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“Entonces les replicó: paguen al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”

Comunitas Matutina

Domingo XXIX Ordinario – 22 de octubre de 2023

Lecturas:

  1. Isaías 45: 1-6
  2. Salmo 95: 1-10
  3. 1 Tesalonicenses 1: 1-5
  4. Mateo 22: 15-21

Dios y la relación que la humanidad tiene con El no pueden utilizarse para justificar tal o cual determinación política, tal o cual ordenamiento jurídico de la sociedad, tal o cual ideología, incluso de tipo religioso, porque ningún poder humano es absoluto. Estos tienen sentido cuando se orientan a la construcción del bien común y a la promoción de la dignidad de todos los integrantes de una sociedad, al respeto de sus derechos, sin establecer superioridad de unos sobre otros. La Buena Noticia de Jesús  tiene implicaciones decisivas en la perspectiva de la dignidad humana, [1] de los derechos de todos los miembros de una comunidad y de la configuración de la misma ordenada a la justicia, al reconocimiento de lo que a todos corresponde en ejercicio de esa condición. El mensaje cristiano no se casa con ningún modelo político ni puede convertirse en soporte de ningún régimen. Esta afirmación es indispensable para su independencia profética y para la libertad que requieren el anuncio y ejercicio del programa de Jesús.

Desde la óptica del reino de Dios y su justicia se pueden valorar los diversos sistemas sociopolíticos, se confronta igualmente el ejercicio del poder, se hace un análisis crítico sobre sus ejecutorias y se insta a quienes lo detentan para que todo su quehacer esté orientado a la construcción de comunidades incluyentes, solidarias, promotoras de la equidad. Por estas razones, el evangelio no se matricula en ninguna ideología o colectividad partidista, ni de derecha ni de izquierda. Lo suyo es la constante afirmación de la dignidad del ser humano en nombre del amor creador de Dios: “Dijo Dios: Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra; que manden en los peces del mar y en las aves del cielo, en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todos los reptiles que reptan por la tierra. Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, macho y hembra los creó”. [2] La Palabra de este domingo nos brinda lúcidas orientaciones sobre la postura cristiano-eclesial ante el mundo del poder político.

El ser humano, que es imagen de Dios, sólo es para Él y para el prójimo, no se pueden hipotecar su libertad y sus derechos a ningún sistema de poder. A este propósito se orienta la encíclica del Papa Francisco “Fratelli Tutti”, sobre la amistad y la fraternidad social. [3] El Papa Francisco tiene una gran sensibilidad humanista y social, continuamente expresa su inquietud ante las injusticias de algunos modelos políticos, también se manifiesta sobre la economía que descarta a millones de seres humanos, clama por la migración forzada a la que se ven sometidos muchos pobladores de países donde las condiciones de supervivencia son bastante frágiles. Su voz profética canaliza las demandas de los pobres de la tierra, a las inmensas multitudes a quienes los sistemas político-económicos niegan una digna participación en los bienes básicos de sustento y seguridad. La suya es una llamada legítima a valorar los modelos de poder vigentes en la actualidad, si cumplen o no cumplen su razón de ser como constructores del bien común y de la justicia debida a cada ser humano confiado a su protección. El magisterio de Francisco se inscribe en el de los papas del siglo XX que en diversos momentos de su ministerio han intervenido para llamar la atención sobre el reconocimiento debido a los más pobres del planeta y sobre la urgente reforma de unas estructuras que no se compadecen con las más elementales exigencias de la dignidad humana. [4] También las nuevas tendencias de la teología, inspiradas en los lineamientos del Concilio Vaticano II, han hecho un trabajo muy significativo de aportes en materia de reivindicación social a las poblaciones vulnerables, vinculando la coherencia en el ejercicio de la fe con la práctica de la justicia. [5]

En este contexto entendemos y asumimos la frase contundente de Jesús en el evangelio de hoy: “Paguen  al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. [6] Así responde Jesús a un grupo de fariseos que, de modo capcioso, le interrogan sobre la licitud del pago de los impuestos: “Entonces los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra. Así que enviaron a sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza, y que no te importa de nadie, porque no miras la condición de las personas. Dinos, pues, qué te parece: ¿es lícito pagar tributo al César o no? Mas Jesús, adivinando su malicia, dijo: ¿hipócritas por qué me tientan?”. [7]

Miremos cómo nos orienta la primera lectura en esta misma línea. Es del llamado “Segundo Isaías”, conocido como el profeta de la consolación. Elemento constante de su ministerio son sus palabras fuertes que confrontan con mucha severidad a los israelitas, pero que al final son portadoras de ánimo, esperanza, deseo de vivir, certeza de la intervención salvadora y liberadora de Dios en su historia, denuncia de la injusticia de las naciones y promesa de recompensas para los más débiles del mundo.

Yahvé habla a Ciro, rey de Persia, que no conoce a Dios, para confiarle la misión de liberar a su pueblo de la opresión y de la injusticia. El no conocer a Dios no es impedimento para participar de su acción liberadora. Un no judío sirve de mediación adecuada para la actuación de Dios, afirmación totalmente inusitada en el contexto del Antiguo Testamento, como vislumbrando la universalidad de la voluntad salvadora de Yahvé, el ir más allá de las fronteras en búsqueda de todos los seres humanos: “El Señor consagró a Ciro como rey, lo tomó de la mano para que dominara las naciones y desarmara los reyes”, [8]“Yo soy el Señor, no hay otro; fuera de mí no hay Dios. Yo te he preparado para la lucha sin que tú me conocieras, para que sepan todos de oriente a occidente, que fuera de mi no hay ningún otro. Yo soy el Señor, no hay otro”. [9]

Una afirmación monoteísta como la anterior no procede de un Dios mezquino, celoso, egoísta, que no admite divinidades rivales. El Dios único es para que el ser humano sea único, libre de idolatrías y de esclavitudes, sólido en la conciencia y vivencia de su dignidad. La libertad que procede de Dios es la alternativa que emancipa a la humanidad de sometimientos y servidumbres. La lucha feroz de los profetas bíblicos en contra de las tentaciones idolátricas de Israel nace de su pasión por la dignidad del ser humano, para que esta no sea prostituida por los poderes del mundo. [10]

El evangelio de Mateo propuesto para este domingo es un texto sobre el que se han hecho interpretaciones distorsionadas. Su verdadero contexto es un ambiente social en el que se divinizaba y absolutizaba al emperador de Roma. El fragmento que se proclama hoy forma parte de una serie de controversias entre Jesús, los fariseos y otros grupos judíos, sobre asuntos como los impuestos debidos al César, la resurrección de los muertos, el mandamiento principal de la ley.

El telón de fondo es la profunda y consistente libertad de Jesús ante la ley romana y ante la institución religiosa del judaísmo Bajo el tema del tributo, una realidad que sufrían también las primeras comunidades cristianas, también las judías, en el régimen tiránico del imperio romano, el pueblo vive las consecuencias de una monarquía que exprime a los pobres para sostener su estructura. [11] Los más pobres son los que padecen con mayor rigor esta política fiscal, porque la tasa impositiva recaía sobre los que trabajaban la tierra: el eterno drama de la injusticia de unos poderosos en contra de los débiles. El emperador de Roma cargaba sobre sí el influjo del mundo religioso de Egipto y de Grecia. La relación de los romanos con estos dioses era parte de su cotidianidad, el emperador era para ellos un dios, Roma era una teocracia.

Para las comunidades cristianas que entendían y vivían a Dios como Padre-Abba, misericordioso y compasivo, solidario con la humanidad, incondicional en sus manifestaciones de amor, era inaceptable esa identificación del emperador con una divinidad y la consideraban definitivamente alienante. Por esto se enfrentan a la religión oficial y se afianzan en su vida comunitaria centrada en la persona de Jesús, y referida al Padre y a todos los hermanos. Cuando Jesús dice taxativamente: “Pues den al emperador lo que es del emperador, y a Dios lo que es de Dios”, [12] estas comunidades dejan ver que no les convence en lo más mínimo la pretendida divinidad del emperador, porque para ellos el verdadero Dios se manifiesta en el amor, en la justicia, en la igualdad, en el servicio fraterno, en la práctica de la solidaridad.

En la actualidad no hay emperadores que se presenten como Dios, pero sí hay estructuras sociales, políticas, económicas, incluso religiosas, que están muy lejos de reflejar la comunión entre los hermanos, con afán de unos por dominar a otros, con ejercicios de poder que no se interesan por el bien común, con violencias y manipulaciones del hombre por el hombre. “Dar a Dios lo que es de Dios” es que se escuche a Jesús, que se acoja su buena noticia, que se acepte el mensaje del reino, que se lleve una vida según las bienaventuranzas, que se adopte una actitud de conversión, que se ponga término al raquitismo espiritual y religioso, que no se sacrifique la dignidad del ser humano en aras de poderes opresores, que se reivindique a los humillados y ofendidos. [13]

La comunidad cristiana que dio origen a este evangelio sacó de aquí consecuencias muy prácticas, defiende la primacía de la humanidad sobre poderes y legislaciones, y a estos los confrontan para que se dediquen con responsabilidad y empeño a la construcción del bien común, sin pretensiones de absolutizarse. El Dios que Jesús nos revela es el gran protagonista de la liberación de toda tutela, el gran experto en seres humanos libres, como Jesús, el modelo de la nueva humanidad.

Bibliografía:

[1] SARDIÑAS IGLESIAS, Loida Lucía. Dignidad humana: concepto y fundamentación en clave teológica latinoamericana. Universidad de Santo Tomás USTA. Bogotá, 2019.  COSTADOAT, Jorge. La libertad de Cristo. En Teología y Vida volumen XL, páginas 110-134. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago de Chile, 1999. LARRÚ, Juan de Dios. La Iglesia, el lugar de la libertad. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2019. LORD ACTON. Ensayos sobre la libertad y el poder. Unión Editorial. Madrid, 2011. GANDÍA BARBER, Juan Damián. El derecho de los fieles a la Palabra de Dios y el deber del anuncio del Evangelio. En Anuario de Derecho Canónico número 1, suplemento 1, páginas 15-69. Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir. Valencia, 2012. PAPA PABLO VI. Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi sobre la Evangelización en el Mundo Contemporáneo. Librería Editrice vaticana. Ciudad del Vaticano, 1975.

[2] Génesis 1: 26-27.

[3] PAPA FRANCISCO. Carta Encíclica Fratelli Tutti sobre la Fraternidad y la Amistad Social. Librería Editrice vaticana. Ciudad del Vaticano, 2020. PAPA PABLO VI. Carta Apostólica Octogésima Adveniens con occasion del LXXX aniversario de la Encíclica Rerum Novarum. Librería Editrice vaticana. Ciudad del Vaticano, 1971. Es un lúcido documento del Papa Montini en el que hace un análisis sobre las diversas ideologías sociopolíticas que se ofrecen al hombre de nuestro tiempo. El Papa advierte críticamente sobre unas y otras para salvaguardar la libertad profética de la Iglesia.  PACHÓN SOTO, Damián. El pensamiento social del Papa Francisco. En Franciscanum volumen LVIII número 166, páginas 317-337. Universidad de San Buenaventura. Bogotá, 2016. SCHIAVO, Luigi. La religión ética del Papa Francisco en el contexto del actual cambio cultural. En Revista Red Pensar volumen 4 número 2, páginas 1-18. Universidad La Salle. San José de Costa Rica, 2015. PONTIFICIO CONSEJO JUSTICIA Y PAZ. Compendio de Doctrina Social de la Iglesia. Librería Editrice vaticana. Ciudad del Vaticano, 2005. PAPA BENEDICTO XVI. Carta Encíclica Caritas in Veritate. Librería Editrice vaticana. Ciudad del Vaticano, 2009.

[4] PAPA JUAN XXIII. Carta Encíclica Pacem in Terris. Librería Editrice vaticana. Ciudad del Vaticano, 1963. PAPA PABLO VI. Carta Encíclica Populorum Progressio sobre el Desarrollo de los Pueblos. Librería Editrice vaticana. Ciudad del Vaticano, 1967. PAPA JUAN PABLO II. Carta Encíclica Laborem Exercens sobre el Trabajo Humano. Librería Editrice vaticana. Ciudad del Vaticano, 1981; Carta Encíclica Sollicitudo Rei Socialis. Librería Editrice vaticana. Ciudad del Vaticano, 1987; Carta Encíclica Centesimus Annus. Librería Editrice vaticana. Ciudad del Vaticano, 1991. CONCILIO VATICANO II. Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo Moderno Gaudium et Spes. Librería Editrice vaticana. Ciudad del Vaticano, 1966.

[5] GUTIERREZ MERINO, Gustavo. La fuerza histórica de los pobres. Centro de Estudios y Publicaciones CEP. Lima, 1978; Teología de la Liberación: perspectivas. Centro de Estudios y Publicaciones CEP. Lima, 1972. SCANNONE, Juan Carlos. Teología del Pueblo: raíces teológicas del Papa Francisco. Sal Terrae. Santander, 2016. SOBRINO, Jon. Fuera de los pobres no hay salvación. UCA Editores. San Salvador, 2009. CASTILLO, José María. Víctimas del pecado. Trotta. Madrid, 2004. BOFF, Clodovis. Teología de lo Político: sus mediaciones. Sígueme. Salamanca, 1982.

[6] Mateo 22: 21

[7] Mateo 22: 15-18

[8] Isaías 45: 1

[9] Isaías 45: 6

[10] AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. Dios liberó a Israel de la esclavitud de Egipto. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 2 de noviembre de 2010. LA CASA DE LA BIBLIA. El verdadero Israel Testigo del Dios Liberador. Guía para una lectura comunitaria del Pentateuco y los Libros Históricos. Verbo Divino. Estella, 2004. VON RAD GERHARD. La acción de Dios en Israel: ensayos sobre el Antiguo Testamento. Trotta. Madrid, 1996. SANZ GIMÉNEZ-RICO, Enrique. Cercanía del Dios distante. Imagen de Dios en el libro del Éxodo. Tesis para obtener el título de Doctor en Teología. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2004. HENAO MESA, Jairo Alberto. Dios narrado desde lo político. En Cuestiones Teológicas volumen 41 número 95, páginas 191-215. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, enero-junio 2014.

[11] FLAVIO JOSEFO. Antigüedades Judías. Clie. Barcelona, 1988.   JEREMIAS, Joachim. Jerusalén en tiempos de Jesús. Estudio económico y social del mundo del Nuevo Testamento. Cristiandad. Madrid, 1980. LEIPOLDT, J. & GRUNDMANN, W. El mundo del Nuevo Testamento. Cristiandad. Madrid, 1984. DE VAUX, Roland. Historia antigua de Israel (2 tomos). Cristiandad. Madrid, 1982. BRAVO GALLARDO, Carlos. El pueblo en tiempos de Jesús. La nohistoria del pueblo. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream(10972/1099/1/RLT-1985-006–C.pdf GONZALEZ FAUS, José Ignacio. Jesús y los ricos de su tiempo. Servicio Bíblico Verbo. Verbo Divino. Quito, 2015. PIKAZA, Xabier. Dios o el dinero. Sal Terrae. Santander, 2018.

[12] Mateo 22: 21

[13] MALINA, Bruce J. El mundo social de Jesús y los evangelios. Sal Terrae. Santander, 2002. BRAUN, Herbert. Jesús, el hombre de Nazaret y su tiempo. Sígueme. Salamanca, 1975. SCHLOSSER, Jacques. Jesús, el profeta de Galilea. Sígueme. Salamanca, 2005. MATEOS, Juan & CAMACHO, Fernando. El horizonte humano: la propuesta de Jesús. El Almendro. Córdoba, 1988. SCHRAGE, Wolfgang. Ética del Nuevo Testamento. Sígueme. Salamanca, 1990. HORSLEY, Richard. Jesús y el Imperio. El Reino de Dios y el nuevo desorden mundial. Verbo Divino. Estella, 2003.

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