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“Todos ustedes son de la luz y del día. No somos de la noche ni de la oscuridad; por eso no debemos dormir como los otros, sino mantenernos despiertos y en nuestro sano juicio”

Comunitas Matutina

Domingo XXXIII Ordinario – 19 de noviembre 2023

Lecturas:

  1. Proverbios 31: 10-31
  2. Salmo 127
  3. 1 Tesalonicenses 5: 1-6
  4. Mateo 25: 14-30

El centro del mensaje de este domingo se condensa en la muy conocida parábola de los talentos. [1] Para entender su mensaje hay que mirar el capítulo 25 de Mateo en su totalidad: el domingo anterior vimos la parábola de las jóvenes necias y prudentes a propósito de sus previsiones para la llegada del novio a la fiesta de bodas, la que sigue es la parábola del juicio final. Es un texto muy divulgado. Mateo habla de las disposiciones para el encuentro definitivo con el Señor, la actitud de vigilancia y el compromiso de solidaridad con los pobres y abandonados, como condiciones para que ese encuentro sea pleno y bienaventurado. Es intencional poner este evangelio en los finales del año litúrgico: estamos haciendo un discernimiento sobre el rendimiento de nuestra vida a la luz de la Palabra, cómo hemos sido fecundos con nuestros “talentos”, cualidades, fortalezas, cómo los hemos puesto al servicio del prójimo, cuáles son las grandes realizaciones nuestras en la clave del Reino de Dios y su justicia o si, por el contrario, hemos despilfarrado, desaprovechado, siendo inútiles y faltos de projimidad. ¿Cómo vemos la fecundidad de nuestra vida en 2023?  Es decir, si nuestro modo de proceder se compagina con el de Jesús y si esa configuración es fructífera, si produce “resultados” de amor, de justicia, de solidaridad, de humanismo, de espiritualidad. [2]

Hoy, en los procesos educativos se hace un énfasis notable en el desarrollo de las cualidades y competencias de niños y adolescentes, la expresión “formación integral” recoge esta perspectiva pedagógica, se supera el modelo informativo para dar el salto a una educación que reconozca a cada sujeto en su esencia, en sus aptitudes, en sus talentos, sin promover superioridades de unos sobre otros, haciendo del acto educativo un fomento creativo e innovador de esos dones, atendiendo a la singularidad de los educandos. [3] En el caso que nos ocupa hoy, abogamos por una formación que abarque la totalidad de cada ser humano para hacer de él una existencia lograda, no según los cánones del individualismo competitivo, sino según el espíritu del Evangelio.

La conciencia cristiana de gratuidad nos brinda la mejor óptica para apreciar estos dones como regalo de Dios, carismas los llama San Pablo, capacidades o cualidades para ponerlas al servicio de la comunidad. Este esfuerzo que ahora se hace en la Iglesia – la sinodalidad – tiene, entre otros elementos esenciales, este de dar peso a cada bautizado, de reconocer su palabra y su aporte, de ser mucho más que un receptor de mensajes eclesiásticos y de prácticas religiosas, dando a cada quien su identidad y relevancia en el conjunto de la comunidad eclesial. Un ser humano nuevo según el Señor Jesús. Es decir, una vida aprovechada al máximo en la perspectiva de Dios y del hermano. Son los requerimientos para la valoración decisiva de la existencia, para saber si esta se desperdició o si fue terreno fértil para el amor.

Hay que tener alerta crítica, muy crítica, con la ideología neoliberal que nos habla de hombres y mujeres “exitosos”, que nos señala de modo sofisticado unos indicadores del “buen ser”, entre los que se cuentan la belleza física, el rodearse de importantes y poderosos, las ganancias económicas, el talante competitivo, el “rancio abolengo”, la carrera de ascensos, la capacidad adquisitiva. Cierto tipo de teología neoconservadora identificada con una prosperidad material que sería manifestación del favor de Dios para quienes lo agradan, es muy común en algunos medios religiosos de tipo fundamentalista; es la famosa teología de la prosperidad de buen recibo en las congregaciones neopentecostales del protestantismo. [4] El mismo Evangelio de Jesús nos suministra los mejores elementos críticos para desvelar este tipo de engaños. Este planteamiento teológico es “opio del pueblo”, tiene éxito en comunidades de extrema vulnerabilidad y pobreza, también en grupos de clase media con tendencias arribistas, y presenta como argumento principal que Dios bendice con jugosas ganancias materiales a quien aporta los diezmos a los pastores y a sus congregaciones, con el consabido enriquecimiento de estos y sus familias. Cosa bien distinta es trabajar por el desarrollo humano integral, crear cultura del emprendimiento y de la sostenibilidad, fomentar proyectos de economía solidaria, con el propósito de dignificar a quienes se empeñan en estos caminos de superación de la pobreza; el compromiso cristiano pasa también por un trabajo serio para afirmar la justicia y el reconocimiento efectivo y afectivo a cada persona: ¡trabajar con pasión por un nuevo ordenamiento de la sociedad!

El mundo capitalista predica como valores la eficacia, los altos rendimientos financieros, el aumento de la productividad, la competencia individualista, el tener por encima del ser. En esta mentalidad no hay una afirmación radical de la dignidad humana, de su inalienable libertad, de sus derechos y deberes; lo que ese modelo predica es el “homo oeconomicus” y el “homo eficiens”, vale el que produzca resultados económicos, tangibles, ganancias.  Muchos son los críticos de este sistema, desde papas como Juan XXIII; Pablo VI, Juan Pablo II,  Benedicto XVI, Francisco, que en sus encíclicas sociales han señalado las graves fisuras morales de ese ordenamiento, pasando por la intensidad profética de la Teología de la Liberación y por los análisis de pensadores como Erich Fromm con su psicoanálisis de la sociedad contemporánea, Joseph Stiglitz con su malestar en la globalización y Zygmunt Bauman con sus planteamientos sobre la sociedad y la cultura líquidas. [5]

¿Cuál es, entonces, el ser humano por el que se trabaja en el Evangelio? ¿Cuáles son los requerimientos de esa vigilancia, de esa vida lograda, a cuya atención nos llama Jesús? Imaginémonos una “eficiencia cristiana”. Del Evangelio se deduce perfectamente un modelo de vida contracultural, contestatario, liberador, que anuncia otro orden de cosas, se trata de la eficiencia por el reino de Dios y su justicia, la que está totalmente referida a la solidaridad y al amor. En las Bienaventuranzas que Jesús nos propone como proyecto de vida están condensados los valores de esta nueva humanidad, vidas que se realizan en la referencia a este Dios apasionante y al ser humano, siempre con la determinación de la mesa compartida, de la promoción integral de la humanidad, del afianzamiento de su espiritualidad, del discernimiento que nos permite desentrañar los dones del Reino y desarmar las tentaciones del egoísmo y de la injusticia.

Esta es la clave de comprensión de la parábola de los talentos. No se trata de fomentar la pobreza y la carencia de iniciativa, ni de desestimular el espíritu laborioso, la intención es crear una cultura en la que la productividad económica tenga su referente moral en los principios de equidad y de justicia, del aprovechamiento de los bienes de la vida para que todos se beneficien de los mismos, un dinamismo en el que deben ser simultáneos los movimientos de reducción de la concentración de riqueza en unos pocos y de concentración de pobreza en unas mayorías. [6]

La frustración de la vida, en el caso del tercer hombre: “Pero el que recibió mil fue y escondió el dinero de su jefe en un hoyo que hizo en tierra”, [7] y en el momento de la rendición de cuentas fue amonestado por el patrono: “Tú eres un empleado malo y perezoso, pues si sabías que cosecho donde no sembré y que recojo donde no esparcí, deberías haber llevado mi dinero al banco, y yo, al volver, habría recibido mi dinero más los intereses”, [8] alude claramente a la existencia que no se interesó en el prójimo, al pesimismo paralizante, al no haber tomado como punto de partida el referente de las bienaventuranzas.

En el bello y clásico texto de la primera lectura, la mujer ideal que propone como modelo el libro de Proverbios capítulo 31, encontramos una síntesis de ese ideal de persona que aprovechó con inteligencia y sabiduría todos sus talentos: “Se reviste de fortaleza y con ánimo se dispone a trabajar”, [9]“Siempre tiende la mano a los pobres y a los necesitados”, [10] “Se reviste de fuerza y dignidad y el día de mañana no le preocupa”,[11] “Está atenta a la marcha de su casa y jamás come lo que no ha ganado” [12]“Sus hijos y su esposo la alaban y le dicen: Mujeres buenas hay muchas pero tú eres la mejor de todas”,[13] “Los encantos son una mentira, la belleza no es más que ilusión, pero la mujer que honra al Señor es digna de alabanza”. [14]

Cristianamente no podemos aceptar un sistema que rinde culto al enriquecimiento sin justicia, que descarta a los que no producen, que pone la eficiencia material como criterio dominante, que no tiene en cuenta las necesidades de todos, que genera despilfarro y destrucción de los recursos naturales, que no cuida la casa común, que vive fascinado con la locura del consumismo. La eficiencia en clave de Jesús, el logro de la vida, el aprovechamiento de los talentos, tiene su fundamento en la dignidad del ser humano que es hijo de Dios y hermano de todos. Tampoco es de nuestra visión humanista el ser humano “light”, bajo en ética y en espiritualidad, deslumbrado por el brillo efímero del consumo y de la sociedad del espectáculo. [15]

Las palabras de Pablo en la segunda lectura señalan con nitidez el horizonte de trascendencia al que estamos llamados para lograr una vida genuinamente aprovechada y desarrollada: “Pero ustedes, hermanos, no están en la oscuridad, para que el día del regreso del Señor los sorprenda como un ladrón. Todos ustedes son de la luz y del día. No somos de la noche ni de la oscuridad; por eso no debemos dormir como los otros, sino mantenernos despiertos y en nuestro sano juicio”.[16]

Bibliografía:

[1] Forma de llamar a unas monedas de oro que circulaban en aquel contexto palestino de Jesús, tenían gran valor monetario. ARENAS MOLINA, Enrique. No existe gran talento sin gran voluntad. Uniagustiniana. Bogotá, 2021. EIZAGUIRRE, José. Al que tiene se le dará; al que no tiene se le quitará. Una relectura de la parábola de los talentos. Cristianismo y Justicia. Barcelona, 2011. Mackenna, Megan. Las parábolas, flechas de Dios. PPC. Madrid, 1990. SALATIELLO, Giorgia. La parábola de los talentos: hace falta armarse de valor. En https://www.vidanuevadigital.com/tribuna/parabola-de-los-talentos-hace-falta-armarse-de-valor-giorgia-salatiello/ BUTLER, Octavia E. La parábola de los talentos. Capitán Swing. Madrid, 2021. MEZZACASA, Florencio. Milagros y parábolas de Jesús: signos y símbolos de liberación. Biblos. Buenos Aires, 1999. REID, Bárbara E. Las parábolas: predicándolas y viviéndolas. Liturgical Press. Collegeville, MA, 2008.

[2] MARITAIN, Jacques. Humanismo Integral. Palabra. Madrid, 1999. MARTÍNEZ SÁNCHEZ, Joaquín José. El aprendizaje narrado: el desarrollo humano de Jesús de Nazaret y su efecto en el Evangelio de Marcos. Tesis para obtener el título de Doctor. Universidad de Alicante. Alicante, 2008. GUARDINI, Romano. La existencia del cristiano. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2016. LUCAS LUCAS, Ramón. Horizonte vertical: sentido y significado de la persona humana. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 2010. MOUNIER, Emmanuel. El personalismo: antología esencial. Sígueme. Salamanca, 2003. MARÍAS, Julián. La perspectiva cristiana. Alianza Editorial. Madrid, 2010. PALACIO VARGAS, Carlos Julián. La espiritualidad como medio de desarrollo humano. En Cuestiones Teológicas volumen 42, número 98, páginas 459-481. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, julio-diciembre 2015.

[3] ASOCIACION DE COLEGIOS DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS EN COLOMBIA ACODESI. La formación integral y sus dimensiones: propuesta educativa. Bogotá, 2002. VASQUEZ POSADA, Carlos. Propuesta educativa de la Compañía de Jesús. Acodesi-Flacsi. Bogotá, 2006. FREIRE, Paulo. La educación como práctica de libertad. Siglo XXI Editores. Ciudad de México, 2013. CONGREGACION PARA LA EDUCACION CATOLICA. Educar juntos en la escuela católica. Librería Editrice vaticana. Ciudad del Vaticano, 2007. SOUTO COELHO, Juan. Educar en valores sociales: Doctrina Social de la Iglesia para adolescentes y jóvenes. PPC. Madrid, 2017.

[4] GAEDE NETO, Rodolfo (Editor). Teología de la Prosperidad e Nova Era. Instituto Ecuménico de Posgrado. Sao Leopoldo, 1998. SPADARO, Antonio & FIGUEROA, Marcelo. Teología de la Prosperidad: el peligro de un evangelio diferente. En La Civiltá Cattolica, número 4034, páginas 105-118. Roma, 2018. QUESADA CHAVEZ, Marco Antonio. Las huellas ocultas: la teología de la prosperidad en América Latina a la luz de sus orígenes ideológicos en el marco del “nuevo pensamiento”. En Repertorio Americano número 29, páginas 269-283. Universidad Nacional de Costa Rica, San José, enero-diciembre 2019. CERVANTES ORTIZ, Leopoldo. La llamada “teología de la prosperidad”: un análisis teológico introductorio y crítico. En Vida y Pensamiento números 39 y 40, páginas 175-210. Universidad Bíblica Latinoamericana. San José de Costa Rica, julio-diciembre 2019 y enero-junio 2020.

[5] URBINA PADILLA, Dante Abelardo. Crítica al liberalismo económico: una respuesta desde la filosofía cristiana, la Biblia y la Doctrina Social de la Iglesia. En Dios y el Hombre, volumen 5, número 1, páginas 1-26. Universidad Nacional de La Plata-Seminario Mayor San José de La Plata. La Plata, 2021. PONTIFICIO CONSEJO Y PAZ. Compendio de Doctrina Social de la Iglesia. Librería Editrice vaticana. Ciudad del Vaticano, 2004. CAMACHO LARAÑA, Ildefonso. Creyentes en la vida pública: iniciación a la Doctrina Social de la Iglesia. San Pablo. Madrid, 1995. SCANNONE, Juan Carlos. Interpretación de la Doctrina Social de la Iglesia. Consejo Episcopal Latinoamericano CELAM. Bogotá, 1987. BAUMAN, Zygmunt. Modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica. Ciudad de México, 2004. STITGLITZ, Joseph. El malestar en la globalización. Taurus. Madrid, 2002; El precio de la desigualdad: el 1 % tiene lo que el 99 % necesita. Taurus. Madrid, 2012. FROMM, Erich. Psicoanálisis de la sociedad contemporánea. Fondo de Cultura Económica. Ciudad de México, 1981.

[6] ELLACURÍA, Ignacio. Historicidad de la salvación cristiana. En ELLACURÏA, Ignacio & SOBRINO, Jon (Editores). En Mysterium Liberationis_ Conceptos fundamentales de la Teología de la Liberación, volumen 1; páginas 323-372. UCA Editores. San Salvador, 2008. LIBANIO, Joao Batista. Esperanza, utopía, resurrección. En ELLACURÏA, Ignacio & SOBRINO, Jon (Editores). Mysterium Liberationis. Conceptos Fundamentales de la Teología de la Liberación, volumen 2; páginas 495-510. UCA Editores. San Salvador, 2008. GUARDINI, Romano. Mundo y persona: ensayo para una teoría cristiana del hombre. Guadarrama. Madrid, 1963. LÓPEZ QUINTÁS, Alfonso. El secreto de una vida lograda. Palabra. Madrid, 2003.

[7] Mateo 25: 18

[8] Mateo 25: 26-27

[9] Proverbios 31: 17

[10] Proverbios 31. 20

[11] Proverbios 31: 25

[12] Proverbios 31: 27

[13] Proverbios 31: 29

[14] Proverbios 31: 30

[15] ROJAS, Enrique. El hombre light: una vida sin valores. Temas de Hoy. Madrid, 1998. LIPOVETSKY, Gilles. La era del vacío: ensayos sobre el individualismo contemporáneo. Anagrama. Barcelona, 2002; El imperio de lo efímero: la moda y su destino en las sociedades efímeras. Anagrama. Barcelona, 1991.  FRANKL, Viktor. Ante el vacío existencial. Herder. Barcelona, 1979. INGENIEROS, José. El hombre mediocre. El Aleph. Buenos Aires, 2000. BAUDRILLARD, Jean. La sociedad del consumo: sus mitos, sus estructuras. Plaza & Janés. Barcelona, 2000. PÉREZ TORNERO, J. M. La seducción de la opulencia: publicidad, moda y consumo. Paidós. Barcelona, 1992.

[16] 1 Tesalonicenses 5: 4-6.

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