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“Entonces Jesús le contestó: Mujer, qué fe tan grande tienes. Que se cumplan tus deseos”

Comunitas Matutina

Domingo XX del tiempo ordinario. 20 de agosto de 2023

Lecturas:

  1. Isaías 56: 1-7
  2. Salmo 66
  3. Romanos 11: 13-15 y 29-32
  4. Mateo 15: 21-28

 

Crecen en nuestros días las fobias contra lo diverso: homofobia, xenofobia, múltiples aversiones “justificadas” por la supremacía de una pretendida superioridad étnica, económica, política, religiosa. Evidencia destacada de esta problemática la encontramos en el fenómeno migratorio de colectivos que se desplazan de países tradicionalmente afectados por la pobreza y por la violencia hacia regiones del primer mundo, donde aspiran a mejores condiciones de vida. Sin embargo, muchos de los gobiernos de estas naciones, no pocos de sus ciudadanos, acrecientan su odio por lo diferente, con la argumentación de sus intereses venidos a menos por la “invasión” de legiones de pobres y desplazados. [1] Lo vivimos en Colombia con el flujo constante de prójimos venezolanos, y lo viven Europa occidental y Estados Unidos con nutridas  poblaciones africanas y otras, procedentes de Siria, Afganistán, Paquistán, entre otros lugares del planeta, en los que las posibilidades de vivir con dignidad son cada vez más precarias. A muchos de nuestros compatriotas colombianos se les olvida que cuando Venezuela tuvo un gran desarrollo económico gracias a la industria del petróleo muchos de los nuestros migraron a esa nación y encontraron allí reconocimiento, acogida, trabajo y medios económicos para el digno sustento de sus familias.

El etnocentrismo, la deplorable doctrina de la seguridad nacional que revive con modelos diversos, según los gobernantes de turno en Estados Unidos y Europa; el elitismo religioso-moral de los grupos creyentes que se sienten administradores exclusivos – y excluyentes – del favor de Dios; la prepotencia de los grupos económicos desconocedores del humanismo y de la solidaridad; la violencia de género , el maltrato a los que se ven como “distintos”, también el ensimismamiento sociocultural, con detrimento de la acogida y apertura a los que vienen a nuestro entorno buscando protección y solidaridad, son las más notables evidencias de la discriminación que afecta gravemente la dignidad humana y habla pésimamente de sus protagonistas y gestores. [2]

Las lecturas de este domingo nos ponen ante una exigencia radical del cristianismo original, el propio de Jesús, el vivido por las comunidades primitivas, es la conciencia y la experiencia de que la intención salvadora de Dios no se reduce a tal o cual pueblo elegido, a tal o cual congregación de creyentes, a tal o cual elite de perfectos, a tal o cual grupo racial o ideológico, porque lo propio de esta novedosa condición se evidencia en un Dios que es para todos los seres humanos, sin excepción, un Dios apasionante que se explicita en la pluralidad y en la diversidad de la condición humana. [3] Dios no le pertenece en exclusiva a ninguna religión, a ninguna sociedad, a ninguna etnia. El ser de Dios se vuelca amorosamente sobre toda la humanidad, en El se someten a crítica todas las exclusiones surgidas del pecado de unos pocos en contra de muchos otros, clarísimo desacato al deseo incluyente del Señor. En la acción salvadora y liberadora de Jesús hay una clara intención de universalidad y de acogida a todos los humanos, sin distinciones o clasificaciones excluyentes.

Así, veamos lo que nos plantean la primera lectura, del profeta Isaías, y el texto de Mateo, relato del encuentro de Jesús con la mujer cananea, una extranjera. Al regresar del exilio que vivieron los israelitas en Babilonia, cautividad que duró un poco más de cincuenta años, los discípulos del profeta Isaías, empeñados en una renovación espiritual profunda, proponen a este nuevo Israel que deje atrás su exclusivismo religioso-nacionalista para que se abra a los valores de la universalidad, animando a  promover la gran causa de la justicia que acoge sin distingos a todos los seres humanos. Es sabido que el pueblo de Israel se sentía el concesionario absoluto de Dios, en sus creencias no estaba el reconocimiento de la validez de los caminos religiosos distintos del propio. Su visión de la relación con Dios les hacía sentirse únicos y superiores. [4]

Las palabras de la primera lectura de este domingo pertenecen al llamado Tercer Isaías, texto que se caracteriza por su visión universal de la salvación : “A los extranjeros que se hayan dado al Señor, para servirlo, para amar al Señor y ser sus servidores, que guarden el sábado sin profanarlo y perseveren en mi alianza, los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración; aceptaré sobre mi altar sus ofrendas, porque mi casa es casa de oración, y a mi casa la llamarán todos los pueblos casa de oración”. [5]

Cada pueblo sólo puede ser superior a sí mismo en cada momento de la historia, un saludable sentido ético no puede admitir superioridades violentas y aniquilantes. La genuina superioridad consiste en transformar esas decadentes tendencias en una conciencia de sus propias potencialidades de apertura universalista y de esfuerzo de comunión. El nuevo templo de Jerusalén, como símbolo de la esperanza del pueblo liberado, debía convertirse en una institución que animara los procesos de integración universal, abierta a todos los creyentes en el Dios de la justicia y del amor, cuya genuina religión tiene su raíz en el respeto por todos, preferentemente por los más débiles y excluídos, también por los diferentes y sus enriquecedoras diferencias y manifestaciones de pluralidad.

Desafortunadamente el entusiasmo renovador de los profetas que promulgaban este mensaje no tuvo eco suficiente y se quedó en el aire como un ideal lejano. Y el templo siguió siendo el fortín de los poderosos y explotadores del pueblo humilde, el lugar donde almacenaban sus riquezas mal habidas. Por eso, siglos más tarde, tiene lugar esa escena paradigmática en la que Jesús arroja con violencia a los mercaderes que hacían su agosto en el lugar sagrado y los fustiga con palabras de gran severidad: “Llegaron a Jerusalén y, entrando en el templo, se puso a echar a los que vendían y compraban en el templo, volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas, y no dejaba a nadie transportar objetos por el templo. Y les dijo: está escrito, mi casa será casa de oración y ustedes la han convertido en guarida de bandidos”. [6] Este enfrentamiento tiene la intención de devolver al templo su significación de baluarte de la justicia y de acogida gratuita a todos los que se acercaban al lugar. [7]

En ese proceso de ruptura con la decadencia del templo y con la élite que lo manipulaba se enmarca el episodio de la mujer cananea, que nos propone el evangelio de este domingo. Jesús se había retirado hacia una región extranjera, Tiro y Sidón, no muy lejana de Galilea. Las fuertes presiones del poder central judío imponían grandes limitaciones a la actividad misionera de Jesús. Su obra en favor de los pobres, enfermos y marginados, encontraba gran resistencia porque abría el horizonte y ponía en crisis el exclusivismo religioso judío.

El encuentro con la mujer cananea, doblemente marginal por su condición de mujer y de extranjera, transforma todos los paradigmas con los que Jesús interpretaba su misión. [8] Es una escena dura que nos sorprende bastante porque al comienzo Jesús se muestra displicente ante la insistente mujer que clamaba por la curación de su hija: “Desde allí se marchó a la región de Tiro Y Sidón. Una mujer cananea de la zona salió gritando: Ten compasión de mí, Señor, hijo de David!, mi hija es maltratada por un demonio. El no respondió una palabra. Se acercaron los discípulos y le suplicaron: despídela, que viene gritando detrás de nosotros. El contestó: He sido enviado solamente a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”. [9]

Los discípulos, movidos más por la impaciencia que por la compasión, median ante Jesús para poner fin a los ruegos de la mujer. El evangelista, entonces, pone en boca de Jesús una respuesta típica de un predicador judío: “Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”. [10] La mujer, haciendo a un lado prejuicios raciales y religiosos, corta el camino a Jesús y lo obliga a dialogar, “catequiza” a Jesús, la sorpresa suya es grande cuando constata en ella una fe que contrastaba con la incredulidad y escepticismo de sus paisanos judíos, tan presumidos de su pretendida superioridad religiosa. Con este incidente, Jesús comprende que no puede excluír a los auténticos creyentes, los que saltan con convicción los límites de tal o cual religión para acceder al Dios de la solidaridad y de la justicia: “Entonces Jesús le contestó: Mujer, qué fe tan grande tienes. Que se cumplan tus deseos. Y la hija quedó curada en aquel momento”. [11]

También hoy se dan marcadas exclusiones y actitudes de proscripción y desconocimiento de la pluralidad de creencias, se castiga y se condena a muchos porque son “distintos” en sus convicciones, en su cultura, en su sensibilidad espiritual, en su sexualidad, en su condición socioeconómica, en su raza, incluyendo actitudes de estas en muchos ambientes que se dicen cristianos. La misión de Jesús trasciende fronteras y reconoce como objetivo suyo el acoger con misericordia y solidaridad a todo ser humano que busca ser reconocido en su dignidad para reintegrarlo en la dignidad que le han quitado tantos anatemas y exclusiones. [12]

Bibliografía:

[1] NAIR, Sami. Refugiados: frente a la catástrofe humanitaria una solución real. Crítica. Barcelona, 2017. LUCAS, Javier de. Mediterráneo: el naufragio de Europa. Tirant lo Blanch. Barcelona, 2015.   BAUMAN, Zygmunt. Extraños llamando a la puerta. Paidós. Barcelona, 2013.  CASTELLANO, Nicolàs.  Me llamo Adou: la verdadera historia del niño de la maleta que conmovió al mundo. Planeta. Barcelona, 2017.  ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL  DE MIGRACIONES OIM NACIONES UNIDAS. Informe sobre las migraciones en el mundo 2022. OIM. Ginebra, 2021. ORGANIZACIÓN  INTERNACIONAL DE MIGRACIONES OIM NACIONES UNIDAS. Tendencias recientes de la migración en las Amèricas. OIM. Buenos Aires, 2022. VILLENA DEL CARPIO, David Fernando & ANNONI, Danielle. Rechazo a los refugiados: políticas de los estados para combatir los flujos de refugiados y responsabilidad de proteger. En https://www.scielo.org.co/pdf/prole/v19n38/v19n38a04.pdf PRIES, Ludger. Entre la bienvenida y el rechazo: la crisis de los refugiados en Europa. En https://www.scielo.org.mx/pdf/polis/v14n2/2594-0686-polis-14-02-71.pdf  GARCÌA ARIAS, Manuel Felipe & RESTREPO PINEDA, Jair Eduardo. Aproximaciòn al proceso migratorio venezolano en el siglo XXI. En https://www.scielo.org.co/pdf/hall/v16n32/1794-3841-hall-16-32-63-82.pdf

[2]  FREDRICKSON, George M.  La supremacía blanca: un estudio comparativo de la historia de América y Sudáfrica. Oxford University Press, 1982.  TORTOSA BLASCO, Josè Marìa. Para comprender al diferente. En https://www.rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/2889/1/Para%20comprender%20al%20diferente.pdf APPADURAI, Arjun. El rechazo de las minorías: ensayo sobre la geografía de la furia. Tusquets. Barcelona, 2007. ROCAMORA GARCÌA-VALLS, Pedro. Psicologìa social de la exclusión. En Anales de la Real Academia de Doctores de España, volumen 12, páginas 141-171. Madrid, 2008. DE LAS CASAS, Fray Bartolomè. Brevìsima relación de la destrucción de las Indias. Sarpe. Madrid, 1986. CORTINA, Adela. Aporofobia: el rechazo al pobre. Un desafío para la democracia. Paidòs. Barcelona, 2017. RONQUILLO, Vìctor. Nosotros, los otros: las distintas caras de la discriminación. Ediciones B. Mèxico, 2011.

[3] LUGO GARCÎA, Hèctor Eduardo. Universalidad de la salvación y teología incluyente. En Theologica Xaveriana número 138, páginas 183-192. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotà, 2001. POLANCO, Rodrigo. La Iglesia y la universalidad de la salvación en el cristianismo. En Teologìa y Vida volumen XLIV, páginas 423-443. Pontificia Universidad Catòlica de Chile. Santiago, 2003. DUPUIS, Jacques. Jesucristo al encuentro de las religiones. Paulinas. Madrid, 1991. TORRES QUEIRUGA, Andrès. Diàlogo de las religiones y autocomprensiòn cristiana. Sal Terrae. Santander, 2005. VOLF, Miroslav. Exclusiòn y acogida. Una exploración teológica de la identidad, la acogida y la reconciliación. Clie. Barcelona, 2022. ALEGRE, Xavier y Autores Varios. Universalidad de Cristo. Universalidad del pobre. Sal Terrae. Santander, 1995.

[4] RAMIS DARDER, Francesc. Isaìas 40-66. Comentarios a la Nueva Biblia de Jerusalèn. Desclèe de Brower. Bilbao, 2017. GUERRERO PÈREZ, Alberto. Culto y justicia en el Tercer Isaìas y su repercusión en el Nuevo Testamento. Trabajo de grado para optar al título de Magister en Teologìa. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotà, 2011. BLENKINSOPP, Josep. El libro de Isaìas 56-66. Sìgueme. Salamanca, 2017. JANTHIAL, Dominic. El libro de Isaìas o la fidelidad de Dios a la casa de David. Verbo Divino. Estella, 2015. LOZA VERA, Josè. Introducciòn al profetismo: Isaìas. Verbo Divino. Estella, 2015. BERGES, Ulrich. Isaìas: el profeta y el libro. Verbo Divino. Estella, 2011.

[5] Isaías 56: 6-7

[6] Marcos 11: 15-17

[7] AGUIRRE MONASTERIO; Rafael. La mirada de Jesùs sobre el poder. En https://www.scielo.cl/pdf/tv/v55n1/art05.pdf  GIL ARBIOL, Carlos. El Dios de Jesùs y las fronteras culturales y religiosas. En Cuestiones Teològicas volumen 44 nùmero 102, páginas 453-467. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellìn, julio-diciembre 2017. PEREZ ANDREO, Bernardo. La revolución de Jesùs. PPC. Madrid, 2018.

[8] SCHIPANI, Daniel S. Jesùs y la mujer cananea: el cuidado pastoral con las personas “extrañas”. En https://www.menonitas.org/publicaciones/ncpp/NCPP%20Cap%2002.pdf  LOPEZ, Mariola. Ensanchar la mesa: una mujer cananea. En https://www.vidadelacer.org/images/documentos/3.-%20Ensanchar%20la%20mesa%20la%20mujer%20cananea.pdf  SHELBY SPONG, John. La mujer cananea o los prejuicios. En https://www.johnshelbyspong.es/paginas/Mateo/30%20-%20La%20mujer%20cananea%20Olos%20prejuicios.pdf CORPAS DE POSADA, Isabel. De la exclusión a la inclusión. En https://vidanuevadigital.com/blog/de-la-exclusion-a-la-inclusion/

[9] Mateo 15: 21-24

[10] Mateo 15: 24

[11] Mateo 15: 28

[12] ESPEJA, Jesùs. Jesùs de Nazaret: la mìstica de una sociedad fraterna. Ediciones HOAC. Madrid, 2020. URÌBARRI BILBAO, Gabino. La mìstica de Jesùs: desafío y propuesta. Sal Terrae. Santander, 2017. POPLUTZ, Uta. Jesùs como persona que traspasa fronteras. En https://www.seleccionesdeteologia.net/assets/pdf/220_07.pdf  GROODY, Daniel C. El Dios de la frontera: una teología de la migración y el camino humano. En https://www.dioscaminaconsupueblo.files.wordpress.com/2013/07/el-dios-de-la-frontera.pdf

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