades, de indagaciones por el sentido último de la vida. [7]

Quien toma en serio la fidelidad a la conciencia, el carácter insobornable de la misma, la rectitud ética, el rechazo frontal al vano honor del mundo y a los poderes que oprimen a la humanidad, se expone a ser perseguido, humillado y ofendido, como lo fue Jesús. Abundan en la historia casos de hombres y mujeres así, “genios éticos”, personas que no temen a la posibilidad de consecuencias dramáticas por creer y vivir de esa manera.[8]

¿Cómo se encara esto en clave del seguimiento de Jesús? Sobre el particular responden las vivencias de los primeros cristianos cuando sus dramas son desvelados pascualmente, y cuando al temor sucede la certeza del Viviente inspirando sus decisiones y conductas, con la feliz consecuencia de la valentía apostólica que convida a muchos a hacer parte de su proyecto: “El mensaje de Dios iba extendiéndose, y el número de los creyentes aumentaba mucho en Jerusalén. Incluso muchos sacerdotes judíos aceptaban la fe”.[9] Para estos cristianos primitivos la relación con Jesús es eminentemente esperanzadora, garantía de confianza, él mismo lo afirma cuando responde al desconcierto de Tomás: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Solamente por mí se puede llegar al Padre. Si ustedes me conocen a mí, también conocerán a mi Padre; y ya lo conocen desde ahora, pues lo han estado viendo” .[10]

Precedido de la afirmación de su identidad y misión con la expresión YO SOY, Jesús, según el evangelio de Juan, se presenta siete veces – número de perfección en la Biblia, de plenitud – como pan de vida, luz del mundo, puerta, buen pastor, resurrección y vida, camino-verdad-vida y vid.[11] Cada una es un discurso en el que el evangelista Juan hace siete afirmaciones teológicas esenciales sobre el ser y el ministerio del Señor, en continuidad y superación con el “Yo soy el que soy[12] de Yahvé a Moisés en el relato de la zarza ardiente.

Jesús es modelo antropológico y teológico para el ser humano. Es una nueva humanidad que Dios propone para superar la ambigüedad de la condición humana.[13] Es CAMINO que empieza y concluye en Dios, así como él es el modelo del ser humano pleno y realizado, que ha recorrido el sendero de la cruz y de la ignominia, siguiendo aquello de “que nadie tiene mayor que el que es capaz de dar la vida por sus amigos”.[14] El gran indicador de este nuevo modo de humanidad es la capacidad de dar la propia vida para que muchos la tengan en abundancia. Jesús es un proyecto de vida plenamente capaz de llenar los ideales del hombre-mujer que lo quiera tomar.[15] Jesús es VERDAD por ser fiel a su conciencia, porque ha llegado a ser lo que tenía que ser, porque hace presente a Dios que es su verdadero ser. Si nosotros, seres humanos, descubrimos que Dios está identificado con nosotros, ya lo somos todo, como Jesús. En él logramos la plenitud de nuestro ser. Jesús es VIDA porque en él ha sido comunicada la vida misma de Dios: “Créanme que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí.”.[16] Jesús comunica al ser humano la vitalidad teologal, en él todo se hace nuevo, él mismo es la afirmación de que lo humano no se extingue, su gracia pascual asume cada identidad y la inserta en su resurrección, es la vida definitiva que impide el fracaso radical.

 

[1] EVELY, Louis. La cosa empezó en Galilea. Sígueme. Salamanca, 1967. ÁLVAREZ VALDÉS, Ariel. Primeras testigos de la resurrección. En https://www.valoresreligiosos.com.ar/Noticias/primeras-testigos-de-la-resurreccion-3272 CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA. Primera parte: la profesión de la fe. Segunda sección: la profesión de la fe cristiana. Capítulo II: Creo en Jesucristo, Hijo de Dios. En https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p122a5p2_sp.html GOITIA, José de. El origen de la fe pascual según Rudolf Pesch. En Revista Estudios Eclesiásticos número 61, páginas 23-65. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 1986. VON BALTHASAR, Hans Urs. El misterio pascual. En Mysterium Salutis. Manual de Teología como Historia de la Salvación, volumen III/2; páginas 143-335. Cristiandad. Madrid, 1971. PAGOLA, José Antonio. Creer en el Resucitado, esperar en nuestra resurrección. Sal Terrae. Santander, 2003. JUNCO GARZA, Carlos. Para vivir la Pascua. PPC. Madrid, 2017. LORENZEN, Thorwald. Resurrección y discipulado. Sal Terrae. Santander, 1999.

[2] SÁNCHEZ CARO, José Manuel; MÉNDEZ FERNÁNDEZ, Benito; PÉREZ LÓPEZ, Santiago. Ser cristiano en el siglo XXI. Reflexiones sobre el cristianismo que viene. Universidad Pontificia de Salamanca. Salamanca, 2001. TORRALBA ROSELLÓ, Francesc. Un humanismo cristiano para el siglo XXI. En https://www.hospitalarias.org/reestructuracionafrica/wp-content/uploads/Humanismo-cristiano-Torralba.pdf SOBRINO, Jon. El cristianismo ante el siglo XXI en América Latina. Una reflexión desde las víctimas. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/778/1/cristianismo_siglo%20xx.pdf GARCÍA MÁIQUEZ, Enrique. Pensar el cristianismo en el siglo XXI. En https://www.nuevarevista.net/pensar-el-cristianismo-en-el-siglo-xxi.pdf VIVES, Josep. ¿Hablar de Dios en el umbral del siglo XXI? Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2000. RADCLIFFE, Timothy. Ser cristianos en el siglo XXI. Una espiritualidad para nuestro tiempo. Sal Terrae. Santander, 2019.

[3] LOIS, Julio. Universalidad del llamamiento y radicalidad del seguimiento. En https://www.ciberiglesia.net/discipulos/05/05discipulado_llamamientoyseguimiento_lois.htm JOSSUA, Jean Pierre. Algunas reflexiones sobre la universalidad del cristianismo. En TAMAYO ACOSTA, Juan José. Cristianismo y liberación: homenaje a Casiano Floristán. Trotta. Madrid, 1996. POLANCO, Rodrigo. La Iglesia y la universalidad de la salvación en el cristianismo. En revista Teología y Vida volumen XLIV, páginas 423-443. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago de Chile, 2003. GELABERT BALLESTER, Martín. La dialéctica del concreto universal en la evangelización. En revista Ciencia Tomista número 117, páginas 535-552. Facultad de Teología de Valencia, 2010. CRISTIANISMO Y JUSTICIA. Universalidad de Cristo, universalidad del pobre. Sal Terrae. Santander, 1997. MADRIGAL TERRAZAS, Santiago. Eclesialidad y universalidad de la salvación a la luz de la noción “Ecclesia ab Abel”. En revista Diálogo Ecuménico volumen XXXV número 112, páginas 211-262. Universidad Pontificia de Salamanca, 2000.

[4] Juan 14: 1-3. Las palabras que el evangelio de Juan pone en boca de Jesús son expresiones de ánimo para los primeros seguidores suyos, con el fin de fortalecerlos en medio de las numerosas contradicciones y conflictos a los que se vieron expuestos. Ser discípulos del crucificado era causa de persecución.

[5] MATEO DONET, María Amparo. La ejecución de los mártires cristianos en el imperio romano. Universidad de Murcia, 2016. WHITFIELD, Teresa. Pagando el precio: el asesinato de los jesuitas en El Salvador. UCA Editores. San Salvador, 1999. RICCARDI, Andrea. El siglo de los mártires. Encuentro. Madrid, 2019; La Iglesia arde: la crisis del cristianismo hoy, entre la agonía y el resurgimiento. Arpa. Madrid, 2022. SOBRINO, Jon. Los mártires latinoamericanos, interpelación y gracia para la Iglesia. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/47264025.pdf

[6] PAPA PABLO VI. Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi sobre el Anuncio del Evangelio en el Mundo Contemporáneo. Libreria Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1975. CONCILIO VATICANO II. Constitución Pastoral Gaudium et Spes sobre la Iglesia en el Mundo Moderno. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1965. PAPA FRANCISCO. Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium sobre el Anuncio del Evangelio en el Mundo Actual. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2013. VELA, Jesús Andrés. Reevangelización: el primer anuncio del Evangelio a bautizados no cristianos. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2014. REVILLA CUÑADO, Avelino. El anuncio del Evangelio en una sociedad líquida. En revista Teología y Catequesis número 142, páginas 13-55. Universidad San Dámaso. Madrid, 2018. CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO CELAM. Evangelización en las culturas urbanas. Celam. Bogotá, 2012. CONGREGACIÓN PARA LA EVANGELIZACIÓN DE LOS PUEBLOS. Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo. San Paolo. Milano, 2019. BRU ALONSO, Manuel María. El anuncio del Evangelio en la cultura mediática. En https://www.catequesis.archimadrid.es/wp-content/uploads/2017/12/TEXTO-CONFERENCIA.pdf

[7] GUARDINI, Romano. El Señor. Cristiandad. Madrid, 2002. SEGUNDO, Juan Luis. El hombre de hoy ante Jesús de Nazaret (3 volúmenes). Cristiandad. Madrid, 1986. SOBRINO, Jon. El Jesús histórico nos llama al discipulado en América Latina. En revista Theologica Xaveriana vol 57 número 162, páginas 127-157. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, enero-marzo 2007. TRIGO, Pedro. Jesús, paradigma absoluto de humanidad. Colección pastoral Fe y Alegría. Quito, 2003. CABESTRERO, Teófilo. Jesús, el hombre que ama como Dios. Desclée de Brower. Bilbao, 2015. ZAMORA ANDRADE, Pedro. Pablo. Seguir a Jesús, el Señor, y proseguir su proyecto. Verbo Divino. Estella, 2021. FABRIS, Rinaldo. Jesús de Nazaret, historia e interpretación. Sígueme. Salamanca, 1985. CENTRO BÍBLICO VERBO DIVINO. Jesús, su tierra, su pueblo, su vida y su proyecto. Verbo Divino. Quito, 2018. GONZALEZ, Francisco Bartolomé. Acercamiento a Jesús de Nazaret (4 volúmenes). Paulinas. Madrid, 1985.

[8] LUYPEN, William. Fenomenología existencial. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1970. El autor utiliza la expresión “genio ético” para referirse a seres humanos que hacen huella en la historia por su rectitud moral, convirtiéndose en referente para muchos, del tipo de Nelson Mandela, Martin Luther King, Diógenes, Tomás Moro. DE CELAYA, Ignacio. La sindéresis, principio de rectitud moral. En https://www.core.ac.uk/download/83558235.pdf SAURÍ, Jorge. El hombre comprometido. Carlos Lohlé. Buenos Aires, 1970. SINGER, Peter. Compendio de ética. Alianza. Madrid, 2004.

[9] Hechos 6: 7

[10] Juan 14: 6-7. SINOPOLI, Federico & SALERNO, Matías. Conociendo a Jesús: Yo soy, como él mismo se reveló. En https://www.discipuladocristiano.org/wp-content/uploads/2016/06/Yo-Soy.pdf CASTRO SÁNCHEZ, Secundino . Evangelio de Juan. Comentarios a la Nueva Biblia de Jerusalén. Desclée de Brower. Bilbao, 2014.

[11] CHAMORRO, Gonzalo A. Perspectiva divina de los YO SOY en el evangelio de Juan. En https://www.xdoc.mx/documents/el-uso-de-los-yo-soy-en-juan-5e1e22daa9893 PAGOLA, José Antonio. El camino abierto por Jesús (4): Juan. PPC. Madrid, 2018. BANDINI. Marinella. Los siete YO SOY de Jesús en el evangelio de Juan. En https://www.es.aleteia.org/2022/10/11/los-7-yo-soy-de-jesus-en-el-evangelio/

[12] Éxodo 3: 13-14.

[13] GONZALEZ FAUS, José Ignacio. Proyecto de hermano: visión creyente del hombre. Sal Terrae. Santander, 1987. ESPÍNDOLA GARCÍA, Luis Gabriel. La nueva humanidad en el pensamiento de Pablo. En Revista Veritas número 34, páginas 217-233. Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, septiembre 2016. RAHNER, Karl. La gracia como libertad. Herder. Barcelona, 2008.

[14] Juan 15: 13

[15] José Ignacio González Faus. Otro mundo es posible…..desde Jesús. Sal Terrae. Santander, 2010.

[16] Juan 14: 11

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