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“De acuerdo con su promesa, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en los que habitará la justicia”

Comunitas Matutina

Domingo II de adviento ciclo B – 10 de diciembre de 2023

Lecturas:

  1. Isaías 40: 1-11
  2. Salmo 84
  3. 2 Pedro 3: 8-14
  4. Marcos 1: 1-8

En años recientes, aún frescos en la memoria por la intensidad de lo vivido, la humanidad padeció la pandemia de corona virus, patología que llegó a todo el planeta, cobrando su alta cuota de fallecidos, contagiados, y de crisis hospitalaria y de servicios de salud en general. Ha sido una prueba de fuego para hacer control de calidad al temple de muchos, para los profesionales de la medicina y la enfermería porque se entregaron con abnegación a hacer lo posible y lo imposible por salvar vidas y por atender dignamente a la multitud de pacientes que a diario llegaban a las entidades clínicas; para quienes se contagiaron y para sus familiares porque de modo arrasador llegó el final de la vida y a muchos otros los puso en situaciones límite; junto con esto, la vida cotidiana se modificó sustancialmente, trabajo y estudios de modo virtual, encierro forzado en casas y apartamentos, crisis económica, suspensión de viajes y una cantidad de limitaciones, muchas de ellas frustrantes para los proyectos de vida de la mayoría de la humanidad. Se afectó seriamente el sentido de la vida de muchos, también florecieron los malestares emocionales, la depresión, la pérdida del gozo de vivir, el incremento del pesimismo. [1]

Es conmovedora la imagen del Papa Francisco en la solitaria plaza de San Pedro, el Viernes Santo de ese 2020, en oración silenciosa por toda la humanidad, sin la acostumbrada solemnidad litúrgica, despojado de acompañantes, en claro testimonio de esperanza y apertura a las bendiciones del buen Dios, y en honda solidaridad con el mundo enfermo y entristecido. [2] Sus palabras de ese día vuelven a resonar en mentes y corazones con la fuerza profética de la fe en Aquel que es el principio y fundamento del ser humano, de la vida, de la historia: “El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar. El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor”. [3]

Hoy, en este Adviento de 2023, la humanidad está profundamente afligida e indignada con las guerras que ahora mismo acontecen en Ucrania, asediada por la violencia del gobierno ruso, y en Franja de Gaza/Palestina e Israel. ¡Como penosamente sucede – tremendo interrogante para la mejor sensibilidad! – quienes sufren las consecuencias de los violentos son los civiles inocentes, desarmados. No hay palabras suficientes para describir los niveles exacerbados de barbarie que realizan los ejércitos en contienda. [4] Cómo anunciar la esperanza en tiempos desalmados? [5] Es la pregunta que surge de la más elemental honestidad. Ante ella no podemos dar una respuesta ingenua, con recetas mágicas, pero tampoco podemos unirnos al escepticismo radical sobre la imposibilidad de los violentos para ceder y modificar su conducta de raíz.

Recordemos también la seriedad del compromiso que tenemos con el mismo Señor y con la humanidad entera, no sólo la que profesa nuestra fe sino la totalidad de seres humanos. Muchos confían sinceramente en el contenido del mensaje cristiano de esperanza y sentido y lo dan todo por vivirlo; pero también muchos nos miran con escepticismo, tal vez pasándonos cuentas de cobro por nuestras inautenticidades e incoherencias. Ante los unos y los otros tenemos la responsabilidad de ser vigorosos, consistentes, digamos radicales, en ser portadores de vida, de sanación, de reconciliación, de exquisita solidaridad. Que sea este un elocuente lenguaje de Adviento, hoy alimentado por las bellas palabras del apóstol Pedro, la segunda lectura de este domingo: “Esperen la llegada del día de Dios y hagan lo posible por apresurarla. Ese día, los cielos serán destruidos por el fuego, y los elementos se derretirán entre las llamas; pero nosotros esperamos el cielo nuevo y la tierra nueva que Dios nos ha prometido, en los que todo será justo y bueno”. [6] La seriedad ética y existencial del Señor Jesús, también la de los profetas bíblicos, y la de muchos en este camino creyente, son una invitación para que nos inscribamos decididamente en esa condición de testigos del nuevo mundo que surge en medio de la destrucción y de los desafueros que la misma humanidad fomenta y propicia. [7]

Pasa que siempre sentimos que son “los demás” los que se enferman, los que sufren, los que mueren, y nosotros viendo las cosas a la distancia, como si esas situaciones límites de la vida no fueran con nosotros. La fragilidad es inherente a nuestra condición, somos radicalmente precarios, como lo pensaron y asumieron dramáticamente los pensadores existencialistas del siglo XX, abrumados por el realismo doloroso de las dos guerras mundiales, por los excesos demenciales de las tiranías del Soviet y del nazismo hitleriano. Desde la fuerza de Dios estamos llamados a apropiar esta inevitable contingencia, eso sí con esperanza y con plenitud de sentido en el Dios cuyo Hijo vivió también todo lo propio del mayor dramatismo de la humanidad: el abandono, la calumnia, la soledad, la injusticia extrema, el poder político y religioso ensañado con el Justo por excelencia. [8]

Así las cosas, llega este Adviento de 2023, tiempo de esperanza, de sentido pleno de la vida en el Dios que siempre está llegando para desarmar la cultura de la muerte y para dar legitimidad y garantía definitivas a todo nuestro ser. En los tiempos en que escribe el profeta Isaías – primera lectura de hoy – el pueblo de Israel está cautivo en Babilonia y empieza a vislumbrar la posibilidad de retornar a su tierra. Isaías alienta a su pueblo: “Una voz grita, en el desierto preparen un camino al Señor, allanen la estepa, una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se nivele; y se revelará la gloria del Señor y la verán todos los hombres juntos – ha hablado la boca del Señor. [9] El mensajero es portador de la buena noticia que traerá de nuevo alegría e ilusión a una comunidad que vivía con crudeza la marginación y la explotación. ¿Cómo traducir este anuncio a la humanidad de hoy, especialmente a los afligidos por las injusticias de sus semejantes?

Pasamos varios siglos en la historia del antiguo Israel y venimos a los tiempos posteriores a Jesús. Hacia finales del siglo I D.C. muchos cristianos se sentían desconcertados, les habían insistido que el regreso del Señor era inminente, pero el tiempo pasaba y esto no acontecía. A esto alude el texto de la segunda lectura, tomado de la segunda carta de Pedro, una invitación a la paciencia histórica, a la esperanza, como nos suele suceder cuando aguardamos con ilusión algo que vendrá a responder a expectativas profundas, el nacimiento de un hijo, la liberación política, la superación de una enfermedad, la confirmación de un amor, la mejoría de las condiciones económicas, la paz espiritual: “De acuerdo con su promesa, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en los que habitará la justicia. Por tanto, queridos, esfuércense con esa esperanza por mostrarse en paz, sin mancha ni tacha”. [10] El mejor sentido de realismo nos sugiere desarrollar la paciencia histórica, no resignación, que esa no es la postura cristiana, sino la esperanza en el Dios que está firme en su fidelidad al ser humano, a su intención salvadora y liberadora. Es imperativo traducirla históricamente, políticamente, éticamente, espiritualmente, existencialmente.

La verdadera esperanza es activa e innovadora. Con el ánimo que Dios infunde nos sentimos llamados a transformar lo que es injusto, destructivo, inhumano, pecaminoso, para implantar en la historia las señales de la justicia divina, la fraternidad, la pasión de vivir, la seducción del amor, la apuesta por el servicio y por la solidaridad, la vida honesta y la disposición para ayudar a que la humanidad sea mejor y más digna. Pedro anima a esta comunidad creyente a vivir en esperanza, a confiar en el futuro, y a cultivar una fe que capta la acción liberadora de Dios en los acontecimientos de su historia, no niega los problemas y las contradicciones, pero estimula a hacer de la fe el motor que impulsa la superación del desencanto. ¿Qué hacemos los creyentes en Dios para influir constructivamente en la construcción de un mundo que vaya por senderos de libertad y de justicia? Somos conscientes de las dimensiones sociales y políticas de la fe? [11] O preferimos encerrarnos en un intimismo religioso, con devociones individuales, desconocedoras del clamor de Dios ante tales realidades?

El evangelio de Marcos se centra en la predicación de Juan el Bautista, promotor en su tiempo de un movimiento de conversión y de protesta profética contra la anquilosada religión de los sacerdotes del templo y de los maestros de la ley. Su mensaje, muy fuerte y severo, proponía un cambio radical en la orientación de la vida: “Tal como está escrito en la profecía de Isaías: mira, yo envío por delante a mi mensajero para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: preparen el camino al Señor, allanen sus senderos, apareció Juan en el desierto bautizando y predicando un bautismo de penitencia para el perdón de los pecados”. [12]

El pueblo pobre era el principal público que escuchaba la predicación del  Bautista, las gentes con mayores esperanzas de redimirse de pobrezas e injusticias, su actividad no se da en la ciudad de Jerusalén sino en el desierto, lugar simbólico en la Biblia para el encuentro con Dios, su vestimenta y sus costumbres austeras son lenguaje de sus prioridades, la nueva vida que viene de Dios, el despojo del poder y de las riquezas, el corazón que se prepara para acoger a aquel que Dios envía para salvar y liberar. El profeta Juan es ícono de la esperanza en Dios, de este Dios que nos toma tan en serio que se implica encarnatoriamente en nuestra realidad e historia con su Hijo, el Verbo que toma como propio lo humano para responder salvíficamente a nuestras permanentes expectativas de sentido.

Adviento 2023: cuántos tiempos como este hemos vivido? ¿Lo asumimos, nos “damos cuenta” de lo que está en juego, o derrochamos esta nueva oportunidad de dar un significado decisivo a nuestra existencia? [13]

Antonio José Sarmiento Nova, S.J.

Bibliografía:

[1] CEPAL-ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD. La prolongación de la crisis sanitaria y su impacto en la salud, la economía y el desarrollo social. En https://www.repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams5d7d5402-188b-4d6a-8d0c-49eec0709554/content FIGUEIRA, Fernando; GALINDO, Luis Miguel; GIAMBRUNO, Cecilia; BLOFIELD, Merike. América Latina ante la crisis del Covid-19. Vulnerabilidad socioeconómica y respuesta social. Comisión Económica para América Latina CEPAL. Santiago de Chile, 2020. ESPINO, Alma; ARENAS SAAVEDRA, Ana Isabel. La crisis por la Covid-19 en Colombia: oportunidad o retroceso para la autonomía económica de las mujeres. En https://www.library.fes.de/pdf-files/bueros/kolumbien/16653.pdf CABALLERO ARGÁEZ, Carlos & MACHADO R., Germán Darío. De la crisis de fin de siglo a la del corona virus. La economía colombiana en el siglo XXI. En Coyuntura Económica: investigación económica y social, volumen L, páginas 15-74. Fedesarrollo. Bogotá, diciembre 2020.

[2] PAPA FRANCISCO. Momento extraordinario de oración en tiempos de epidemia presidido por el Santo Padre Francisco. Atrio de la Basílica de San Pedro viernes 27 de marzo de 2020. En https://www.vatican.va/francesco/es/homilies/2020/documents/papa-francesco_20200327_omelia-epidemia.html

[3] Palabras textuales del Papa Francisco en la citada homilía reflexionando sobre Marcos 4:35- 41, el relato de la tempestad calmada.

[4] ARTEAGA, Félix. La guerra entre Hamás e Israel: larga y dura. En https://www.media.realinstitutoelcano.org/wp-content/uploads/2023/10/la-guerra-entre-hamas-e-israel-larga-y-dura.pdf INSTITUTO ESPAÑOL DE ESTUDIOS ESTRATÉGICOS IEEE. Tierra Santa se estremece de nuevo. En https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_informativos/2023/DIEEEI01_2023_JOSCAS_TierraSanta.pdf OROPEZA FABIÁN, Filiberto. Panorama de la guerra entre Rusia y Ucrania. Center for Global Affairs & Strategic Studies. Universidad de Navarra. Pamplona, 2022. SANAHUJA, José Antonio. Guerras del interregno: la invasión rusa de Ucrania y el cambio de época europeo y global. En https://www.ceipaz.org/wp-content/uploads/2022/07/3.JoseAntonioSanahuja.pdf

[5] VITORIA CORMENZANA, Francisco Javier. Practicar a Dios con vigor y hablar de Él con humildad. En https://www.redicces.org/sv/jspui/bitstream/10972/1293/1/RLT-2003-058-E.pdf ; Proponer hoy la fe cristiana en un mundo injusto y desigual. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 2017. BONHOEFFER, Dietrich. Resistencia y sumisión: cartas y apuntes desde el cautiverio. Editadas por Eberhard Betge. Sígueme. Salamanca, 2001. GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. Otro mundo es posible……desde Jesús. Sal Terrae. Santander, 2012.

[6] 2 Pedro 3: 12-13

[7] CASTILLO, José María. La ética de Cristo. Desclée de Brower. Bilbao, 2005; La humanización de Dios. Trotta. Madrid, 2010.  AGRETTI, Dayse Marianela. La Palabra se hizo carne. La humanidad de Jesús, lugar natal, para pensar a Dios y al ser humano en Adolphe Gesché. Tesis para optar al Doctorado en Teología. Facultad Jesuita de Filosofía y Teología FAJE. Belo Horizonte, 2015. GESCHÉ, Adolphe. Jesucristo (Volumen VI de la colección Dios para Pensar). Sígueme. Salamanca, 2002. URÍBARRI BILBAO, Gabino. La singular humanidad de Jesucristo: el tema mayor de la cristología contemporánea. Universidad Pontificia de Comilla. Madrid, 2008. SESBOUÉ, Bernard. Jesucristo, el único Mediador. Ensayo sobre la redención y la salvación (2 volúmenes). Sígueme. Salamanca, 1990. LLACH, María Josefina. ¿Por qué el sufrimiento de Jesús? ¿Por qué el nuestro? ¿Y su resurrección? ¿Nos salva? En Teología tomo XLVI, número 100, páginas 611-616. Pontificia Universidad Católica Argentina. Buenos Aires, diciembre 2009.

[8] MOLTMANN, Jürgen. El Dios Crucificado. La cruz de Cristo como base y crítica de la teología cristiana. Sígueme. Salamanca, 2010. PAPA BENEDICTO XVI. Discurso del Santo Padre durante la visita al campo de concentración de Auschwitz. Acta Apostolicae Sedis. Ciudad del Vaticano, 28 de mayo de 2006. KITAMORI, K. Teología del dolor de Dios. Sígueme. Salamanca, 1975. METZ, Johann Baptist. Memoria Passionis: una evocación provocadora en una sociedad pluralista. Sal Terrae. Santander, 2007; Por una mística de ojos abiertos: cuando irrumpe la espiritualidad. Herder. Barcelona, 2013. RATZINGER, Joseph & SEEWALD, P. Dios y el mundo: creer y vivir en nuestra época. Una conversación con P. Seewald. Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2002. PACOT, Simone. Evangelizar lo profundo del corazón: aceptar los límites y curar las heridas. Narcea. Madrid, 2018.

[9] Isaías 40: 3-5

[10] 2 Pedro 3: 13-14. ESTEVEZ, Elisa. Habitar las afueras: experiencia de Dios en tiempos de crisis. En Theologica Xaveriana volumen 71, páginas 1-26. Texto presentado por la autora en un evento organizado por el arzobispado de Madrid, “Experiencia de Dios en tiempos de pandemia, 26 de noviembre de 2020. GUTIÉRREZ MERINO, Gustavo. Hablar de Dios desde el sufrimiento del inocente. Sígueme. Salamanca, 2003. ESLAVA GÓMEZ, Adolfo; GIRALDO RAMÍREZ, Jorge (Coordinadores). Pensar la crisis: perplejidad, emergencia y un nuevo nosotros. Universidad EAFIT. Medellín, 2020. MOLLÁ, Darío. Dinámicas de esperanza para una sociedad en crisis. Centro Arrupe Jesuitas. Valencia, 2015. PERAZA, Arturo. De la incertidumbre global a la esperanza ciudadana: construyendo futuro. Lectio Brevis Año Académico 2023-2024 Universidad Católica Andrés Bello, Caracas. En https://www.elucabista.com/wp-content/uploads/2023/10/Lectio-Brevis-Rector-UCAB-2023-2024-revef.pdf

[11] EQUIPO CAHIERS EVANGILE. Liberación humana y salvación en Jesucristo. Verbo Divino. Estella. 1977. ALFARO, Juan. Esperanza cristiana y liberación del hombre. Herder. Barcelona, 1979. SCHYLLEEBECKX, Edward. Cristo y los cristianos. Gracia y Liberación. Cristiandad. Madrid, 1982. CORDOVILLA PÉREZ, Angel. Teología de la Salvación. Sígueme. Salamanca, 2021. PALACIO, Carlos. La salvación en Jesucristo en la reflexión teológica latinoamericana. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1349/1/RLT-2001-053-B.pdf

[12] Marcos 1: 2-4

[13] SIMMEL, Georg. La trascendencia de la vida. En Revista Española de Investigaciones Sociológicas, número 89, páginas 297-313. Centro de Investigaciones Sociológicas. Madrid, 2000. KÜBLER ROSS, Elizabeth. La rueda de la vida. En https://www.index-f.com/lascasas/documentos/lc0040.pdf PAPA JUAN PABLO II. Carta Encíclica Evangelium Vitae El Evangelio de la Vida. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1995. HICK, John. La metáfora del Dios encarnado: cristología para un tiempo pluralista. Abya-Yala. Quito, 2004. TORRES QUEIRUGA, Andrés. Repensar la revelación: la revelación divina en la realización humana. Trotta. Madrid, 2008.

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