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Últimos Votos de nuestro Hermano Jesús Díaz, SJ

En la Fiesta de San Pedro Fabro, la Compañía y el Hermano Jesús manifestaron un compromiso mutuo. _____________________________________________________________________________________________________ El pasado 2 de agosto de 2021, la provincia colombiana celebró no solamente la Fiesta de San Pedro Fabro, compañero de san Ignacio y uno de los primeros jesuitas, sino también los Últimos Votos del Hermano Jesús Díaz, SJ. En la celebración, el provincial colombiano, Hermann Rodríguez, SJ, explicó que a partir de este momento, la Compañía de Jesús recibe definitivamente a este Hermano, en un compromiso mutuo de servicio a Dios, para la construcción de su Reino. Varios familiares y compañeros y compañeras apostólicas estuvieron junto al Hermano Jesús en este importante momento de su vida y de su vocación, algunos de los cuales trabajan a su lado en la coordinación pastoral de Fe y Alegría (Región Oriente). “Realizar mis Últimos Votos como laico consagrado en la Compañía de Jesús es la invitación que me hace el Señor para que viva a plenitud el sacerdocio real de ser bautizado y que me lanza cada día más a dar respuestas claras a una vocación divina de seguir atendiendo al llamado de Dios, para que yo, enteramente reconociendo, pueda ser en todo amar y servir a su divina Majestad”, aseguró el Hermano Jesús durante la celebración. Damos gracias a Dios por la vida y vocación de nuestro hermano.

Últimos Votos de Diego Giraldo y Héctor Londoño: una gracia en medio de la pandemia

José Carlos Mantilla Ribero, SJ nos cuenta cómo fue esta celebración que, por las circunstancias de la pandemia, adquirió un significado especial. _________________________________________________________________________________________________________________ El pasado 7 de octubre, los PP. Diego Giraldo y Héctor Londoño hicieron sus últimos votos en la capilla del Noviciado San Estanislao de Kostka. Personalmente, considero que la profesión de estos dos hombres fue un acontecimiento sobre el cual, quienes pudimos estar presentes, conversaremos en el futuro como un recuerdo muy particular y, sobre todo, muy especial. Y es que la pandemia del coronavirus, Covid-19, lo afectó todo, incluso la incorporación definitiva de estos religiosos a la Compañía de Jesús. Para comenzar, vale la pena mencionar que el día de Nuestra Señora del Rosario no era la fecha que Héctor y Diego consideraron originalmente para emitir sus últimos votos. En principio, ellos tenían programado profesar a finales del mes de mayo en alguna de las casas que la Compañía tiene en Medellín, pues estos dos jesuitas antioqueños tenían el deseo de que sus familiares los pudieran acompañar en su incorporación definitiva a este cuerpo apostólico. Entre las diferentes opciones, decidieron que harían su profesión en el Noviciado pues, además de ser el lugar donde vivieron sus dos primeros años de Compañía, ambos habían trabajado en esta casa de formación durante algún tiempo. Aquí, Diego vivió su etapa de magisterio y, años después, se desempeñó como ayudante del Maestro de Novicios. Asimismo, Héctor dio clases de Historia de la Compañía mientras estuvo encargado de la enfermería Pedro Arrupe. Sin embargo, las distintas medidas de prevención para el Covid-19 imposibilitaron que se concretara el plan original. Para el momento, no había facilidad para desplazarse desde Pasto, donde actualmente tienen su misión, hasta la capital antioqueña. El cierre de los aeropuertos dejaba como única alternativa un viaje de alrededor de 24 horas por tierra que también era supremamente riesgoso. Tras un par de meses de aislamiento obligatorio, se determinaron algunas disposiciones para la movilidad en el país y, así, se volvieron a proponer la posibilidad de hacer sus votos en el Noviciado. De este modo, decidieron venir a Medellín durante la semana de receso escolar para celebrar la confirmación de su seguimiento a Jesús. Entonces, por razones varias, determinaron que la fecha definitiva sería el 7 de octubre, día de Nuestra Señora del Rosario. En palabras de Diego Giraldo, con esta nueva fecha, se hizo más evidente la presencia de María en su caminar como jesuitas.   Ahora bien, la persona que recibió sus votos también fue una sorpresa. Idealmente, sería el General quien debería recibir los últimos votos de un jesuita, pero como “no puede hallarse en todas partes”, este le comunica al Provincial dicha facultad, tal como está descrito en la Parte Quinta de las Constituciones de la Compañía[1]. En este caso, por prevención, el P. Carlos Eduardo Correa no podía venir al Noviciado y, ante esta situación, delegó al P. Virgilio Arias, maestro de novicios, para que recibiera los votos de Diego y Héctor. En la homilía, el P. Virgilio invitó a los votantes a tener siempre presente que “la profesión de los últimos votos no es otra cosa que un profundo acto de amor” y que esta se ha de vivir en concordancia con las palabras de san Pablo a los Filipenses: «No es que haya alcanzado la meta ni logrado la perfección; yo sigo adelante con la esperanza de alcanzarlo, como Cristo Jesús me alcanzó» (Flp 3, 12). Asimismo, les recordó el llamado que las últimas Congregaciones Generales han hecho sobre el trabajo por la reconciliación. Durante sus palabras en acción de gracias, ambos comentaron que nunca se imaginaron que uno de sus compañeros durante la formación sería quien les daría la bienvenida definitiva a la Compañía. Por una parte, Héctor y Virgilio ingresaron juntos al Noviciado en el 2002, compartieron parte de su formación en la Javeriana y, en 2018, coincidieron en México para la tercera probación. Por otra parte, Diego y Virgilio coincidieron en Francia durante sus estudios de Teología y, tiempo después, trabajaron juntos como formadores en el Noviciado. Por último, al igual que lo hicieron Héctor y Diego, quiero resaltar la presencia de los jesuitas que, respetando las medidas de bioseguridad, asistieron a los votos. Los PP. Mario Franco, Carlos Alberto Romero, Alfonso Villa, Juan Manuel Montoya y Johnathan Castelblanco. La presencia de cada uno fue significativa para los votantes, pues ellos los acompañaron en su caminar en la Compañía. Algunos fueron sus formadores: durante su etapa de Noviciado, ambos tuvieron a Mario de Maestro y Carlos Alberto de Ministro; y otros sus compañeros estrictos: Juan Manuel de Diego y Jonathan de Héctor. Finalmente, he de decir que los últimos votos de estos dos hombres estuvieron, a mi modo de ver, llenos de gracia. Poder profesar en compañía de algunos familiares, amigos y formadores en medio del aislamiento y que los recibiera una persona con quien han compartido buena parte de su vida como jesuitas es, definitivamente, una gracia. Sobre todo en estos tiempos. Esta época de pandemia también ha tenido sus bondades.   [1] Cfr. Constituciones de la Compañía de Jesús, Parte V, nn. 512 y 513.

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