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¿Qué significa dar testimonio?

Pensando en Voz Alta

Pensando en voz alta | 15 de enero de 2023

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Por: Enrique A. Gutiérrez T., SJ.

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Vemos con frecuencia en diversos programas de televisión a algunas personas dando testimonio de algo, siendo interrogadas sobre diversas situaciones. Es algo que se ha vuelto común y corriente. Pero vale la pena que profundicemos en el hecho del significado que tiene el dar testimonio sobre algo o alguien.

Lo primero que encuentro, es que partimos de la base de que alguien que da testimonio va a decir la verdad. No porque le digan, como en las películas: “si se compromete a decir toda la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad”. Es porque dar testimonio es afirmar que lo que se dice es verdad, corresponde a la realidad, no es un falso testimonio, algo que va en contra de la verdad. Dar testimonio es ser veraz.

El segundo elemento es sobre la persona de quien se da testimonio. Vale la pena preguntarse quién es esa persona, cuál es su misión, por qué es importante el testimonio y cuál es la finalidad del mismo. Para colocarlo en el contexto del evangelio de este domingo analicemos un poco el texto.

La persona que da el testimonio es Juan el Bautista. Sabemos que fue el precursor del Señor, el que vino a preparar los corazones y a disponer los caminos para la llegada del Dios hecho hombre. Un hombre que hizo creíble su testimonio por la manera como vivía, porque fue profundamente coherente entre su palabra y sus obras. Podemos decir que era un testigo cualificado y que, por lo tanto, su testimonio era válido.

Por otro lado, el testimonio es sobre Jesús, a quien el mismo Juan Bautista llama “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Lo describe como: “un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Más aún, dice: “yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel”. Y la parte central de su testimonio afirma que “aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que ha de bautizar con Espíritu Santo”. Y termina diciendo: “yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios”.

Juan el Bautista ha dado su testimonio y ha quedado consignado en el Evangelio. Da fe de lo que ha visto y ha oído y eso nos lo transmite. Nosotros creemos en lo que nos dice. Sus obras lo respaldan, su testimonio es creíble.

Nosotros, si tuviéramos que dar testimonio sobre alguien, ¿qué diríamos y cómo haríamos para que fuera creíble ese testimonio? ¿Podríamos tener la autoridad moral de Juan Bautista para que la gente nos escuchara con la misma fuerza y la misma credibilidad? Hoy, el mundo en el cual vivimos tiene una alta dosis de escepticismo y de duda, todo es cuestionable. Por eso, es más difícil dar testimonio. Sin embargo, cuando la palabra y la vida están en armonía, el testimonio se convierte en la consecuencia lógica para hacer creíble nuestra palabra. Ese es el punto central para darle sentido y razón a lo que somos, hacemos y decimos.

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