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“Después de esto el Espíritu llevó a Jesús al desierto. Allí vivió durante cuarenta días entre las fieras , y fue puesto a prueba por Satanás, y los ángeles le servían”

Comunitas Matutina

Domingo I de Cuaresma. Ciclo B – Febrero 18 de 2024

Lecturas:

  1. Génesis 9: 8-15
  2. Salmo 24: 4-9
  3. 1 Pedro 3: 18-22
  4. Marcos 1: 12-15

 

El ser humano es muy dado a dejarse seducir por “ídolos con pies de barro”. Al decir esto vemos pasar las ideologías de derecha o de izquierda, los clásicos y demasiado “encantadores” dinero, poder, sexo sin amor, sin dignidad, reconocimiento social y “club de aplausos”, también las religiones cuando estas se convierten en instrumentos de alienación y sometimiento, las economías deshumanizantes, los totalitarismos, las mismas personas cuando con ellas no se establecen vínculos liberadores sino cultos al ego, los imaginarios que deforman la percepción y análisis de la realidad y , en general, el universo de fetiches endiosados a los que – cayendo de tentación en tentación – ensalzamos, deponiendo nuestra autonomía y responsabilidad. [1] Continuamente estamos tentados porque esas idolatrías suelen presentarse fascinantes, con estrategias de captación bastante persuasivas. “Sub angelo lucis” las denomina San Ignacio de Loyola: “Propio es del ángel malo, que se forma sub angelo lucis, entrar con el ánima devota y salir consigo. Es a saber, traer pensamientos buenos y santos conforme a la tal ánima justa, y después, poco a poco, procura de salirse, trayendo al ánima a sus engaños cubiertos y perversas intenciones”. [2] Un excelente ejemplo de esta situación es la película “Atracción Fatal” (1987), protagonizada por Michael Douglas[3] y Glenn Close;[4] en esta cinta un hombre casado, con un matrimonio estable y bien logrado, se obnubila con una mujer que lo lleva a cometer los mayores errores de su vida con consecuencias deplorables para su hogar, para él mismo, y para la advenediza. Excelente película para un análisis en clave de discernimiento ético.

Así tenemos un cúmulo de esclavitudes, de hipotecas de la dignidad y de la libertad, negando los dones con los que el buen Dios nos ha dotado para hacer de nosotros narrativas liberadoras. Por eso, la jugada maestra del tiempo de cuaresma es la de un profundo discernimiento que nos lleve a detectar esos ídolos y a desarrollar un proceso interior de transformación, que tradicionalmente designamos con el nombre de conversión.[5] A eso nos orientan los textos de este primer domingo de cuaresma, en particular el escueto relato de Marcos sobre las tentaciones que experimentó Jesús en el desierto.

Miremos como referente lo que nos propone Marcos a propósito de las tentaciones de Jesús: “Después de esto, el Espíritu llevó a Jesús al desierto. Allí vivió durante cuarenta días entre las fieras, y fue puesto a prueba por Satanás, y los ángeles le servían”. [6] Es esencial destacar que el relato es previo al comienzo de la misión pública de Jesús, se retira a hacer “ejercicios espirituales”, a orar y a discernir, y a tomar posición ante Dios, ante sí mismo, ante la realidad, ante los seres humanos a quienes se encamina en su ministerio. Las tentaciones, producto de la popularidad que vivía, como lo destaca el primer capítulo de Marcos, son asedios de poder, de prestigio, de espectacularidad, de fomento al ego. La nota de pie de página de la Biblia de Jerusalén dice al respecto de este relato: “Marcos omite o desconoce el detalle de las tres tentaciones , que Mateo y Lucas deben a otra fuente. La mención de los animales del campo evoca el ideal mesiánico, anunciado por los profetas, de la vuelta a una paz paradisíaca; ver Isaías 11:6-9 , asociada al tema del retiro en el desierto, ver Oseas 2:16. El servicio de los ángeles expresa la protección divina, ver Salmo 91:11-13, texto utilizado aquí mismo por Mateo 4:6”. Si leemos las entrelíneas del texto sabremos destacar la sofisticación de la tentación, esa es su malicia fundamental, fascinar con el falso paraíso de una libertad autorreferencial.

Llamamos la atención sobre lo siguiente: no nos extrañe ver y sentir a Jesús “tentado por Satanás”, él es la encarnación de Dios, la humanidad de Dios, en cuanto humano experimenta el acoso del mal espíritu, que con seguridad debió ser muy intenso y agresivo. Tengamos presente que con este relato el evangelista está marcando la pauta determinante de la misión del Señor, una soberanía total, un ejercicio de libertad ante las propuestas “diabólicas”; [7] “semejante a nosotros en todo, menos en el pecado”: “Pues no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, ya que ha sido probado en todo como nosotros, excepto en el pecado”. [8]

Fijémonos en la libertad de Jesús,[9] para quien el absoluto es Dios mismo, de cuya naturaleza él participa, y examinemos nuestro ser en esta clave de libertad-responsabilidad, identificando en riguroso discernimiento aquellas idolatrías y fetichismos que nos alienan y desposeen de lo más íntimo de nosotros mismos. [10] La conversión, que es la sustancia de la más rigurosa responsabilidad de parte nuestra ante Dios y ante el prójimo, no se queda en unas emotividades momentáneas, en unas prácticas piadosas más exteriores que interiores; ella es un giro radical de la existencia, un movimiento racional y afectivo hacia Dios, el Dios de la mística cristiana, no el lejano e inaccesible, a menudo también convertido en fetiche, sino el que se revela en Jesucristo y nos seduce, nos enamora, para provocar en nuestro ser – con el concurso de nuestra libertad – la nueva humanidad, la que desenmascara tentaciones, la que advierte lo frágil de nuestra condición, la que experimenta una indigencia radical y, en cuanto tal, necesidad de esa totalidad avasalladora y liberadora del amor de Dios.

La libertad de Jesús no es “llevar la contraria” al orden establecido, ella hace parte fundamental de su condición mesiánica. El ser MESÍAS lo hace libre y liberador, en él se relativizan todos los absolutos que los humanos “inventamos” para sofocar las exigencias éticas inherentes a la responsabilidad de ser libre. [11] Su condición divina interviene salvíficamente para rescatarnos de todo lo que nos hace esclavos, por eso él mismo toma postura radical ante el acoso del mal, y marca de esa manera un estilo de ser Mesías.

El relato de las tentaciones en el desierto es programático para el tiempo de cuaresma , de allí surgen cuestiones de fondo para nuestro estilo de vida, si nos reducimos a las prácticas tradicionales de este tiempo – abstenerse de ciertos alimentos, dar limosna a los pobres y hacer alguna penitencia fuera de lo común – y con eso calmar la conciencia, o si – mejor, en la clave maximalista del amor a Dios – nos dejamos interpelar por El mismo y entramos en un tiempo de revisión densa de nuestras motivaciones, prioridades, valores, actitudes, conductas, de tal manera que lo que resulte del período cuaresmal sea un giro radical de nuestra existencia “en modo teologal-cristocéntrico”, sin olvidar que este proceso es primero iniciativa gratuita de Dios, seguida de nuestra libre acogida del don que allí se nos ofrece.

Lo que enseñan las dos lecturas primeras de este domingo, la alianza de Yavé con Israel en el texto de Génesis, y el quehacer salvífico de Jesús según la 1 carta de Pedro, son complemento extraordinario de esta parábola de la libertad. Dios opta por el ser humano, por nosotros, para que seamos libres: “Dios también les dijo a Noé y a sus hijos: miren, yo voy a establecer mi alianza con ustedes y con sus descendientes y con todos los animales que están con ustedes y que salieron del arca; aves y animales domésticos y salvajes, y con todos los animales del mundo. Mi alianza con ustedes no cambiará: no volveré a destruir a los hombres y animales con un diluvio. Ya no volverá a haber otro diluvio que destruya la tierra”. [12] Vale decir, que la decisión de Dios es una apuesta total por la plenitud del ser humano y de la naturaleza, la reiterada casa común en la que el papa Francisco nos insiste tan frecuentemente. Dios elige ser un Dios liberador, el diluvio fue una consecuencia de las idolatrías, del dejarse seducir por los “encantos malignos” del poder, de la falsa religiosidad, de la injusticia, del desordenar la armonía original de la creación, pero Él no se echa para atrás y mantiene vigente su promesa de salvación. ¿Cómo responde esta actitud teologal a este mundo polarizado, en el que el capricho de los poderosos, la sociedad de consumo, los halagos del ego, las arrogancias sin cuento en las que nos embarcamos, pulverizan nuestra libertad?

Jesús, con su muerte cruenta, con su anonadamiento liberador, somete las tentaciones, las rupturas con Dios, que eso es el pecado, y los absolutos de todo tipo: “Porque Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados, una vez para siempre. Él era inocente, pero sufrió por los malos, para llevarlos a ustedes a Dios. En su fragilidad humana murió; pero resucitó con una vida espiritual , y de esta manera fue a proclamar su victoria a los espíritus que estaban presos”. [13] El Señor Jesús, desposeído de toda vanagloria, escarnecido y humillado, es la mayor crítica que se ha dado en la historia contra todos los absolutos que ensalzamos y que casi siempre se vuelven en contra nuestra. En él se revela el Dios definitivo que desarma todas las arrogancias de la humanidad. ¡Esa es la apasionante maravilla de la libertad cristiana![14]

Colofón: en el ministerio pastoral de cuaresma debemos hacer una formación pedagógica sobre las prácticas propias de este tiempo – ayunos, penitencias, abstinencias, limosnas – para que su espíritu no muera en formalidades exteriores.

[1] RUIZ PEREZ, Francisco José. Las idolatrías redivivas. En Proyección número 46, páginas 305-316. Facultad de Teología de Granada, 1999. AUTORES VARIOS. La lucha de los dioses. Departamento Ecuménico de Investigaciones DEI. San José de Costa Rica, 1980. HOBBES, Thomas. Leviatán. Fondo de Cultura Económica FCE. Ciudad de México, 1980. MARION, Jean Luc. El ídolo y la distancia. Sígueme. Salamanca, 1999. RUBIO GIL, Ángeles & SAN MARTÍN PASCAL, María Ángeles. Subculturas juveniles: identidad, idolatrías y nuevas tendencias. En https://www.injuve.es/sites/default/files/Revista96_11.pdf LIPOVETSKY, Gilles. El imperio de lo efímero: la moda y su destino en las sociedades modernas. Anagrama. Barcelona, 1987. SOBRINO, Jon. Ateísmo e idolatría en el pensamiento de Juan Luis Segundo, SJ. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/47263793.pdf CARVAJAL BLANCO, Juan Carlos. ¿Cómo hacer presente a Dios en tiempos de idolatría? En Teología y Catequesis número 100; páginas 35-106. Universidad Eclesiástica San Dámaso. Madrid, 2006. VILLAGRÁN MEDINA, Gonzalo. En la crisis del compromiso comunitario: la idolatría del dinero. En https://www.sanisidoro.net/wp-content/uploads/2021/11/Volumen-IV-29.pdf HORNEY, Karen. La personalidad neurótica de nuestro tiempo. Paidós. Barcelona, 1981.

[2] SAN IGNACIO DE LOYOLA. Ejercicios Espirituales, número 332; Regla IV de discernimiento de espíritus para la segunda semana de los Ejercicios Espirituales. San Pablo. Madrid, 1996; página 186.

[3] Actor norteamericano, nacido en 1944, con dos premios Oscar en su carrera. ES hijo del también célebre actor Kirk Douglas.

[4] También reconocida actriz norteamericana, nacida en 1947. Premiada con muchas distinciones y con ocho nominaciones al Oscar.

[5] ALONSO, Juan. Conversión y hombre nuevo: teología de la conversión en San Pablo. En Scripta Theologica número 41; páginas 47-84. Universidad de Navarra. Pamplona, 2009. SCHULTE, R. La conversión (metanoia) inicio y forma de la vida cristiana. En FEINER, Joseph & LÖHER, Magnus. Mysterium Salutis: Manual de Teología como Historia de Salvación (volumen V); páginas 109-205. Cristiandad. Madrid, 1984. LORDA, Juan Luis. Antropología Bíblica: de Adán a Cristo. Palabra. Madrid, 2005. ALAIZ, Atilano. La conversión de los buenos. San Pablo. Madrid, 1993.CASAS RAMÍREZ, Juan Alberto. La conversión como condición de posibilidad del seguimiento del Señor en el Evangelio de Marcos. En Cuestiones Teológicas volumen 40; páginas 127-146. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, 2013. INTROVIGNE, Massimo. El hecho de la conversión religiosa. En Scripta Theologica volumen 42; páginas 359-383. Universidad de Navarra. Pamplona, 2010.

[6] Marcos 1: 12-13

[7] No se olvide que la etimología de “diabólico” es lo que divide, lo que fractura la unidad interior del ser, lo que presenta como atractivas realidades que terminan destruyendo al ser humano.

[8] Hebreos 4: 15.

[9] DUQUOC, Christian. Jesús, hombre libre. Sígueme. Salamanca, 1989. JUSTO, Emilio J. La libertad de Jesús. Sígueme. Salamanca, 2014. VON BALTHASAR, Hans Urs. La misión como criterio del conocimiento y de la libertad de Jesús; en IDEM Teodramática, volumen 3; páginas 180-189. Encuentro. Madrid, 1995. SOBRINO, Jon. Jesucristo Liberador. Trotta. Madrid, 1999. GUERRA, Santiago. Jesús, hombre libre. En https://www.revistadeespiritualidad.com/upload/pdf/216.articulo.pdf AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. La mirada de Jesús sobre el poder. En Teología y Vida, volumen 55, número 1; páginas 83-104. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, marzo 2014.

[10] CAFFARRA, Carlo. La libertad humana en la concepción cristiana. El origen y el destino de la libertad. En Metafísica y Persona, año 3, número 5; páginas 11-25. Universidad de Málaga & Universidad Autónoma del Estado de Puebla UPAEP. Málaga; Puebla, enero-junio 2011. LOBATO, Abelardo. La filosofía cristiana de la libertad. En Sapientia, volumen XXXIV, páginas 285-302. Pontificia Universidad Católica Argentina. Buenos Aires, 1979. KÜNG, Hans. La libertad del cristiano. Herder. Barcelona, 1974. HAAG, Herbert. El problema del mal. Herder. Barcelona, 1981. LEWIS, C.S. El diablo propone un brindis y otros ensayos. Rialp. Madrid, 1992. RAHNER, Karl. La gracia como libertad. Herder. Barcelona, 2008.

[11] FROMM, Erich. El miedo a la libertad. Paidós. Barcelona, 1978. MILL, John Stuart. Sobre la libertad. Alianza Editorial. Madrid, 1979. BURGGRAF, Juta. Libertad vivida con la fuerza de la fe. Rialp. Madrid, 2006. DÍAZ PEDROCHE, Montse. . La vida humana como proyecto: libertad y valores. En https://www.montsepedroche.files.wordpress.com/2018/02/tema-3_4eso.pdf ZANOTTI, Gabriel J. El libre albedrío y sus implicancias lógicas. En https://www.eseade.edu.ar/files/Libertas/48_5_Zanotti.pdf MORIN, Edgar. Antropología de la Libertad. En https://www.academia.edu/10379270/Antropologia_de_la_libertad POLO, Leonardo. Persona y libertad. Eunsa. Universidad de Navarra. Pamplona, 2007. BUGANZA, Jacob. Sobre el sentido moral de la libertad. En Tábano número 12; páginas 47-59. Pontificia Universidad Católica Argentina. Buenos Aires, 2016.TAYLOR, Charles. La libertad de los modernos. Amorrortu. Madrid, 2005. COMBLIN, Joseph. La libertad cristiana. Sal Terrae. Santander, 1992.

[12] Génesis 9: 8-11.

[13] 1 Pedro 3: 18-19

[14] PAPA FRANCISCO. Mensaje del Santo Padre para la cuaresma 2024. A través del desierto Dios nos guía a la libertad. En https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/20231203-messaggio-quaresima2024.html CABESTRERO, Teófilo. Pero la carne es débil. Antropología de las tentaciones de Jesús y de nuestras tentaciones. Desclée de Brower. Bilbao, 2007. LUCIANI, Rafael. El mesianismo asuntivo del Hijo del Hombre. Reflexión a la luz de la teología contemporánea. En Theologica Xaveriana volumen 68, número 186; páginas 1-30. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2018.

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