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«Recorría Jesús todos los pueblos y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando la Buena Noticia del Reino, y curando todo achaque y enfermedad»

Comunitas Matutina

Domingo XI del tiempo ordinario. Domingo 18 de junio 2023

Por: Antonio José Sarmiento, SJ

Lecturas:

  1. Éxodo 19: 2-6
  2. Salmo 99: 2-5
  3. Romanos 5: 6-11
  4. Mateo 9: 35 a 10: 8 

El ministerio público de Jesús está caracterizado por la inserción comprometida en la realidad de su pueblo¹. Este , lleno de carencias, también de expectativas, solo recibe de sus dirigentes y maestros religiosos malas noticias, peores decisiones, son comunidades penosamente habituadas al maltrato y al desconocimiento. Jesús se presenta a contracorriente de esta malhadada tendencia, y se dedica a comunicar la Buena Noticia de Dios, padre compasivo y misericordioso; a sanar dolencias, a restituir la esperanza y el sentido de la vida, a devolver a los suyos la conciencia de su dignidad, a enseñar que el Reino de Dios es un nuevo orden de vida donde el ser humano vale por sí mismo y donde hay un Padre-Madre que convoca, genera comunidad y pertenencia, salva, libera, redime, de toda esclavitud, de todo sometimiento, de toda injusticia, de todo pecado. Jesús viene a su gente portando la salud de Dios², alentando, entusiasmando, llenando de significado trascendente la vida de los suyos. Esta condición debe ser asumida por toda misión de la Iglesia, nada en ella puede desencantar a los seres humanos o excluirlos entristecidos y humillados. Esta nota define la misión eclesial, ahora bajo la guía amable y cercana del Papa Francisco, como él lo expresó en su mensaje programático La Alegría del Evangelio Evangelii Gaudium, que publicó a los pocos meses de iniciado su ministerio como Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia Universal. A esto aluden las conocidas expresiones suyas: Iglesia en salida, Iglesia hospital de campaña, Iglesia que debe dejar de ser autorreferencial, pastores con olor a oveja. Todo como el Señor Jesús, que en su mentalidad y en su proceder, fue siempre el pro-existente³, el que vivió siempre a favor de los demás, el que dio todo de sí para plenitud y salvación de sus ovejas, nosotros, los humanos. 

Las lecturas que la Iglesia propone para este domingo coinciden en dar testimonio sobre un Dios siempre favorecedor de su pueblo, siempre dispuesto a purificar de todo lo que disminuye la posibilidad de plenitud del mismo, a afirmar que su primera y más definitiva prioridad es la salvación del ser humano. Como ya hemos expresado en otro momento: la humanidad es la opción preferencial de Dios, no hay nada que más mueva su corazón amoroso que el bien nuestro 4. Nos sabemos contingentes, precarios, con una libertad que a veces atina y acepta la oferta divina, pero en otras desordena esa armonía original y se deja seducir por la vanidad y la arrogancia ante El y ante el prójimo, rompiendo esa vinculación primera, propia de nuestra condición creatural. Dios responde a esta contingencia interviniendo con su pedagogía de amor, de suministrar continuamente estrategias en las que hallemos el genuino camino de nuestra plenitud. Bien lo dice el Papa Francisco, a este respecto: “La salvación que Dios nos ofrece es obra de su misericordia. No hay acciones humanas, por más buenas que sean, que nos hagan merecer un don tan grande. Dios, por pura gracia, nos atrae para unirnos a sí. El envía su Espíritu a nuestros corazones para hacernos sus hijos, para transformarnos y para volvernos capaces de responder con nuestra vida a ese amor. La Iglesia es enviada por Jesucristo como sacramento de la salvación ofrecida por Dios. Ella, a través de sus acciones evangelizadoras, colabora como instrumento de la gracia divina que actúa incesantemente más allá de toda posible supervisión. Bien lo expresaba Benedicto XVI al abrir las reflexiones del Sínodo: “Es importante saber que la primera palabra, la iniciativa verdadera, la actividad verdadera, viene de Dios y solo si entramos en esta iniciativa divina, solo si imploramos esta iniciativa divina, podremos también ser – con EL y en El – evangelizadores”. El principio de la primacía de la gracia debe ser un faro que alumbre permanentemente nuestras reflexiones sobre la evangelización”. 5

Se ha acuñado, sin suficientes referencias críticas, que el Dios que se expresa en el Antiguo Testamento es irascible y vengativo. Sin embargo, y eso lo acredita la primera lectura de hoy, también existen innumerables alusiones a su condición misericordiosa, a su dedicación amorosa a los seres humanos, a su ternura y delicadeza, a su permanente oferta de salvación haciendo borrón y cuenta nueva de los pecados humanos: “Ustedes han visto como traté a Egipto, y como los conduje sobre alas de águila y los traje hacia mí. Ahora, si escuchan mi voz y observan mi alianza, serán mi propiedad exclusiva entre todos los pueblos, porque toda la tierra me pertenece. Ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa” 6. Esta alusión, como tantas otras, son reveladoras del desbordante amor de Dios y de la preferencia por su pueblo, extensiva a toda la humanidad. Lo que pasa es que los profetas de Israel a menudo estallaban en indignación por los excesos de Israel, principalmente de sus reyes y sacerdotes, eso explica el lenguaje iracundo que encontramos con frecuencia en esos escritos bíblicos antiguos. Predomina la revelación del Dios cercano a su pueblo, siempre comprometido con su salvación y liberación. En definitiva, este es el modo primigenio de la fe bíblica, testimoniado principalmente en el libro del Éxodo 7, un Dios que los liberó de la dominación egipcia y los llevó a la tierra de la promesa. Tanto así, que este acontecimiento marca el momento culminante de la fe bíblica, constituyéndose en la memoria principal de su fe, la Pascua , celebrada devotamente cada año para agradecer al buen Dios su dedicación amorosa a ellos. Pascua es el memorial de liberación realizada por Dios en su propia historia y realidad. 

Por otra parte, Pablo, como suele reiterarlo en sus cartas, da testimonio de la salvación que Dios realiza para la humanidad en el acontecimiento de Jesucristo: “En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los impíos. Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor. Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores” 8.   Los dos grandes signos del favor de Dios son la muerte redentora de Jesucristo y el don del Espíritu derramado en el corazón de los creyentes. El amor que Dios nos ha manifestado gratuitamente 9, sin merecimientos de nuestra parte, es el modo perfecto del amor, que no es el pago o retribución a una conducta buena, que no se descalifica, sino una iniciativa de esa incondicional generosidad de Dios, que en Jesucristo tiene su plena definición. 

En la acción del Señor Jesús apreciamos cómo toda esta teología y espiritualidad de la donación amorosa de Dios, de su gratuidad, se traduce en una conducta dedicada por entero a hacer y rehacer en el ser humano aquello del Génesis: “Dios dijo, hagamos al hombre  10 a nuestra imagen, según nuestra semejanza, y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo. Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer”¹¹. La descripción que hace el evangelista Mateo, en el pasaje propuesto para este domingo, es la de una actividad entregada sin reservas a la plenitud del ser humano en Dios, a agraciarnos, a no permitir que nada de lo nuestro se pierda o fracase, a comunicar la vitalidad de Dios, favor suyo permanente hacia nosotros, a cuidar y sanar de todo aquello que se presenta como freno-impedimento para el ejercicio de esa gratuidad, a trabajar infatigablemente por mantener la dignidad de lo humano, en su concepción teologal: “Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: la cosecha es abundante pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para su cosecha”.¹²

La predicación de la Buena Noticia está acreditada por la curación de los enfermos y el perdón de los pecados, señales que indican la irrupción del Reino de Dios en la historia, Jesús no es un personaje de exhortaciones vanas, su ministerio es eficaz, coherente, su entrega al ser humano es evidente, marca la pauta para toda ministerialidad en el mundo cristiano: “Por el camino, proclamen que el Reino de Dios está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente”. ¹³

 El ministerio de la Iglesia tiene en este referente original del Señor su carta de identidad, no es de ninguna manera una casta de hombres privilegiados por la muralla protectora del estamento clerical, como penosamente se ha malinterpretado, sino una comunidad de discípulos seguidores de Jesús que con su estilo netamente servicial marcan la pauta de la misión de la Iglesia entera 14. Esto es dar motivos para la esperanza, perdonar y reconciliar, confortar a los tristes, acompañar a los abandonados, reivindicar en nombre de Dios la dignidad de todas las gentes, anunciar sin descanso que Dios es Buena Noticia, incluir, formar comunidad, fomentar el diálogo y el respeto por lo diverso, no satanizar ni condenar, ser en todo testigos de esa disposición para servir al ser humano en su salvación y en su liberación.

 

Bibliografía:

¹SOBRINO, Jon. Es Jesús una buena noticia. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1141/1/RLT-1993-030–E.pdf PAGOLA, José Antonio. Profeta del Reino de Dios, capítulo IV de su libro Jesús: aproximación histórica. PPC. Madrid, 2007; páginas 83-113; El camino abierto por Jesús (4 volúmenes: Mateo, Marcos, Lucas, Juan). PPC. Madrid, 2012. SESBOUE, Bernard. Jesucristo, el único mediador. Ensayo sobre la redención y la salvación. Sígueme. Salamanca, 1992. SEMMASSA HIMBO, Noel. La salvación en Jesucristo, Buena Noticia para hoy? Trabajo de grado para obtener el título de licenciado en teología. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2021. CATALÁ, Toni. La Buena Noticia de Jesús. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2012. GUIJARRO OPORTO, Santiago. La Buena Noticia de Jesús, introducción a los Evangelios y a los Hechos de los Apóstoles. Sociedad de Educación Atenas. Madrid, 1987. CASTILLO, José María. El Reino de Dios: por la vida y la dignidad de los seres humanos. Desclée de Brower. Bilbao, 1999. 

²SOLIZ NAVIA, Susan Gabriela. La vida divina en el corazón de los hombres. En https://www.scielo.org.bo/pdf/rfer/v11n11/v11n11_a05.pdf RUIZ DE LA PEÑA, Juan Luis. Imagen de Dios. Antropología Teológica Fundamental. Sal Terrae. Santander, 1996; El don de Dios. Antropología Teológica especial. Sal Terrae. Santander, 1991. BOFF, Leonardo. Gracia y experiencia humana. Trotta. Madrid, 2001. GUTIÉRREZ MERINO, Gustavo. El Dios de la vida. Sígueme. Salamanca, 1994. SCHYLLEEBECKX, Edward. Los hombres, relato de Dios. Sígueme. Salamanca, 1994. LADARIA, Luis Francisco. Teología del pecado original y de la gracia. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2019. MOINGT, Joseph. Dios que viene al hombre (3 volúmenes). Sígueme. Salamanca, 2007. SCHOONENBERG, Piet. Un Dios de los hombres. Herder. Barcelona, 1972.

³TORRES SERRANO, Juan Manuel. La pro-existencia : un modo de ser y de hablar de Dios en el contexto latinoamericano. En Revista Iberoamericana de Teología volumen 6 número 10, páginas 25-48. Universidad Iberoamericana. México D.F., enero-junio 2010. VIVES PEREZ, Pedro Luis. Jesucristo, salvador absoluto . Aportaciones de la soteriología contemporánea a la significatividad de la fe cristiana. En Revista Scripta Fulgentina año XXXVIII, números 55-56, páginas 89-104. Instituto Teológico San Fulgencio. Murcia, 2018. CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA CVII ASAMBLEA PLENARIA. Jesucristo, salvador del hombre y esperanza del mundo. Conferencia Episcopal Española. Madrid, 2016. SANHUEZA, Krety. Jesucristo, prototipo de justicia y martirio a favor de los pobres y marginados. En Revista Cuestiones Teológicas volumen 43 número 99, páginas 175-197. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, enero-junio 2016. SOBRINO, Jon. Jesucristo Liberador. Lectura histórico-teológica de Jesús de Nazaret. Trotta. Madrid, 1991. 

4 FERNÁNDEZ, J.L. El Dios de los pobres. Secretariado Trinitario. Salamanca, 2007. PIKAZA, Xabier. Para leer la historia del pueblo de Dios. Verbo Divino. Estella, 1994. SICRE , José Luis. Con los pobres de la tierra. La justicia social en los profetas de Israel. Cristiandad. Madrid, 1985. GUTIÉRREZ , Gustavo y AUTORES VARIOS. El rostro de Dios en la historia. Centro de Estudios y Publicaciones CEP. Lima, 1996. VON RAD, Gerhard. La acción de Dios en Israel. Trotta. Madrid, 1996.

5 PAPA FRANCISCO. Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium La Alegría del Evangelio. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2013; número 112.

6 Éxodo 19: 4-6.

7AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. Dios liberó a Israel de la esclavitud de Egipto. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 2 de noviembre de 2012. DRI, Rubén. Profecía y liberación. En https://www.scielo.org.mx/pdf/ap/v31n2/v31n2a7.pdf AUTORES VARIOS. El verdadero Israel, testigo del Dios liberador. Verbo Divino. Estella, 2004. SANZ GIMÉNEZ-RICO, Enrique. La cercanía del Dios distante. Imagen de Dios en el libro del Éxodo. Tesis para obtener el título de doctor en teología. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2001. AUZOU, Georges. De la servidumbre al servicio. Estudio del libro del Éxodo. Fax. Madrid, 1966. SIVATTE, Rafael. Dios camina con su pueblo. Introducción al Antiguo Testamento. UCA Editores. San Salvador, 2010. PIXLEY, Jorge V. Éxodo: una lectura evangélica y popular. Servicios Koinonía. México D.F., 1984. BLANCO, Carlos. El Éxodo: aproximación interdisciplinar. En https://www.repositorio.comillas.edu/rest/bitstreams/100455/retrieve WIENER, Claude. El libro del Éxodo. Verbo Divino. Estella, 1986. FERRADA MOREIRA, Andrés. Verdad absoluta desde el libro del Éxodo: el nombre divino. En Revista Teología y Vida volumen XLIX números 1-2, páginas 143-156. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2008. GARCÍA LÓPEZ, Félix. Éxodo. Comentarios a la nueva Biblia de Jerusalén. Desclée de Brower. Bilbao, 2014. 

8Romanos 5: 6-8. 

9RUIZ LOZANO, Pablo. Todo es gracia: gratuidad en tiempos postmodernos. En Revista Proyección número LVII, páginas 175-199. Facultad de Teología de Granada-Universidad Loyola de Andalucía. Granada, 2010. SOCIEDAD ARGENTINA DE TEOLOGÍA. Gratuidad, justicia y reciprocidad. Dimensiones de una teología del don. San Benito. Buenos Aires, 2005. ROSSETI, Carlos Lorenzo. Gracia sobre gracia. Belleza y coherencia del cristianismo. Didaskalos. Madrid, 2021. SANCHEZ DE LA CRUZ, Carlos. Don y gratuidad en el pensamiento de Joseph Ratzinger. Claves para la teología moral. Perpetuo Socorro. Madrid, 2012. COMBLIN, Joseph. Gracia. En ELLACURÍA, Ignacio & SOBRINO, Jon. Conceptos fundamentales de la Teología de la Liberación (volumen II). UCA EDITORES. San Salvador, 2008; páginas 79-92. OSORIO HERRERA, Bayron León. Antropología de la donación: el don como principio de la acción humana. En https://www.scielo.org.co/pdf/esupb/v23n50/v23n50a04.pdf LADARIA, Luis Francisco. Naturaleza y gracia. Karl Rahner y Juan Alfaro. En Revista Estudios Eclesiásticos número 64, páginas 53-70. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 1989. 

10Con la expresión HOMBRE nos referimos a todo el género humano. Formularlo así no contiene sentido de discriminación de géneros, es una expresión plenamente incluyente.

¹¹ Génesis 1: 26.27.

¹² Mateo 9: 35-38

¹³ Mateo 10: 7-8

14 ESPEJA, Jesús. El ministerio en la Iglesia: un cambio de perspectiva. San Esteban. Salamanca, 2001. ORIOL TUÑÍ, Josep. Jesús en comunidad. El Nuevo Testamento, medio de acceso a Jesús. Sal Terrae. Santander, 1997. REVISTA INTERNACIONAL DE TEOLOGÍA CONCILIUM. Número 334. Los ministerios en la Iglesia: diálogo norte-sur. Verbo Divino. Estella, febrero 2010. EQUIZA, Jesús & POHL, Germán. Para vivir el ministerio. Verbo Divino. Estella, 1988, MADRIGAL TERRAZAS, Santiago. Los ministerios de la Iglesia hoy. En https://www.repositorio.comillas.edu/xmlui/bitstream/handle/11531/44545/Ministerios.pdf?sequence=-1 

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