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«Tengan valor, soy yo, no tengan miedo»

Comunitas Matutina

Domingo XIX Del tiempo ordinario. 13 de agosto 2023 

Por: Antonio José Sarmiento, SJ

Lecturas:

  1. 1 Reyes 19: 9-13
  2. Salmo 84
  3. Romanos 9: 1-5
  4. Mateo 14: 22-33

 

El tema de los poderosos, sobre quienes pesa la sospecha de corrupción y de procedimientos inmorales y contrarios al bien común es cosa de siempre, lo mismo que los desvaríos del ser humano cuando, en nombre de una pretendida libertad, que no siempre comprende ni apropia inteligentemente, se va por los vericuetos del egoísmo, del desconocimiento de los derechos de los demás, y del respeto y promoción debidos a la dignidad de sus semejantes, absolutizando personas, liderazgos, ideologías, modelos políticos y económicos , estilos de vida, poderes, dinero ¹, realidades ante las que sucumbe el iluso humano con la creencia de que allí encuentra el sentido de su vida, su libertad y su realización. La dura experiencia de muchos en la historia de la humanidad demuestra que estas cosas con categoría de ídolos, resultan gigantes deleznables, con pies de barro, como bien lo refleja el salmo 115: “Los ídolos de los paganos son oro y plata, objetos que el hombre fabrica con sus manos: tienen boca, pero no pueden hablar; tienen ojos, pero no pueden ver; tienen orejas, pero no pueden oír; tienen narices, pero no pueden oler; tienen manos, pero no pueden tocar; tienen pies, pero no pueden andar; ni un solo sonido sale de su garganta! Iguales a esos ídolos son quienes los fabrican y quienes en ellos creen”.²

Profundizando en los procesos que llevan a estas conductas encontramos que en todo ello subyace un profundo miedo a la libertad, tal es la raíz de esos “dioses” en los que se pretende encontrar autonomía, vida sin límites, con el triste resultado de más esclavitud y fracaso existencial. Erich Fromm, a quien hemos citado con frecuencia en estos escritos semanales, hace un estudio riguroso de ese “miedo”, y lo define como lo que sucede en el ser humano que invoca frenéticamente su derecho a ser libre pero cuando advierte las exigencias y la gran responsabilidad que requiere esa condición crea paraísos artificiales, fantasías, alienaciones, idolatrías, respaldo a dictaduras, apoyo a ideologías en los que se hace más esclavo y sometido, evadiendo así el desafío ético y espiritual de hacerse responsable de su destino ³. La sociedad de consumo es uno de esos grandes absolutos del mundo contemporáneo, también los caudillismos de derecha y de izquierda, prometiendo a sus adeptos “el oro y el moro”, auténticos “ídolos con pies de barro”, como reza el salmo referido. Con sorprendente facilidad el ser humano se deja seducir por falsos mesianismos, se obsesiona con realidades a las que confiere poderes milagrosos, capitula sus pretensiones de autonomía y las disfraza con personajes, ideologías, consumos, religiosidades vaporosas, culto a sí mismo o a otros, construyendo universos sin ninguna consistencia , sin permitir confrontación ni crítica.

En los profetas bíblicos encontramos un referente esencial para comprender este fenómeno, de penosa frecuencia en la historia . El Dios único al que ellos anunciaban tenía como correlato un ser humano único, digno, emancipado de toda esclavitud, gestor de su historia, responsable de la misma. La fuerte denuncia de estos hombres, cuya conducta siempre resultó más que incómoda para el poder político y religioso de Israel, era simultáneamente una pasión teologal y una pasión profunda por la dignidad humana 4. Es decir, de su convicción apasionada por Dios y su justicia derivaron ellos una actitud similar hacia el ser humano y su dignidad; de la experiencia profunda del Dios bíblico proviene un compromiso en iguales términos por el ser humano, por su plenitud, por su libertad. Repasando a los críticos de la sociedad encontramos en estos profetas las más potentes denuncias contra las idolatrías y sus correspondientes esclavitudes, hechas en nombre del Dios único y verdadero. La absolutez de Dios es la mayor garantía de nuestra libertad. 

La primera lectura de este domingo nos remite a una situación que aterriza lo que venimos describiendo, la veremos como modelo para una lectura crítica de lo que sucede en nuestro tiempo. Es así: entre los primeros profetas de Israel surgen dos figuras que brillan con luz propia: Samuel y Elías. La tradición bíblica les asigna lugar prioritario por la radicalidad con la que asumieron la causa de Yahvé, que es la misma causa del ser humano amenazado de esclavitud. 5

El profeta Elías emprende el camino de retorno hacia el monte Horeb, simbolizando la vuelta a los orígenes de Israel: la fidelidad al único y verdadero Dios, pactada en la alianza, y al modo de vida honesto como reciprocidad de los creyentes hacia El , quien se ha desbordado con predilecciones hacia este pueblo, demostrando que su único interés es la plenitud del ser humano, del que los israelitas son imagen y prototipo. 6

Esta dignidad de Israel se ha visto manchada con la perversidad del rey Acab y de su esposa Jezabel, quien desata su ira contra Elías persiguiéndolo para darle muerte, como venganza por la entereza con la que él ha denunciado los cultos idolátricos y la correspondiente desarticulación del modo de vida fundamentado en la rectitud y en la justicia. El ideal de Elías es rescatar la originalidad de la fe en el Dios único que favorece un ser humano también único y digno.

El monoteísmo de Israel no es la exclusividad de un Dios celoso y tiránico que rechaza competencia o que castiga implacablemente a aquellos “dioses alternativos” que se filtran en su camino. El Dios único de los israelitas contiene la posibilidad de que el ser humano sea también único y libre de esclavitudes y de sometimientos serviles. La religión de Israel aporta al universo religioso de la humanidad este monoteísmo liberador: rendir culto al Dios verdadero es hacer la más radical afirmación de la dignidad humana. 

Los ídolos que confronta Elías son los Baales de nuestro tiempo, todo aquello que va en contra de la realización plena del ser humano, la existencia vacía de ideales, la economía sin humanismo, la tiranía de los poderes que sofocan las aspiraciones humanas de libertad. El talante de este profeta se plasma en aquellos seres humanos apasionados por el reino de Dios y su justicia, siempre empeñados en el proyecto original de Dios que es la vigencia permanente de la dignidad humana. Así, vamos con Elías al silencio del encuentro contemplativo con el misterio de Dios, fundamento de una vida libre y bienaventurada.

No es en las manifestaciones del poder donde se encuentra Dios, sus manifestaciones decisivas se dan en la “brisa tenue”, en los amores discretos, en las vidas dedicadas humildemente al servicio y a la solidaridad: “En aquel momento pasó el Señor, y un viento fuerte y poderoso desgajó la montaña y partió las rocas ante el Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento hubo un terremoto, pero el Señor tampoco estaba en el terremoto. Y tras el terremoto hubo un fuego, pero el Señor no estaba en el fuego. Y después del fuego se oyó un sonido suave y delicado. Al escucharlo, Elías se cubrió la cara con su capa y salió y se quedó a la entrada de la cueva. En esto llegó a él una voz que decía: qué haces ahí Elías?”  7 . La mentalidad que refleja el anterior relato es indicativa de la lógica de un Dios que no acude a las evidencias propias de la espectacularidad vanidosa . El Dios que se revela de este modo es un Dios que se abaja para manifestarse en la sobriedad, en la silenciosa conducta de los humildes, como se aprecia en los relatos de vida de hombres y mujeres que viven en la sabiduría de lo esencial. 8

El relato del evangelio de Mateo – la tempestad calmada – obedece a situaciones de confusión y angustia que vivían las primeras comunidades cristianas, asediadas por persecuciones y graves contradicciones e incomprensiones, bien conocidas por la historia. Recordemos también el hondo sentimiento de derrota que embargó a los discípulos después de la muerte de Jesús, todo lo bueno que él anunció y realizó se veía aparentemente fracasado. Eso es lo que reflejan los discípulos angustiados en la barca que se mece con violencia con el vaivén de la tempestad. 9

Se parece a muchas circunstancias que vivimos los seres humanos, las sociedades, la Iglesia misma, las fuerzas adversas parecen llevar siempre la delantera. Este episodio del evangelio nos muestra cómo la comunidad de fe puede perder el horizonte cuando permite que el temor domine sobre la confianza en Jesús y en el Padre Dios. También nos señala la temeridad, como la de Pedro que se lanza a las aguas más por vanidad personal que por certeza y seguridad en la presencia del Señor, esto es como un ruido ensordecedor, el de los egos que se confabulan para desconocer la discreta gratuidad del amor de Dios. Este Pedro desafiante, que pretende discurrir sobre las aguas y luego se hunde, es un símbolo del ser humano envanecido por sus logros, sin perspectiva trascendente. Es como un Prometeo encadenado, provocador, pagado de sí mismo, esclavo de su autosuficiencia. 

Como Pedro y los discípulos entramos en confusión y desencanto? Nos dejamos llevar por el sentimiento de fracaso? Perdemos la confianza en el Resucitado que a lo largo de más de veinte siglos ha inspirado historias heroicas de sentido y esperanza? Olvidamos que esta tarea del reino de Dios y su justicia, si bien cuenta con nuestra libre decisión, es primero obra de su gratuidad para agraciar y liberar al ser humano del sin sentido?

La fe en el Señor Jesucristo no es cuestión de providencialismo ingenuo, en ella sí está la respuesta, lo tenemos claro, pero esta cuenta con la responsabilidad histórica del ser humano, con su libertad empeñada en la superación de estas contradicciones, con la conciencia de que la magnitud de los problemas ya señalados no permite actitudes evasivas. Las palabras de Jesús : “Tengan valor ,soy yo, no tengan miedo” 10, son el reconocimiento de los primeros cristianos a esa garantía decisiva que trasciende las limitaciones de la humanidad, es el mismo Señor animando constantemente a mantener el ánimo en alto para asumir lo contradictorio, lo antievangélico, lo deshumanizante, con el fin de transformarlo en gracia y en justicia. ¹¹

La confianza serena en el Señor nos confiere el temple necesario para no hundirnos en las inseguridades y en el desencanto que nos pueden causar los pecados de algunos en la Iglesia y en la sociedad. En nombre de la fe debemos aceptar con entereza las turbulencias causadas por tales escándalos, auténticos pecados contra Dios y contra la humanidad, y emprender un trabajo transformador, poniendo el dedo en la llaga con coraje de cristianos raizales y dejándonos tomar por el que hace decir a Pablo “Todo lo puedo en Aquel que me conforta”. ¹²

 

Bibliografía:

¹SEQUERI. Pier Angelo. Contra los ídolos postmodernos. Herder. Barcelona, 2014. FROMM, Erich. . Y seréis como dioses. Paidós. Barcelona, 1978. ALEGRE, Xavier . Ídolos de barro. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2019. TIZÓN, Jorge L. Psicopatología del poder: un ensayo sobre la perversión y la corrupción. Herder. Barcelona, 2015. RAMA, Ángel . Los dictadores latinoamericanos. Fondo de Cultura Económica. Ciudad de México, 1976. LABASTIDA MARTÍN DEL CAMPO, Julio. Dictaduras y dictadores. Siglo XXI. Ciudad de México, 1986. MÉLENDEZ LUGO, Leandro. Los secretos del poder que esclaviza. Universo de Letras. Madrid, 2018. 

² Salmo 115: 4-8

³FROMM, Erich. El miedo a la libertad. Paidós. Buenos Aires, 1985. Psicoanálisis de la sociedad contemporánea. Fondo de Cultura Económica. Ciudad de México, 1977. ARENDT, Hannah. La condición humana. Paidós. Buenos Aires, 1993. MARCUSE, Herbert. El hombre unidimensional: ensayo sobre la ideología de la sociedad industrial avanzada. Editorial Joaquín Mortiz. Ciudad de México, 1987. BAUMAN, Zygmunt. Vida de consumo. Fondo de Cultura Económica. Ciudad de México, 2007. BAUDRILLARD, Jean. La sociedad de consumo: sus mitos, sus estructuras. Siglo XXI Editores. Ciudad de México, 2023. FORERO PINEDA, Fernando. Qué es alienación? Perspectivas para la actualización de un concepto del pensamiento social crítico. En https://www.scielo.org.co/pdf/pafi/n52/2389-9387-pafi-52-203.pdf 

4MONLOUBOU, Louis. Los profetas del Antiguo Testamento. Verbo Divino. Estella, 1987. SICRE, José Luis. Introducción al profetismo bíblico. Verbo Divino. Estella, 2011. TORINO, Daniel Adolfo & VERDINI, Leandro Ariel. Los doce profetas. Santa María. Buenos Aires, 2014. ABREGO DE LACY, José María. Los libros proféticos. Verbo Divino. Estella, 1993. PAGÁN, Samuel. Los libros proféticos del Antiguo Testamento: interpretación eficaz hoy. Clie. Barcelona, 2016. EIZAGUIRRE, José. Actitudes proféticas hoy: pasión por el Creador, las creaturas, la creación. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 25 de noviembre de 2014. SANZ GIMÉNEZ-RICO, Enrique. Los profetas y la justicia. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 4 de noviembre de 2014. 

5MESTERS, Carlos. El profeta Elías, hombre de Dios, hombre del pueblo. Servicio Bíblico Verbo Divino. Quito, 2015. GIBERT, Pierre. Los libros de Samuel y de los Reyes. Verbo Divino. Estella, 1984. SALAS PORTILLA, Uriel Salomón. La teología sobre Yahveh en el ciclo de Elías (1 Reyes 16:29—2 Reyes 2:25). Tesis para optar al título de doctor en teología. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 2022. CARBULLANCA NÚÑEZ, César. Estudio del paradigma mesiánico de Elías. Historia de su interpretación. En https://www.scielo.cl/pdf/tv/v47n4/art02.pdf 

6TORRES QUEIRUGA, Andrés. La revelación de Dios en la realización del hombre. Cristiandad. Madrid, 1987. BAENA BUSTAMANTE, Gustavo. Fenomenología de la Revelación. Verbo Divino. Estella, 2011. ALFARO, Juan. De la cuestión del hombre a la cuestión de Dios. Sígueme. Salamanca, 1988. ROVIRA BELLOSO, José María. Revelación de Dios. Salvación del hombre. Secretariado Trinitario. Salamanca, 1979. BRAVO LAZCANO, Carlos. El marco antropológico de la fe. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 1993. GONZÁLEZ FAUS, José Ignacio. Proyecto de hermano: visión creyente del hombre. Sal Terrae. Santander, 1991.

71 Reyes 19: 11-13

8LECLERC, Eloi. El reino escondido. Sal Terrae. Santander, 1999; La sabiduría de un pobre. Encuentro. Madrid, 2018. CASTRO MIRAMONTES, Francisco J. La sabiduría de la humildad: espiritualidad de la vida cotidiana. San Pablo. Madrid, 2006. CAAMAÑO, José. La humildad omnipotente de Dios. En Revista Estudios Eclesiásticos volumen 96 número 378, páginas 487-512. Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2021. VARILLON, Francois. La humildad de Dios. Cristiandad. Madrid, 2019. FUNK, Mary Margaret. La humildad importa: para practicar la vida espiritual. Desclée de Brower. Bilbao, 2009. MEDINA BALGUERÍAS, Marta. Atraídos por lo humilde. PPC. Madrid, 2018. 

9SICRE, José Luis. El Evangelio de Mateo, un drama con final feliz. Verbo Divino. Estella, 2019. AGUIRRE MONASTERIO, Rafael. El Evangelio de Mateo: los conflictos de una iglesia judeocristiana. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 17 de octubre de 2017. SKA, Juan Luis. Cosas nuevas y viejas (Mateo 13: 52). Páginas escogidas del Evangelio de Mateo. Verbo Divino. Estella, 2006. 

10 Mateo 14: 27

¹¹LOZANO DÍEZ, Juan. Creer en tiempos difíciles. Clie. Barcelona, 2016. MARTÍN VELASCO, Juan de Dios. Una espiritualidad para tiempos difíciles. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 20 de marzo de 2012. MESA, Miguel Ángel. Espiritualidad para tiempos de crisis. Desclée de Brower. Bilbao, 2015. BONHOEFFER, Dietrich & VON WEDEMEYER, María. Cartas de amor desde la prisión. Trotta. Madrid, 1998. DELP, Alfred. Escritos desde la prisión. Sal Terrae. Santander, 2012. MOROZZO DELLA ROCA, Roberto. Oscar Romero: un obispo entre guerra fría y revolución. San Pablo. Madrid, 2003. WEIL, Simone. A la espera de Dios. Trotta. Madrid, 1993. 

¹²Filipenses 4: 13.

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