Caminando a través del desierto cuaresmal del 20-21

Espiritualidad Encarnada y Apostólica

Por: Jorge Iván Moreno Ortiz, SJ. Febrero 19 de 2021

Desde la Parroquia del Sagrado Corazón en Barrancabermeja, donde el 9 de febrero firmé mis primeras partidas como párroco, quiero hacerles una invitación a dejar que este tiempo de Cuaresma que ya iniciamos, sea un auténtico caminar hacia el encuentro con nuestra propia espiritualidad, la cual, muy probablemente, ya viene manifestándose a través del desierto de la pandemia.

Hace casi un año, el 26 de febrero del 2020, iniciamos un tiempo de cuaresma muy atípico y que aún no logramos terminar; porque a medida que ha transcurrido el tiempo nos hemos adentrado en las desérticas y frías noches de la enfermedad, el dolor y el sufrimiento de la humanidad. Hoy al iniciar de nuevo la Cuaresma pareciera que apenas hemos logrado dar unos cuantos pasos en la arena ardiente del desierto.

Llevamos ya un año atravesando este largo desierto cuaresmal. Probablemente, ya nos hemos enfrentado a nuestros propios demonios y tentaciones; y hemos experimentado el miedo, la incertidumbre, el cansancio, la desesperación y los tormentos de una humanidad que siente haber perdido sus seguridades y su rumbo. Muchos aún siguen aferrados a sus visiones del mundo, de ellos mismos y de los demás; de lo que creen que es la realidad o que es verdad. Algunos se sienten perdidos y aterrorizados en medio de la soledad del desierto, sin agua, sin alimentos y sin el aliento vital; sin esperanzas de que algún día esto vaya a terminar y “volvamos a la normalidad”.

Otros comenzamos a beber un poco del agua fresca en el encuentro con el oasis de una auténtica espiritualidad y hemos podido ver el reflejo de nuestros rostros resecos; lavar nuestros pies cansados por la rutina; y aliviar nuestro cuerpo maltratado o herido por los golpes de calor y frio a la vez. Algunos de nuestros compañeros, familiares o amigos dejaron ya este desierto para trascender definitivamente el umbral que nos separa del Oasis inagotable, más allá de lo “virtual”, de lo “presencial” o “semi-presencial”…, a lo que nos vamos acostumbrado en la “nueva normalidad”.

La pregunta que podemos hacernos es: ¿Cuántas cuaresmas y cuarentenas extendidas vamos a esperar para recomenzar nuestra vida con un mayor sentido y conciencia del ahora? ¿Será que la simple confianza en una vacuna nos va a devolver la paz y la seguridad? Lo cierto es que este desierto cuaresmal del 20 al 21, que aún estamos atravesando, tiene todavía mucho que enseñarnos a toda la humanidad.

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