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“Verdaderamente comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que le es grata cualquier persona que le ama y practica la justicia, sea de la nación que sea”

Comunitas Matutina

Domingo VI de Pascua Ciclo B

Lecturas:

  1. Hechos 10: 25-48 (se recomienda leer todo el capítulo desde el comienzo para captar la historia del centurión Cornelio)
  2. Salmo 97
  3. 1 Juan 4: 7-10
  4. Juan 15: 9-17

 

El don de Dios es para todos los seres humanos, ; es su iniciativa universal de salvación, de plenitud de sentido, realidades que El ofrece a través de Jesucristo. Las páginas de los relatos evangélicos y las enseñanzas de los apóstoles, contenidas en el Nuevo Testamento, son reflejo de esta intencionalidad. La práctica de Jesús es de acogida, de inclusión, de compasión, misericordia, amoroso interés por cada ser humano que se encuentra con él. Penosamente, a lo largo de la historia, se ha utilizado el nombre de Dios para condenar, para clasificar en “dignos de salvación” e “indignos de salvación”, configurando posturas religiosas claramente discriminatorias y contrarias a la mente que se nos revela en el Señor Jesús. Gracias a Dios, es bien conocido el estilo suyo, que contrarresta todo tipo de elitismo de soberbia religioso – moral. [1] La oferta salvífica que Dios nos ofrece en Jesús marca una ruptura fundamental con el exclusivismo de la religión judía y, por extensión, con otras ofertas religiosas que solamente acogen a los suyos, por creencias o por cultura. Con él se inaugura un tiempo ecuménico, un tiempo en el que Dios propone el camino de Jesucristo como alternativa de plenitud y salvación, siempre referido a la libertad del “oyente de la Palabra”. [2]

Estos días de Pascua son una excelente oportunidad para reflexionar sobre el ministerio de Jesús , su manera de reconocer la dignidad de las gentes vulneradas y vulnerables, el trato misericordioso dado a los pecadores, la formación de su grupo de discípulos-as tomándolos de las comunidades más humildes de Galilea, su intimidad con Dios que repetidas veces lo llevó a afirmar cosas como esta: “Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. No los llamo ya siervos porque el siervo nunca sabe lo que suele hacer su amo; a ustedes los he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre se lo he dado a conocer”. [3] Las lecturas que se nos ofrecen para este sexto domingo de Pascua contienen un mensaje esperanzador, de genuino significado ecuménico, en el sentido cristiano de este término.

Quien está “tomado” por el Espíritu es una persona que trasciende las fronteras establecidas por mentalidades cerradas, con serias dificultades para tener una mirada ecuménica de la vida y del acontecer salvífico de Dios. El relato que propone hoy el texto de Hechos de los Apóstoles es una preciosa narrativa pascual que tiene como punto de partida el contexto judío de ese tiempo en el que – como bien sabemos por la historia y por la interpretación bíblica – había una concepción exclusivista y excluyente de parte del judaísmo ortodoxo que no admitía salvación para quienes no hacían parte de esa comunidad de fe. El centurión Cornelio, protagonista del relato, es una intervención del Espíritu para que se abran mentes y corazones a las nuevas posibilidades abiertas por Jesús en materia de universalidad salvífica; este personaje es un recién convertido procedente del paganismo, hombre de fina sensibilidad espiritual: “El centurión Cornelio, hombre justo y temeroso de Dios, reconocido como tal por el testimonio de toda la nación judía, ha recibido de un ángel santo el aviso de hacerte venir a su casa y de escuchar lo que tú digas”  [4] Una clarísima consecuencia de la experiencia pascual reside en el paso cualitativo de la cerrazón judía a la apertura universal del cristianismo naciente.

El Papa Francisco, en su encíclica de 2020 “Fratelli Tutti”, [5] hace una juiciosa reflexión sobre lo que divide a la humanidad, con una propuesta de esperanza: cambiar el signo de una globalización excluyente a una cultura del diálogo y del encuentro, asumiendo la diversidad de lo humano como riqueza para construir una mejor humanidad; el Papa, naturalmente, parte de sus convicciones cristiano – católicas, como pastor de la Iglesia universal, consciente de que en ellas hay una indispensable apertura al ecumenismo y al diálogo entre las religiones. La etimología de “católico” es universal, universalidad, esta nota fundamental define a la Iglesia como una comunidad que, centrada en la persona del Señor Resucitado, es abierta a todos los humanos, con la intención de significar la comunión en la diversidad bajo la acción unificante del Espíritu: Este enfoque, definitiva, reclama la aceptación gozosa de que ningún pueblo, cultura o persona puede obtener todo de sí. Los otros son constitutivamente necesarios para la construcción de una vida plena. La conciencia del límite o de la parcialidad, lejos de ser una amenaza, se vuelve la clave desde la que podemos soñar y elaborar un proyecto común. Porque “el hombre es el ser fronterizo que no tiene ninguna frontera[6] Nos parece muy oportuno recordar esto porque permanecen posturas que cierran puertas, que ponen excesivas condiciones para entrar a hacer parte de la comunidad, que presumen de ser un grupo privilegiado. El mismo Jesús lo enseña como elemento “sine qua non” de su camino: “Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos”. [7]

La pretensión del amor universal de Dios, mensaje central del evangelio de Juan que proclamamos este domingo, no se anda con rodeos, la propuesta de Jesús no establece límites, él rompe proféticamente con ese mundo cerrado, lleno de prejuicios, y hace evidente que tal novedad está dispuesta a incluír a todo ser humano. El relato de Hechos deja entrever leyes y mentalidades sacralizadas para los judíos, cuyo incumplimiento implicaba la declaración de impureza, como sanción, con la exigencia de someterse a las prácticas de purificación para salir del estado anormal causado por el contacto con el extranjero, pero también revela la novedad del Resucitado en cuanto a acogida y apertura: «Cuando Pedro entraba, salió Cornelio a su encuentro y cayó postrado a sus pies. Pedro lo levantó y le dijo: : levántate, que también yo soy un hombre. Mientras conversaba con él, entró y encontró a muchos reunidos. Pedro les dijo: ya saben ustedes que un judío tiene prohibido juntarse con un extranjero o entrar en su casa, pero Dios me ha hecho ver que no hay que llamar profano o impuro a ningún hombre” . [8] Todos los seres humanos tenemos igual valor ante Dios, no hay superioridades ni inferioridades de carácter esencial. La igualdad fundamental de todos en Dios es el ideal que plantea la Buena Noticia de Jesús! [9] : “Verdaderamente comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que le es grata cualquier persona que le ama y practica la justicia, sea de la nación que sea” [10]

La nueva conciencia de Pedro a partir de su experiencia de Dios y de su encuentro con un hombre justo como Cornelio nos mueve a pensar en tantas exclusiones e injusticias que hemos cometido asignando a Dios la “responsabilidad” de ese exclusivismo, cuando es una decisión del pecado nuestro. Debemos afirmar con humildad que hemos ido en contravía del Padre Dios y de la originalidad de Jesús. Conductas como estas no son ni humanas ni cristianas. La grata actitud de Pedro y de Cornelio nos habla de otro paradigma, el de la mesa compartida, el de la dignidad fundamental de todos los humanos, el de la inclusión y la fraternidad .

Así, el evangelio y la segunda lectura nos hablan de la iniciativa amorosa de Dios y de la invitación que El nos hace: “Como el Padre me amó, yo también los he amado; permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor; como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor” . [11] El amor en sentido cristiano no es sinónimo de gratificaciones individuales, de caricias para calmar la conciencia, de sensiblerías; la oferta cristiana consiste en un amor vigoroso, en una disposición para donarse como Jesús, en la infatigable responsabilidad hacia el prójimo, en la ética de la solidaridad y de la comunión: “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por las personas que ama”, [12] y “Este es mi mandamiento, que se amen los unos a los otros como yo los he amado[13] Jesús, con la ofrenda amorosa de todo su ser, no está buscando “ganar puntos”, ni ser aplaudido. Lo suyo nace de Dios mismo, la iniciativa teologal es dar todo para que la humanidad sea bienaventurada, para que salga de la ignominia del desconocimiento . Jesús es el relato máximo de Dios, en el que renuncia a todo privilegio, incluso el de la conservación de su propia vida, para que el ser humano se vea asumido por la incondicionalidad de este amor.

El cristianismo no puede ser una religión de caridades ocasionales, de prácticas cultuales y piadosas desentendidas de la comunión fraterna, de beaterías egoístas. Estamos llamados a “permanecer” en el amor fundante y fundamental: “Queridos, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó entre nosotros el amor de Dios; en que Dios envió al mundo a su hijo único, para que vivamos por medio de él” . [14] La conciencia de ser asumidos por un amor desbordante y gratuito, ha de acompañar todos los pasos de nuestra vida, para que nunca nos sintamos superiores a nadie, para que sepamos reconocer en cada persona un lenguaje de ese misterio de dignidad , para que no permitamos que nuestra libertad sea secuestrada por ideologías clasistas y por religiosidades excluyentes. “Lo que les mando es que se amen los unos a los otros[15] es lo que esclareció la mente y el corazón de Pedro para reconocer en Cornelio un prójimo universal, marcando la pauta cristiana de que todo ser humano, es poseedor de un valor esencial.

 

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[1] PAGOLA, José Antonio. Rasgos de la acogida de Jesús: curador de la vida, defensor de los últimos, amigo de los pecadores. Aula de Teología de la Universidad de Cantabria. Santander, 17 y 24 de abril de 2007. POLANCO, Rodrigo. La Iglesia y la universalidad de la salvación en el cristianismo. En Teología y Vida volumen XLIV; páginas 423-443. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, 2003. CONFERENCIA EPISCOPAL ALEMANA. A todos los pueblos su salvación. La misión de la Iglesia universal. En https://www.dbk.de/fileadmin/redaktion/veroeffentlichungen/deutsche bischoefe/DB76es.pdf HERNANDEZ SOLÍS, Pablo Antonio. Por todos o por muchos? Una aproximación al tema de la universalidad de la salvación desde el relato de la institución de la eucaristía (Marcos 14:24; Par Mateo 26:28). Trabajo de grado para optar al título de Licenciatura Canónica en Teología. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín, 2016. PÉREZ TAPIAS, José Antonio. Universalidad del cristianismo en la multiplicidad de las culturas. En Proyección número 43; páginas 83-94. Facultad de Teología de Granada, 1996.

[2] CONCILIO VATICANO. Declaración sobre la Libertad Religiosa Dignitatis Humanae. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1993; páginas 649-673. CONCILIO VATICANO II. Decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia Ad Gentes Divinitus. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1993; páginas 547-601. CONCILIO VATICANO II. Decreto sobre el Ecumenismo Unitatis Redintegratio. Biblioteca de Autores Cristianos BAC. Madrid, 1993; páginas 602-634. RAHNER, Karl. Oyente de la Palabra: fundamentos para una filosofía de la religión. Herder, 2017. PALACIO, Carlos. La “salvación en Jesucristo” en la reflexión teológica latinoamericana. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1349/1/RLT-2001-053-B.pdf FERNANDEZ, Víctor Manuel. La acción universal de la tercera persona: otra “fenomenología del espíritu”. En Teología tomo XXXV número 71; páginas 141-157. Pontificia Universidad Católica Argentina. Buenos Aires, 1998.

[3] Juan 15: 14-15. PAPA JUAN PABLO II. La autoridad de Pedro en la apertura de la Iglesia a los paganos. Audiencia general del miércoles 13 de enero de 1993.En https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/audiences/1993/documents/hf_jp- ii_aud_19930113.pdf TRIGO, Pedro. Apertura de la Iglesia al mundo actual según el Concilio Vaticano II. En https://www.redicces.org.sv/jspui/bitstream/10972/1110/1/RLT-1995-035-C.pdf PAPA JUAN PABLO II. Carta Encíclica Redemptoris Missio sobre La Permanente Validez del Mandato Misionero. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1990.

[4] Hechos 9: 22-23

[5] PAPA FRANCISCO. Carta Encíclica Fratelli Tutti sobre la Fraternidad y la Amistad Social. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2020. AZCUY, Virginia Raquel. El desafío inclusivo de la espiritualidad desde Evangelii Gaudium y Fratelli Tutti. En Poliedro número 3 año 1, páginas 284- 293. Universidad San Isidro. Buenos Aires, 2020. PRIETO SANTANA, María Dolores. La encíclica Fratelli Tutti y el fundamento antropológico de la fraternidad. En Proyección: teología y mundo actual número 279; páginas 427-443. Universidad Loyola de Andalucía. Granada, 2020. CENTRO LOYOLA SAN SEBASTIÁN. Guía de lectura de Fratelli Tutti. En https://www.centroloyola.org/wp- content/uploads/2021/2021/07/Guia-de-lectura-de-Fratelli-tutti-ES.pdf CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO CELAM. Fratelli Tutti: meditaciones desde América Latina y el Caribe. Publicaciones Celam. Bogotá, 2020. NIETO VICENTE, Teófilo. La Fratelli Tutti como propuesta de un modelo de persona, sociedad e Iglesia. En Salmanticensis 68; páginas 459-487. Universidad Pontificia de Salamanca, 2021.

[6] Encíclica Frattelli Tutti número 150.

[7] Juan 15: 12-13

[8] Hechos 10: 25-28

[9] GEHMAN PEACHYE, Linda. Creados como iguales: mujeres y hombres a la imagen de Dios. Comité Central Menonita. New York, 2009. ETXEBERRIA, Xabier. Derechos humanos y cristianismo. Universidad de Deusto. Bilbao, 1999. DICASTERIO PARA LA DOCTRINA DE LA FE. Declaración Dignitas Infinita sobre la Dignidad Humana. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 2024. HERVADA, Javier. La dignidad y la libertad de los hijos de Dios. En https://www.dadun.unav.edu/bitstream/10171/6488/1/IV-DIGNIDAD.pdf DE SOUSA SANTOS, Buenaventura. Si Dios fuese un activista de los derechos humanos. Trotta. Madrid, 2014. COMISION TEOLOGICA INTERNACIONAL. Dignidad y derechos de la persona humana. Librería Editrice Vaticana. Ciudad del Vaticano, 1983. BORGOÑO, Cristián. Cristianismo y Derechos Humanos. Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, 2018. GARCÍA ROJO, Jesús. Dignidad de la persona humana: perspectiva teológica. En https://www.revistadeespiritualidad.com/upload/pdf/1950articulo.pdf

[10] Hechos 10: 34-35

[11] Juan 15:9-10

[12] Juan 15:13

[13] Juan 15: 12

[14] 1 Juan 4: 7-9

[15] Juan 15: 17

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Homilías del autor

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“A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común”

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