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Preparemos el camino del Señor (2017)

Pensando en Voz Alta

Por: Enrique A. Gutiérrez T, SJ

Diciembre 1, 2017

«La vida es un continuo hacer frente a situaciones complejas que unas veces nos incomodan, otras nos cuestionan y otras producen efectos positivos bien sea por sus resultados o por nuestra actitud. Pienso en lo que significan los triunfos de nuestros deportistas en situaciones como los juegos Bolivarianos que acaban de concluir. Es una inyección de optimismo frente a otros hechos y acontecimientos que nos interrogan.

No ha sido fácil el camino que estamos recorriendo para la implementación de lo que sigue después de haber firmado el acuerdo de paz. Sin embargo, necesitamos tener muy bien cimentada nuestra esperanza para no dejarnos llevar de la desilusión o el desánimo ante las situaciones difíciles. Por otro lado, en el texto del evangelio de este domingo aparece la figura de Juan Bautista como el hombre que preparó el camino del Señor.

Dispuso los corazones e invitó a la conversión. No era fácil mostrar un nuevo camino en el seguimiento del Señor, no era fácil acostumbrarse a un nuevo lenguaje, a un cambio de actitudes que significaran y expresaran la conversión. Sin embargo, el camino para llegar a Jesús debia pasar por la predicación de Juan Bautista. Para muchos de los oyentes de Juan esto significó un escándalo, por decir lo menos.

Había un cambio radical. Las cosas ya no eran al estilo de los maestros y doctores de la ley. Además, la invitación a ese cambio en la manera de relacionarse las personas sonaba extraño. Todo se hacía más complejo. Por qué? Comprender la misión de Juan el Bautista supuso para muchos de sus contemporáneos un cambio de paradigmas, pues se les estaba mostrando la manera como Dios se hacía el Dios con nosotros, anunciado por el profeta Isaías, voz que clamaba en el desierto “preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”.

Era difícil entender que la buena noticia era para todos y no solo para el pueblo de Israel. Al mismo tiempo, señalar los cambios que debían darse en los comportamientos era otro reto grande. Debía mirarse al interior de cada uno para reconocer su propia necesidad de cambio y conversión.

Hoy, cuando el mundo ha avanzado en tecnología, en acceso a la información, siguen siendo necesarios aquellos que preparan el camino del Señor, que nos invitan al cambio de actitudes y que nos señalan a ese Dios con nosotros que cada año nace no solo en el pesebre de Belén, sino en el corazón de todo hombre y mujer que reconoce en la otra persona a un hermano o hermana y los trata como tal.

Este tiempo de adviento es privilegiado porque nos ayuda a revisar nuestra vida, a reconocer los posibles errores que hayamos podido tener, a aceptar esa necesidad de cambio interior. Así estamos preparando el camino del Dios con nosotros que ha de llegar. Aprovechemos, dialoguemos en familia sobre la manera mejor de prepararnos para la Navidad y pongamos los medios para hacerlo realidad.

Hacer vida la solidaridad con los necesitados es una buena manera de prepararnos. Hay maneras y maneras de disponernos para la celebración del nacimiento del Señor. Escojamos aquella que más nos ayude a fortalecer nuestra interioridad y a disponernos para que Jesús nazca en cada uno de nosotros.

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