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Feliz día mamás

Pensando en Voz Alta

Pensando en voz alta | 14 de mayo de 2023

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Por: Enrique A. Gutiérrez T., SJ.

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Hoy, en muchos lugares del mundo, se celebra el Día de la Madre, homenaje merecido para esa mujer tan importante en la vida de cada persona. Valdría la pena no hablar de días especiales sino de meses o años dedicados a rendirle homenaje a esa persona que nos dio la vida, nos enseñó los valores fundamentales de la vida, y que fue nuestra primera educadora, consejera y guía.

Cuando pienso en lo que significa la madre en la vida de cada uno de nosotros vienen a mi memoria palabras como agradecimiento, amor, sacrificio, entrega, generosidad. Esas son las palabras que reúnen lo que uno puede expresar lo que es y debe ser una madre en la vida de cada uno de nosotros. Recuerdo un canto que aprendí hace muchos años y que dice “quiso Dios ser niño porque allá en el cielo no podía jugar, quiso Dios ser niño porque allá no tenía mamá”. Dios, al igual que toda persona, al encarnarse y hacerse hombre quiso tener una madre para ser semejante a nosotros en todo, menos en el pecado.

Hablar de la madre es pensar en la figura de María, ejemplo de toda madre, modelo de mujer y esposa. Ella, como nadie, supo cumplir a cabalidad el oficio de ser la madre del Dios hecho hombre. Ella supo de angustias y dolores, de penas y tragedias. Ella, mejor que nadie, pudo hablar de cruz y tragedia, de pasión y muerte. Se convierte así en paradigma de madre dolorida y al mismo tiempo, de madre llena de esperanza. Supo aguardar en la fe la resurrección de su Hijo, el Dios hecho hombre, Jesús de Nazareth.

Nosotros, los hijos, estamos llamados a saber corresponder a todo ese amor y entrega de nuestras madres, por medio de una vida que se vive conforme a la formación recibida y a los ejemplos de esa persona maravillosa que es la madre de cada uno. La oración al Señor, tanto por las madres vivas como para aquellas que ya nos han dejado, debe ser el homenaje sencillo de este día.

Quiero preguntar a cada una de las personas que lee esta columna: ¿has pensado qué necesita realmente tu madre de ti? ¿Qué la hace realmente feliz? Es bueno dedicar unos minutos a reflexionar sobre estas dos preguntas. Un amigo me las compartía y me dejó pensando. Casi siempre la respuesta la colocamos donde no está, en lo que nosotros pensamos que ella necesita de nosotros, o en lo que consideramos que la hace feliz. Pero, ¿será realmente eso?

Hoy, cuando lees esta columna, piensa por unos instantes en ese ser maravilloso que es tu madre, mírala como el reflejo del amor de Dios en tu vida, dale gracias por todo lo que de ella has recibido, y analiza cómo puedes y qué puedes hacer para que ella sea realmente feliz. Si la tienes viva, estampa un beso salido del corazón en su mejilla o en su frente para decirle ¡gracias, mamá! Al mismo tiempo, con un fuerte abrazo, deséale un verdadero y pleno ¡feliz día de la madre!

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