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Somos parte de los sueños de esperanza para América Latina

Con mucha gratitud recibimos y acogimos en la sede del Instituto Mayor Campesino – IMCA, en la ciudad de Guadalajara de Buga – Valle del Cauca – Colombia, a las más de 40 personas delegadas que se reunieron desde el 26 al 29 de febrero de 2024 para el desarrollo de la «Asamblea de la Red de Centros Sociales de la Conferencia de Provinciales de América Latina«. La apertura de este importante evento estuvo a cargo del P. Robert Rodríguez, SJ, director de la Fundación Centro Gumilla; el P. Hermann Rodríguez,  SJ, Provincial de Colombia y el P. Rafael Garrido, SJ, presidente de la CPAL. “Este es un espacio para encontrarnos y pensar unidos la manera de responder a las necesidades, a los problemas, a las angustias, a las tristezas y a las esperanzas de las personas que habitan en estos territorios de América Latina (…); así que tenemos la oportunidad de encontrar formas efectivas de acompañar a los más desprotegidos. También, se brinda la oportunidad de retroalimentarnos, de tal manera que los directores y las directoras de los centros sociales vuelvan a sus países enriquecidos con una mirada continental y con la posibilidad de responder de una manera más acertada a los problemas que viven nuestros países”, indicó el padre Hermann Rodríguez ,SJ. Para el IMCA fue muy valioso participar y recibir en nuestra sede a la delegación, pues se convirtió en una oportunidad valiosa para aproximarnos un poco más a las distintas realidades que se afrontan en América Latina, con sus matices y características que nos permiten comprender su contexto social, económico, político y ambiental. Esos insumos y esas experiencias de los demás centros sociales nos servirán para cualificar el acompañamiento que realizamos a los diferentes procesos sociales principalmente de territorios y comunidades rurales (campesinas, indígenas y afro). Los aportes dados desde el contexto latinoamericano y el énfasis que se realizó en conocer detalles del contexto colombiano son insumos que dan claridad sobre los retos que se afrontan en los territorios rurales que acompañamos, que son palpables en lo local y que tienen relación directa con lo nacional y lo continental. No obstante, a pesar de ciertas realidades adversas, existen caminos de esperanza y eso lo valoramos como una valiosa luz de esperanza que se concreta en el hecho de que el IMCA hace parte de la Red de Centros Sociales y de otras dinámicas de articulación como la Red COMPARTE, que nos permiten nutrirnos y a la vez aportar desde nuestro quehacer institucional. “Para el IMCA fue muy importante, además de ser el epicentro del encuentro, compartir parte de las acciones que se promueven y se concretan en este territorio del suroccidente de Colombia, donde con el apoyo de otros actores sociales e institucionales, se avanza en procesos de articulación social, incidencia, fortalecimiento de capacidades individuales y colectivas, fomento de la economía social y solidaria, promoción de la agroecología y fortalecimiento de la gestión comunitaria del agua; procesos que sin duda alguna aportan a la concreción de las Preferencias Apostólicas Universales, especialmente las relacionadas con el Caminar Junto a los Pobres y el Cuidado de la Casa Común”, expresó Erminsu Iván David Pabón, director del IMCA y coordinador de la Red COMPARTE. Con la participación en este importante evento ratificamos una vez más nuestro compromiso con las apuestas comunes. Valoramos enormemente la oportunidad de trabajar en red que nos permite enriquecernos de las demás experiencias, caminar juntos y hasta construir colectivamente para servir más y mejor a quienes acompañamos en la superación de las adversidades y en la concreción de sus sueños. Cada espacio compartido, cada experiencia socializada, cada palabra y cada conclusión han calado perfectamente a favor de las apuestas que el IMCA promueve y acompaña, al mismo tiempo que nutren nuestro nuevo plan institucional 2024 – 2027. En ese sentido, nos regocija y nos llena de esperanza el hecho inspirador de no vernos solos, sino actuando junto a otros centros sociales de la Compañía de Jesús y en pro de propósitos comunes que, si bien nos retan, también nos proyectan como constructores de paz, equidad, sostenibilidad, solidaridad y justicia social. Finalmente, expresamos nuestro agradecimiento a la Conferencia de Provinciales de América Latina – CPAL y especialmente a la Provincia de Colombia, por habernos seleccionado para ser la sede durante estos días de encuentro y aprendizaje. Gracias por la confianza que depositaron en nosotros. Esperamos haber estado a la altura, nutriendo sus expectativas y que además se hayan llevado un grato recuerdo de su paso por el IMCA.

Escuchar la voz de la Creación y convertirse hacia la conciencia ambiental

A propósito del Tiempo de la Creación, consulta la edición 105 de la Revista 100 días del Cinep/PPP. _________________________________________________________________________________________ Oficina Provincial de Comunicaciones _________________________________________________________________________________________ “Escucha la voz de la Creación” es el tema del Tiempo de la Creación 2022, una celebración que inició el pasado 1 de septiembre (día de Oración por la Creación) y que se extenderá hasta el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís. En el marco de esta jornada de reflexión respecto a nuestro compromiso con la hermana-madre tierra, te invitamos a consultar el artículo Cambio de enfoque para salvar la casa común publicado en la última edición (105) de la Revista 100 días del Cinep/Programa por la Paz. En este documento, el autor Francisco Galindo Vélez manifiesta la importancia de asumir el cambio climático desde la perspectiva de los derechos humanos y ambientales, tanto al interior de los países como en el sistema internacional. “La responsabilidad es de los Estados, de las empresas y de las personas; todos estamos en esto y de nuestro comportamiento dependerá el futuro de la vida en el planeta. Ya los expertos han advertido sobre la posibilidad de un apartheid climático (ONU, 2019), en el cual, los que tienen más recursos tendrán mejores posibilidades de afrontar el cambio climático, y esto se aplica a la relación entre países ricos y pobres, y al interior de cada país, en la relación entre individuos con mayores y menores recursos”, asegura. Consulta el artículo completo.

IMCA 60 años | “América Latina rural y campesina: desafíos y horizontes para el Buen Vivir”

Este simposio se realizó en el marco de la celebración del aniversario del Instituto, el pasado 6 de julio. _________________________________________________________________________________________ Por: Pedro Antonio Ojeda – IMCA 14 de julio de 2022 _________________________________________________________________________________________ Como parte del Encuentro de la Red COMPARTE, y siendo una de las actividades celebrativas de los 60 años del Instituto Mayor Campesino (IMCA), se llevó a cabo el seminario internacional “América Latina rural y campesina: desafíos y horizontes para el Buen Vivir”. Este evento, realizado el pasado 6 de julio en la ciudad de Guadalajara de Buga, contó con la participación de más de 70 personas, en su gran mayoría, representantes de las organizaciones e instituciones que conforman COMPARTE, procedentes de 11 países: Paraguay, Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Guatemala, El Salvador, México, Nicaragua y Cuba. Durante el seminario se desarrollaron tres ponencias; cada una tuvo un énfasis particular a través del cual se evidenciaron aspectos importantes sobre el camino recorrido de manera articulada, los retos que se afrontan en la actualidad y las mociones que invitan a interiorizar y analizar los procesos de acompañamiento que se vienen realizando en distintos territorios de América Latina. Consulta la galería fotográfica y los detalles de las ponencias.

Una mirada integral de la ecología: con(s)ciencia del cuidado de la Casa Común

Conoce la experiencia del diplomado que desarrollan las nueve obras de la Compañía de Jesús en los Santanderes, mediante el programa de Regionalización. _________________________________________________________________________________________________________________ Las nueve obras de la Compañía de Jesús en los Santanderes, mediante el programa de Regionalización, están desarrollando el diplomado Una mirada integral de la ecología: con(s)ciencia del cuidado de la casa común, con la participación de 155 personas de Barrancabermeja, Cúcuta, Bucaramanga y su área metropolitana.  El objetivo es dar una mirada integral a la ecología con(s)ciencia, es decir, siendo conscientes y enfrentándola con ciencia, para lograr un efectivo y eficaz cuidado de la Casa Común, con el fin de atribuir a todas nuestras diarias acciones, la responsabilidad que merece una educación ambiental.    Esta conducta no es de exclusiva competencia de los naturalistas o de unos cuantos sentimentalistas. Los estudiantes, los campesinos, los sindicalistas, los militares, los colonos, los reinsertados, los profesionales, los sacerdotes, todos los colombianos deben aprender a convivir con esta Naturaleza que nos tocó en suerte y con la que conformamos un todo para nuestra propia supervivencia.  Las competencias para desarrollar el diplomado son desde el Saber, el Hacer y el Ser, lo cual implica que los participantes estarán en la capacidad de actualizar y profundizar los conocimientos sobre la crisis ambiental y sus causas, y aplicar e innovar el conocimiento científico aunado a la resolución de problemas ambientales en su respectivo campo de acción, esto en lo que respecta al Saber. En el Hacer, por su parte, los participantes estarán en la capacidad de emprender su propia labor con mayor compromiso. Respecto al saber Ser se concientizarán de mantener una actitud de constante reflexión y critica sobre su propia “huella ecológica” y las acciones que podrán emprender para el cuidado de la Casa Común. Las cien horas de la experiencia se desarrollan con la participación de 8 ponentes expertos en los temas a tratar que desde Canadá, España, Bogotá, Medellín, Norte de Santander y Santander se unieron a la causa de la responsabilidad ambiental regional. Así, junto con el equipo de trabajo del servicio educativo de la Congregación Mariana Claver, liderado por el Padre Eduardo Uribe, S.J., se avanza en la experiencia de generar una con(s)ciencia sobre los retos a los que se ve enfrentada la humanidad frente a lacrisis ambiental actual, que propicie la sostenibilidad sobre los estilos de vida y hábitos de consumo para el cuidado de la Casa Común. 

«Jubileo de la Tierra», un tiempo sagrado para recordar nuestra existencia interrelacional

El papa Francisco envió un mensaje en ocasión de Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, el pasado 1 de septiembre. Esta jornada da inicio al Tiempo de la Creación, cuyo tema para este 2020 es el “Jubileo de la Tierra”. _________________________________________________________________________________________________________________ Fotografía tomada de Vatican News. _________________________________________________________________________________________________________________ El pasado 1 de septiembre de 2020, el papa Francisco envió un mensaje para la celebración de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, la cual se ha venido realizando desde la publicación de la Carta encíclica Laudato si’, el 24 mayo de 2015. Esta jornada da inicio al Tiempo de la Creación en memoria de san Francisco de Asís, el cual finaliza cada 4 de octubre y mediante el que «los cristianos renuevan en todo el mundo su fe en Dios creador y se unen de manera especial en la oración y tarea a favor de la defensa de la casa común«, asegura en su comunicación el papa Francisco. Pues bien, este año el tema elegido para el Tiempo de la Creación es el «Jubileo de la Tierra», el cual conincide con la celebración No. 50 del Día de la Tierra e invita a recordar, regresar, descansar, reparar y alegrarse de «nuestra existencia interrelacional». Asegura el Sumo Pontífice: El Jubileo es también un tiempo de gracia para hacer memoria de la vocación original de la creación con vistas a ser y prosperar como comunidad de amor. Existimos sólo a través de las relaciones: con Dios creador, con los hermanos y hermanas como miembros de una familia común, y con todas las criaturas que habitan nuestra misma casa. «Todo está relacionado, y todos los seres humanos estamos juntos como hermanos y hermanas en una maravillosa peregrinación, entrelazados por el amor que Dios tiene a cada una de sus criaturas y que nos une también, con tierno cariño, al hermano sol, a la hermana luna, al hermano río y a la madre tierra» (LS, 92). Consulta el mensaje completo, emitido por el papa Francisco.

Admirar la creación y actuar

Una reflexión de Alejandro Londoño, SJ, sobre nuestra relación con la Casa Común. _________________________________________________________________________________________________________________ Introducción Este libro se me ocurrió escribirlo durante el tiempo de la pandemia. Todos los días salía un rato al jardín a descansar un poco. Comencé poco a poco a admirar allí los árboles, las flores, las mariposas y pajaritos. Lo interesante fueron las vivencias y las ideas que fui tomando con la contemplación de la naturaleza. Sobre estas precisamente más tarde escribí y fueron el origen de este libro. Con todo gusto lo dedico a las personas estudiosas de la Naturaleza y amigas de la Ecología, pero de modo especial, a las personas que les gusta vivir la Ecología integral, como la llama el Papa Francisco. Ojalá lo lean despacio, cada día un capítulo para poder reflexionar. Alejandro Londoño, S.J.   1. Mirar y admirar la Naturaleza Son dos verbos que he utilizado mucho en mis escritos, pero aquí quiero darles un sentido más pleno, de acuerdo con lo vivido en estas salidas al jardín y al contacto más intenso y cariñoso con la naturaleza. Comencemos con las FLORES. A cualquier persona que visita un parque o un jardín, es normal que le parezcan bonitas las flores. Lo mismo quien va a comprarlas a un almacén. Pero eso no es suficiente. Hagamos un día el ejercicio de mirar por 1 minuto una flor y cerrar los ojos. ¿Qué vimos? Algo muy bonito. De seguro nos llamó la atención el color de la misma, también el número de pétalos y sus dibujos internos tan bien organizados. Pero después dediquemos 5 minutos a mirar y a admirar la misma flor. De seguro quedamos sorprendidos por los colores, las líneas tan precisas que tiene, lo armonioso de los dibujos que alguien debió realizar. Es que, en realidad, en las flores existen dibujos. Pero lo admirable es que estos son iguales en todas las de un mismo árbol. Hagamos el esfuerzo de mirar estos dibujos con que las han pintado y saldremos admirados. Es decir, no solo hemos mirado, sino admirado. Miremos ahora los ÁRBOLES. En un primer momento nos llama la atención la variedad. Quizás en uno o dos de ellos nos hemos detenido más en nuestra vida. Pero ahora detengamos la mirada sólo en uno de ellos. No importa cuál. ¿Qué nos llama más la atención? Es frecuente que a algunas personas les interese el tallo central o las ramas. Así sucede a quien centra su mirada en un eucalipto. Qué armonía entre el tronco central y las ramas que se desprenden de él. Otra persona quizás elige un pequeño arbusto que nunca se había detenido a mirar. Y le llama la atención la cantidad de hojas pequeñas que tiene, pero todas iguales. Lo mismo las florecitas que viven entre ellas, pero todas iguales en el color y la forma. Si estuviéramos junto a un río elegiríamos un sauce. Cómo caen en sus aguas las verdes ramas, que parecen estuvieran vertiendo lágrimas en el cauce del río. Con toda razón en algunas partes los llaman sauces llorones. Y si nos detenemos más en el admirar, caeríamos en la cuenta de la belleza de esas hojas tan raras por lo extendidas y bien organizadas. Y quizás en algún momento pasa cerca de nosotros un esquivo ANIMAL. No es necesario ir a un zoológico para ver la variedad. Comencemos por el tamaño. Qué diferencia entre un perrito y un caballo. Y qué diferencia tan grande entre estos y un sancudo o una abeja. Entre los mayores de ellos y el hombre hay cierto parecido: tienen pies y manos, tienen ojos y orejas, etc. Pero la gran diferencia es la inteligencia. Aquellos son sensibles y el hombre también. Pero no tienen intelecto. Hoy con todos los inventos de la tecnología, la diferencia es mucho mayor. Antes casi en broma alguien preguntaba: ¿Quién corre más, un hombre o un león o un conejo? En un primer momento ganaba el animal, pero cuando la persona respondía con más agudeza hacía notar que el hombre era capaz de correr de nuestro país al Japón o al polo, gracias a sus inventos. Pero lo que nos interesa es no sólo mirar a un animalito, sino admirarlo. Cuando uno ve la belleza de los ojos de éste, cuando mira la agilidad de un gato, la preocupación de un perrito por ladrar y defender la casa del dueño, de seguro pasamos del ver y mirar al admirar. Ojalá suspendiéramos aquí esta lectura y viviéramos algunas de las propuestas sobre las flores, los árboles o los animales. Con qué gusto y alegría podemos pasar del ver al mirar y luego del mirar admirar. Ojalá se convirtiera no sólo en un momento estético, sino místico, porque en el fondo sentimos la presencia del Dios Creador, que manifiesta su belleza en la naturaleza creada por Él para nosotros.   2. Admirar y agradecer Lo normal es que cuando nos dan un regalo seamos agradecidos. Así debería pasar con la Creación, con los ejemplos que colocamos arriba y con millones y millones más que hemos recibido y que algunos de ellos los vemos y los admiramos, y otros que ni siquiera sabemos que nos están haciendo bien para nuestro cuerpo y espíritu. Por fortuna, contamos con muchas personas que nos han   enseñado a ser agradecidos con el Creador por todo lo que nos ha regalado. Y eso sin contar a Nuestro Señor Jesucristo, quien sabía admirar la creación para alabar al Padre en el Espíritu Santo. Además sacaba bellas enseñanzas, utilizando los prados, los ríos, los árboles, las aves y demás criaturas para componer parábolas. De los evangelistas, nos bastaría con leer en Lucas las parábolas del que siembra en diferentes terrenos (8,4-8),la del grano de mostaza que se convierte en un inmenso árbol (13, 18-19) y la oveja perdida (15, 1-7). Mateo también nos presenta unas parábolas bien dicientes como: el sembrador (13, 1-9), el trigo y la cizaña (13, 24-30). De seguro más de una de estas las hemos escuchado varias veces y las recordamos fácilmente. Podríamos

Compromiso de Ecojesuit para reconstruir una nueva normalidad

Los coordinadores de ecología de las diferentes conferencias de la Compañía de Jesús emitieron este compromiso en la búsqueda de un nuevo modelo de desarrollo humano. _________________________________________________________________________________________________________________ Jesuitas Colombia se permite replicar esta comunicación. *** La vulnerabilidad humana y la degradación ambiental, quedan al descubierto una vez más a medida que crece la pandemia y los registros de los países revelan la propagación del virus. Todos estamos en riesgo, pero, al igual que con otros desastres, siempre son los pobres y los marginados los que más sufren por la continua negligencia de la sociedad, dejándolos con opciones limitadas y voces debilitadas. El continuo abuso y la invasión de un entorno ya en degradación, aumenta el potencial de pandemias, a pesar de los avances en ciencia y tecnología impulsados por un modelo tecnocrático de desarrollo (Laudato Si’ 194). Volver a la normalidad no es aceptable – lo que se necesita es reconstruir una nueva normalidad con renovada urgencia. Una nueva normalidad requiere abordar las desigualdades e injusticias estructurales a nivel global, y reducir la vulnerabilidad de los pobres y marginados. Una nueva normalidad significa construir una economía justa, equidad generacional y una cultura de solidaridad centrada en el bien común, inclusivo y bajo en carbono. Una economía de exclusión exacerba los efectos tanto del cambio climático como de la pandemia. Una nueva normalidad nos arraiga en la conciencia humilde y agradecida de nuestra interdependencia, llevándonos a un proceso de conversión personal y colectiva con compasión y esperanza, integrando nuestras acciones como un cuerpo a través de diferentes niveles, realidades y dimensiones. Este es el contexto en el que surgió un diálogo más profundo con los equipos de Ecojesuit de las seis Conferencias, y un entendimiento de que es necesario que las Conferencias fortalezcan su solidaridad con las comunidades locales. La necesidad de reconstruir una nueva normalidad fue la conclusión compartida. Esto invita a que las Conferencias fortalezcan la solidaridad con las comunidades locales, a una escucha más profunda y un mayor compromiso. Esto significa compartir sus historias para permitirles participar en el llamado global por la justicia, como respuesta a la extensa invitación para una gestión cuidadosa del oikos. Estamos necesitados de un nuevo modelo para el desarrollo humano y nuevas relaciones con la creación y entre nosotros, a medida que nos damos cuenta de nuestra interdependencia e interconexión. Todos compartimos una casa común, y su cuidado solo será efectivo cuando haya solidaridad para satisfacer las necesidades básicas y la acción urgente por el oikos. Ecojesuit busca fortalecer la colaboración con otras redes, ya que todos construimos una visión por un mundo justo en el que todas las vidas son valoradas. Las historias locales y regionales de cambio provenientes de las prácticas de comunidades, inspiran y fortalecen la solidaridad, llevándose los temores, el aislamiento y la sensación de ser pequeños y estar solos en medio de un problema global. Con la solidaridad como base, Ecojesuit está adoptando un enfoque de “aprendizaje a través del trabajo en red” en el que colaboramos para profundizar en el aprendizaje, reconociendo con humildad que no tenemos las respuestas, pero tenemos el deseo de contribuir a una base para la acción social. La integridad de esa respuesta requiere una conversión interna que se encuentra en el corazón de estos cambios, y en la humilde transparencia de la comunidad jesuita y la vida institucional que Ecojesuit también busca compartir. Se identifican seis acciones principales para contribuir al proceso de reconstruir una nueva normalidad, en las que las Conferencias pueden participar activamente. 1. Conectar agricultura y emprendimiento El acceso a los alimentos es una preocupación primordial, manifestada claramente en todas las Conferencias. Esta acción implica aprovechar las actividades agrícolas y de emprendimiento de profesionales, organizadores, otras redes y asociaciones de exalumnos. En relación a esto, está la preocupación por generar empleo local y cuestiones más amplias sobre desarrollo rural, migrantes retornados, desigualdades en el mercado productor y cambios en el uso de la tierra. El esfuerzo que surge ahora para Ecojesuit, es el de desarrollar una plataforma global para compartir historias y estrategias locales en agricultura sostenible y comunitaria, a través de dinámicos intercambios virtuales. 2. Abordar la integridad social, económica y ambiental frente a la pobreza profunda – como es habitual – y la degradación ambiental Los impactos de la crisis por el COVID-19 se comparan con los de los desastres naturales, dada la necesidad de preparación y adaptación, al tiempo que las crisis ambientales como las sequías y las plagas de langostas, también afectan a las mismas comunidades vulnerables. No hay respuestas de libro sobre cómo reconstruir mejor, pero las mayores esperanzas están en las acciones tomadas a nivel local, en respuesta a las experiencias del terreno y las medidas efectivas que tomen los gobiernos y organizaciones locales. También es necesario involucrar a los tomadores de decisiones estatales, gubernamentales y locales para profundizar nuestra respuesta. Ecojesuit promoverá una serie de diálogos, eventos en línea y comunicados en medios que resalten e interconecten estas diferentes realidades, a medida que se vaya desarrollando el conocimiento para contribuir a construir la nueva normalidad. 3. Abogar por la acción climática, los derechos humanos y la contribución de los pueblos indígenas El movimiento de acción climática liderado por jóvenes en los últimos años, basado en logros históricos como el Acuerdo de París, indicó la creciente conciencia mundial de que los impactos del cambio climático no son solo ambientales, sino que destacan el derecho humano a un clima estable. Desde la extracción de combustibles fósiles, hasta las repercusiones de los desastres relacionados con el clima, las comunidades y el medio ambiente experimentan profundamente tanto los impulsores como los impactos del cambio climático. Las comunidades indígenas, que son guardianes de los bosques, están entre los más amenazados en su búsqueda por proteger sus tierras, cultura y formas de vida. Muchos países necesitan asistencia técnica y financiera para no verse atrapados en la dinámica de la energía sucia y barata y el ciclo industrial, a medida que su economía busca crecer, pero teniendo la opción preferencial de

Retos para los educadores

Alejandro Londoño, SJ analiza los retos tecnológicos, espirituales y del cuidado de la Casa Común que presenta la COVID-19 a los educadores. _________________________________________________________________________________________________________________ 1. La pandemia COVID-19 Todos estamos enfrentando una gran amenaza y también un gran desafío a nuestra misión, pero en especial los educadores. Así como los médicos se han sentido desafiados a responder a estos retos desde su vocación, también nosotros los educadores lo hemos estado sintiendo. Cuando se habló de la llegada de una pandemia a la cual se le dio el nombre de COVID-19, hubo dos reacciones extremistas. Unos hablaron de una epidemia o algo parecido a lo que ya habíamos padecido en otras pestes. Otros de algo terrible que podría acabar con la humanidad. Los primeros parecían ser los optimistas en el asunto. Los segundos, los pesimistas. Pero la cosa no fue tan sencilla, como fue apareciendo más adelante en las reacciones que fueron sucediéndose. Ninguno de los dos tenía la razón. Los que parecían optimistas fueron sintiendo que la amenaza iba para largo y escucharon noticias de países que comenzaron a sentir fuertemente la amenaza y los efectos de esta pandemia, como Italia y España. Los pesimistas al ver los resultados de las medidas tomadas por los gobiernos con relativa prontitud cayeron en la cuenta de que la cosa era distinta. Y comenzaron a distinguir bien entre los gobiernos que defendía a las personas y los que defendían el dinero. Esto llevó a criticar la actitud de presidentes como el de Estados Unidos que salía a la calle sin tapabocas, pero sí hablaba de defender la economía, los dólares. Lo mismo, las expresiones del presidente de Brasil que habló de una “gripita”, pero no miró hacia la Amazonía y lo que padecían allí sus habitantes. Un término medio tomó la gente que buscó los posibles bienes que podría traer esta tragedia. Era como recordar aquel dicho popular: “No hay mal que por bien no venga”. Pronto se notó cómo la pandemia impulsó a mucha gente a orar y a acudir al Señor de la Vida. Prueba de esto es la cantidad de celebraciones virtuales de Misas y rosarios. La vida del hogar había recuperado su importancia. Son muchas las familias donde padres e hijos se están uniendo más que antes, tanto para comer como para descansar y utilizar los medios audiovisuales. Claro que no han faltado los machistas, incapaces de vivir decentemente. También los educadores han acudido a diversos medios audiovisuales para colaborar con sus alumnos a salir adelante en cuanto a los estudios este semestre. Por esto interesa reflexionar sobre estos tantos otros retos que los educadores tenemos como: el uso de la tecnología, el cuidado de la salud en el deseado “mundo Verde”, la familia, la justicia social y la espiritualidad.   2. Enseñar a manejar la tecnología Parece raro mencionar el uso de la tecnología como un reto para los educadores, pero sin duda es un desafío muy importante el enseñar a manejarla bien a los alumnos, incluso el aprender a manejarla nosotros mismos. Esperamos que la pandemia que nos agobia en estos momentos pase. Pero el problema de la tecnología seguirá presente y lo grave es que muchas personas no le han visto un aspecto muy desafiante para la educación escolar. Casi diríamos que todos vivimos admirados de los avances tecnológicos actuales. Y está bien. Hace años el poderse uno comunicar con otra persona por teléfono, en otra ciudad, era una maravilla. Hoy podemos hacerlo con todo el mundo. Y además enviar correos, videos, películas, etc. Pero aquí es en donde está el reto para los educadores. Y el peligro de la tecnología no bien usada es de modo especial para los niños y jóvenes. ¿Quién no ha notado que muchos de ellos le dan más importancia a su celular que a las personas con quienes conviven en su casa? Incluso cuando se encentran en la mesa, donde lo importante no es tanto el celular cuanto el compartir con los padres, hermanos y compañeros con los que comparten los alimentos. El otro peligro de la tecnología es creer que todo lo que se nos envían por ella es verdad. No falta gente que abuse de estos medios para atacar la ética y la religión, para proponer negocios falsos. Incluso para creerse descubridores de unas realidades que se inventan para adquirir dinero o fama. Alguien colocó como título Mucha Información, escasa inteligencia y muy poca sabiduría a un artículo de prensa sobre el libro de Francois Revel El conocimiento inútil. Esas tres palabras: información, inteligencia y sabiduría nos vienen al dedo para aplicarlas al uso de la tecnología. Muchos alumnos consiguen con los medios tecnológicos llegar a tener mucha información, muchos datos, muchos videos “sobre todos los aspectos habidos y por haber”, como dice el dicho. Pero esto no les sirve para tener inteligencia para intus legere (leer dentro) la propia realidad. En nuestros países sobran profesores, pero faltan maestros. Profesor es la persona que domina conocimientos, una ciencia, una materia y sabe exponerla en el tablero o con medios audiovisuales. El maestro es alguien diferente. Es la persona que sabe comunicarse con los alumnos, que los comprende, que los quiere, que sabe ayudarles incluso cuando está comunicando datos o ciencia profunda. Qué importante es que el educador tenga un conocimiento profundo de la naturaleza humana. Que conozca qué es el ser humano, cuál es su misión y su último destino. Y no sólo datos y conocimientos, sino sabiduría para transmitirla a los alumnos. Si en algo deben destacarse los educadores es en este punto que está tan relacionado con la vida de los alumnos como hemos dicho ya.   3. El contacto con la naturaleza Para los educadores la invitación a los estudiantes a salir a contemplar la naturaleza, las montañas, los árboles, los ríos, parece no ser su responsabilidad, sino la de otras personas como serían los ecologistas, los jefes scouts, los pastoralistas o los responsables barriales del cuidado de esta. Hoy no faltan grupos ecológicos que impulsan caminatas, animadores religiosos interesados en poner a los jóvenes en contacto con

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