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“Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto”

Comunitas Matutina

DOMINGO V DE CUARESMA Ciclo B (Juan 12: 24)

Lecturas:
1. Jeremías 31: 31-34
2. Salmo 50
3. Hebreos 5: 5-9
4. Juan 12: 20-33

En este quinto domingo de cuaresma los textos nos presentan la lógica de la vida de Jesús, de su misión: “ Y, aunque era Hijo, aprendió la obediencia a través del sufrimiento. De este modo, alcanzada la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen, y fue proclamado por Dios sumo sacerdote a la manera de Melquisedec”. [1] Entregar la propia vida para que haya vida en abundancia, dar todo de sí sin reservarse nada, ofrecer todo el ser para que reinen la dignidad y la justicia, desgastarse por amor, comprometerse hasta las últimas consecuencias en nombre del máximo ideal de Dios que es la plenitud del ser humano, histórica y trascendente, es la apuesta radical de Jesús, y, en consecuencia, es el referente decisivo de la existencia cristiana. Este es el planteamiento de la Palabra en el último domingo de cuaresma: estamos dispuestos a seguir a Jesús en este camino, en el cumplimiento de su hora? [2]

En el relato cristiano fundamental la donación que hace Jesús de su propia vida es un elemento esencial, no se puede entender el hecho cristiano sin una referencia esencial e indispensable a esta realidad. El Jesús que se despoja de todo, que no reserva nada para sí, que practica el abajamiento total, es la más elocuente manifestación de Dios que en Jesús realiza la salvación-liberación de la humanidad mediante la ofrenda total de su ser en la cruz. A la luz de este acontecimiento, son incontables las narrativas de hombres y mujeres que, siguiendo al Señor, han hecho lo mismo para que la vida de sus hermanos sea salvada, liberada y redimida. En el siguiente párrafo va un ejemplo de esta realidad.

La historia de la Beata Madre Aguchita, religiosa peruana de la congregación del Buen Pastor, de nombre Antonia Luzmila Rivas López, nacida el 13 de junio de 1920, asesinada por el grupo guerrillero Sendero Luminoso el 27 de septiembre de 1990, es una narrativa legítima del Reino de Dios y su justicia. Fue beatificada el 7 de mayo de 2022, en el mismo lugar donde sucedió su martirio. Esta heroica mujer, de extrema sencillez, como propio de su origen campesino, se consagró a la promoción integral de las mujeres campesinas e indígenas de la región donde ella ejercía su misión. Fue una innovadora diseñando estrategias y prácticas educativas, aprendizajes prácticos para la vida, siempre empeñada en la dignidad de la mujer. Sendero Luminoso la vió como un obstáculo para su tarea subversiva , porque concientizaba a las chicas y les brindaba alternativas de formación para sacarlas del influjo de ese fanatismo político. [3] Por eso la asesinaron. En ella se cumple a cabalidad la palabra de Jesús: “Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado. Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que tiene apego a su vida la perderá, y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la vida eterna”. [4]

Con la biografía de Madre Aguchita – una santica anónima – repasamos muchas historias, narraciones de elocuencia evangélica que nos transmiten la generosidad de hombres y mujeres que, apasionados por Jesús y por el Reino, no vacilan en ofrecer lo mejor de sí mismos para amar, proteger, cuidar, defender, acompañar, a infinidad de prójimos enfermos, vidas inscritas en el Evangelio del Señor y en su cruz redentora. [5] Son la enorme y bienaventurada legión de los anónimos discípulos del Evangelio que hacen el bien y dan la vida a diestra y a siniestra, genuinos granos de trigo que se siembran para dar fruto, como Jesús.

El evangelio de hoy empieza con la petición a los discípulos por parte de unos extranjeros que desean conocer a Jesús, la ciudad de Jerusalén está llena de visitantes, judíos que llegan ante la inminente celebración de las fiestas pascuales, y muchos forasteros atraídos por la natural curiosidad que suscitan los acontecimientos de multitudes, también porque han escuchado hablar de un inusual personaje, Jesús de Nazareth, que suscita grandes entusiasmos y no pocas contradicciones. [6]

En el relato de Juan , llegar a Jerusalén tiene una densidad simbólica superior, está asociado con aquello de “Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado” , [7] es el tiempo en el que Jesús va a experimentar las consecuencias de sus opciones y de sus actuaciones, confrontando el establecimiento religioso judío. La subida de Jesús a Jerusalén tiene la connotación del destino definitivo de Jesús, es el lugar de la ofrenda de su vida, el remate de todas sus opciones vitales. Si bien se trata de una festividad exclusivamente judía, la presencia de los griegos-gentiles denota la perspectiva universalista de la misión de Jesús. El evangelista pone allí la expresión para indicar que su ministerio desborda los límites estrechos del ámbito religioso-social del judaísmo, la propuesta de Jesús abarca la humanidad entera, su proyecto es eminentemente universal e incluyente. La lección fundamental que quiere dar Jesús es la del amor oblativo, el amor que da todo lo máximo y que, por ese perderse a sí mismo, es generador de vida en abundancia.

La carta a los Hebreos [8] – de la que proviene la segunda lectura de hoy – contiene una excelente reflexión teológica sobre este aspecto esencial para comprender el proyecto de Jesús y lo que esto exige , habla ella de un sacerdocio no entendido como función cultual, como burocracia religiosa, sino como ofrenda total de la vida: “El dirigió durante su vida terrena súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a aquel que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su humilde sumisión. Y, aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer. De este modo, él alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen”  [9]

El sacerdocio del templo de Jerusalén era una élite religiosa, dotada de poderes rituales y legales, con un claro sentido de superioridad sobre el resto del pueblo, y con una constante actitud despectiva hacia este por considerarlo incapaz de llegar a las cumbres de la religiosidad , como ellos la entendían, desbordada de minucias rituales y de formalidades externas, y siempre ajena a la humilde conversión del corazón a Dios y al prójimo. Con Jesús se inaugura una mediación cualitativamente distinta, es la ofrenda de la propia vida, perder esta por amor es la forma de ganarla para la vida plena de Dios, morir a los propios intereses es la genuina manera de vivir, como las de tantos que no han vacilado en implicar su existencia “hasta la muerte y muerte de cruz” para que sus hermanos sean reconocidos en justicia y dignidad, según el querer del Padre. El auténtico sacerdocio es la donación salvífica de la propia vida, no el constituirse en un orden de superioridad religiosa, sino donarse por entero al servicio de la Iglesia y de la humanidad, sin pretender privilegios y honores, siempre en plan de servicio, que es el bello contenido de la palabra ministerio.

Así, estamos ante un punto alto de la revelación cristiana. En Jesús, se expresa el acceso de la humanidad a la captación de esta paradoja. El ser humano, asumido por esta mediación redentora y liberadora, se hace capaz de amar, de salir completamente de su intimidad y de darse todo por amor. [10] La auténtica humanidad tiene su fundamento en este des-centramiento. Es la ratificación del mandato de Jesús: “Amense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por aquellos a quienes se ama”  [11]

¿A qué debemos morir? En esta hora que vive el mundo, aunque se hayan dado tantos adelantos tecnológicos y científicos, se impone reconocer un escandaloso atraso en materia de humanización, la realización de la solidaridad y de la justicia está muy distante de un cumplimiento ideal, los intereses de grandes capitales siguen despojando de sus bienes a la mayoría de la población mundial, la pobreza y el desplazamiento cada vez se hacen más grandes y trágicas, las grandes potencias del mundo y los grupos financieros y productivos sólo velan por sus intereses, mientras su depredación arrolla a muchos y acaba con los recursos naturales, la sociedad de consumo crea paraísos ficticios, la privatización de los servicios sociales para achicar el tamaño del estado maltrata las mayorías empobrecidas; también los grupos violentos no disminuyen la intensidad de su fuerza destructora y mortal. Cómo explicitar y hacer vigente la donación amorosa de Jesús en este mundo empecatado? Cómo ser granos de trigo que mueren y dan fruto para contrarrestar los efectos nocivos del pecado social?

Es Jesús un icono de arqueología religiosa, cuya memoria se celebra por simple inercia de los siglos? O su vida, su palabra, su cruz, su amor desmedido, siguen interpelando nuestra indiferencia? Qué quieren decir hoy sus palabras: “Ahora ha llegado el juicio de este mundo, ahora el príncipe de este mundo será arrojado afuera; y cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí”  [12]

Como dice Jeremías: “Esta es la Alianza que estableceré con la casa de Israel, después de aquellos días – oráculo del Señor – pondré mi Ley dentro de ellos, y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo[13] Este compromiso, cuya aspiración es la de ser indisoluble, tiene su punto cimero en aquellos que se disponen a dar la vida, a ser grano de trigo semilla de justicia, a no quedarse en sus indiferentes refugios, a dejarse crucificar como Jesús, a no sumergirse en un cristianismo tibio y opaco [14]

Antonio José Sarmiento Nova, SJ

[1] Hebreos 5: 8-10.
[2] ESPINOSA, Sergio César & SANCHEZ, Sergio. Las prácticas simbólicas de Jesús de Nazaret. En Theologica Xaveriana número 153, páginas 73-90. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2005. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. El memorial de la entrega de Jesús. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 6 de noviembre de 2012. OSORIO HERRERA, Byron León. Kénosis y donación: la kénosis como atributo divino. En Cuestiones Teológicas volumen 41, número 96; páginas 347-376. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, julio-diciembre 2014. GOURGUES, Michel. Jesús ante su pasión y su muerte. Verbo Divino. Estella, 1982. CHÉRCOLES MEDINA, Adolfo. Acompañando a Jesús en su hora de pasar de este mundo al Padre (Juan 13:1), de la mano de San Ignacio y del Papa Francisco. En https://www.acheesil.com/wp-content/uploads/2009/05/triduo-comentarios.pdf BEUTLER, Johannes. La muerte de Jesús y su
exaltación. En https://www.researchgate.net/publication/330892757_La_muerte_de_Jesus_y_su_exaltacion
[3] TAPIA, Alfonso. Aguchita , el amor no se improvisa; el amor es nuestra vocación. San Pablo. Lima, 2021. FLORES LIZANA, Carlos. Y hasta creerán que así dan culto a Dios (Juan 16:2). En Allpanchis números 61-62; páginas 89-111. Instituto de Pastoral Andina. Cuzco, 2003; Veinticinco relatos para no olvidar. Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 2014.
[4] Juan 12: 23-25
[5] CASTILLO, José María. El seguimiento de Jesús. Sígueme. Salamanca, 2005. ESPINDOLA, Luis Gabriel. Los Tesalonicenses, modelo de vida cristiana. Interpretación de 1 Tesalonicenses 1: 1-10. Trabajo de grado para obtener el título de Magister en Teología. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2009. MATEOS, Juan. Los “Doce” y otros seguidores de Jesús en el evangelio de Marcos. Cristiandad. Madrid, 1982. DOM HELDER CAMARA. El Evangelio con Dom Helder. Sal Terrae. Santander, 2005. LOPEZ PEÑA, Nancy (Editora). Historia de las misericordias de Dios en un alma. Autobiografía de Santa Laura Montoya. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2017. PAPA FRANCISCO. Exhortación Apostólica Gaudete et Exsultate sobre el llamado a la santidad en el mundo actual. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2018. GONZALEZ CARVAJAL, Luis. Los santos de la puerta de al lado. El llamamiento a la santidad del Papa Francisco. PPC. Madrid, 2021. RICCARDI, Andrea. El siglo de los mártires. Plaza & Janés. Barcelona, 2020. BROCKMAN, James R. Monseñor Romero. La biografía del mártir de América. Sal Terrae. SALVARANI, Francesco. Edith Stein, Hija de Israel y de la Iglesia. Palabra. Madrid, 2012.
[6] GUERRERO, José Ramón. El otro Jesús. Sígueme. Salamanca, 1986. MERZ, Annette & THEISSEN, Gerd. El Jesús histórico. Sígueme. Salamanca, 2014. MEIER, John P. Un judío marginal: nueva visión del Jesús histórico (cinco volúmenes). Verbo Divino. Estella, 2005. CROSSAN, John Dominic. El Jesús de la historia. Crítica. Barcelona, 2000. ZATYRKA PACHECO, Alexander. Tres conferencias sobre Jesús de Nazaret. Universidad Iberoamericana. Ciudad de México, 2020.
[7] Juan 12: 23
[8] VANHOYE, Albert. La carta a los Hebreos. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2008; Sacerdotes antiguos, sacerdotes nuevos según el Nuevo Testamento. Sígueme. Salamanca, 1989; El mensaje de la carta a los Hebreos. Verbo Divino. Estella, 1987. FERNANDEZ, Víctor Manuel. La vida sacerdotal de los cristianos según la Carta a los Hebreos. En https://www.core.ac.uk/download/pdf/32624869.pdf
[9] Hebreos 5: 7-9
[10] PAPA FRANCISCO. Carta Encíclica Fratelli Tutti sobre la Fraternidad y la Amistad social. Libreria Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2020. BIANCHI, Enzo. Aprende o amor. A caridade tudo vence. Editora Paulus. Sao Paulo, 2014. PARADA V, José de Jesús. Amamos a los hermanos, vórtice del dinamismo soteriológico en 1 Juan. Tesis de grado para obtener el título de Doctor en Teología. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2011. ORIOL TUÑÍ, Josep. El Evangelio es Jesús. Pautas para una nueva comprensión del evangelio según Juan. Verbo Divino. Estella, 2010. CASTRO PÉREZ, Francisco. Llamados a encontrarnos. Ser humanos en un tiempo inhumano. Sal Terrae. Santander,2023. LOPEZ QUINTÁS, Alfonso. El descubrimiento del amor auténtico. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2013. RATZINGER, Joseph. La fraternidad de los cristianos. Sígueme. Salamanca, 2004. KASPER, Walter & AUGUSTIN, George. Amistad social: claves de lectura de “Fratelli tutti”. Sal Terrae. Santander, 2021. GONZALEZ FAUS, José Ignacio. Llegar a ser lo que somos : hermanos. Sal Terrae. Santander, 2023.
[11] Juan 15: 12-13
[12] Juan 12: 31-32
[13] Jeremías 31: 33
[14] FAZZARI, Jorge. Don de sí mismo y Comunión: una doble clave para una síntesis teológico-espiritual. En Revista de Teología Tomo LV número 125 ; páginas 109-120. Pontificia Universidad Católica Argentina. Buenos Aires, 2018. PELAEZ, Jesús. La propuesta de solidaridad de Jesús de Nazareth: el buen samaritano. En https://www.servicioskoinonia.org/relat/297.htm SANCHEZNAVARRO, Luis. El grano de trigo y la paradoja del fruto. En GRANADOS, Luis & DE RIBERA, Ignacio. El misterio de la fecundidad: la comunicación de su gloria; páginas 73-88. Monte Carmelo. Burgos, 2013. VON BALTHASAR, Hans Urs. Sólo el amor es digno de fe. Sígueme. Salamanca, 1999.

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